Salmos 62:1-12

62:1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.
62:2 El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
62:3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada y como cerca derribada?
62:4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah
62:5 Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.
62:6 El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.
62:7 En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
62:8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah
62:9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; Pesándolos a todos igualmente en la balanza, Serán menos que nada.
62:10 No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
62:11 Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,
62:12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia;

PUEBLOS, ESPERAD EN ÉL EN TODO TIEMPO


PUEBLOS, ESPERAD EN ÉL EN TODO TIEMPO


Palabra: Salmo 62:1-12

V, Clave 62:8 “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!”


Hoy es el último día del año 2023 y también es el día de adoración. A esta altura nos encantaría que el Cristo nos hablara por una carta personal enviado a nosotros. En la palabra de hoy encontramos una carta de David enviada con tanto afecto a su pueblo que permaneció en fidelidad en seguirle aún en medio de conspiración de la gente violenta.  


Somos quienes hemos seguido a nuestro rey el Cristo fielmente durante este año 2023. Durante el año nos han pasado muchas cosas que nos empujaban a resbalar. Pero por la gracia de Dios hemos podido llegar a este momento final del año. ¿Qué nos dirá el Cristo a nosotros? Oro que Dios nos ayude a escuchar lo que este salmista exclamó a su pueblo fiel como el Cristo hablara a nosotros que somos su pueblo.      


Primero, en Dios solamente (1-7). Leamos el verso 1 y 2. “En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación. / Solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.” El salmista inicia cantar del ‘descanso y refugio’, ‘no resbalaré mucho’. Esto nos da la impresión de que el salmista David estaba sufriendo un resbalo fuerte y sin descanso. Su resbalo viene por la conspiración de los hombres (4). Y suponemos que fue una rebelión cruel y aterradora contra su trono. En realidad, David sufría una rebelión de su propio hijo Absalón y de su propia gente (2 Sam 15-17). Sin embargo, el autor dice “no resbalaré mucho” (Jamás caeré -- NVI). 


¿De dónde viene su convicción de jamás resbalar? “En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación. / Solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.” David no tenía a otros para confiar sino solamente a su Dios prácticamente. Él estaba en persecución por su propia gente y en huida. ¿Qué cosa y quién le pudiera dar el lugar de refugio? “solamente él es mi roca y mi salvación; es mi refugio” Esto no es una retórica bonita, sino era una confesión seria y profunda de su alma en el momento de resbalo. 


‘Roca’ es un símbolo de salvación y refugio. La roca proporciona a la gente la protección y refugio en batallas y viajes. Como la roca, a David Dios había sido quien proporcionaba la protección, firmeza y salvación. Y ahora confiesa otra vez de su alma lo mismo; Dios es mí roca, mi salvación y mi refugio. Estas palabras se repiten progresivamente en los versos 5-7. “En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza. / Solamente él es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. / En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio.” En Dios, David encontraba hasta su esperanza y gloria en convicción. 


 “en Dios solamente”. Se repite esta expresión así; “en Dios solamente” (1,5) y “Solamente él” (2,6). Para David realmente en su situación actual no tenía quien salvarlo y dónde refugiarse. Ningún lugar y ningún hombre le pudo salvar y ayudar, sino Dios solamente le fue su salvación y refugio. 


 “En Dios solamente descansa mi alma.” ¿Su alma está confesando así? o ¿En dónde busca el descanso nuestro corazón? Comodidad económica y la mejoría de calidad de vida no son nuestro lugar de descanso. Ni siquiera nuestro cónyuge puede darnos un descanso de alma en el momento afligido. Este final del año acordamos confesar desde el fondo de nuestro corazón “En Dios solamente descansa mi alma” y así es la verdad. Los que ponen su refugio solamente en Dios son bienaventurado, porque jamás resbalará por ninguna cosa y por ningún momento tanto este año como el año que viene. Oro que la confesión de salmista sea nuestra en este momento “en Dios solamente descansa mi alma” “solamente él es mi roca y salvación”. Amén. 


Segundo, Esperad en él en todo tiempo (8-10). Ahora el autor se dirige a su pueblo que le sigue en fidelidad hasta el final y les proclama. Vamos a leer el verso 8. “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!” En la versión NVI se dice “Oh, pueblo, confía en él siempre, derrama ante él tu corazón, pues Dios es nuestro refugio.” 


David estaba sufriendo una conspiración muy violenta (10). Sin embargo, tenía un pueblo que le seguía fielmente, sufriendo junto con él esa conspiración. Ellos eran un pueblo fiel a su rey. Ellos eran un pueblo fiel a la promesa de Dios con David. Ellos eran un pueblo entregado a sufrir junto con su rey. David no pudo dar una protección a este pueblo actualmente. Pero con todo amor y anhelo, David exhorta y proclama a su pueblo fiel. “Oh, pueblo, confía en él siempre”.


‘Esperar en él en todo tiempo’ no quiere decir ‘esperar sin hacer nada’, sino ‘derramar delante de él nuestro corazón’ (8). Para arrepentirnos, para descargar nuestros dolores y tristezas, para conseguir las fuerzas en alma cada día, para combatir contra toda debilidad y temor, tenemos que derramar nuestro corazón ante Dios. Sin derramar el corazón ante Dios, no puede hallar descanto tanto como una fortaleza. David confiaba que Dios les fortaleciera y salvara a su pueblo fiel.


Este año unos fuertes cambios y desafíos han pasado a nuestra vida e iglesia. Como sabemos, este año Dios nos otorgó el centro bíblico donde podemos congregarnos con mayor libertad como ahora. Es un lugar pequeño, pero es suficiente para disfrutar su gracia que él nos brinda en cada reunión. Y una nueva familia de misioneros Daniel y Daniela se integró a nuestra obra como una grande bendición. Y nos han pasado desafíos y cambios fuertes este año; de trabajo, de crianza a los niños, de estudios, de salud, etc.   


A pesar de todo esto, por la gracia de Dios hemos podido seguir a nuestro rey el Cristo durante todo el año. Hemos podido luchar la batalla espiritual juntos y seguir al Cristo y sus promesas. Estoy muy agradecido por la vida fiel de todos ustedes delante de Dios. Tal como el rey David envía un mensaje a su pueblo fiel, el Cristo nos dirá la misma palabra en amor a cada uno de nosotros que le seguimos fielmente hasta el final del año. “Pueblos, ¡esperad en él en todo tiempo! ¡Derramad delante de él vuestro corazón! ¡Dios es nuestro refugio!” Esperamos en Dios en todo tiempo y derramemos nuestro corazón en agradecimiento ante él.  Si derramamos todo nuestro corazón, realmente él nos va a dar refugio, su consolación y salvación en todo tiempo y en todo asunto que luchamos. El apóstol Pablo dijo a la iglesia que combatía fielmente en Cristo así. “Estén siempre alegres, / oren sin cesar, / den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.” (1 Te 5:16-18) Esperar en él y derramar el corazón pueden traducirse así ‘estar siempre alegres, orar sin cesar y dar gracias a Dios en toda situación en Cristo. 


Dios es fiel y ve nuestra fe y fidelidad. Él no solo escucha nuestro derramamiento de corazón, sino da recompensa segura. Vamos a leer los versos 11 y 12. “Una cosa ha dicho Dios y dos veces lo he escuchado: Que tú, oh Dios, eres poderoso; / que tú, Señor, eres todo amor; que tú pagarás a cada uno según lo que merezcan sus obras. de Dios es el poder y la misericordia” Es importante saber que Dios es tan poderoso y misericordioso que da recompensa grande a todos los que le esperan y confían en todo tiempo. Amén.   


Conclusión, en Dios solamente nuestra alma puede descansar. “Oh, pueblos, esperad en él en todo tiempo”. Es la carta que el Cristo nuestro rey nos envía a usted y a mí. Si le seguimos fielmente, seguramente Dios va a dar un descanso verdadero, salvación y la gloria según nuestra obra de fe. Oro que sigamos al Cristo fielmente, descansando en él solamente y esperándole en todo tiempo y el próximo año. Amen.

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