Josué 10:1-42

10:1 Cuando Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había tomado a Hai, y que la había asolado (como había hecho a Jericó y a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos,
10:2 tuvo gran temor; porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes.
10:3 Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a Hoham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón, diciendo:
10:4 Subid a mí y ayudadme, y combatamos a Gabaón; porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.
10:5 Y cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y acamparon cerca de Gabaón, y pelearon contra ella.
10:6 Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han unido contra nosotros.
10:7 Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes.
10:8 Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.
10:9 Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal.
10:10 Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.
10:11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.
10:12 Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón.
10:13 Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero
10:14 Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.
10:15 Y Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.
10:16 Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda.
10:17 Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda.
10:18 Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva, y poned hombres junto a ella para que los guarden;
10:19 y vosotros no os detengáis, sino seguid a vuestros enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano.
10:20 Y aconteció que cuando Josué y los hijos de Israel acabaron de herirlos con gran mortandad hasta destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas.
10:21 Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.
10:22 Entonces dijo Josué: Abrid la entrada de la cueva, y sacad de ella a esos cinco reyes.
10:23 Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalén, al rey de Hebrón, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Eglón.
10:24 Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.
10:25 Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.
10:26 Y después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos hasta caer la noche.
10:27 Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido; y pusieron grandes piedras a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.
10:28 En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de Jericó.
10:29 Y de Maceda pasó Josué, y todo Israel con él, a Libna; y peleó contra Libna;
10:30 y Jehová la entregó también a ella y a su rey en manos de Israel; y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo a su rey de la manera como había hecho al rey de Jericó.
10:31 Y Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, y acampó cerca de ella, y la combatió;
10:32 y Jehová entregó a Laquis en mano de Israel, y la tomó al día siguiente, y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, así como había hecho en Libna.
10:33 Entonces Horam rey de Gezer subió en ayuda de Laquis; mas a él y a su pueblo destruyó Josué, hasta no dejar a ninguno de ellos.
10:34 De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a Eglón; y acamparon cerca de ella, y la combatieron;
10:35 y la tomaron el mismo día, y la hirieron a filo de espada; y aquel día mató a todo lo que en ella tenía vida, como había hecho en Laquis.
10:36 Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón a Hebrón, y la combatieron.
10:37 Y tomándola, la hirieron a filo de espada, a su rey y a todas sus ciudades, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Eglón, así la destruyeron con todo lo que en ella tenía vida.
10:38 Después volvió Josué, y todo Israel con él, sobre Debir, y combatió contra ella;
10:39 y la tomó, y a su rey, y a todas sus ciudades; y las hirieron a filo de espada, y destruyeron todo lo que allí dentro tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Hebrón, y como había hecho a Libna y a su rey, así hizo a Debir y a su rey.
10:40 Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado.
10:41 Y los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.
10:42 Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel.

SOL, DETENTE EN GABAÓN


SOL, DETENTE EN GABAÓN


Palabra: Josué 10:1-43

V, Clave: 10:12 “Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón”


¡Buenos Días! Gracias a Dios por permitirnos este lugar tan hermoso para adorarle hoy. Es maravilloso poder adorar al Señor ya presencialmente, así moviéndonos en distintos lugares preparados por Dios. 


La palabra de hoy es un punto de clímax de la conquista de Canaán. Especialmente podemos ver quien es ‘ese Josué’ a la voz de cual Dios atendió. Oro que podamos aprender por qué Dios atendió a su voz y cómo podemos llevar esa vida que ‘ese Josué’ vivió.  


I. LOS CINCO REYES AMORREOS CONTRA GABAÓN (1-6)


 Por la misericordia, los Gabaonitas lograron la alianza con el pueblo de Israel. Cuando ellos comenzaron a ponerse de lado de Dios, sus amigos antiguos comenzaron a perseguirlos. Adonisedec, el rey de Jerusalén convocó a otros cuatro reyes amorreos (de Hebrón, de Jarmut, de Laquis, de Eglón) en las montañas y se unieron en alianza para atacar a Gabaón (1-5). Los enemigos de Dios no quieren dejar a su antiguo compañero ir a Dios. De esta manera, los de Gabaón comenzaron a ser amenazados y perseguidos de inmediato por el gran número de los enemigos de Dios.


Los de Gabaón tenían dos alternativas: volverse a la alianza grande del mundo o acudir al pueblo de Dios. Ante el inminente peligro, se necesitaba una decisión final. ¿Qué hicieron los gabaonitas en este momento tan crítico?   


Vamos a leer el v6. “Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han unido contra nosotros.” “No niegues ayuda a tus siervos. Sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos” Ellos reconocieron que eran los siervos de Israel con toda humildad. Y también ellos mostraron su disposición a pelear contra todos los reyes de los amorreos.


Ellos pidieron la ayuda al pueblo de Israel. Ellos consideraron que el pueblo de Israel era su alianza y quisieron tener su destino con el pueblo de Dios, sea morir y vivir. Esto era la oración de ellos ante Dios. Ellos estaban dispuestos a pelear contra todos los reyes de los amorreos a la muerte. Cuando uno pide la ayuda con toda humildad a luchar por fe, Dios comienza a manifestar su obra de la manera extraordinaria.     


II. SOL, DETENTE EN GABAÓN (7-15)


¿Cuál era la reacción de Josué a la petición urgente de Gabaón? Vamos a leer el verso 7. “Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes.” Josué, todo el pueblo de guerra y todos los hombres valientes subieron en la ayuda a Gabaón. Josué se mantuvo fiel con su aliado Gabaón que se puso de lado de Dios. Pero Josué e Israel se movieron no solamente por ayudar a Gabaón, sino por ejecutar la voluntad de Dios que era la conquista de Canaán.  


Sin embargo, esta vez no era una batalla contra una ciudad, sino era contra un gran ejército aliado de 5 reyes amorreos. El número de los hombres de este aliado habría sido mucho mayor que Jericó y Hai. (13) Francamente puede verse como un combate imposible de ganarse, ya que una batalla no es un juego. Ante esta situación Josué e Israel primeramente habrían tenido que pelear contra temores que atacaran en sus corazones.     


¿Cómo respondió Dios a Josué? Primero, Dios le dio la promesa. Vamos a leer el v8. “Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.” Dios le dice a Josué. “No tengas temor de ellos”. Dios eliminó temores en el corazón de Josué. Y le dio la promesa firme sobre el triunfo en esta batalla, diciendo ‘porque yo los he entregado en tu mano’. Lo que necesitaba Josué e Israel era la promesa de Dios, ya que no hay uno más grande que Jehová Dios. 


 Siempre Josué había ganado la batalla, cuando Dios le daba la promesa que dice ‘yo los he entregado en tu mano’. Esta vez también Dios les dio la misma promesa. La promesa de Dios es un sólido fundamento de nuestra marcha y batalla. En su promesa siempre Dios pelea por su pueblo que la confía. Si la promesa de Dios se permanece en nuestro corazón, ningún enemigo puede prevalecer delante de nosotros. Oro que podamos confiar siempre su promesa para que no retrocedamos en nuestra diaria batalla, sino marchemos hacia toda batalla de fe en plena confianza.  


Segundo, Dios les dio una estrategia de arremetida. Leamos el verso 9. “Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal.” En la promesa de Dios también ellos adquirieron el consejo de Dios cómo combatir. Josué vino a ellos de repente. Los cinco reyes de los amorreos no pensaron que Josué y sus hombres pudieran llegar tan pronto desde Gilgal. Ellos estaban preparando a pelear contra Gabaón, pero no estaban listos contra la arremetida de Israel. 


La distancia entre Gabaón y Gilgal era de 30 km. ¿Cuánto tiempo se demorará para moverse caminando con el paso rápido por 30 km? El día 18 de septiembre hicimos una caminata al salto de Apoquindo. Solo Ida era 8.5 km con 4 horas de camino aproximadamente. De allí sacamos un cálculo que para 30 km debería tardarse unas 14 horas aproximadamente. Josué marchó toda la noche desde Gilgal sin cansancio y tomó por sorpresa a los ejércitos amorreos. 


Esto no se puede explicar sino la obra extraordinaria de Dios sobre los hombres de Israel. Dios les habría dado una fuerza sobrenatural para subir toda la noche y pelear contra los enemigos sin cansancio. El profeta Habacuc también alabó a Dios quien le da la fortaleza a los que confían en él. “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:18-19) 


 No debemos olvidar que para llegar al triunfo verdadero, el pueblo de Dios debe adquirir el consejo de Dios y esforzarse toda la noche en oración y acción. Tener la promesa del triunfo no quiere decir que pelear arbitrariamente y sin estrategia, menos esperar el milagro sin esforzarse. Como Josué y sus hombres, debemos seguir el consejo de Dios y esforzarnos, subiendo toda la noche nuestra ruta con la fuerza brindada por Dios. Si seguimos su consejo y nos esforzamos con toda oración y ruego, Dios manifestará su compañía en nuestra vida, tal como él lo hizo con Josué e Israel. 


Tercero, Jehová los llenó de consternación y arrojó granizo. (10-11) Cuando Josué y sus hombres subieron toda la noche desde Gilgal hasta Gabaón, el Señor comenzó a manifestarse en esa batalla. “Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón (10ª)”. El Señor llenó de pánico a los amorreos. Quien gobierna el corazón de los hombres es nuestro Dios. El miedo de Dios atacó a toda multitud de los aliados de Adonisedec. Así, los israelitas masacraron a un gran número de ellos en Gabaón. Después persiguieron a sus enemigos por el camino que lleva a Bet-horón y los fueron matando a lo largo de toda la ruta a Azeca y Maceda. 


 Además, mientras los amorreos estaban en retirada por el camino de Bet-horón, el Señor los destruyó mediante una terrible tormenta de granizo que envió desde el cielo, y que no paró hasta que llegaron a Azeca. Era ‘un bombardeo aéreo’. El granizo mató a más enemigos de los que mataron los israelitas a filo de espada. Ese día había el sol, sin embargo, esta aparición de tormenta de granizo era un fenómeno sobrenatural. 


Aunque había los hombres de Israel en combate, los granizos atacaron solo a los amorreos y los mataron.  No pudo haber una duda de que Dios lo hizo. El verso 21 dice “Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.” Así Dios peleaba por Israel formidablemente en interior y exterior de los enemigos. 


Dios pelea visible e invisiblemente por su pueblo. La evidente compañía de Dios es un apoyo poderoso a todos los pueblos que pelean la batalla de fe. Anhelamos poder ver esa compañía para que nuestras manos sean fortalecidas en nuestra marcha todos los momentos.   


Cuarto, Jehová atendió a la voz de un hombre (12-15) Vamos a leer el verso 12. “Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón.” Cuando vio Josué que Dios peleaba por Israel, se llenó del Espíritu y dijo en presencia de los israelitas. “Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón.” Dios había ordenado a destruir todos los moradores de la tierra de Canaán por Moisés. Josué quiso obedecer a este orden y quiso acabar con todos los enemigos de Dios. El amor de Josué hacia Dios y su mandamiento era como un fuego ardiente. 


La oración de Josué no era una expresión poética, sino era un orden y proclamación real. el número de los enemigos era mucho y no fue suficiente un día para obedecer a la orden de Dios. Por lo tanto, habló así Josué a Dios que el sol y la luna detuvieran en su lugar. El sol y la luna eran los ídolos de los amorreos. Pero El sol y la luna obedecieron a la voz de Josué. El verso 13 dice así. “Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.” Cuando Josué quiso obedecer a vengarse de sus enemigos, el sol se detuvo casi un día entero. Científicamente el giratorio de la tierra se paró casi un día. 


Él es un Dios que atiende a sus siervos y pelea por ellos hasta cambiar el orden del universo. Cuando Ezequías cayó enfermo de muerte, Dios oyó la oración de lágrimas de él y le dio una señal para su sanación mediante el profeta Isaías. 2 reyes 20:11 dice “Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová; e hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrás.” 


Cuando Sansón suplicó su venganza contra sus enemigos, Dios le dio la fuerza sobrenatural de nuevo a que fuera cumplida su deseo de vengarse a los enemigos de Dios. “Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.” (jueces 16:28) 


¿Si tomara usted el lugar de Josué, podría orar así contra el sol? Cuando Josué oró así “Sol, detente en Gabaón”, él manifestó su gran anhelo de cumplir la voluntad de Dios. Ese anhelo y ese amor hacia Dios le hizo ser ‘ese Josué’ quien se dedicó a sí mismo para la conquista de Canaán. 


¿Qué anhelo tenemos en Dios? ¿Llevar una vida tranquila y cómoda en Dios? Dios ya nos lo dio. ¿Ser rico? Si trabajamos duro, riqueza nos va a seguir. ¿Ser un hombre honorado y reconocido por otros? En Dios seremos tal persona. Pero, ¿Cuál es el anhelo nuestro que Dios quiere que tengamos en él? y ¿Cómo podemos ordenar, así como Josué dijo ‘Sol, detente en Gabaón’ y Dios nos atienda? 


Roma era un imperio como el sol en los días de Apóstol Pablo. Ningún enemigo pudo resistir contra su fuerza. La ley de roma era una regla universal. Allí Pablo llegó como un preso encadenado. Pero cuando Apóstol Pablo tuvo anhelo de cumplir la voluntad de Dios en su vida, Roma que era el sol de esa época se detuvo y fue evangelizado. “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” (Romanos 1:16) 


Josué y Jesús son los mismos nombres. La diferencia es que ‘Josué’ es hebreo y ‘Jesús(yesua)’ es arameo. Josué era una sombra de Jesús quien anhelaba cumplir la voluntad de Dios mediante su vida. El pecado y la muerte era la ley universal como el sol y la luna hasta Jesús. Pero Jesús hizo detener el poder del pecado y la muerte mediante su obediencia en la cruz. 


En el Cristo, ya hemos ganado el triunfo sobre el pecado, sobre la muerte y todos los enemigos. Las batallas que peleamos cada día son las batallas garantizadas de la victoria. Con la promesa del Cristo, podemos derribar a todos los obstáculos que parecen las cosas imposibles. San Juan 14:12 dice “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.”


Al pensar a mi edad que ya llega a club 50, me parece que el sol ya quiere ponerse a pesar de que tengo muchas tareas pendientes por delante como un misionero en Chile. Aunque mi nombre es ‘Josué’, yo no era ‘ese Josué’ que oró a Dios. La palabra de hoy me hizo preguntar ‘¿Qué anhelo tengo aquí ante mi Dios? ¿Cómo puedo ser como ‘ese Josué’ que habló a Jehová “Sol, detente en Gabaón”? Me arrepiento de que solo haber observado de la puesta de sol sin tener el anhelo como Josué en la batalla. Oro que Mi anhelo sea llevar una vida que pueda pelear como Josué quien ordenó aún al Sol y la luna. Y Oro que Dios me de ese anhelo que pueda pelear la buena batalla por fe. 


La alianza de cinco reyes amorreos se veía un enemigo demasiado grande. Pero esta alianza se hizo solo un provecho para la conquista de Canaán a los de Israel. Josué 10:42 “Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel.”


Conclusión, Dios pelea por su pueblo, dándoles promesa y consejo. También manifiesta evidentemente su presencia, arrojando pánicos y granizos a nuestros enemigos. Finalmente atendiendo a la voz de nuestra oración. Dios quien atendió a Josué es el mismo Dios a nosotros. Oro que Dios nos haga vivir esa vida que vivió Josué para nuestra batalla de fe en Cristo. “Sol, detente en Gabaón”  



ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades