Lucas 22:1-23

22:1 Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua.
22:2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.
22:3 Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
22:4 y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.
22:5 Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.
22:6 Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.
22:7 Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.
22:8 Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.
22:9 Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
22:10 El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,
22:11 y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?
22:12 Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.
22:13 Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.
22:14 Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.
22:15 Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!
22:16 Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
22:17 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
22:18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
22:19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
22:20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
22:21 Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
22:22 A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
22:23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.

JESÚS, NUESTRA PASCUA


JESÚS, NUESTRA PASCUA


Palabra: San Lucas 22:1-23

V, Clave: San Lucas 22:20 “De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.”


¡Buenos días y Feliz Pascua! ¿Cómo han estado? Estando bajo los efectos de la Pandemia, la vacunación está acelerando para todas las edades de la población de Chile. Y así la gente en chile espera que el 18 de septiembre de este año, la fiesta nacional sea una celebración de mucho gozo sin mascarilla, si sea posible. Cada país se goza de su fiesta nacional cada año; Dia de Independencia, Navidad, Dia de Gracia (Thanksgiving day) o bien Dia de Cosechas. Si contemplamos de la procedencia de estas fiestas, nos damos cuenta de que todas esas fiestas vienen de la gracia de Dios. Dios permite el gozo de estas fiestas para todos, sea que lo crean o no. 


Pero hay una fiesta muy especial otorgada solo para los creyentes genuinos o sea su iglesia. La palabra de hoy nos enseña cual fiesta tan deseable se nos otorgó. Oro que podamos conocer bien profundamente de esta fiesta otorgada por nuestro Señor Jesús.


I. ENTRÓ SATANÁS EN JUDAS (1-6)


 Según dice el verso 1, estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. Esta fiesta era la fiesta más grande de Israel en la cual todo Israel festejaba la salvación de Dios de su esclavitud en Egipto. “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.” (Ex.12:3) Dios había ordenado al pueblo de Israel guardar fiesta de Pascua en que todos los primogénitos fueron salvos por la sangre del cordero. Tras el día de Pascua continuaba la fiesta de los panes sin levadura durante siete días, haciendo eliminar toda levadura de la comida y de la casa. De esta manera Dios les hizo recordar de la salvación de Dios y el arrepentirse de sus pecados. 


 Pero ¿Cómo estaban preparando esta fiesta solemne los principales sacerdotes y los escribas? Vamos a leer el v2. En vez de agradecer y arrepentirse, ellos buscaban cómo matar a Jesús. Era muy triste ver la envidia y el pensamiento de homicidio en los corazones de lideres religiosos. Donde no hay agradecimiento y arrepentimiento, siempre viene la obra del diablo.  


El verso 3 dice ‘Satanás entró en Judas’ él era uno de los doce. ¿Cómo puede entrar Satanás en un discípulo del Cristo? el verso 5b dice ‘convinieron en darle dinero’. Judas ya tuvo convenio con los principales sacerdotes por el dinero y buscaba oportunidad de entregar a Jesús en sus manos. Tal vez Judas no consideraba del significado de su hecho y cuan terrible sería su consecuencia. Al principio Judas también habría seguido a Jesús con entusiasmo como otros discípulos, amando la palabra y la gran obra de Jesús. Pero a medida que Jesús no se mostraba como el Cristo según su expectativa humana, Judas habría perdido su pasión en seguirle. Él amaba más el material de este mundo que la verdad, y así Satanás pudo entrar en su corazón. 


 El dinero mismo no es malo. Todo material puede ser un medio de servir a Dios. Con material podemos servir la obra de Dios como olor fragante. Pero Judas amaba tanto al dinero hasta vender a su maestro quien era el Cristo. Satanás puede utilizar a una persona como enemigo de Dios no porque este era un incrédulo, sino amó más al dinero que al Cristo. Al igual que Judas, en una ocasión el apóstol Pedro también fue regañado por Jesús fuertemente. “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mt. 16:23) Cualquier persona que sigue al Cristo no con la expectativa humana y secular, puede ser enemigo de Dios. Así que tenemos que permanecer en su palabra en oración despiertos.   


II. LA ÚLTIMA CENA PASCUAL (7-23) 


 Vamos a ver los versos 7-13. Llegó el día de los panes sin levadura. Jesús envió a Pedro y a Juan a preparar el lugar de comer Pascua. Pero Jesús no les dio la dirección exacta, sino les dio unas indicaciones: ir a la ciudad, seguir a un hombre que lleva un cántaro de agua, preguntarle del aposento y preparar la Pascua. ¿Por qué Jesús no les dio la dirección exacta? Primero Jesús quiso entrenar la fe de sus discípulos. Mediante obedecer a la palabra de Jesús, sus discípulos pudieron experimentar la obra de Dios. Y otra razón más importante era Judas. Judas estaba buscando la oportunidad de entregar a Jesús. Jesús no quiso ser interrumpido por Judas en su última Cena pascual con sus discípulos. Por lo tanto, no les pudo dar la dirección exacta. De esta manera, Jesús se mostró que era el Hijo de Dios omnisciente que ve lo por venir.  


Primero, Jesús es nuestra Pascua. Cuando era la hora, se sentó a la mesa Jesús con sus apóstoles. Vamos a leer el v15. “Y les dijo:! Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!” Jesús expresó su corazón profundo que deseaba comer la última cena pascual antes que padeciera. ‘Pascua’ significa ‘pasar por alto’. Cuando Dios castigaba a todos los dioses de Egipto y al Faraón en Egipto, todos los primogénitos de las familias que pusieron la sangre del cordero en su puerta no vieron la muerte. Pero todos los primogénitos de los que no tenían la sangre del cordero en su puerta murieron, incluyendo desde el primogénito del faraón y hasta de todos los animales. El ángel de la muerte daba la muerte a todos los primogénitos sin la sangre en su puerta. Pero cuando vio la sangre en la puerta, pasaba por alto sin dar la muerte. Esto fue indiscriminadamente entre todos los israelitas y los egipcios. Lo que dio salvación no era la raza, sino la sangre del cordero. Después de este castigo de la muerte, los israelitas fueron liberados de su esclavitud. 


En el verso 15, Jesús dice ‘¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!’ Durante toda su vida del ministerio mesiánico, Jesús deseaba comer esta pascua que era la culminación de su ministerio. Durante toda su vida terrenal de 30 años Jesús corrió esta carrera mesiánica hasta llegar a este punto. A la perspectiva bíblica, desde la primera pascua hasta esta última pascua (1500 años) y desde la fundación del mundo, Jesús deseaba comer esta pascua que va a hacer la nueva creación para su reino. A pesar del padecimiento venidero, Jesús deseaba tanto comer con sus discípulos esta pascua y quiso dar su vida en sacrificio y enseñar ese significado magnifico de su padecimiento en este momento. 


Vamos a leer los v16 y v18. “porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios” y “porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga”. Jesús había comido la pascua durante su vida terrenal. Pero Jesús no va a comerla más, ya que la pascua tradicional de los israelitas se termina con su muerte, ya que la Pascua verdadera se establece con ella. La pascua de los Israelitas era una sombra de esta pascua del Cristo con su muerte. 


Desde la caída de Adán, todos los hombres se hicieron los esclavos del pecado y murieron. Durante toda la vida los hombres vivían bajo el poder del pecado y sombra de la muerte (Lc.1:79b). Además, después de la muerte los hombres tenían que estar de pie ante el juicio de Dios. La sangre del cordero de la Pascua en Egipto era un símbolo a la sangre del Cristo que es el Cordero de Dios. San Juan 1:29 dice “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Cualquier persona que acepta a Jesús en su corazón y sea cubierto por la sangre del Cristo genuinamente en su corazón, el ángel de la muerte no podrá dar la muerte a tal persona eternamente. 


 De esta manera, la fiesta de pascua de Israel se convirtió en la fiesta de toda la humanidad en Jesucristo. Esta fiesta no solamente para los judíos, sino también para todos los que creen en él. Pero esta Pascua es no solo colectiva en la iglesia, sino es muy personal. Esta Pascua no es para una fecha específica, sino es para todos los días y para toda la eternidad. Esta Pascua es la fuente de nuestro gozo verdadero. A la verdad la Pandemia eliminó el gozo de mucha gente por el temor de la muerte. Tanto los niños como los adultos sufren los efectos de la Pandemia y no sabemos cuando se va a terminar. Según la investigación de una institución, muchos niños volvieron a orinarse en cama y dormirse a la cama de sus padres. Incluso los niños padecen el estrés que sus padres sufren por la situación económica y de salud. Y una gran parte de los adolescentes perdieron ya hace tiempo las ganas de apetitos y aún las actividades que les gustaban. Es triste escuchar estas noticias y otras negativas. 


Pero gracias a Dios, porque en nuestros corazones hay un gozo que ninguna otra cosa como pandemia pueda eliminar. Es el gozo que viene de la fiesta verdadera que nos otorgó el Cristo a nosotros por su sacrificio. Jesús es nuestra Pascua eterna y diaria. Junto con este Jesús podemos estar libre no solo del poder del pecado y de la muerte, sino también de esa esclavitud que nos trae la Pandemia y otras adversidades. Oro que podamos superar todas nuestras adversidades, gozándonos de esta fiesta magnifica y cantar ‘Jesús es mi Pascua eterna’ Amén. 


Segundo, el nuevo pacto. Vamos a leer el v19. “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.” Jesús partió el pan y les dijo “Esto es mi cuerpo”. Como este pan, el cuerpo de Jesús fue desgarrado, perforado por los clavos y travesado por la lanza siendo el Cordero de Dios.

 

Vamos a leer el verso 20. “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.” Jesús dijo que la copa es el nuevo pacto. Cuando menciona ‘el nuevo pacto’, sin duda sabemos que había ‘el antiguo pacto’. El antiguo pacto era con la sangre de los animales. En el altar los hombres sacrificaban a los corderos para recibir el perdón del pecado. Dios, por su misericordia otorgaba el perdón del pecado a los hombres por este antiguo pacto. Si no hubiera habido este antiguo pacto, los hombres no tenían la manera de obtener el perdón. Pero Dios quiso vivir entre su pueblo y dar el perdón de pecado por su amor infinito. 


Sin embargo, la sangre de los animales que era el pacto antiguo, tenía la limitación. La sangre de los animales no tenía el efecto permanente y tenía que ser derramada cada vez que uno necesitaba el perdón del pecado. Tantos animales tenían que morir derramando su sangre ante la vista de un pecador. 


Pero el nuevo pacto no es así como el antiguo pacto. Jesús dice “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”. Esta sangre no es la sangre de los animales, sino la de Jesús quien es el creador de todo universo y toda criatura en él. Una gota de sangre del Cristo tiene el efecto de cubrir todos los pecados de toda la humanidad siglo tras siglo. Su sangre no requiere derramarse repetidamente como la sangre de los animales. La sangre del Cristo tiene efecto una vez para siempre. “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.” (Heb.9:12) El nuevo pacto en la sangre de Jesús nos libera una vez para siempre del poder del pecado y de la muerte. 


La sangre de Jesús no solamente tiene el efecto de nuestra salvación, sino también tiene el poder de santificar nuestra vida. Los que viven la gracia de esta sangre obtienen la fuerza celestial a superar sus debilidades, pecaminosidad, heridas, manchas, hábitos pecaminosos, enfermedades tanto físicas como mentales, etc. Su sangre nos hace tener su imagen santa y hermosa conforme a su voluntad en nuestro corazón. Esto es el poder de la sangre de Jesús que hace en nuestra vida.  


El pacto nuevo es el pacto por la garantía de Jesús. Por lo tanto, no depende de nuestra condición, sino de la fidelidad de nuestro Dios. Esta garantía es tan firme, porque nuestro Dios es fiel. Gracias a Jesús quien derramó su sangre por nosotros. Oro que podamos vivir en este pacto nuevo para que la Pascua del Cristo sea la fuente de todo nuestro vivir. 


En versos 21-22 Jesús se lamenta por Judas. Jesús entrega su vida como la Pascua de Dios voluntariamente si Judas traiciona o no. Pero Judas vendió a su maestro por el dinero y vivió su consecuencia muy trágica. 


Conclusión, Jesús comió pan y tomó de vino para marchar y enfrentar su padecimiento. Él comió la última pascua terrenal, ya que él se entregó como nuestra Pascua eterna. Gracias a Jesús quien nos dio su cuerpo y su sangre. Oro que cada día podamos llevar una vida llena de gracia y gozo mediante comer la Pascua del Cristo y que llevamos una vida nueva conforme a su voluntad hasta que venga el reino de Dios.  


     



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