Juan 15:1-10

15:1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
15:9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
15:10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

PERMANECED EN MÍ


PERMANECED EN MÍ


San Juan 15: 1-10

V.C: 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.


Buenos Días. El día de ayer aprendimos que Jesús murió en la cruz en nuestro lugar para perdonar nuestros pecados. La palabra de hoy fue dada justo antes de padecer y morir Jesús en la cruz. Aún cualquier persona normal frente a su muerte inminente se hace sincera, seria y habla verdad considerable. Jesús, en la misma noche de su arresto, dio esta palabra tan considerada para sus amados discípulos. 


 Cómo podemos leer un término en el verso 2 ‘Todo pámpano’, la palabra de hoy fue dada no solamente para sus discípulos de aquel momento, sino también para todos los que se identifican ‘pámpano’ en él. Oro que Dios nos ayude a aplicar a nuestra vida la verdad dicha por Jesús en aquella noche.   


 Primero, Jesús es la vid verdadera. Miren el v1. “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”. (1) Aquí Jesús declara la interrelación entre Dios Padre, sí mismo y nosotros. Jesús es la vid verdadera, el Padre es el labrador y los discípulos son pámpanos. Primeramente, Jesús dice de sí mismo que él es la vid verdadera. La vid era un árbol muy común en Israel. Con esta comparación, sus discípulos pudieran comprender esa relación de la cual Jesús quiso manifestar de la manera mejor. 


 “Yo soy la vid verdadera”. Jesús es no una de las vides verdaderas, sino Jesús es la vid verdadera. Es la vid única que da vida. ‘Verdadera (alēthinē: ἀληθινός)’ significa en griego ‘tener la naturaleza correspondiente a su nombre, real, genuina, veraz, opuesta a lo imaginario, simulado, sofisticado.’ Es decir que Jesús es la vid única y genuina para hacernos llevar frutos de la salvación y la vida. Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”


En esta vid no hay ninguna posibilidad de dar frutos malos. Ideología, filosofía y otras religiones pueden parecer una vid que puedan darnos la vida, pero allí no ha existido el camino a la salvación hasta la fecha, ya que nada y nadie puede redimirnos del poder del pecado y de la muerte. Jesús, estando justo antes de entregarse al padecimiento voluntariamente, manifestó que él es la vid verdadera. Esto quiere decir que su muerte es para el rescate de nuestra vida. 


Jesús es la vid y somos pámpanos (1-2, 5ª). La relación entre la vid y los pámpanos es orgánica y de vitalidad, no es mecánica. Es una relación de vida e inseparable para todos los pámpanos. Sin ser conectado el pámpano a su vid, esto no puede conservar su vida de ninguna manera. Así que debemos estar conectados a él sin separarnos en ningún momento. 


 Segundo, Todo aquel que lleva fruto, lo limpiará. Miren el v2. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. Nuestro Dios es el labrador. El labrador es quien cuida el árbol y lo hace llevar muchos frutos. Para dar buenos frutos, el labrador tiene que trabajar diligentemente. Nuestro Dios Padre es un excelente labrador y él ama la vid y cuida los pámpanos. 


En el verso 2, se manifiesta que nuestro padre cuida la vid, quitando y limpiando los pámpanos. Aquí ‘quitar’ puede significar ‘el juicio de Dios’ como fue con judas Iscariote quien traicionó a Jesús quien es la vid verdadera. Pero el punto principal de este verso no es el juicio de Dios, sino la limpieza como el verso siguiente (3) enfatiza.   


‘La limpieza(podar)’ es indispensable a los pámpanos para llevar mucho y mejor fruto. Tal como el labrador elimina las ramitas que no lleva frutos, nuestro Dios corta y limpia todas las partes que distraen o impiden la nutrición de la vid a los pámpanos. Nuestro Dios es el labrador excelente. Tal como un labrador profesional corta los pámpanos con un ángulo apropiado, ya sea vertical o horizontal o diagonal, nuestro Dios sabe cortar y limpiar a cuál cortar, cómo y cuándo. A veces con un corte, él limpia dos o tres o más ramitas infructuosas de nuestra vida de la manera muy minuciosa, efectiva y admirable.     


En el proceso de limpieza se produce el dolor inevitablemente. Para cortar unas partes, se requiere sacrificar tales partes para las partes que llevan frutos. Cuando yo ingresé en la universidad, llegué a conocer a Dios. Pero también conocí a varios amigos fuera de Dios. El problema para mí era que la adoración y las actividades de mis amigos se hacían los domingos. Quería participar en los dos. Pero por el horario, tenía que abandonar uno. Y tenía que cortar la actividad que me impedía a asistir en la adoración. Me dio un dolor en el corazón, pero era necesario para servir a Dios y crecer en él. Mediante semejantes procesos en mi vida, he podido crecer a la persona más madura espiritualmente. 


Dios nos limpia con su palabra. Miren el v3. “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Dios había limpiado a los discípulos de Jesús mediante las palabras. Mediante la palabra de Jesús, ellos poco a poco crecieron y posteriormente se hicieron los grandes siervos en las primeras iglesias como vemos en el libro hechos. Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.” La palabra de Dios nos hace conocer de Dios y su reino. Su palabra nos hace ver nuestros pecados delante de Dios y arrepentirnos con lágrimas. En arrepentimiento nos hacemos pámpanos que llevan los frutos muy preciosos para manifestar la gloria de Dios. También Dios nos puede limpiar de varias maneras tal como una enfermedad o las adversidades o algunas experiencias dolorosas personales. Aunque fuera diferente la forma de limpieza en cada persona, la finalidad de limpiarlos es hacer llevar muchos frutos a los pámpanos. 


 Por lo tanto, siempre y cuando la palabra de Dios nos llega a nuestro corazón, Dios infunde el deseo de arrepentirnos y hace su limpieza mediante nuestro arrepentimiento y la decisión de la fe. Oro que podamos exponernos a la palabra de Dios día a día y seamos limpiados a llevar a los frutos mediante el arrepentimiento genuino y sincero.   


Tercero, Permaneced en mí (4-8). Miren el v4 y 5. “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí (4).” 

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. (5) 


La palabra clave de estos versículos es ‘permanecer’. En los vs. 4 a 8, aparece 8 veces la palabra ‘permanecer’. ¿Qué significa ‘permanecer en Jesús’? ‘Permanecer (meinate: μένω)’ tiene un significado de ‘seguir presente sin apartar, vivir, perdurar, esperar’ Permanecer en Jesús no quiere decir ‘estar en el edificio de la iglesia’ o ‘portar la biblia siempre en las manos’ o ‘tener mucho conocimiento bíblico’. El permanecer en Jesús es ‘estar presente con él sin apartarlo y vivir en él’. Tal como los bebes, Josué y Matías se echan todos los momentos sobre su mamá para no apartarse de ella, nosotros debemos estar siempre presentes en Jesús como los niños, conectados a él en la vida.   


 Y pongamos atención en la expresión de Jesús en ‘permaneced en mí y yo en vosotros (4)’, ‘el que permanece en mí, y yo en él (5)’. Permanecemos en Jesús y Jesús en nosotros. Tal como la vid sostiene los pámpanos, no como los pámpanos sostienen la vid, no que nosotros sostenemos a Jesús, sino que él nos sostiene. Jesús nos sostiene cada día en su gracia, aun los momentos de nuestra desesperada debilidad. Por lo tanto, debemos quedarnos con confianza en que, aunque somos ramitas frágiles, Jesús quien es la vid verdadera nos sostiene con su mano fuerte constantemente.   


Permaneced en mí y yo en vosotros’ también significa ‘la interrelación entre ambos’. Debemos permanecer en Jesús hasta que él more en nosotros. Este permanecer no es el conocer intelectualmente, sino es el conocer vivencialmente. Solo y Cuando amamos y obedecemos a Jesús y su palabra, él llega a manifestar a sí mismo en nuestra vida. Por lo tanto, debemos permanecer en Jesús, viviéndolo con todo nuestro corazón mediante su palabra. Así que el v7a dice “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros.” Mediante obedecer a su palabra, podemos experimentar su presencia y poder en nuestra vida. Juan 8:31b-32 “Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; / y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.”


¿Qué fruto y privilegio se nos da al permanecer en él? Vamos a leer el v7. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Si tenemos la palabra de Dios en nuestros corazones, podemos saber cuál es su voluntad y podemos orar conforme a ella. Y podemos hacer la oración adecuada a la voluntad de Dios. No todas las peticiones reciben la respuesta de Dios. Algunas peticiones y oraciones se quedan botadas, ya que lo hacemos fuera de la palabra, es decir fuera de su voluntad o según nuestro deseo humano. 


 Si mi hijo me pide un vehículo de último modelo de BMV, yo no puedo dárselo, ya que la cosa que él me pide no es necesaria, ni beneficiosa para su vida juvenil. Pero si él me pide algo adecuadamente, yo debo proporcionarle su necesidad con toda responsabilidad. A veces, aunque no me pide, le doy lo necesario en consideración. Si un pecador sabe cómo responder a su propio hijo, ¿Cuánto más nuestro padre Dios nos responderá con lo mejor? En plena confianza, hagamos nuestras peticiones y oraciones con el corazón sincero a nuestro Dios y él nos responderá según su buena voluntad, aunque somos imperfectos en todo. Es muy maravilloso tener esta promesa(v7) de Jesús sobre la oración. Es una gran bendición e incluso es una poderosa arma de los que permanecen en Jesús. ¡¡Aleluya!!


         Miren el v8. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. Cuando llevamos muchos frutos, Dios es glorificado. Y también seremos reconocidos como los discípulos de Jesús. Y el amor de Dios será el fruto más precioso y perfecto en nuestra vida. 


Conclusión, Jesús es la vid verdadera y nuestro Padre es el labrador excelente. Solo en Jesús podemos ser conectados a la vida eterna y nuestro Padre nos limpia mediante su palabra para nuestra santidad. Oro que podamos permanecer en Jesús todos los días en plena confianza para poder llevar los frutos que Dios quiere que llevemos para su gloria. 


ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades