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Mateo 26:1-13
26:1 Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos:26:2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.
26:3 Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás,
26:4 y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.
26:5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.
26:6 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,
26:7 vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.
26:8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio?
26:9 Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.
26:10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra.
26:11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.
26:12 Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.
26:13 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.
PERFUME DERRAMADO SOBRE JESÚS
PERFUME DERRAMADO SOBRE JESÚS
San Mateo 26:1-13
V, Clave 26:10 “Al darse cuenta Jesús, les dijo: —¿Por qué molestáis a esta mujer? Lo que ha hecho conmigo es una buena obra”
Jesús hablaba de lo por venir en los fines del mundo en capítulo 24 y 25. Ahora Jesús habla lo que iba a suceder con su propia vida. Jesús iba dirigiéndose hacia el final de su vida terrenal. Jesús luchaba una lucha tan angustiante interna en gran soledad. Ni siquiera sus discípulos lo entendían.
Pero en este momento de soledad y angustiante, se le ocurre una buena obra por una mujer. Esta historia es como una perla preciosa que brilla en el evangelio justo antes del padecimiento de Jesús. Es una historia que llena el espacio de un olor fragante por completo. ¿Qué es lo que ocurrió allí y cómo Jesús lo recibió? Oro que Dios nos ayude a saber cómo Jesús miró un hecho que se hizo por él.
Primero, Jesús anuncia la Pascua de Dios con su muerte (1-5). Repetidamente Jesús venía hablándoles a sus discípulos de su padecimiento y resurrección (Mt16:21; 17:22-23; 20:18-19). Ahora Jesús les manifiesta de su muerte inminente. Leamos el verso 2. “Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado” como vemos en esta palabra, la fiesta de la Pascua se acercó a dos días. En la fiesta de Pascua se conmemoraba la liberación de la esclavitud del pueblo Israel en Egipto. “Es la Pascua de Jehová. / Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias, y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo, Jehová. / “La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. / Este día os será memorable, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis” (Éx 12:11b-14) Esta salvación de Dios a Israel de la esclavitud en Egipto era una sombra de lo por venir. Jesús vino a este mundo como la Pascua verdadera preparada siglo tras siglo por Dios. Según el gran planificación de Dios, Jesús se disponía a derramar su sangre como el Cordero de Dios para la salvación de toda humanidad que lo creyeran. Juan el Bautista clamaba de Jesús “¡Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Jn 1:29b) Esa Pascua del Cordero de Dios ya estaba cerca de dos días.
Este anuncio significaba la muerte dolorosa para Jesús. ¿Cómo fuera el corazón de Jesús humanamente? Jesús sabía del dolor que iba a padecer. San Mateo 26:27b dice “comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera”. Jesús hubiera podido huirse o posponer esa Pascua. Pero sabiéndolo, voluntariamente Jesús luchaba a derramar su vida ante el altar del Dios Padre. Jesús caminaba a cumplir la voluntad de Dios con todo su corazón y fuerza al anunciar de la Pascua de Dios inminente.
En cambio, ¿qué hacían los lideres religiosos que se decían ‘siervos de Dios’? Mientras Jesús luchaba a cumplir la voluntad de Dios, los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús y matarle (26:3-4). Ellos ni siquiera sabía que estaba a sus lados la Pascua de Dios, el Cristo. Sin conocer y creerle, ellos hacían todo contra la voluntad de Dios.
A menudo es necesario revisar y examinar nuestro corazón para ver si luchamos a cumplir la voluntad de Dios con toda fuerza como Jesús o estorbamos su obra contra su voluntad en desinterés de ella. Dios usa a tales que luchan y se esfuerzan a cumplir la voluntad de Dios. Dios sabe la soledad de los que batallan por su voluntad. Y da su compañía muy estrecha en la guía de su Espíritu. Sigamos a este Jesús quien luchó ante su cruz para que nosotros, sus imitadores también podamos superar toda clase de miedo y soledad en oración y cumplamos la voluntad de Dios en su nombre. Amén.
Segundo, Perfume derramado sobre Jesús (6-13). En medio de este triste y hostil ambiente, sucedió una obra muy hermosa para con Jesús, la Pascua de Dios. Vamos a leer los versos 6-7. “Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, / se le acercó una mujer con un vaso de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre la cabeza de él, que estaba sentado a la mesa.” Jesús estaba en Betania. Ubicada a cincuenta y cinco minutos de Jerusalén (3km aprox.), Betania era un lugar al que se podía llegar mediante una caminata de 45 minutos aproximadamente. Jesús estaba en casa de Simón el leproso (talvez era leproso, pero sanado por Jesús).
Se le acercó una mujer con un vaso de alabastro de perfume muy costoso y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. En culturas donde a las mujeres no se les permitía poseer propiedades o dinero, ellas acumulaban ropa, joyas o perfume como inversiones para su futuro. Aquí el perfume derramado era ‘muy costoso’. Se precisa su valor en san Juan 12: 5ª “¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios …?”. ¡Era de un valor del salario de un año de un jornalero! Ella era María, la hermana de Lázaro quien había muerto y fue resucitado por Jesús (Jn 12:3). Siendo huérfana ella, este monto de dinero fuera un ahorro de toda su vida. Sin embargo, ella no escatimó nada y derramó sobre Jesús todo perfume que era todo ahorro y sueño.
A este acto de mujer tan inesperado e impactante, los discípulos de Jesús reaccionaron. Ellos se enojaron y dijeron ‘¿Para qué este desperdicio?, pues esto podía haberse vendido a buen precio y haberse dado a los pobres’ (8). Ellos lo vieron como ‘desperdicio’. El cálculo de ellos era práctico y razonable. Su argumento ‘haberse dado a los pobres’ sueña bonito. Pero si ellos hubieran apreciado en verdad ayudar a los pobres, lo habrían hecho en sus rutinas. Según san Juan 12, Judas Iscariote era quien dijo así, no por preocuparse de los pobres, sino por su aprecio más al dinero (Jn 12:5-6). Sobre todo, ellos no pudieron ver el agradecimiento tan grande de María hacia el Cristo. Tampoco pudieron ver la devoción pura, sagrada a quien era la Pascua de Dios. Sin comprender la palabra de Jesús, les pareció solo un desperdicio lo derramado sobre Jesús.
Pero ella iba conociendo quien era Jesús más personalmente. Cuando Jesús resucitó a su hermano Lázaro, María se dio cuenta de que Jesús es el Señor de la vida y resurrección. Ella comprendió lo que dijo Jesús “el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado (2b)”. Ella habría entendido que Jesús vino a esta tierra como la Pascua de Dios para dar el perdón de pecados a ella misma y a todos los que lo creyeran. Ella entendió que Jesús, siendo el Cordero de Dios, iba a derramar su vida tan preciosa voluntariamente sobre el altar de Dios en rescate de los pecadores. Y ella entendió que Jesús era quien merecía recibir todo su amor y sueño. Ella no escatimó ni una gota de su perfume y lo derramó todo completo sobre la cabeza de Jesús. El olor de su perfume habría llenado toda la casa. Se llenó la casa de un olor de amor, devoción, lágrimas y agradecimiento del alma de ella. Aún el enojo de los discípulos no pudo detener este olor tan fuerte y hermoso que lleno la casa.
¿Cómo recibió Jesús el acto de esta mujer?
Uno, Buena obra (10-11). Vamos a leer el verso 10. “Al darse cuenta Jesús, les dijo: —¿Por qué molestáis a esta mujer? Lo que ha hecho conmigo es una buena obra” Mientras los discípulos lo vieron ‘desperdicio’, Jesús lo recibió como ‘una buena obra’. La óptica de Jesús era muy diferente a los de sus discípulos. Como los discípulos dijeron, ella pudo venderlo para los pobres. Al menos ella podía derramarle solo alguna parte de su perfume. Pero ella se lo derramó todo. Y Jesús dijo ‘es una buena obra’. Jesús lo dijo no por la cantidad derramada, sino por ver el motivo y corazón de ella. Jesús sabía muy bien cuán grande valor era el perfume derramado para ella. Pero también sabía bien por qué ella hizo así. Jesús vio el amor y agradecimiento tan grande de ella que rebosaba en su corazón. Jesús recibió su ofrenda completa como olor fragante, siendo el Cordero que iba a entregarse para todos. El amor de ella fortaleció el corazón de Jesús que iba a derramar toda su sangre en la cruz como olor fragante eterno ante Dios el Padre.
La palabra de Jesús nos enseña que no hay ningún desperdicio lo que es derramado sobre Jesús. Sea tiempo, material, talento, todo tipo de sacrificio, incluso fracasos, lo que es derramado sobre Jesús, él lo llama ‘buena obra’. En el mundo se considera desperdicio lo que no es capitalizarse, o alguna cosa sin productividad visible. Leer y estudiar la Biblia, predicar, orar, rendir adoración los domingos se consideran un desperdicio para los que pasan toda la noche del sábado y domingo en la fiesta. Pero ante Jesús cada acto derramado por él es ‘buena obra’. Cada miembro de nuestra iglesia está preparando el encuentro bíblico, sea palabra, testimonio o canción, teatro, estudio bíblico, invitación digital y video de propaganda, etc. Jesús lo ve cada servicio como una gota o varias gotas de perfume. Lo llama ‘buena obra’.
La obra de Dios sucede por el acto de derrame de su perfume. ¿Quién puede predicar el evangelio a los jóvenes universitarios ante el ambiente tenso de rechazos? ¿Quién puede dar al Señor su década de 70 y de 80 dónde todo el mundo quiera pasarlo en disfrute? El misionero Pablo Oh en Costa Rica, los misioneros esteban y paulina cho en Cochabamba de Bolivia y otros misioneros jubilados están derramando su perfume costoso sobre el Cristo y su evangelio. Ellos lo hacen, porque saben el valor de gracia de Jesús. Solo y cuando uno mira a Jesús y comprende su valor de gracia, con gusto y voluntad lo hace. Mientras el mundo les dice ‘un desperdicio’, Jesús les dirá a todos que derramen su vida sobre él. “Lo que ha hecho conmigo es una buena obra”.
Jesús hizo una buena obra eterna para nuestra vida. Jesús no escatimó su vida para darnos la salvación y una nueva vida. Ninguna ofrenda que hacemos por Jesús puede alcanzar ni una parte de su gracia tan enorme. Gracias a Jesús quien derramó su vida por nosotros y considera nuestra ofrenda como ‘buena obra’. Oro que Dios nos ayude a derramar lo más precioso de nuestra vida mientras dure nuestra vida.
Dos, Prepararme para la sepultura (12). ¿Cuán valiosa era ‘esta buena obra’ para Jesús? Jesús explica. El verso 12 dice “pues al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.” Jesús recibió el perfume de esta mujer como ‘una preparación para la sepultura’. Jesús valoró el derrame de perfume de ella relacionándolo con su muerte. La muerte del Cristo era solo una vez durante toda la eternidad. Antes de la creación del mundo, Dios venía preparando esta Pascua. Cuando Adán cayó en desobediencia, Dios le había dado una promesa de la salvación. Y durante miles de años Dios venía trabajando por sus siervos y profetas. Al final el Cristo vino a esta tierra y vivió entre los hombres pecadores y quedaba dos días en cumplir esa obra de Pascua de Dios. Por lo tanto, a los ojos de Jesús, el derrame de perfume de María era ‘una buena obra universal’
Además, este derrame ungió el corazón de Jesús quien estaba luchando contra el dolor inminente en gran soledad. A pesar de tantas veces de enseñanza sobre su muerte, nadie entendía el significado de su palabra, ni siquiera querían preguntarle de su significado sus discípulos (Mr 9:32). prácticamente Jesús estaba solo en confrontar la cruz. En este momento, este derrame de perfume de María consoló en gran manera el corazón de Jesús. Este derrame era una ofrenda muy valiosa al sacrificio invaluable del Cordero de Dios. Este derrame consoló y fortaleció el corazón de Jesús para cargar la cruz con fuerza.
Los que encuentran el valor de la excelencia de Jesucristo, derrama su perfume. Apóstol Pablo dijo. “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. / Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil 3:7-8) Apóstol Pablo por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, su Señor derramó su vida sobre él y agradó al Señor quien levantó la gran obra del evangelio en toda Europa. Cuando derramamos nuestro perfume sobre Jesús, él lo recibe con agrado y se glorifica. Oro que nuestra vida se llene del olor de perfume que derramamos sobre Jesús, conociendo el valor del sacrificio que él hizo por nosotros.
Tres, para memoria de ella (13). Vamos a leer el verso 13. “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.” Esta mujer no escatimó ni una gota de su perfume. Y ¿Qué? ¿Se perdió todo? Materialmente si, se perdió todo. Pero Jesús dice ‘dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.’ Si ella no lo hubiera derramado sobre Jesús o lo hubiera vendido para su propio sueño, su perfume quedaría allí con ella. Pero en tal caso, ella jamás habría sido recordado junto con el evangelio, ni siquiera tendría importancia su perfume. Pero cuando ella lo derramó sobre Jesús, su nombre quedó en memoria en toda historia humana y dondequiera que se predique el evangelio, es decir un recuerdo eterno.
Lo derramado sobre Jesús se cuenta en eternidad junto con el evangelio. Y también Jesús es quien sabe llenar ese vaso de alabastro vacío con un perfume de mejor calidad para ella y quienes lo hacen. Cada vez que derramaba mi perfume sobre él, Jesús siempre llenaba mi vaso con un perfume mejor que nunca imaginaba. Es un testimonio largo. Si derramamos sobre Jesús, él se encargará de ello y veremos cómo él nos bendice en relación a lo derramado sobre él.
En conclusión, tenemos perfumes de varias clases. Debemos derramar nuestro perfume a algún propósito durante esta vida que dura. ¿A dónde o a quien estamos derramándolo o cuanto lo derramamos? Recordemos lo que dijo Jesús a esta mujer ‘buena obra para la eternidad’. Oro que conozcamos más profunda y personalmente el valor de la gracia de Jesús derramada sobre nuestra vida y aprendamos a derramar nuestro perfume sobre dónde lo merezca para la eternidad. Amén.
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