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- JOSUE CHUN
Mateo 24:29-51
24:29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.24:30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
24:31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
24:32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
24:33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
24:34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
24:36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
24:37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
24:38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
24:39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
24:40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.
24:41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.
24:42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
24:43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
24:44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
24:45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?
24:46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
24:47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
24:48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
24:49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
24:50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
24:51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE
EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE
San Mateo 24:29-51
V, clave 24:45 “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?”
La palabra de hoy se trata de la venida gloriosa del Cristo. Este tema da un cierto temor a la gente hasta no querer pensarlo. Pero su retorno es una promesa gloriosa para todos los que le esperan. Y ninguno de sus promesas ha fallado en cumplirse.
Al cerrar el anuncio de su venida, Jesús hace una pregunta a sus discípulos. ‘¿Quién es el siervo fiel y prudente?’ Esta pregunta revela el interés del Cristo sobre nuestra generación. ¿Quién es tal siervo y cómo podemos serlo? Oro que a través de la palabra de hoy Dios nos enseñe de la certeza de su retorno glorioso y lo que espera Jesús en nuestra vida para esta generación.
Primero, Jesús en poder y gran gloria (29-31). Ya Jesús dijo que en el fin del siglo levantará una abominación desoladora, la cual provocará mucha tribulación al pueblo de Dios (15). Pero Dios es quien oye las oraciones de sus escogidos y trabaja en su favor. Y Dios no deja a su pueblo en tribulación por largo tiempo. ¿Qué hace Dios por su pueblo en los últimos días? Leamos el verso 29. “Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas.”
Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurece. El sol es algo que se considera eterno e inmutable. La gran premisa científica es que el sol sale del este cada día sin cambio. Pero este sol considerado la verdad inmutable, va a cambiar. Perderá su fulgor radiante. Por su efecto la luna que es su reflejo tampoco dará su resplandor. Las estrellas y las potencias de los cielos serán conmovidas. La venida del Señor será un evento a nivel universal, no terrenal.
Cuando el sol pierde su esplendor, nuestra tierra se volverá una gran bola de hielo dentro de 5 minutos. ¡Qué terror nos dará este fenómeno! Pero no nos preocupemos. El sol pierde su esplendor, porque nos llega la luz verdadera. Leamos el verso 30ª. “Entonces, aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria”. El Cristo retorna con poder y gran gloria. Todo el mundo verá su poder y gran gloria original. Cuando Jesús vino la primera vez a esta tierra, se vio como a un hombre sufrido en forma del servidor. Isaías 53:2-3 dice “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.” Pero la segunda venida ya no será más así. Él vendrá en su poder y gran gloria. Aún el sol no podrá resistir ante su gran gloria.
Ante su retorno, en la tierra habrá dos grupos contrastados. El primer grupo es todas las tribus de la tierra que no le creyeron, sino lo rechazaron y se burlaron de él. Ellos se darán a conocer que Jesús es el Cristo glorioso por su manifestación real e innegable ante sus propios ojos. Todas las tribus harán lamentación, porque ya no pueden revertir su vida pasada y su destino. El tiempo de la venida del Cristo será el momento más angustiado para tales.
En cambio, hay otro grupo en destino totalmente diferente. Los que hayan llevado una vida de fe en fidelidad, sufriendo por el evangelio, la venida del Cristo será el día de gran gloria. Leamos los versos 31. “Enviará sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” Jesús viene con sus propios servidores. Jesús enviará a sus ángeles para juntar a sus escogidos sin perder a ninguno de ellos desde un extremo del cielo hasta el otro. Los juntará por su nombre, por nuestro nombre personal. Y les tomará en el lugar de gloria a su lado.
El día de su venida es nuestra esperanza verdadera. Lo que padecemos y sacrificamos por él y su evangelio será contado ante él para ser recompensado. Esta vida es corta, pero la gloria es eterna. Asimismo la tribulación terrenal es corta y su recompensa es eterna en gloria. Cuando confiamos su retorno en poder y gloria, podemos superar lo que padecemos y sufrimos en esta tierra. Esta promesa de Jesús se verá cumplida ante todos tal como Jesús habló. Oro que podamos seguir viviendo como su pueblo escogido en esta esperanza verdadera dada por Jesús.
Segundo, mis palabras no pasarán (32-44). Sin embargo, para los incrédulos, el retorno de Jesús puede sonar como un cuento. Jesús lo sabía. Pero leamos los versos 34-35. “De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Jesús dice que no pasara esta generación hasta que todo esto acontezca. Jesús enfatiza la seguridad del cumplimiento de su palabra. ‘Esta generación’ que Jesús menciona abarca desde la generación de su época hasta nuestra generación. La palabra de Jesús es mucho más segura que el cielo y la tierra que subsisten solo por su palabra (2P 3:7ª).
Pues, ¿Qué día y hora será su retorno?. Leamos el verso 36. “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” Jesús dice que saber del día y la hora pertenece a la soberanía del Padre Dios. Ni Jesús lo sabe (Mr 13:32). Los hombres caídos intentan a calcular del día y de la hora, para que pueda ocupar su tiempo para su libertinaje y deseo pecaminoso. Y así poder arrepentirse justo antes de ese día. Pero Dios no se hace burlado por los hombres caídos.
Jesús menciona que su venida será como el tiempo de Noé. La época de Noé no creyó la advertencia de Dios, el Diluvio. Más bien se burlaron de ella. Pensaron que no iban a pasar nada de su advertencia. Hasta que llegara el Diluvio ellos estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento. Pero al momento señalado por Dios, el agua los llevó a todos y perecieron. Cuando venga el Cristo de nuevo, nuestro mundo será así como la época de Noé.
Vamos a leer el verso 42. “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”. Jesús no da a saber del día y hora para que velemos. Jesús quiere que estemos despiertos en su promesa. ‘Velar’ se refiere una vida de orar. San Marcos 13:33 dice “Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo” Podemos estar despiertos espiritualmente cuando oramos. Cuando oramos en su palabra, Jesús nos viste de su espíritu, nos guía al camino de vida. Cuando oramos en su palabra, podemos discernir todo engaño y permanecer en sus promesas. Cuando oramos, podemos llevar una vida de testificar como Noé en nuestro tiempo. Nuestros enemigos son fuertes y más fuertes que nuestra capacidad humana. Oro que podamos llevar una vida de velar como Noé en nuestro tiempo, construyendo el arca de salvación en Cristo Jesús.
Tercero, ¿Quién es el siervo fiel y prudente? (45-51). Vamos a leer el verso 45. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?” Cuando Jesús dice esto al final de palabra de su venida, él manifiesta su deseo divino hacia su pueblo. En verdad el enfoque de su hablar del fin del mundo no está en las señales, sino a sus siervos. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente?” Él busca a tales siervos quienes sirven con ‘fidelidad y prudencia’.
Jesús no dijo ‘siervo talentoso e inteligente’, sino ‘fiel y prudente’. ‘fiel (πιστός; pistos - confiable)’ se refiere ‘confiable en su tarea’. Los siervos fieles son los confiable que sirven las tareas asignadas con constancia en toda circunstancia. Solo pocos manifiestan esta clase de fidelidad. Los fieles trabajan con toda responsabilidad aún en las cosas pequeñas. Y dan el máximo de sus esfuerzos en toda tarea. Los ‘prudentes’ son los que leen la voluntad de su Señor y hacen conforme a ella. Ellos luchan a agradar no a sí mismo, sino a su Señor. Dios busca a tales siervos fieles y prudentes para ponerlos sobre ‘su casa’.
Abraham vivía fielmente en la promesa de Dios. José fue un siervo muy fiel ante Dios en toda circunstancia tanto en la casa de Potifar y en la cárcel como en el palacio del faraón. Moisés también fue un siervo fiel en servir toda la casa de Dios (Heb 3:5). Samuel era un sacerdote fiel en servir a Dios. David fue un siervo tan fiel y prudente en todas las cosas (1S 18:14). Todos quienes Dios usaba eran fieles y prudentes.
Lo interesante es que Jesús así preguntó por un siervo fiel y prudente a sus discípulos que iban a abandonarle en el momento de prueba. Si Jesús lo preguntó a ellos, también en nuestro tiempo lo pregunta a todos nosotros que lo creemos. ¿Cómo podremos ser tal siervo fiel y prudente?
Uno, confiar las promesas. Tal como Jesús dijo, los siervos fieles y prudentes son los que confían sus promesas. Jesús dijo “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (35) Cuando confiamos su promesa, podemos servirle fielmente en toda circunstancia como Noé. Las promesas de Dios son la ancla firme que nos sostiene en fidelidad y prudencia.
Dos, agradecer a la salvación. Los discípulos de Jesús humanamente no eran fieles tal como Jesús esperaba. Ellos traicionaron a su Maestro por su debilidad. Pero recordando su gracia, llevaban una vida agradecida fielmente, sirviendo su obra hasta terminar su vida en martirio. Cuando uno recuerda la gracia tan grande recibida del sacrificio del Cristo, él puede retomar una vida fiel aún en los momentos difíciles de prueba.
Yo no era un hombre tan fiel y prudente quien buscaba Jesús. Cuando mi fe fue puesta en la gran prueba por la enfermedad cardiaca a los 40 años, casi perdí mi fidelidad hacia el Señor. Mis amigos seculares lamentaban de mi situación. Mi fe vacilaba desesperadamente. Pero lo que no pude negar era la gracia tan grande del Cristo hacia mi vida pecadora. Aunque no pude lograr en lo visible, tenía una verdad que el Cristo me amó y murió por mí. Esta gracia me mantuvo ser fiel en fe. A veces mi corazón anda no tan fiel a Dios, pero cada vez que mi fe se pone a prueba, me vuelvo a esa gracia que el Cristo me dio en la cruz. Solo esa gracia me viene sosteniendo a ser fiel y prudente.
Tres, tomar el ejemplo de Jesús. cuando Jesús preguntó “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente?”, ese siervo es él mismo. Jesús es el Señor de fidelidad y toda prudencia. El Cristo aún ante su padecimiento mantuvo fiel en oración de lágrimas. Él fue prudente, orando a Dios “No se haga mi voluntad, sino la suya”. En servir a cada pecador y a cada discípulo, Jesús les manifestó su fidelidad y prudencia para agradar a Dios. Cuando seguimos al Cristo, podemos ser un siervo o una sierva fiel y prudente en verdad. Amén.
Leamos los versos 46-47. Jesús dice “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo halle haciendo así. / De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá” Jesús dice ‘Bienaventurado (dichoso)’, porque él le va a poner sobre todos sus bienes. La recompensa de Dios es incomparable a lo que servimos en esta tierra. Cada uno recibirá de él conforme a sus obras. Esta palabra se cumplirá con cada uno de sus siervos fieles. Tal como Dios el Padre puso a Jesús sobre toda la creación (Fil 2:9), él nos pondrá sobre todos sus bienes. En cambio, los siervos malos e imprudentes que no hace caso a la palabra del Cristo recibirán el castigo duro junto con los hipócritas. Allí será el lloro y el crujir de dientes.
En conclusión, el Cristo vendrá y está viniendo. Aunque mucho no lo cree, sus palabras no pasarán y se cumplirán con mayor certeza que el cielo y la tierra. Él busca los siervos fieles y prudentes que puedan alimentar a tiempo su casa en este tiempo final. Oro que podamos vivir esa vida fiel y prudente en Cristo Jesús y sus promesas. Amén.
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