Josué 1:10-18
1:10 Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:1:11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.
1:12 También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo:
1:13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.
1:14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis,
1:15 hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella.
1:16 Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes.
1:17 De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.
1:18 Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.
PREPÁRENSE PORQUE PASAREMOS EL JORDÁN
Buenos días. En el pasaje bíblico de hoy veremos la respuesta de Josué a las promesas y mandamientos de Dios que aprendimos en los mensajes anteriores: Fe y obediencia. Y es que ésta es la única respuesta aceptable a las promesas y mandamientos de Dios: Fe y obediencia. Debemos creer en las promesas de Dios y obedecer Sus mandamientos. En las últimas semanas hemos recibido estas promesas y mandamientos de parte del Señor: “Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie”, “Esfuérzate y sé valiente”, “Por tanto, id y haced discípulos…” Entonces, ¿qué deberíamos hacer? Creer y obedecer.
Creer y obedecer no son ejercicios intelectuales que se evidencian en confesiones verbales, sino que, a parte de evidenciarse en nuestras palabras, deben demostrarse a través de nuestra conducta. No es cónsono confesar una cosa con la boca y actuar de forma opuesta. No puedo decir que soy revolucionario y antiimperialista, y sentarme a comer en un McDonald’s a tomarme selfies con un iPhone, esas cosas fueron creadas por “el imperio”. No puedo confesar a Jesucristo como mi Señor y Salvador, y vivir en pecado. Mi conducta estaría demostrando que mi confesión no es cierta. No estoy creyendo realmente lo que estoy diciendo.
A través del mensaje de hoy, veremos cómo Josué demostró con sus palabras y acciones que creyó en las promesas de Dios y que estaba obedeciendo Sus mandamientos. En este pasaje bíblico, vemos a Josué comunicando con fe las instrucciones divinas al pueblo y motivando a las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés a unirse en obediencia y unidad para cumplir el propósito de Dios. Sus palabras no solo reflejan confianza en la promesa divina, sino también un compromiso activo con la obediencia, al preparar al pueblo para cruzar el Jordán y tomar posesión de la tierra.
Yo oro para que cada uno de nosotros también crea verdaderamente en las promesas de Dios y obedezca cada día Su Palabra. Que nuestras palabras y acciones demuestren nuestra fe y obediencia al Señor. Y que, al obedecer e ir a hacer discípulos de Jesús a la Universidad de Panamá, Dios pueda usarnos para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para Su gloria. Amén.
I.- La fe y obediencia de Josué (10-15)
Leamos juntos los vv. 10-11, por favor. Después de recibir las promesas y mandamientos de Dios, Josué reúne a los oficiales del pueblo para que pasen por el campamento y preparen al pueblo para cruzar el río Jordán. Esta es la primera señal de la fe y la obediencia activas de Josué. No hay ningún indicio hasta aquí de que él supiera cuál era el plan de Dios para que todo aquel pueblo cruzase el río. Tampoco de cómo iban a derrotar a los guerreros cananeos al otro lado. Mucho menos de cómo iban a tomar aquellas ciudades fortificadas. Lo único que Josué tenía eran los mandamientos y las promesas de Dios. Y eso sería lo que comunicaría al pueblo.
De la misma manera, yo no tengo idea de cómo Dios va a convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa. No sé cómo podemos hacer para ir a la Universidad de Panamá a predicar el evangelio con nuestros horarios laborales y otras limitaciones que tenemos. Tampoco sé cómo hacer para que los estudiantes acepten el estudio bíblico, se arrepientan de sus pecados y se levanten como discípulos de Jesús. Lo único que tengo es la visión de Dios de convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa. La misión de ir a predicar el evangelio y levantar discípulos de Jesús en las universidades, empezando por la Universidad de Panamá. Y la estrategia de hacerlo a través de los estudios bíblicos 1:1 y grupales. Y eso es lo que les comunico con la fe de que Dios va a trabajar en nosotros y a través de nosotros con Su Palabra para ejecutar esta visión y convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa. Amén.
Ahora fíjense en la estrategia de Josué. Primero, reúne a los oficiales del pueblo. El pueblo de Israel estaba organizado por familias lideradas por los patriarcas de sus familias. Los patriarcas y sus hijos serían los príncipes de sus familias, pero puede que fuesen demasiado ancianos para liderar a sus familias en la guerra o ejecutar acciones administrativas entre ellos. Aquí entrarían los oficiales. Ellos tendrían un liderazgo formal en su familia para organizarlos en labores administrativas y para la guerra. A estos líderes reunió Josué para llevar las instrucciones de preparación al pueblo.
Era muy difícil que Josué por sí mismo instruyese a todo el pueblo. Así que él convocó a los líderes, los que tienen influencia entre el pueblo, y les comunicó las promesas y el mandamiento de Dios para que ellos, a su vez, los comunicasen al resto del pueblo. Tampoco creo que los oficiales habrían comunicado esto personalmente a cada uno, sino que habrían ido a los líderes de las familias, y éstos lo habrían comunicado a sus miembros. Esta es una preciosa obra de colaboración.
Aunque nuestra iglesia es pequeña, seguimos la misma estrategia. Yo no puedo darles estudio bíblico 1:1 o grupal a todos ustedes (o quizá sí podría, pero no sería muy efectivo). Así que yo les doy estudio bíblico a algunos de ustedes, y luego ellos estudian la Biblia con el resto. Esta es la colaboración preciosa en la obra de Dios. Así podemos ayudar más efectivamente para que cada uno de nosotros crezca como discípulo de Jesús.
Claro, esto también depende de que los líderes tengan clara la visión, la misión y la estrategia, la crean, y la comuniquen correctamente. Y ese es el siguiente ejemplo que nos da Josué.
Segundo, comunica claramente la estrategia y la misión. Leamos nuevamente el v.11, por favor. ¿Cuál es la misión allí? “pasar el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.” Este es el mandamiento y la misión que Dios le dio a Josué en el v.2. Ahora él, obedeciendo la voluntad de Dios, lo comunica a los oficiales del pueblo para que éstos, a su vez, lo hagan saber a todo el pueblo. Aunque la misión era difícil, Josué creyó las promesas de Dios y comunicó con fe que ellos pasarían el Jordán para poseer la tierra. A pesar de los guerreros cananeos y de las ciudades fortificadas, no hay duda en el corazón de Josué de que poseerían la tierra conforme a la promesa de Dios.
De la misma manera, aunque ahora parece imposible que Panamá se convierta en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa, con fe yo les comunico a ustedes la visión. Si la creemos y la obedecemos, sin duda Dios nos ayudará a cumplirla como ayudará a los israelitas a cruzar el Jordán, a derrotar a los guerreros cananeos, a tomar las ciudades fortificadas, y a repartir la tierra entre ellos. ¿Crees que Dios puede convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa? ¿Crees que se pueden levantar muchos discípulos de Jesús en la Universidad de Panamá? Entonces, prepárate para ir a la Universidad de Panamá a predicar el evangelio y dar estudio bíblico a los estudiantes.
Además de comunicar la visión, Josué les dio una estrategia clara: Debían aprovisionarse de comida y prepararse cada uno de ellos para cruzar el Jordán en tres días. Hasta este momento, el pueblo de Dios había dependido completamente de la provisión milagrosa del maná, que los sostuvo durante cuarenta años en el desierto (Éxo. 16:35). Sin embargo, ahora Dios comienza a desarrollar en ellos una mentalidad de responsabilidad personal, preparándolos para una nueva etapa en la que el maná cesaría (Jos. 5:12) y deberían vivir de los frutos de la tierra que Él les había prometido. El pueblo debía estar completamente preparado para lo que venía a continuación.
Resulta interesante el plazo que Josué establece para la preparación: Tres días. Probablemente fue el tiempo que él estimó necesario para que el mensaje llegase a todo el pueblo (unos dos millones de personas) y pudiesen preparar las provisiones, organizarse y asegurar que las familias y el ganado estuviesen listos. Quizá, también, fue el tiempo que estimó necesario para evaluar el terreno, planificar el cruce y coordinar con los espías que veremos en los caps. 2 y 3. Quizás es también un tiempo estándar de preparación espiritual en aquella época. Cuando Jehová se le iba a aparecer al pueblo en el monte Sinaí, les dio tres días para prepararse para el encuentro (Éxo. 19:10-11). Así que los tres días podrían haber sido una práctica establecida para prepararse espiritualmente, permitiendo a Israel orar, reflexionar y purificarse antes de entrar en la Tierra Prometida. Por otro lado, el número tres tiene un significado simbólico en la Biblia, a menudo asociado con la plenitud o la preparación divina (por ejemplo, la resurrección de Jesús al tercer día). Aunque no se especifica en el texto, los tres días podrían simbolizar un período de transición de la esclavitud y el desierto a la posesión de la tierra, marcando un nuevo comienzo bajo el liderazgo de Josué.
Así que Josué probablemente ordenó la preparación durante tres días por una combinación de razones prácticas (logística y estrategia militar) y espirituales (purificación y preparación para un nuevo comienzo). Este plazo refleja su liderazgo sabio, mostrando que la fe activa incluye también preparación deliberada para obedecer la misión de Dios.
Necesitamos prepararnos para cumplir con la misión de Dios. Algunos subestiman la preparación pensando que el Espíritu Santo les va a ayudar con todas las cosas. Si bien es cierto que el Espíritu Santo puede capacitarnos e inspirarnos, la preparación sigue siendo necesaria. Jesús estuvo preparando a Sus discípulos durante unos tres años y medio antes de que el Espíritu Santo viniera sobre ellos y les recordara todo lo que Jesús les había enseñado (Jua. 14:6). Además, Él mismo se preparó durante cuarenta días en el desierto antes del inicio de Su ministerio público (Luc. 4:1-13). ¡Nosotros también necesitamos prepararnos!
Antes de dar un estudio bíblico, preparémonos leyendo y meditando el pasaje bíblico y las preguntas del cuestionario. Antes de ir a la universidad a predicar, pasemos tiempo en oración y preparemos un versículo para compartir con los estudiantes. Puede que mientras conversamos con un estudiante el Espíritu Santo nos inspire con un versículo para ayudarlo particularmente, pero ese versículo debimos haberlo leído previamente en algún momento. Así que siempre es necesaria la preparación previa.
Preparar un mensaje bíblico requiere muchísima preparación. Debemos meditar mucho el pasaje bíblico, observándolo cuidadosamente. Debemos orar para que Dios nos guie a lo largo de nuestra meditación. Debemos comparar nuestra interpretación del pasaje bíblico con la de otros siervos de Dios. Luego, debemos sentarnos a escribir, borrar, volver a escribir, y volver a borrar, hasta que podamos comunicar el mensaje de Dios de la forma más clara posible. Esta es una tarea ardua, pero el Espíritu Santo nos ayuda en la preparación. Oremos por la preparación de los mensajes de nuestra Convivencia Bíblica de 2025. Por Darío, Yael, Karen y por mí para que podamos escuchar la voz de Dios y comunicar el mensaje que el Señor quiere hablar a todos los asistentes, y hacerlo de la mejor manera posible, incluso más allá de nuestras propias habilidades y entendimiento. ¡Que nos preparemos para cruzar ese Jordán! Amén.
Leamos ahora juntos los vv. 12-15. Josué habla particularmente a las tribus de Rubén, Gad y a media tribu de Manasés, también conocida como Manases Oriental. Durante el año anterior, estas tribus le habían pedido a Moisés que los dejara establecerse de este lado del Jordán porque esa región tenía excelentes tierras para pastorear sus grandes ganados. Moisés accedió a darles las tierras con una condición: que ayudaran a las demás tribus a entrar en la tierra prometida y conquistarla. Sólo después de que toda la tierra de Canaán fuese conquistada podrían regresar a sus hogares. Ahora Josué les recuerda que debían cumplir con lo que habían acordado.
Noten la sabiduría de Josué quien habla a estas tribus y a todas las otras solamente con la Palabra de Dios. Josué no demanda que se haga lo que Él diga ni lo que mejor le parece, sino lo que Dios ha mando y prometido. Yo oro para que el Señor me dé la misma sabiduría a mí. Creo que hasta ahora yo no les he pedido que hagan nada que no esté en la Biblia o que no sea conforme a la voluntad de Dios. Todo lo que les hablo desde acá es que lo Dios ordena y promete en Su Palabra. Y aunque en la Biblia no dice que deban escribir testimonio bíblico o que deban ir a la Universidad de Panamá a predicar, éstos tampoco son inventos míos que trato de imponer con mi liderazgo, sino que son parte de las disciplinas espirituales y de la misión que Dios ha dado a nuestra iglesia.
Así que les pido, como Josué al pueblo, que se acuerden cada día de la Palabra de Dios y que se preparen para cumplir con la misión que Dios tiene con cada uno de ustedes. Él no quiere que simplemente vengan acá, reciban la Palabra y regresen a sus actividades diarias. Él quiere que cada uno de ustedes sea un discípulo de Jesús que hace discípulos también. Y para esto deben prepararse con la Palabra de Dios y oración, y sacando de sus vidas todo lo que no agrada al Señor. Preparémonos, pues, para pasar el Jordán; para cumplir la misión que Dios tiene para nosotros. Amén.
II.- El pueblo acepta el liderazgo de Josué (16-18)
Leamos juntos los vv. 16-18, por favor. Todo el pueblo de Israel, representado por sus oficiales, aceptó el liderazgo de Josué. Ellos declararon que harían todo lo que Josué les mandare e irían adondequiera que él los enviare. Ellos reconocieron a Josué como el líder establecido por Dios para introducirlos en la Tierra Prometida. Si todos hubieran tratado de conquistar la tierra a su propia manera, hubiera resultado todo un caos. Para poder completar esta monumental misión, tenían que aceptar la voluntad de Dios, estar de acuerdo con el plan del líder y estar dispuestos a apoyarlo y obedecerlo.
De la misma manera, para que nosotros podamos cumplir con la misión que Dios nos ha encomendado, tenemos que aceptar la voluntad de Dios, estar plenamente de acuerdo con Su plan, prometer obedecerlo y poner Sus principios en acción. Al congregarse en esta iglesia, ustedes están aceptando el llamado que Dios les está haciendo para la misión universitaria. Después de todo, fue Dios Quien los trajo aquí con ese propósito. Así que necesitan prepararse para cumplir con esa misión.
Por supuesto que la expectativa inicial es que ustedes puedan recibir la Palabra y tener una relación personal con Dios. Que puedan crecer como discípulos de Jesús. Con este propósito, nosotros les damos estudio bíblico, les exhortamos a escribir sus testimonios bíblicos, a comer Pan Diario, y a guardar el Día del Señor, congregándose cada domingo. Y si usted realmente quiere prepararse para la misión que Dios le ha encomendado, entonces puede participar en el programa de discipulado de nuestra iglesia. El próximo lo iniciaremos después de nuestra Convivencia Bíblica.
Al participar y culminar el programa de discipulado usted estaría aceptando la misión de Dios como el pueblo de Israel aquí. Obviamente, no estamos esperando que usted declare una lealtad hasta la muerte a mi liderazgo como el pueblo lo está haciendo aquí con Josué, sino que declare su lealtad absoluta a Dios y a la misión que Él tiene preparada para usted. Mi liderazgo es transitorio y dependiente de Dios, y debería ser respetado condicionalmente como el pueblo de Israel aquí le dijo a Josué: “solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.” Mi liderazgo solo sirve si estoy en comunión con Dios y si les estoy comunicando a ustedes la Palabra y la voluntad de Dios. El día que yo deje de hacer esto y empiece a exigir una lealtad ciega a mí, aunque enseñe algo contrario a las Escrituras, por favor les pido encarecidamente que busquen la dirección de Dios para ir a una iglesia donde se predique verdaderamente la Escritura, porque ese día habré apostatado y deshonrado mi ministerio. Mientras tanto, les pido que oren por mí para que esto nunca suceda.
La respuesta del pueblo fue una confirmación de parte de Dios para Josué de que tendría éxito en su misión, pues ellos le contestaron con las promesas que el Señor le había hecho. En el v.17 vemos que ellos serían fieles al liderazgo de Josué, mientras Jehová estuviese con él como estuvo con Moisés, promesa que Dios le hizo en el v.5. Y en el v.18 exhortaron a Josué a esforzarse y ser valiente, lo mismo que Jehová le dijo en los vv. 6, 7 y 9 que aprendimos la semana pasada. Así que Josué seguramente pudo ver en todo aquello la respuesta de Dios.
De la misma manera, la presencia de ustedes aquí en la iglesia es una confirmación de Dios para mí de la visión y misión que nos ha dado. Aunque al día de hoy se ve lejana e imposible la visión de convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa, tengo una señal para creerla porque ustedes son las primeras semillas de esa promesa. Igualmente, aunque la visión de la Universidad de Panamá como el lugar donde se levantan muchos discípulos de Jesús parece muy distante e imposible, yo creo que si nos preparamos y pasamos ese Jordán, nuestros ojos lo verán. Solamente tenemos que esforzarnos y ser valientes. Así que, ¡prepárense porque pasaremos este Jordán!
Yo oro para que cada uno de nosotros pueda creer en las promesas de Dios y obedecer Su Palabra. Que creamos verdaderamente en la visión de Dios de convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa y que nos preparemos para la misión de levantar discípulos de Jesús en todas las universidades de nuestro país, empezando por la Universidad de Panamá. Y que, haciendo esto, el Señor nos use para Su gloria. Amén.
¡Prepárate porque pasaremos el Jordán!
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