Mateo 24:32 - 25:13
24:32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.24:33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
24:34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
24:36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
24:37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
24:38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
24:39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
24:40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.
24:41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.
24:42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
24:43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
24:44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
24:45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?
24:46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
24:47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
24:48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
24:49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
24:50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
24:51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
25:1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.
25:2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
25:3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
25:4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
25:5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
25:6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
25:7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
25:8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
25:9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
25:10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
25:11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
25:12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
25:13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
VELAD, PUES NO SE SABE LA HORA DE LA VENIDA DEL SEÑOR
Buenos días. En las últimas dos semanas hemos aprendido cómo Jesús ha respondido a la triple pregunta de los discípulos en el v.3, en orden inverso. Primero les respondió la última parte: ¿qué señal habrá del fin del siglo? La semana pasada vimos cómo respondió la segunda parte, ¿qué señal habrá de Su venida? Y en el mensaje de hoy vamos a ver cómo responde a la primera parte de la pregunta: “¿Cuándo serán estas cosas?” Ya pudimos leer en el versículo clave y en el título del mensaje que la respuesta es que no se sabe el día ni la hora de la venida del Señor. Ante esta incógnita, vamos a ver qué les enseña Jesús a Sus discípulos que deben hacer mientras esperan Su regreso.
Yo oro para que cada uno de nosotros espere con diligencia la Segunda Venida de Jesús, velando y orando en todo tiempo, y siendo siervos fieles y prudentes que predican la Palabra de Dios en todo tiempo, especialmente entre los estudiantes de la Universidad de Panamá, nuestro campo de misión. Y que, haciendo estas cosas, el Señor nos use para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa, un país que envía misioneros a todo el mundo para que el evangelio llegue a cada rincón de la Tierra. Amén.
I.- Nadie sabe el día y la hora (24:32-41)
Leamos juntos los vv. 24:32-33 por favor. Esta es la primera de las siete parábolas del reino futuro que hacen un paralelo con las siete parábolas sobre la presencia del reino en Mat. 13. Jesús utiliza aquí el ciclo de vida de la higuera como parábola. La higuera era un árbol frutal común en Israel. Tiene un patrón regular relacionado con las estaciones. A diferencia de la mayoría de los árboles de Palestina, las higueras pierden sus hojas en invierno, y éstas vuelven a brotar en primavera, cuando se acerca el verano. Cuando las hojas brotaban, los judíos sabían que el verano está cerca.
Jesús está enseñando con esta parábola que, así como ellos sabían que el verano estaba cerca al ver las hojas brotando en la higuera, de la misma manera pueden saber que la destrucción del templo y la venida del Hijo del Hombre están cerca al ver el cumplimiento de las señales que les ha estado enseñando en este Discurso del Monte de los Olivos.
Leamos ahora juntos los vv. 24:34-35 por favor. El v.34 es el más controversial de todo el discurso. Se ha interpretado de muchas formas diferentes, dependiendo de cómo se entiendan todas las señales que le preceden. Para poder entender toda la controversia en torno a este versículo, tendría que dedicar todo el mensaje a él, y no vamos a hacer eso. Lo que les puedo decir es que pareciese que el v.34 se refiere exclusivamente a la destrucción de Jerusalén que se cumplió unos cuarenta años después (una generación) y todos los versículos siguientes parecen referirse a la Segunda Venida de Jesús. Cualquier otra interpretación requiere forzar significados o entender todo el pasaje bíblico como exclusivo a la destrucción de Jerusalén.
En el v.24:35 Jesús hace una promesa, Sus palabras perdurarán más que el Universo. Lo que quiere decir esto, es que sus palabras ciertamente se cumplirán. Primero caerá el Universo entero, antes de que caiga algunas de Sus palabras. Y podemos tener la certeza de que todas estas señales se cumplirán. Comenzando por el hecho de que Su profecía acerca de la destrucción de Jerusalén se cumplió tal cual como la predijo. No pasó aquella generación antes de que se cumpliese esa profecía. De la misma manera, estamos viendo hoy en día el cumplimiento de las señales de Su Segunda Venida. Aunque ha avanzado mucho la tecnología y la diplomacia, todavía proliferan grandes pestes, hambres y terremotos; y todavía hay guerras y rumores de guerra. Uno podría pensar que con todo lo que hemos progresado, estas cosas deberían haber desaparecido; pero no, ahí están, y seguirán empeorando.
Todo esto nos dice que las palabras de Jesús se cumplirán tal como las ha predicho. Y lo más importante es que podemos tener la esperanza cierta en nuestros corazones de que un día “aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo”, y veremos “al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” para llevarnos a Su reino. Yo oro para que cada uno de nosotros tenga esta esperanza profundamente arraigada en su corazón y que vivamos “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. (Tit. 2:13). Amén.
Pero, todavía nos queda la pregunta: “¿Cuándo será la Segunda Venida de Jesús?” Leamos el v.24:36. La respuesta de Jesús es clara: Nadie sabe el día ni la hora de Su Segunda Venida sino solo el Padre. En Su humanidad, ni siquiera Jesús sabía exactamente el momento de Su retorno para establecer definitivamente el reino de Dios. Y esto tiene una gran importancia. Si Jesús hubiese dado una fecha y hora específicas de Su venida, esto hubiese tenido un gran impacto en el desarrollo del cristianismo. Los primeros cristianos trabajaron tan diligentemente para la expansión del evangelio y vivieron de forma santa porque esperaban que Jesús regresase por esos días.
Imaginen que lo cristianos del primer siglo hubiesen sabido que el Señor no regresaría mientras viviesen, ¿cómo habrían vivido? Seguramente no hubiesen sentido la urgencia de predicar el evangelio; se hubiesen relajado en su disciplina espiritual; se hubiesen preocupado más por sus posesiones materiales y la herencia que dejarían a sus hijos; quizás algunos habrían dejado la fe durante la persecución o el martirio. ¿No están viviendo así muchos cristianos hoy en día? Esta es la importancia de la doctrina de la inminencia de la Segunda Venida de Jesús. Debemos creer de todo corazón que Jesús puede llegar en cualquier momento, y vivir de acuerdo a esa creencia. Los primeros cristianos creían que Jesús ya venía a buscarlos y por eso se dedicaron de todo corazón a predicar el evangelio y no a hacer un patrimonio para el futuro. Con esto no quiero decir que debemos dejar de trabajar, o de ahorrar, o de pagar un seguro, previendo el futuro. Lo que digo es que no debemos enfocarnos tanto en estas cosas, olvidándonos que Jesús puede llegar en cualquier momento.
Si Jesús viniese en este preciso momento, sería maravilloso, porque nos encontraría congregados y con la mente y el corazón en las cosas de Dios. O por lo menos, espero que así estén aquí y ahora, y no preocupados o pensando en las cosas de este mundo. Pero si viniese esta noche, ¿qué te encontraría haciendo? Si llegase Jesús mañana en la noche, ¿qué te encontraría haciendo? ¿No les preocupa pensar que llegue el Señor y no los encuentre haciendo Su obra? O, ¿que los encuentre completamente enfocados en las cosas de este mundo? O peor aún, ¿que los encuentre pecando? Precisamente contra esto advierte Jesús en las siguientes parábolas que va enseñar.
Leamos la segunda parábola en los vv. 24:37-39. Jesús usa como parábola la historia de Noé y el Diluvio Universal, y dice que así será la venida del Hijo del Hombre. Mientras Noé obedecía diligentemente la voluntad de Dios y dedicaba casi todo su tiempo a construir aquella enorme arca, la gente ignoraba la voluntad de Dios, no ayudaba a Noé, sino que vivían ocupados solamente en las cosas mundanas de la vida diaria (“comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento”). No escucharon las advertencias de Noé, y cuando él y su familia entraron en el arca, vino repentinamente sobre ellos el juicio, aunque ya habían sido advertidos.
Lo mismo sucederá cuando venga Jesús. Aunque los cristianos han estado anunciando la llegada del reino e invitando al mundo a venir a Cristo (el arca de salvación), muchos siguen completamente enfocados en las cosas de este mundo y no hacen la voluntad de Dios de acercarse a Jesús, de vivir conforme a la Palabra de Dios, y de predicar el evangelio. Un día vendrá el Señor repentinamente y llevará a los verdaderos creyentes al reino de Dios; y a los que no entraron en Cristo, al juicio de Dios. Entonces, no vivamos enfocados en las cosas de este mundo, sino que procuremos cada día hacer la voluntad de Dios, arrepintiéndonos de nuestros pecados y aceptando a Jesús como nuestro Señor y Salvador, teniendo una comunión continua con Él a través de la oración y del estudio de la Biblia, y predicando el evangelio del reino. Amén.
Leamos ahora juntos los vv. 24:40-41. Esta es la aplicación de Jesús para Su parábola de Noé y el Diluvio Universal. El Señor pone dos ejemplos de cómo las personas, aunque sean muy cercanas, serán separadas en dos grupos en Su venida, uno será tomado para juicio y el otro será dejado en el reino de Dios. Así lo explica el Dr. MacArthur: “Es decir, tomado en juicio como en los días de Noé (“se los llevó”; v.24:39). Esta no es una referencia al arrebatamiento de los creyentes”. Y con él coincide también MacDonald: “Dos mujeres estarán moliendo en un molino; quedarán separadas al instante. Una será barrida por la inundación de juicio; la otra quedará para gozar de las bendiciones del reinado de Cristo.” Dios nos ayude a ser de los que quedamos para gozar del reino de Dios. Amén.
II.- Velad, pues (24:42 – 25:13)
Leamos juntos el v.24:42. Este versículo es casi idéntico a nuestro versículo clave, y es la enseñanza que el Señor quiere dar a través de todas estas parábolas. Como no sabemos cuándo viene nuestro Señor, debemos velar. Aunque el significado literal de esta palabra es “estar bien despiertos”, eso no significa que no vamos a dormir. Lo que Jesús quiere decir aquí es que debemos estar bien despiertos espiritualmente, estar atentos y preparados para Su venida. Y enseñará ahora tres parábolas acerca del significado de velar y cómo podemos velar mientras lo esperamos.
Leamos juntos los vv. 24:43-44. Esta es la tercera parábola del reino futuro. Si un padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, así sea a las 2 o 3 de la mañana, no se dormiría, sino que lo esperaría para ahuyentarlo. En aquella época, un ladrón generalmente no entraba con violencia a la casa, sino que abría un hueco en la pared de forma silenciosa y entraba a través de él para robar el dinero o los objetos de valor. Eso es lo que significa “minar su casa”. La NVI traduce: “se mantendría despierto para no dejarlo forzar la entrada.” Pero los ladrones no anuncian su venida, así que el padre de familia debe estar siempre atento para evitar que cualquier ladrón fuerce su entrada a la casa. Así mismo, nosotros no sabemos a qué hora viene Jesús, así que debemos estar siempre preparados espiritualmente, en continuo arrepentimiento y haciendo la voluntad de Dios, porque “el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2Pe. 3:10).
¿Cómo podemos estar preparados para la venida del Señor como ladrón en la noche? Eso es precisamente lo que Jesús explicará en su cuarta parábola en los vv. 24:45-51. Leámoslos juntos por favor. En esta parábola hay dos tipos de siervos: El siervo fiel y prudente, y el siervo malo. Estar preparados para la Segunda Venida del Señor implica ser como el siervo fiel y prudente que les da el alimento a tiempo a los de la casa de su señor. Es decir, que cumple con la tarea que su señor le encargó. Entonces, debemos hacer el trabajo que el Señor nos ha encomendado. Y, ¿cuál es ese trabajo? Bueno, cada uno de nosotros tiene una misión específica que cumplir en este mundo. Y quizá todavía no sepas cuál es la tuya. Pero la misión general de la Iglesia es: “id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat. 28:19-20a). La misión específica de cada uno de nosotros debe ayudar a que se cumpla la misión general de la Iglesia.
Y, ¿cuál es la misión específica de UBF? Dios le dio la visión al Dr. Samuel Lee y la Madre Sarah Barry de predicar el evangelio entre los estudiantes universitarios. ¿Contribuye esto a la misión general de la Iglesia? ¡Por supuesto que sí! Y, de hecho, es una labor muy importante porque la misión universitaria es una de las misiones más difíciles por la intelectualidad, el humanismo y la autosuficiencia que hay en las universidades. Así que el Señor nos ha encomendado una misión muy importante.
Y, ¿cuál es la misión específica de UBF Panamá? Predicar el evangelio en las universidades panameñas, comenzando por la Universidad Nacional. ¡Bienaventurado aquel siervo que esté cumpliendo con esta misión! Ojalá Jesús viniese y nos hallase dando estudio bíblico en la Universidad de Panamá. Tenemos que ser siervos fieles y prudentes que les den el alimento espiritual a los estudiantes universitarios. Los estudiantes mueren de hambre espiritualmente porque no estamos cumpliendo con nuestra labor. Muchos se pierden porque no vamos a predicarles el evangelio. ¡Qué cómodo es ahora para nosotros tener estudios bíblicos en línea entre nosotros y venir algún que otro domingo aquí presencialmente, y otros, en línea también! ¿Estamos, acaso, siendo siervos fieles y prudentes?
O, ¿estamos siendo siervos malos que pensamos que el Señor todavía tarda en venir y nos enfocamos en nuestros asuntos mundanales, y nos medio-ocupamos de nuestra espiritualidad, mientras gozamos de los placeres del mundo, y maltratamos a nuestros hermanos o los ignoramos? ¿Qué será de nosotros si viniese nuestro Señor y nos halla haciendo así? Dios nos guarde de ser castigados por nuestra negligencia, y que no tengamos parte con los hipócritas en el castigo eterno. Amén.
La quinta y última parábola que veremos en este mensaje, y que está relacionada con este tema, es la parábola de las diez vírgenes. Leamos juntos los vv. 25:1-12. No hay historia que pudiera haber ilustrado más enfáticamente la necesidad de estar constantemente listos para la venida del Cristo que ésta. Jesús usó una figura familiar y muy querida por la gente, la de una boda. Describió a diez vírgenes que tomando sus lámparas salieron a recibir al esposo, o desposado. Cinco de ellas eran prudentes, y las otras cinco insensatas. Las prudentes tomaron aceite adicional para sus lámparas en sus vasijas, pero las insensatas no lo hicieron. Y tardando el esposo en llegar, se quedaron dormidas porque ya era tarde.
El cuadro aquí es el de una típica boda judía en Palestina. La boda comenzaría en la casa de la novia cuando el novio llegara para que se realizase la ceremonia de bodas. Luego, seguiría una procesión en la que el esposo llevaba a la esposa a su casa para completar las festividades que podían durar hasta una semana. Las diez vírgenes eran el cortejo nupcial que recibía al novio para guiarlo a su amada. Pero no se sabía la hora de llegada del novio, solía suceder que los festejos con sus amigos y las felicitaciones del camino lo retrasasen bastante para llegar a la casa de la novia y celebrar la ceremonia de bodas. Así que las vírgenes debían esperar pacientemente hasta que el novio llegase para conducirlo a su amada.
Sin embargo, el novio de la parábola demoró mucho en llegar a la casa de la novia y las vírgenes se durmieron. No fue sino hasta medianoche que finalmente un heraldo anunció la pronta llegada del novio y despertó a las jóvenes. Entonces, mientras arreglaban sus lámparas de aceite para que alumbrasen, las vírgenes insensatas se dieron cuenta de que el aceite no les alcanzaría, y le pidieron a las prudentes que les regalasen del aceite adicional que ellas habían traídos. Pero siendo ellas prudentes les dijeron que si hacían eso podría ser que a todas se les acabase el aceite antes de tiempo. Así que las enviaron a comprar más aceite mientras el novio terminaba de llegar. No obstante, estas vírgenes insensatas demoraron mucho comprando el aceite y el novio llegó y se cerró la puerta y se quedaron fuera de la ceremonia porque, según la tradición, ya nadie podía entrar después de que empezase la ceremonia.
Esta es una parábola interesante en su interpretación. Muchos quieren interpretar el significado del número diez aquí, pero no pareciese que tuviese un significado particular, más allá de que era el número requerido de vírgenes en un cortejo nupcial. También es interesante que los creyentes sean representados en la parábola como las diez vírgenes y no como la novia o esposa, que es la figura más común para representar a la Iglesia. Además, muchos intentan interpretar el aceite como el Espíritu Santo; pero resulta difícil interpretar el significado del aceite adicional y de por qué las vírgenes insensatas no esperaron al desposado para que les diese el aceite (¿no es Jesús quien da el Espíritu Santo? ¿A dónde fueron, entonces, a buscar el aceite?) Si las vírgenes insensatas representan a creyentes que tuvieron el Espíritu Santo y después lo apagaron y se quedaron fuera del reino, ¿significaría eso que se puede perder el Espíritu Santo y la salvación? No pareciese que esta sea la interpretación de la parábola.
¿Cuál es, entonces, la interpretación? En esta parábola Jesús no está haciendo una separación entre los cristianos que están “llenos del Espíritu” y los que “no están llenos del Espíritu”; la distinción es entre cristianos verdaderos y falsos creyentes. Los cristianos verdaderos estarán preparados para la llegada de su Señor. Son siervos fieles y prudentes que hacen todos los preparativos necesarios para la llegada de su Señor, aún si demora. En cambio, los falsos creyentes, pueden que estén en la iglesia y que parezcan ser fieles, pero no están completamente preparados para la Segunda Venida del Señor. Como el Señor demora, en algún punto se descuidarán, pecando, blasfemando y mostrarán que “no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.” (1Jn. 2:19) Hay algunos que no alcanzarán el reino de Dios.
Indudablemente, una clave para ser un cristiano preparado es estar lleno del Espíritu Santo. Sin la obra del Espíritu Santo en nosotros, no podemos nacer de nuevo ni luchar espiritualmente. Oremos, pues, para estar preparados. Que realmente hayamos experimentado el nuevo nacimiento y que estemos llenos del Espíritu para vencer cualquier tentación o prueba y que podamos alcanzar el reino de Dios. Amén.
Leamos ahora juntos el v.25:13 por favor. No sabemos cuándo viene Jesús. Podría ser ahora, podría ser esta noche, podría ser mañana, o quizá dentro de muchos años. Pero debemos estar alerta espiritualmente. Mantengamos un continuo arrepentimiento y una continua lucha espiritual. Mantengamos cada día nuestra comunión con Dios. Tengamos el sentido de inminencia de la llegada de Jesús y vivamos cada instante como si el Señor estuviese por llegar. Cumplamos diligentemente la misión que el Señor nos ha encomendado. Si todavía no saben cuál es su misión específica, trabajen por la misión específica de nuestro ministerio que es la evangelización y discipulado de los jóvenes universitarios panameños. Y que, de esta manera, Dios pueda usarnos para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para Su gloria. Amén.
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[10.Mar.2024]_Dominical-UBF-Panamá_(MAT_24..32-25..13)-Mensaje.pdf
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[4.Mar.2024]_Dominical-UBF-Panamá_(MAT_24..32-25..13)-Cuestionario.pdf
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P. Hugo Hurtado (VE)
( 20 de noviembre de 2020 )
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