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2 Samuel 13:1 - 15:37
13:1 Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David.13:2 Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna.
13:3 Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto.
13:4 Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano.
13:5 Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano.
13:6 Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.
13:7 Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer.
13:8 Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció.
13:9 Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí.
13:10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
13:11 Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.
13:12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza.
13:13 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti.
13:14 Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
13:15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete.
13:16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír,
13:17 sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta.
13:18 Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella.
13:19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.
13:20 Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.
13:21 Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.
13:22 Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
13:23 Aconteció pasados dos años, que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín; y convidó Absalón a todos los hijos del rey.
13:24 Y vino Absalón al rey, y dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
13:25 Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas le bendijo.
13:26 Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo?
13:27 Pero como Absalón le importunaba, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.
13:28 Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes.
13:29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron.
13:30 Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado.
13:31 Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos.
13:32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana.
13:33 Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque sólo Amnón ha sido muerto.
13:34 Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte.
13:35 Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho.
13:36 Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.
13:37 Mas Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días.
13:38 Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.
13:39 Y el rey David deseaba ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Amnón, que había muerto.
14:1 Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón,
14:2 envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto;
14:3 y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
14:4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey!
14:5 El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto.
14:6 Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató.
14:7 Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
14:8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti.
14:9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa.
14:10 Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más.
14:11 Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y el respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
14:12 Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla.
14:13 Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.
14:14 Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.
14:15 Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga.
14:16 Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.
14:17 Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.
14:18 Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.
14:19 Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.
14:20 Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
14:21 Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón.
14:22 Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.
14:23 Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.
14:24 Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.
14:25 Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto.
14:26 Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
14:27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.
14:28 Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.
14:29 Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir.
14:30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.
14:31 Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo?
14:32 Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.
14:33 Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.
15:1 Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
15:2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
15:4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
15:5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
15:6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
15:7 Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová.
15:8 Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.
15:9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.
15:10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.
15:11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
15:12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
15:13 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón.
15:14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada.
15:15 Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida.
15:16 El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa.
15:17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante.
15:18 Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.
15:19 Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.
15:20 Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.
15:21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.
15:22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.
15:23 Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.
15:24 Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
15:25 Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.
15:26 Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.
15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.
15:28 Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.
15:29 Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.
15:30 Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.
15:31 Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.
15:32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.
15:33 Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga.
15:34 Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel.
15:35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
15:36 Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis.
15:37 Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.
DAVID SUBIÓ LLORANDO
DAVID SUBE LLORANDO
Palabra: 2 Samuel 15:1-37
V, Clave 15:30 “David subió la cuesta de los Olivos, e iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que traía consigo cubrió también cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.”
La palabra de hoy es extensa. Son de 3 capítulos; 2 Samuel 13-15. Pero hoy trataremos el capítulo 15 como palabra enfocada que relata la huida de David. Esta palabra nos deja ver el dolor, quebranto con vergüenza de David que subía llorando en esa huida. Pero lo que hizo David era por su arrepentimiento genuino y por su confianza a la misericordia de Dios y su fidelidad a su promesa.
Si reconocemos los momentos de dolor que pasan en nuestra vida por pecados ocultos, Dios nos invita a esta palabra para tener la esperanza en medio de esos dolores. Oro que Dios nos ayude a encontrar cómo David se arrepiente y cómo pone su esperanza en él en el momento doloroso.
- CONSPIRACIÓN DE ABSALÓN (1-12)
Amnón, el primogénito de David amaba Tamar, la hermana de Absalón, el tercer hijo de David. Amnon fingió estar enfermo y solicitó a su padre David que viniera a Tamar a su lado deliberadamente. Después la violó por fuerza y la echó fuera sin ninguna piedad. El hecho de Amnon era abominable delante de Dios y de los hombres; especialmente de David y Absalón su hermano. Sin importar su estatus real como príncipe, ante la ley de Dios Amnón era digno de muerte. “Si alguno toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y ve su desnudez, y ella ve la suya, es cosa execrable; por tanto serán muertos a ojos de los hijos de su pueblo; descubrió la desnudez de su hermana: cargará con su pecado (Lev 20:17)”.
Pero David, siendo el rey y el siervo de Dios no le hizo justicia a Amnón. Solo se enojó mucho (13:21) y dejó pasar este asunto de Amnón sin ningún juicio correspondiente. Tal vez David no tenía fuerza espiritual para reprender y castigar a su primogénito, porque él conoció lo que hizo su padre David con la mujer de Urías. Cuando David no hizo justicia al pecado de Amnón, ni siquiera habló nada a él, esto llegó a conducir a Amnón su primogénito a la muerte.
Absalón, el hermano de Tamar, no habló con Amnón ni malo ni bueno, aunque él aborrecía a Amnón. Pasados dos años, Absalón invitó a su hermano Amnón al evento de cortar el vellón de lana de las ovejas (esquilar). Cuando Amnón estaba ebrio allí, Absalón dio muerte a él. De esta manera la profecía de Natán se había cumplido. “Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada (12: 10ª)” Después de esta venganza, Absalón huyó a Gesur. Allí pasó tres años y regresó de vuelta a Jerusalén por intermediación de Joab (cap. 14).
Ahora vamos a ver el capítulo 15. Absalón se hizo de carros, caballos y cincuenta hombres que corrieran delante de él. Esto era lo que hacían los reyes del mundo. Y Además Absalón a un lado del camino, recibiendo con toda dulzura a los que tenían pleito y venían ante el rey a juicio, les robaba el corazón a los de Israel. Así Absalón preparaba su conspiración durante 3 años.
Absalón pidió al rey ir a Hebrón a pagar su voto hecho ante Jehová. Hebrón era el lugar dónde David había sido el rey de Judá durante 7 años y seis meses (2 Sam 5:5). Absalón vendió aún el nombre de Jehová para lograr su ambición humana. Llegando Absalón a Hebrón, proclamó como el rey de Israel junto con los que le seguían. Mandó a buscar en la ciudad de Gilo a Ahitofel, el gilonita, consejero de David. Así la conspiración se fortalecía y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón (15:12).
II. DAVID SUBE LLORANDO (13-37)
Ante la conspiración de Absalón, David decidió huir de Absalón. Durante la persecución de Saúl, David había llevado una vida de huida. Sin embargo, David no había tenía tanto dolor y tristeza como esta huida ante Absalón. Ahora su huida era por su propio hijo. David pudo decidir pelear contra los que conspiraron. Pero escogió huir. Así hizo David, porque él reconoció que todo ocurrido era la consecuencia de su pecado como la profecía del profeta Natán sobre su casa. Humillado David recibió el castigo de Dios sobre su casa en dolor. Sin embargo, en el momento de su huida, tenemos que aprender de la actuación de fe de David.
Primero, su pueblo acompaña a David (13-23). Llegó un mensajero a David, diciendo “el corazón de todo Israel se va tras Absalón”. David tenía cierta fuerza de los valientes en su poder. Pero David decidió huir por la ciudad. “Levantaos y huyamos” Decidió huir no por temer a Absalón, sino por considerar a su pueblo que estaba con él. David no quiso que Absalón causara una desgracia e hiriera la ciudad a filo de espada (14). Sobre todo, David decidió así porque él sintió que esta conspiración vino de parte de Jehová como su palabra sobre su casa. El rey salió entonces, seguido de toda su familia (16ª), con todo el pueblo que le seguía (17-18) y con todos sus siervos; todos los cereteos y peleteos, todos los geteos y seiscientos hombres que le habían seguido a pie desde Gat (18). David dijo a Itai, el geteo que volviera con toda su familia a Jerusalén.
Pero él decidió seguir a David, sea para muerte o para vida. Itai se hace un valiente de David en la batalla contra Absalón (18:2). Así aún en medio de huida, David amó la ciudad y a su pueblo y también fue amado por ellos.
Es importante dar nuestra atención que aún en medio de tribulación el amor de David con su pueblo permanecía firme. El vínculo firme del amor en tiempo de tribulación es la base del triunfo cercano. Esta relación no se forma un día para otro, sino durante el largo periodo y constante esfuerzo se construye. Aunque David fue castigado por Dios, él no pereció hasta ser destruido, sino obtuvo una fuerza de consolación para cruzar el castigo de Dios junto con su pueblo que amaba a Dios. ¿Usted tiene esta comunidad del amor en su vida? ¿Tiene los amigos cercanos y verdaderos que puedan llorar juntos en Dios? Si es así, usted y yo somos bienaventurados en Dios, porque no caeremos hasta ser destruidos. Agradezco al Señor porque tengo esa comunidad del amor que ora por mí. Oro que podamos llevar una vida de construir ese vínculo del amor para que nuestra vida sea acompañada por su pueblo que temen y aman a Dios como David.
Segundo, David devuelve el Arca a la ciudad (24-30). Los sacerdotes Sadoc y Abiatar y todos los levitas siguieron a David con el Arca del pacto de Dios. Ellos apoyaron a David y manifestaron que Dios está aún con David. La presencia del Arca de Dios pudo servir a David para demandar un apoyo de todo Israel espiritualmente.
Pero ¿Qué hizo David con el Arca? Vamos a leer el verso 25-26. “Pero dijo el rey a Sadoc:
Haz volver el Arca de Dios a la ciudad. Si hallo gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva y vea el Arca y su Tabernáculo. / Y si dice: “No me complazco en ti”, aquí estoy, que haga de mí lo que bien le parezca.” En lugar de llevar el Arca consigo, David devolvió el Arca a la ciudad. David entendió muy bien que la presencia de Dios no depende del Arca, sino de su corazón arrepentido. David entendía muy bien que Dios había estado con David y lo había liberado de las fieras, de Goliat, de todos los enemigos y peligros, cuando él complació a Dios con su vida. David entendió que la presencia de Dios no está en instrumentos, sino en corazón que le teme. David entendió que Dios no va a dónde lleva uno por su propio beneficio, sino uno tiene que seguir a dónde él quiere llevarlo.
Y la razón más importante de devolver el Arca de Dios era que David sintió indigno de llevarlo. Vamos a leer el verso 30. “David subió la cuesta de los Olivos, e iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que traía consigo cubrió también cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.” David subió la cuesta de los olivos, e iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. ‘la cabeza cubierta’ representa el sentimiento de David; ‘infamia, dolor y tristeza’. ‘los pies descalzos’ manifiesta que David se humilló ante Dios como un siervo indigno.
David subió llorando. Su llorar era no por su situación difícil humana. David reconoció que la palabra de Dios predicha por Natán iba cumpliendo por su pecado (12:10-12). David reconoció que era un pecado indigno y responsable de todo lo ocurrido en su casa. Él estaba devastado totalmente porque sabía que su castigo le era merecido. A su vez, David tampoco olvidó que Dios es misericordioso con un pecador arrepentido y es fiel a su promesa (12:25). Y esperaba que si le complace, Dios puede volverle a ver el Arca en Jerusalén. Y David esperaba que los sacerdotes pudieran ser los canales de comunicación entre él y la ciudad para saber qué acción tomar en futuro (15:27-28).
Dios deja pasar a sus amados por los dolores de la consecuencia de pecados; tristeza, vergüenza y humillación. Nos deja subir llorando en busca de su presencia ‘con la cabeza cubierta y los pies descalzos’. Esto es para que no volvamos a pecar y luego temerle y ser la persona que quiere que seamos. Y el tiempo oscuro y triste se termina cuando hallamos a Jesús quien subió llorando con la cruz en nuestro lugar. Jesús sin merecerlo sufrió la consecuencia de nuestros pecados con la cabeza cubierta de vergüenza y los pies descalzos. Por su sufrimiento, nuestra vergüenza y tristeza se acabaron.
Antes de encontrar a mi Jesús quien subió llorando por mi pecado, durante mucho tiempo mi vida había estado pasando un tiempo muy oscuro sin rumbo a dirección. Pero por su gracia, pude ver cómo sufrió Jesús y subió llorando por mí. Siempre cuando me da vergüenza y culpabilidad, Dios me conduce a los pies de Jesús y me hace derramar mis dolores ante él. y el Cristo Jesús me libera de toda culpabilidad, dolor y tristeza que viene de pecado. Sin duda todos los que encuentran a Jesús subió llorando al Gólgota en nuestro lugar, encontrarán la esperanza y restauración preciosa. Miremos a Jesús cuando lamentamos con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Oro que Dios nos ayude a llorar genuinamente y encontrar su presencia en el Cristo Jesús quien sufrió por nosotros. Amén.
Tercero, David no pierde la esperanza en Jehová (31-37). Pero David no terminó en llorar, también no olvidó de la misericordia y fidelidad de Jehová. David oyó que Ahitofel estaba entre los que conspiraron con Absalón. Y David oró a Jehová para que fuera entorpecido el consejo de Ahitofel. David llegó a la cumbre del monto y allí adoró a Dios. David no olvido de orar y adorar a Dios aún en tiempo de huida dolorosa. Y encargó a Husai, el arquita que quedara en la ciudad para desbaratar los planes de Ahitofel. David confió en Dios y preparó el ambiente para que Dios trabajara por medio de los varones temerosos de Dios.
Conclusión, La consecuencia de pecados es dolorosa. Dios nos deja pasar esa consecuencia y subir llorando con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Pero Dios nos ayuda a encontrar su misericordia en Cristo. Aunque Dios aborrece el pecado, él es misericordioso y fiel en su promesa y levanta a sus siervos de la ruina. Oro que Dios nos haga temer de pecar y confiar su misericordia en Cristo en todo momento. Amén.
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