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Apocalipsis 2:1-7
2:1 Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:2:2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
2:3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.
2:4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
2:6 Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.
2:7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.
HAZ TU PRIMER AMOR
HAZ TU PRIMER AMOR
Palabra: Apocalipsis 2:1-7
V, Clave: 2:4-5 “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. / Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras”
Gracias a Dios por haber bendecido tanto ISBC 2023. No puedo explicar bien de tanta gracia que he recibido allí. Dios manifestó su gloria durante esta conferencia. Mucha gente decidió a ser los discípulos del Cristo y a ser misioneros, de corto o largo plazo para misión mundial.
Hoy quiero compartir una palabra que he recibido en la conferencia de los misioneros y pastores. Es un mensaje del Cristo a la iglesia Éfeso. Este mensaje es dado también para nuestra vida personal y nuestra iglesia. Oro que este mensaje del Cristo sea una dirección clara en nuestra vida de fe.
Primero, el Cristo anda en medio de la iglesia (1). La palabra de hoy fue dada primero a Juan el apóstol, para que el mensaje fuera dado a la iglesia Éfeso. Aquel momento, Juan estaba en la isla de Patmos como un prisionero. A su vez las iglesias sufrían una persecución intensa y batallaban espiritualmente hasta ser martirizadas. ¿Cómo reaccionó el Cristo a sus iglesias en tal persecución?
La ciudad Éfeso era conocida como la Luz de Asia, famosa por su riqueza y su sabiduría. Era la ciudad principal en Asía. Además, Éfeso era famosa por su perversión. Era el centro de adoración de la diosa Diana. La iglesia de Éfeso era la "iglesia madre" para esa provincia. Fue la única de las siete iglesias en que Pablo había ministrado personalmente, pasando unos tres años con ellos (Hch 20.31). Después de un poderoso avivamiento espiritual (Hch 19.17-20) siguió un violento alboroto (19.23-41). Desde Éfeso el evangelio se extendió a toda la provincia de Asia (Hch 19.10).
¿Qué dice el Cristo a esta iglesia tan importante? ‘Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso’. En esta frase ‘el ángel’ significa literalmente ‘mensajero’. No podemos decir perfectamente a quien se refiere ‘el ángel’, si sea ‘un ángel celestial que cuida la iglesia’ o ‘el líder de iglesia (obispo)’ o ‘personificación de la iglesia’ o ‘un grupo de líderes’. Lo claro es que ‘el ángel’ es quien tiene el cargo de entregar el mensaje del Cristo a la iglesia. Según el verso 2, podemos saber que este mensaje fue dirigido para todos los que lo oyen en las iglesias.
Al inicio su mensaje principal, el Cristo se describe de sí mismo. Vamos a leer el verso 1 nuevamente “El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro”. Las siete estrellas son los siervos de Dios y los siete candeleros de oro son las iglesias. Esto quiere decir que el Cristo es quien tiene soberanía sobre sus siervos, les da poder a servir su ministerio y los sostiene en su poder. También el Cristo anda en medio de las iglesias. Él que guía y obra en las iglesias es el Cristo. Él es el soberano de toda obra de las iglesias.
El Cristo anda en nuestra vida, en nuestro hogar y en nuestra iglesia. Él puede dar vida a las iglesias y guitarla. Él es quien tiene control de todo en las iglesias. Reconociendo esto, debemos humillarnos ante él, para que nos guie y fortalezca a servir su obra gloriosa.
Segundo, el Cristo conoce a su iglesia (2-3). En el verso 2, el Cristo dice ‘yo conozco tus obras’. Según el Cristo, podemos saber que la iglesia Éfeso tuvo arduo trabajo y paciencia. Ellos no soportaron a los malos y han probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los han hallado mentirosos. La iglesia de Éfeso ha trabajado arduamente por amor del nombre de Jesús y no ha desmayado. Ellos defendieron la verdad del evangelio con arduo trabajo y paciencia. Era una iglesia como antorcha de la verdad.
Lo importante es que el Cristo conoce las obras que hace cada iglesia. En los capítulos 2 y 3 se repite 7 veces esta palabra ‘Yo conozco’. En apocalipsis el Cristo se describe como ‘sus ojos como llama de fuego’(1:14b), ‘un Cordero inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos’ (5:6). El Cristo con sus ojos de fuego ve y conoce todo pensamiento de nuestro corazón.
El Cristo conoce personalmente todo lo que hacemos y pensamos. Él conoce lo que sufrimos y padecemos. Él conoce nuestras lágrimas en servirlo. Por conocer de nosotros, él puede ayudarnos y consolarnos perfectamente. También él conoce nuestra debilidad, flaqueza y deficiencia. Él conoce todo de nosotros. Él anda en nuestro corazón a cuidarnos, porque somos su iglesia. Debemos aprender derramar nuestro corazón ante él y ser guiado por él quien sabe todo camino perfecto.
Tercero, Has el primer amor (4-6). Pero ¿Qué mensaje importante quiso dar el Cristo a iglesia Éfeso? el Cristo le dice. Vamos a leer juntos 4. “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.” el Cristo regaña a esta iglesia no por su falta de ofrenda o no por su tamaño en número o no de cantidad de trabajo, sino por haber dejado su primer amor. el Cristo toma en serio, cuando su iglesia deja el primer amor.
Como el Cristo dice, esta iglesia había servido mucho y peleado la buena batalla. La iglesia Éfeso había luchado contra los enemigos del evangelio para descubrirlos mentirosos. Pero con el paso del tiempo, su corazón se secó y dejaron su primer amor. Pelearon bien, pero se cansaron de amar a Dios como la primera vez. Comenzaron a servir a Dios a distancia. No hubo reavivamiento en sus corazones. El Cristo ve esta situación con seriedad.
El Cristo nos ama y perdona nuestras faltas. Pero él no tolera de que dejamos nuestro primer amor. El Cristo no recibe el corazón tibio o el amor distante. Él quiere que le amamos como la primera vez. Él es el Dios celoso que nos ama con el primer amor. Después de resucitar, el Cristo dijo a sus discípulos “No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mt. 28:10). El Cristo quiso que sus discípulos recordaran el primer encuentro que había el primer amor. Tras encontrar de nuevo a Pedro allí, le preguntó tres veces. “¿Me amas?” (Jn. 21:15-17). El Cristo amaba a Pedro como la primera vez a pesar de que él negó tres veces al Cristo y quiso que Pedro recuperara también su primer amor hacia su maestro. El amor del Cristo siempre es igual como la primera vez. Él nos ama con el primer amor. y él quiere que le amemos, así como él nos ama. Cuando amamos así al Cristo, podemos amar a nuestros cónyuges también con el primer amor.
A través de la palabra de hoy, me di cuenta de que mi primer amor hacia mi esposa ya no existe en mi corazón. Ni siquiera recuerdo el día de sus cumpleaños a veces. Mi primer amor hacia el Cristo también se va en el olvido hace tiempo. En cambio, inclina mi corazón a amar más la comodidad del mundo. En vez de ir al campus universitario a predicar, me quedo a dedicar a otras cosas personales. El Cristo no va a tolerar mi tibieza espiritual. La palabra de hoy me alerta en ausencia del primer amor al Cristo.
¿Cómo podemos recuperar y mantener nuestro primer amor? No hay otro remedio, sino arrepentirse. El Cristo dice “arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” ‘Arrepentirse’ y ‘hacer las primeras obras’ son sinónimos y enfatizados. Tenemos que arrepentirnos profundamente de nuestra tibieza hacia el Cristo y hacer las primeras obras. Debemos luchar a tener el mismo corazón que la primera vez. Si rehusamos arrepentirnos, el Cristo quitará el candelero de su lugar. ‘candelero’ es ‘el espíritu santo que infunde la vida a una iglesia’. Si el Cristo quita su espíritu, nuestra vida se secará pronto y ya no tendrá la función de iglesia. Y ningún fruto del Espíritu Santo podremos llevar fuera de él. Debemos obedecer al orden del Cristo quien nos conoce y ama con todo. Oro que Dios nos dé el corazón arrepentido de nuestra dureza y tibieza espiritual para que arda el fuego de nuestro primer amor hacia él.
Cuarto, Al que venciere (7). Pero ¿Qué sucede a los que se arrepienten y hacen su primer amor constantemente? Vamos a leer el verso 7. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.” Los vencedores son los que aman al Cristo con el primer amor y le obedecen. El Cristo les dará a comer del árbol de la vida. Esto no solo es la vida eterna en el reino de Dios, sino también es la vida abundante de su espíritu en esta vida. Cuando amamos al Cristo con el primer amor, su vida abunda en nuestro corazón y nos hace gozar de su abundante vida y finalmente nos hace vencedores al mundo.
Conclusión, el Cristo anda en nosotros, en nuestro hogar y en nuestra iglesia. El Cristo conoce nuestras obras muy personalmente y ordena a hacer nuestro primer amor. El Cristo lo dice porque nos ama tanto. Oro que podamos arrepentirnos de nuestro corazón duro para que hagamos siempre el primer amor al Cristo y seamos vencedores en él.
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