1 Samuel 7:2-17

7:2 Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová.
7:3 Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.
7:4 Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron sólo a Jehová.
7:5 Y Samuel dijo: Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Jehová.
7:6 Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante de Jehová, y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa.
7:7 Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los filisteos contra Israel; y al oír esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos.
7:8 Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos.
7:9 Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó.
7:10 Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel.
7:11 Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta abajo de Bet-car.
7:12 Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.
7:13 Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.
7:14 Y fueron restituidas a los hijos de Israel las ciudades que los filisteos habían tomado a los israelitas, desde Ecrón hasta Gat; e Israel libró su territorio de mano de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y el amorreo.
7:15 Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo que vivió.
7:16 Y todos los años iba y daba vuelta a Bet-el, a Gilgal y a Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.
7:17 Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa, y allí juzgaba a Israel; y edificó allí un altar a Jehová.

SERVID SOLO A ÉL


SERVIDLE SOLO A ÉL


Palabra: 1 Samuel 7:2-17

V, Clave: 7:3 “Habló entonces Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: «Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot, dedicad vuestro corazón a Jehová y servidle sólo a él, y él os librará de manos de los filisteos.»”


La palabra de hoy es de cómo Dios libra a Israel de manos de los filisteos. Samuel desafía a su pueblo con una demanda solemne ante Jehová. Y Dios se manifiesta con el gran estruendo a Israel. El trueno es la presencia de Dios. Y necesitamos oír ese trueno en cada batalla de fe de nuestra vida. Oro que Dios nos enseñe cómo podemos experimentar esa salvación de gran estruendo realmente en nuestra vida.      

 

I. Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová (1-9). 


El Arca de Jehová había estado en la tierra de los filisteos siete meses. Dios castigó a su ídolo Dagón y a ellos con tumores mortales. De esta manera el Arca fue trasladado a Bet-semes mediante dos vacas y finalmente llegó a Quiriat-jearim. Desde la llegada del Arca pasaron muchos días, veinte años.  


¿Durante estos veinte años, qué habrían sido la situación de los israelitas política y espiritualmente? Políticamente los israelitas habían vivido bajo la opresión y la violencia de los filisteos después de la derrota en batalla (4:10). Ellos no dejaban reunirse y adorar a Jehová a Israel (7). Espiritualmente los hijos de Israel seguían tras idolatría de Canaán; los baales y a Astarot. Tal vez ellos habrían pensado que los ídolos de Canaán pudieran salvarles. Los israelitas iban perdiendo su identidad como el pueblo de Dios. La idolatría, confusión, la opresión de los filisteos eran la situación miserable de Israel. En cambio, desde que murieron Eli y sus dos hijos Ofni y Finees, Samuel tomó el rol de sacerdocio. E iba hablando a Israel (4:1).     


Con el paso del tiempo de 20 años, ‘Toda la casa de Israel suspiraba por Jehová’. En otra versión (1960 RV) dice ‘toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová’. Ellos estaban cansados de idolatría y opresión de los enemigos. E iniciaron a buscar al rostro de Jehová y su salvación. Iniciaron a arrepentirse de sus pecados. Entonces, ¿Qué iniciativa espiritual tomó Samuel en ese momento? 


Vamos a leer el verso 3. “Habló entonces Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot, dedicad vuestro corazón a Jehová y servidle sólo a él, y él os librará de manos de los filisteos”. Samuel dijo ‘si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová’. Esta palabra puede entenderse ‘Si genuinamente os volvéis a Jehová’. Para volverse a Jehová, los hijos de Israel tenían que hacer dos cosas.  


Primero, Quitad de entre vosotros. “Quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot” Según la palabra de Samuel, primero ellos deben quitar de entre ellos los dioses ajenos y a Astarot. Jehová es el Dios verdadero y único. Jehová no permite servir a ningún ídolo. “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” (Éx. 20:3) Pero, ellos iban sirviendo los dioses ajenos y a Astarot. Tal vez ‘Astarot’ era un ídolo principal, ya que menciona su nombre entre los ídolos. 


Astarot (Asera) fue llamada la «madre de todos los dioses». Era una diosa de la fertilidad y del amor sexual. Fue deidad principal de los cananeos. Ellos habrían creído que Astarot pudiera traerles la bendición de fertilidad en todo. Samuel había visto cómo llegó el juicio de Dios sobre la casa de Elí, el sacerdote. Samuel vio que la idolatría de Israel iba provocando a ira y juicio de Dios. Así que desafió y despertó el corazón endurecido de Israel, diciendo “Quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot”. 


Astarot no es algo diferente a nuestro ídolo actual. En el término de nuestro tiempo, ‘la riqueza’ y ‘el placer’ son nuestro Astarot. Tal como hoy, nuestro mundo va tras ellos, poniéndolos en la prioridad de su vida.  ‘riqueza’ y ‘placer’ sí mismo no son pecados. Pero si uno los prioriza en su vida, estos se vuelven en ídolo de tal persona. Y ‘la zona de confort’ también puede ser un ídolo para nosotros.  


Suena que la idolatría es algo lejos de nuestra vida que pertenecemos a la iglesia UBF que dedica mucho al estudio bíblico. Pero debemos reconocer que estamos viviendo lleno del mundo de idolatría y somos débiles ante esa influencia pro nuestra naturaleza caída. Los enemigos arrojan los ídolos en nuestro corazón de la manera muy sutil cada día y existe una batalla fuerte en nuestro corazón. No hay ninguno exento de esta batalla espiritual. Durante esta vida, debemos luchar contra esta tendencia del mundo y contra nuestra naturaleza caída. Tal como pelamos una cebolla, debemos quitar todo tipo de idolatría escondida en nuestro corazón hasta que quede el trono de Jehová solo en nuestro corazón. “Quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot” Oro que Dios nos ayude a quitar todos los ídolos escondidos de nuestro corazón, para que no entreguemos nuestro tiempo valioso a la vanidad.   


¿Qué hicieron los hijos de Israel ante la palabra de Samuel? Vamos a leer el verso 4. “Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron sólo a Jehová.” Maravillosamente ellos obedecieron a la palabra de Samuel con acción concreta. Quitaron a los baales y a Astarot. Era un inicio del gran avivamiento de Israel a nivel personal y congregacional.   


Segundo, Dedicad corazón y Servidle solo a él (5-9) “dedicad vuestro corazón a Jehová y servidle sólo a él” Samuel les habla a dedicar su corazón a Jehová y servirle solo a él. Israel tenía que recordar que cuando ellos clamaban a Jehová, él los había dado la salvación por los jueces (salvadores). Cuando uno sirve y adora solo a Dios, Dios otorga la salvación y toda necesidad como su producto. 


 ¿De qué manera dedicó el pueblo de Israel su corazón a Jehová? Samuel hizo reunir a todo Israel en Mizpa. Allí sacaron agua y la derramaron delante de Jehová y ayunaron aquel día allí. El derramar agua y ayudar eran una expresión del arrepentimiento genuino de sus pecados. “He sido derramado como el agua y todos mis huesos se descoyuntaron.” (Sal. 22: 14ª) “¡Levántate, da voces en la noche al comenzar las vigilias! Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor” (Lamentaciones 2: 19ª) Ellos derramaron sus corazones ante Dios. Llorando y orando, se arrepintieron de sus pecados; toda idolatría, incredulidad, inmoralidad, corazones malagradecidos, etc. Era una convocación de confesión de que eran pecadores que necesitan solo la piedad de Dios. “Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador.”  (Lc. 18:13) 


Cuando Israel se reunió en Mizpa a servir a Jehová, los filisteos aprovecharon a atacarlos. subieron los príncipes de los filisteos contra Israel. Los israelitas tuvieron temor de ellos y clamaron a Jehová junto con Samuel. Parecía que Samuel tuviera que organizar y equipar a los soldados ante esta amenaza de los filisteos. Pero Samuel enfocó a dedicar su corazón a Jehová en vez de priorizar cosas de guerra. 


Vamos a leer el verso 9. “Tomó Samuel un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová lo escuchó”. Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová. Samuel hizo un sacrificio de holocausto que necesitaba un tiempo largo, porque tenía que quemar el sacrificio de animal por completo. Y ‘un cordero de leche’ representa ‘al pueblo de Israel arrepentido y purificado’. Samuel dedicó su pueblo como un cordero de leche ante Jehová y clamó por ellos (9).  


En realidad, el sacrificio de un Cordero de leche en holocausto era una dedicación no espontanea, sino de toda la vida de Samuel que había sido dedicado desde su nacimiento. Y este sacrificio era una oración de Samuel para la salvación de su pueblo Israel. Con este sacrificio, Samuel clamó a Jehová por Israel. Cuando Israel quitó a los ídolos, dedicó su corazón con arrepentimiento, ayuno y devoción, Jehová lo escuchó. 


Dios ve nuestro corazón. Dios prueba nuestro corazón. Él sabe si nuestro arrepentimiento es genuino o aparente. Él sabe si nuestra dedicación es completa o a media. Solo y cuando servimos solo a él y ponemos solo a él como el propósito de nuestra vida, entonces Dios escucha nuestra oración. “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho” (Jn. 15:7) Jesús como el Cordero de Dios fue dedicado a Dios hasta el lugar de la muerte como un holocausto. Cuando Jesús fue dedicado por completo, Dios escuchó su oración intercesora por el perdón de pecados de los que le creen. 


El pueblo de Israel fue oído mediante arrepentimiento y sacrificio del cordero. De igual manera, a pesar de que somos defectuosos, cuando nos acercamos a Jehová mediante arrepentimiento genuino en el Cordero de Dios, el Cristo, Dios escucha nuestra oración y da la salvación en toda situación. ¡Qué gracia y salvación tan admirable a nosotros que somos pecadores! Oro que podamos llevar una vida dedicada como Samuel a servir solo a nuestro Dios.   


II. Jehová lo escuchó (10-17). 


Cuando Jehová escuchó el clamor de Samuel, ¿Qué sucedió? Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, los atemorizó. ¿cómo fuera ese ‘gran estruendo’? Jehová se manifestó como el juez verdadero. ‘gran estruendo’ era el juicio sobre los filisteos, pero para los israelitas era la salvación y la victoria. Los filisteos fueron vencidos delante de Israel. Samuel tomó una piedra, la colocó entre Mizpa y Sen y le puso por nombre ‘Eben-Ezer’ que significa “Piedra de Ayuda”. 


Samuel juzgó a Israel todo el tiempo que vivió. Hacía cada año un recorrido por Bet-el, Gilgal y Mizpa. Juzgaba a Israel en todos estos lugares. Él juzgó a su pueblo, enseñando la palabra de Jehová y sirvió la escuela de los profetas. Samuel hablaba a Israel (4:1). Samuel oraba por Israel (4), clamaba por Israel a Jehová (8-9) y edificó un altar a Jehová (17). Samuel era un siervo de Dios diligente, fiel y responsable. Él fue una sombra del Cristo quien gobierna a su pueblo con palabra de verdad, intercede por ellos y hace adorar a Dios verdaderamente. La influencia de una persona temeroso de Dios es realmente grande. Dios quiere que seamos un Samuel en nuestro lugar para traer su salvación. 


Conclusión, Dios escucha nuestro clamor y da salvación cuando quitamos a los ídolos escondidos y dedicamos nuestro corazón a servir solo a él. Esta batalla es diaria y su salvación también diaria en cada asunto de vida. Oro que podamos servir solo a Jehová con todo corazón, para que su gran estruendo se manifieste en todo rincón de nuestra vida. Amén.   


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