- INICIO
|- MENSAJES
|- CHILE
|- SANTIAGO
|- JOSUE CHUN
1 Samuel 3:1-21
3:1 El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.3:2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver,
3:3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,
3:4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.
3:5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.
3:6 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate.
3:7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.
3:8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.
3:9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.
3:10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.
3:11 Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.
3:12 Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin.
3:13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.
3:14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.
3:15 Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí.
3:16 Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.
3:17 Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo.
3:18 Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.
3:19 Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.
3:20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.
3:21 Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.
JEHOVÁ LLAMA A SAMUEL
JEHOVÁ LLAMA A SAMUEL
Palabra: 1 Samuel 3:1-21
V, Clave 3:10 “Vino Jehová, se paró y llamó como las otras veces: —¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: —Habla, que tu siervo escucha.”
Buenos días. Esta semana misionero James Hong de EE. UU partió al Señor tras haber batallado con el cáncer. Su amada esposa Lidia Hong y sus tres hijos (16, 12, 4 años) quedaron sin su marido y padre. No podremos medir bien la magnitud de tristeza de su familia. Su partida me dio una tristeza muy grande y había preguntado a Dios ‘¿Por qué Señor, lo llevó a la edad tan temprana?’ Pero me di cuenta de que a Dios no se necesita el permiso de nadie para llevarse a su siervo y él se encargará de su familia que quedó solos. Él ha vivido como un Samuel delante de Dios, acabó su carrera en esta tierra y entró en gloria.
En la palabra anterior vimos la gran impiedad de los hijos de Elí, el sumo sacerdote. Tristemente ellos pisotearon la gracia y misericordia de Jehová, burlándose de las ofrendas del pueblo. Dios había dado un mensaje del juicio a Elí mediante un varón contra la gran maldad de sus hijos. Y este mensaje de juicio sobre la casa de Elí se da al joven Samuel mediante un llamamiento personal.
No hay que preocuparnos de la impiedad de los hombres y el fallecimiento de alguien. Dios prepara y llama a su siervo y sierva dispuestos y los levanta para manifestar su gloria cada tiempo. Oro que podamos oír la voz de Jehová que nos llama a servir su voluntad hacia nuestro mundo desesperanzado.
I. ESCASEABA LA PALABRA DE JEHOVÁ (1)
¿Qué dice la Biblia del tiempo espiritual del joven Samuel? Vamos a leer el verso 1. “El joven Samuel servía a Jehová en presencia de Elí; en aquellos días escaseaba la palabra de Jehová y no eran frecuentes las visiones.” 2:11b decía “el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí. Y el verso 3:1 dice “el joven Samuel servía a Jehová en presencia de Elí”. El verso 19 “Samuel creció”. Estos versos nos indican que Samuel era aún pequeño físicamente.
Aquellos días ‘escaseaba’ la palabra de Jehová. Los libros de la ley de Dios siempre estaban guardados en el Templo de Jehová, pero sus palabras no fueron vividas por los sacerdotes. Cuando los hijos de Elí llevaban una vida impía, la palabra de Jehová escaseaba. Era muy triste y desesperanzado ver la escasez de la palabra de Dios, teniendo las leyes escritas en el Templo de Jehová. La palabra proclamada y encendida no fue transmitido al pueblo de Dios por la impiedad de los servidores mismos.
Cuando escaseaba la palabra de Jehová, no eran frecuentes las visiones. La palabra de Jehová y las visiones son relacionados muy estrechamente. Aquí ‘las visiones’ son ‘la presencia visible de Dios o sus manifestaciones’. Los versos 15 y 21 lo afirman. “Samuel temía descubrir la visión a Elí” (15). “Y Jehová volvió a aparecer en Silo, porque en Silo se manifestaba a Samuel la palabra de Jehová.” (21). Cuando Dios sacó a Israel de Egipto, Dios se manifestaba ante el pueblo en la forma visible; con el pilar de nube el día y el de fuego la noche. En el tabernáculo se manifestaba la gloria de Dios en forma visible y con la voz oíble durante el tiempo de Moisés y Josué quienes temieron de Jehová. Aquellos días las visiones de Dios eran muy frecuentes y el pueblo lo pudo ver y oír la palabra viva de Dios. Pero el tiempo de Elí, no eran frecuentes las visiones, ya que ellos no temían de Jehová. Cuando los siervos de Dios no viven la palabra, no frecuentan las visiones en el Templo.
Las visiones proceden de la palabra vivida y obedecida de Jehová. Dónde hay la palabra de Jehová en abundancia, frecuentan o abundan las visiones de Dios. Nuestra iglesia UBF inició por amar la palabra y aplicarla en su vida. Los jóvenes coreanos desesperados de la corrupción del gobierno encontraron la luz verdadera en la Biblia y dedicaron sus vidas en estudiar y vivir la palabra de Dios. Cuando amaron tanto la palabra, las visiones de Dios se manifestaron en los corazones de ellos. UBF creció hasta ser una congregación que envió más misioneros en Corea.
No solo nuestra iglesia, sino toda iglesia que amaba y vivía la palabra de Dios se hizo una iglesia llena de visiones en todos los siglos. Así sucede también en la vida de cada individuo. Una persona que ama y vive la palabra de Jehová, obtiene la visión muy grande que viene de Dios. ¿Qué visión tiene usted en su vida? ¿Qué visión estoy recibiendo yo?
Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; puesto que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” Donde hay los siervos de Dios que temen de sus palabras y las obedecen, allí Dios se manifiesta con frecuencia su gloria, sea hogar, trabajo o iglesia. Oro que podamos llevar una vida que ama y vive la palabra de Dios para que veamos y vivamos una vida llena de visiones de Dios glorioso.
II. JEHOVÁ LLAMA A SAMUEL (2-21)
Miren el verso 2. Los ojos de Elí comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver. Sus ojos tanto físicos como espirituales estaban oscurecidos. Pero siempre Jehová cría y prepara a su siervo y lo llama para manifestar su gloria al mundo. Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde se encontraba el Arca de Dios. él habría trabajado cuidar los utensilios sagrados, encender y apagar las lámparas y abrir y cerrar la puerta del Templo (3, 15).
Según la ley la lámpara de Dios quedaba encendida desde la tarde hasta la mañana en el Tabernáculo de reunión. (éxodo 27:21) Antes que la lámpara de Dios fuera apagada, Jehová llamó a Samuel antes de amanecer. Por la manifestación de Jehová, el tiempo iba amaneciendo en visión.
Jehová le llamó ‘Samuel, Samuel’. El joven Samuel oyó la voz y respondió de inmediato “Heme aquí”. Pero sin conocer que era la voz de Jehová, corrió a Elí. “Heme aquí; ¿para qué me llamaste?” Samuel era aún joven que no conocía personalmente a Jehová. Pero su reacción era inmediata y muy dispuesta con una acción ágil y diligente. Elí le respondió “Yo no he llamado; vuelve y acuéstate”. Elí no se dio a conocer que Jehová le estaba llamando. Así tres veces sucedió el llamamiento consecutivamente. Entonces, Elí se dio cuenta que Jehová mismo le llamó a Samuel. Y le enseñó cómo responder a Jehová “Habla, Jehová, que tu siervo escucha.”
Vamos a leer el verso 10. “Vino Jehová, se paró y llamó como las otras veces: —¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: —Habla, que tu siervo escucha.” Jehová mismo vino, se paró y llamó. Dios tan grande y glorioso unilateralmente vino a un joven que aún no sabe discernir lo espiritual y lo humano. La iniciativa de Jehová es muy personal y él es el punto de partida. Le llamó “Samuel, Samuel”. Dios quiso que Samuel le responda personalmente.
Samuel le respondió a Jehová por primera vez “Habla, que tu siervo escucha”. Era un momento de primer encuentro personal de Samuel con Jehová, el Dios glorioso, el creador del Universo. “Habla, que tu siervo escucha”. Cuando Samuel estaba dispuesto de escuchar su palabra, Dios le dio un mensaje del juicio temible sobre la casa del cuidador del joven Samuel. “Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. / Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado contra Dios y él no se lo ha impedido. / Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de su casa no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.” El juicio de Dios era resuelto. “todas las cosas”, “desde el principio hasta el fin”, “para siempre”, “jamás” estas palabras de Jehová demuestran que el juicio de Dios sobre la casa de Elí es irrenunciable y severo. Samuel temía descubrir la visión a Elí. Pero tenía que entregar el mensaje del juicio de Dios al sumo sacerdote. Sin duda esto era una prueba y entrenamiento muy fuerte para el joven Samuel. Pero Dios le hizo hacerlo. Así Samuel creció tanto física y espiritualmente y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.
De esta palabra, podemos aprender unos puntos importantes.
Primero, Jehová llama a uno dispuesto a servir a él. Samuel no era como los hijos de Elí, sino era un joven dispuesto y diligente a servir. Tan pronto que oyó una voz, él no siguió durmiendo, sino se levantó de inmediato y respondió “Heme aquí”. Y Él corrió a Elí (5). Él era un joven despierto, diligente, y obediente al sumo sacerdote, aunque Elí no era un buen siervo de Dios. Espiritualmente no era tan maduro, pero su corazón era sencillo, puro y ligero sin carga de los pecados como los hijos de Elí.
Dios usa a tales personas dispuestas a servir. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, ellos humanamente eran de bajo estatus social. Tenían defectos y debilidades humanos. Pero ellos eran hombres diligentes y sencillos de corazón, sobre todo dispuestos de servir la obra de Dios. Ellos dejaron muchos errores incluso abandonar a su maestro en el momento de padecimiento. Pero ellos tenían un corazón sensible de arrepentirse y amar a su Maestro. Dios considera a tales personas como sus siervos aptos.
En varios aspectos somos inmaduros espiritualmente. Dejamos muchos defectos, errores y pecados ante Dios y los hermanos. Pero debemos luchar por fe a ser los hombres y las mujeres dispuestos de reaccionar a la voz de Dios y servirle con diligencia como Samuel. Debemos mantener despiertos espiritualmente sin dejar nuestro corazón arrastrado por los pecados del mundo, codicias y placeres que nos atacan día a día. Realmente me cuesta conservar el corazón ligero a responder a la palabra de Dios. Pero, Dios ve el corazón dispuesto y a tales se manifiesta en gloria. Oro que podamos llevar una vida dispuesta al llamado de Dios para poder servir a él a su tiempo de manifestación.
Segundo, Dios llama con paciencia. Dios llama a uno con paciencia. Dios llamó a Samuel una y otras veces. Dios nos llama también una y otras veces hasta que nos damos cuenta de que él nos llama. Algunos preguntan. “¿De qué manera nos llama? ¿Con la voz alta o baja? ¿con trueno o relámpago? Personalmente Dios no me ha llamado ninguna vez con la voz alta y audible o tal vez yo no la pude oír. Sin embargo, me sentía que él me está llamando, cuando mi corazón quiere arrepentirse genuinamente, cuando desea y busca mi corazón su palabra, cuando comparto su palabra que nunca había pensado compartir con las ovejas de Dios, etc.
si usted está llorando por su pecado, si usted busca la palabra de Dios, si usted quiere orar desesperadamente o en un anhelo espiritual conforme a la voluntad de Dios, o si quiere anunciar el evangelio a los incrédulos, sin duda Dios le está llamando como le llamó a Samuel. Dios puede llamarnos también mediante sus siervos o algunas personas cercanas.
Lo importante es que Dios nos llama con paciencia. Somos tercos y tardos de oír. Ignoramos el llamado de Dios y quedamos dormimos. Pero nuestro Dios es muy paciente que nos llama una y otra vez hasta que nos damos cuenta de su llamamiento y confesamos “Habla, Jehová, que tu siervo escucha”. Nuestra postura al abrir la Biblia debe ser así para escuchar su voz a obedecer. Cuando comenzamos a escuchar la voz de Jehová, nuestra vida siempre ve un cambio radical para su manifestación en nuestra vida.
Tercero, Dios puede entrenarnos con un mensaje fuerte. Samuel era aún joven. Humanamente el mensaje del juicio de Dios sobre Elí habría sido un mensaje muy fuerte y terrible. Pero Dios vino a él personalmente y le dio ese mismo mensaje. ¿Por qué Dios habría dado este mensaje a Samuel, sabiendo era que era aún muy joven?
Como sabemos, Dios ya había dado este mensaje a Elí mediante un siervo suyo (2:27-36). Pero Dios quiso que Samuel conociera del juicio grave sobre los siervos impíos y negligentes de vivir su palabra. De esta manera Dios quiso que Samuel se cuidara de aprender los comportamientos impíos de los hijos de Elí. De esta manera que Dios quiso que Samuel creciera como su siervo que ama y sirve a su pueblo con el temor de Jehová. Y también Dios quiso que Samuel fuera un siervo obediente a todo tipo de mensaje de Dios sin temor al hombre, sea gratificante o fuerte. Por este entrenamiento de Dios, Samuel creció como un fiel profeta por el cual Jehová manifestó su gloria en Israel. El verso 21 dice. “Y Jehová volvió a aparecer en Silo, porque en Silo se manifestaba a Samuel la palabra de Jehová.” Oro que podamos obedecer a toda la palabra de Dios sin preferir unas palabras favoritas.
Conclusión, Donde hay uno que vive la palabra, Dios se manifiesta en visión mediante su vida. Jehová llama al hombre y mujer dispuestos y despiertos a manifestarse tal como llamó al joven Samuel. Él nos llama incansablemente una y otra vez hasta que nos disponemos “Heme aquí, habla, porque tu siervo escucha”. Oro que podamos llevar una vida dispuesta a la voz de Jehová para que su visión y gloria sean manifestadas en nuestra vida plenamente. Amén.
ARCHIVOS PARA DESCARGAR
|
[26.Feb.2023]_Dominical-UBF-Chile_(1SA_3..1-21)-Mensaje.pdf
|
|
Q, 1 Samuel 3.1-21.docx
|
Hasta ahora se han realizado 0 comentarios...