Mateo 12:14-21

12:14 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.
12:15 Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos,
12:16 y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;
12:17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:
12:18 He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio.
12:19 No contenderá, ni voceará, Ni nadie oirá en las calles su voz.
12:20 La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta que saque a victoria el juicio.
12:21 Y en su nombre esperarán los gentiles.

JESÚS, EL SIERVO ESCOGIDO DE DIOS


Buenos días. La semana pasada aprendimos acerca de la curación del hombre de la mano seca en un día de reposo. A través de ese mensaje aprendimos que necesitamos extender nuestra mano seca ante Dios, confesando sinceramente nuestros pecados con verdadero arrepentimiento, para que Él pueda sanarnos, perdonarnos y restaurarnos para vivir una vida que Le glorifica. Yo oro para que cada uno de nosotros escribamos cada semana nuestro testimonio bíblico sincero y profundo, confesando nuestros pecados con arrepentimiento genuino, y dando cada día los frutos de arrepentimiento, es decir, viviendo una vida santa y agradable a Dios. Amén.

También aprendimos a través de ese pasaje bíblico que la curación del hombre de la mano seca en el día de reposo fue el punto culminante en las tensiones entre Jesús y los fariseos y hoy aprenderemos las consecuencias inmediatas de esto. Los fariseos decidieron definitivamente rechazar a Jesús y comenzaron a buscar activamente la forma de destruirle. El Señor supo esto y con prudencia y humildad se apartó de ellos para evitar que el conflicto escalase mucho más. Mateo ve en estas acciones de Jesús las características del Siervo escogido de Dios de las profecías de Isaías. 

A través de este mensaje aprenderemos que Jesús es el Siervo Escogido de Dios y qué significado e importancia tiene esto para nosotros. Yo oro para que cada uno de nosotros pueda creer que Jesús es el Siervo Escogido de Dios y que podamos poner nuestra esperanza en Él para nuestra salvación. Y que de esta manera Jesús pueda hacernos útiles para la obra de Dios y nos use para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios. Amén. 

I.- Los fariseos tuvieron consejo contra Jesús para destruirle y Él se apartó de allí (14-16)

Leamos juntos el v.14 por favor. Jesús sanó al hombre de la mano seca delante de toda la congregación en la sinagoga, desafiando las costumbres de los judíos y exponiendo la hipocresía de ellos, que rescatarían una de sus ovejas en día de reposo, pero no permitían que un hombre fuese sanado ese día, ni siquiera por el poder sobrenatural de Dios. Así Jesús demostró que era lícito hacer el bien en el día de reposo, y por lo tanto era lícito sanar a este hombre que sufría en día sábado. Esto socavaba la autoridad de los líderes religiosos judíos y podía conducir al pueblo a rebelarse contra las tradiciones y enseñanzas de ellos. Así que Luc. 6:11 nos dice que esta acción de Jesús los llenó de furor. Se enfurecieron en gran manera contra el Señor por no respetar las tradiciones de ellos y exponer su hipocresía delante de todos. En lugar de responder con adoración reverente y sumisión ante esta gran demostración de sabiduría, compasión y poder del Señor, debido a sus corazones endurecidos, ellos respondieron con un rechazo definitivo hacia Jesús y Sus enseñanzas y conspiraron para acabar con Él. 

Ellos salieron precipitadamente de la sinagoga y se reunieron en un consejo o concilio para discutir la forma en la que podrían acabar de forma definitiva con Jesús. Allí ellos estaban planeando la forma en la que podrían asesinar a Jesús. Esto deja mayor evidencia de la hipocresía de ellos. ¿Quién estaba violando realmente el día de reposo? ¿Jesús que sanó a un hombre con compasión, o estos judíos furiosos que organizaron una reunión para planear el asesinato de un hombre piadoso que nunca había pecado contra nadie? Dios nos guarde a cada uno de nosotros de usar el Día del Señor para chismosear o calumniar contra un hermano, o para hacerle daño a un hermano de cualquier manera, en lugar de usarlo para adorar a Dios y exhortarnos y edificarnos unos a otros. Amén.

Leamos ahora juntos el v.15 por favor. Sabiendo Jesús que los fariseos planeaban Su muerte, Se apartó de aquel lugar. No era que Jesús tuviese miedo de lo que ellos pudiesen hacerle, sino que Él sabía que todavía no  había llegado Su tiempo de morir. No podía permitir que las hostilidades de los judíos alcanzaran su punto máximo demasiado pronto. Todavía no había cumplido completamente con la misión que el Padre Le había encomendado en la Tierra. Todavía necesitaba preparar más a sus discípulos para suceder Su ministerio de predicación del evangelio del Reino de Dios. 

En realidad Jesús tenía la sabiduría y el poder para seguir confrontando a estos judíos. Él podía convocar legiones de ángeles para que acabaran con los que planeaban Su muerte, pero sabía que la Cruz era el camino de Dios para salvarnos, así que prefirió alejarse de ellos por un tiempo para que se apaciguasen los ánimos. Él comenzó a dejar de lado Su ministerio público para dedicarse más a Sus discípulos. Tenía que prepararlos para suceder Su ministerio de predicación del evangelio. Todo esto nos muestra la prudencia y la humildad de Jesús para someterse a la voluntad de Dios y esperar Su tiempo.

Sería bueno que nosotros aprendiéramos esta prudencia y humildad de Jesús. Que aprendiésemos a discernir los tiempos y la voluntad de Dios. A veces nos quedamos discutiendo mucho tiempo con una persona que no quiere aceptar a Jesús y que blasfema Su nombre, echando así nuestras perlas a los cerdos. Cuando estemos pescando en la Universidad, si algún estudiante no quiere aceptar nuestra invitación para estudiar la Biblia, agradezcámosle por su tiempo, oremos por Él, y busquemos otro estudiante. No nos enfrasquemos en discusiones que no van a llegar a ningún lado y que no glorifican a Dios. Apartémonos de la gente que solo desea discutir sin intenciones de aceptar a Jesús y al evangelio, y dediquémonos a aquellos que tengan deseo de aprender de Jesús y que eventualmente puedan llegar a ser sus discípulos, como lo hizo Jesús aquí. Amén.  

Leamos nuevamente el v.15 por favor. Mateo no nos dice hacia dónde Se apartó Jesús, pero Mar. 3:7 nos dice que se retiró a las orillas del Mar de Galilea con sus discípulos con la intención de cruzarlo para alejarse lo más posible de los judíos ortodoxos y de las multitudes, y entrenar más intensivamente a Sus discípulos para que sucedieran Su ministerio. Sin embargo, Le siguió mucha gente enferma que ansiaba ser sanada por Él. Como hemos aprendido antes, Jesús no vino a este mundo a sanar las enfermedades físicas de las personas, sino a darles la Palabra de Dios para que sean sanadas espiritualmente. No obstante, en los evangelios vemos a Jesús continuamente sanando a las personas. ¿Por qué? Porque tenía compasión de ellas. Les conmovía mucho la condición en la que se encontraba la humanidad sumida en las consecuencias del pecado como son la enfermedad y la muerte. Así que con compasión sanaba a todos. Aprendamos este corazón compasivo de Jesús y apoyémonos unos a otros en nuestras necesidades, orando también los unos por los otros con amor. Amén.

Leamos juntos el v.16. Mientras sanaba a la gente, Jesús les encargaba rigurosamente que no le descubriesen, es decir que no anden divulgando Su ubicación y lo que había hecho con ellos. Es interesante cómo Jesús va en contra de la corriente de este mundo. Cuando alguien hace algo bien quieren que se publique, que le hagan mucha publicidad para tener fama, y que muchos puedan venir a Él también. Pero Jesús no quería esta publicidad por lo menos por cuatro razones. Primero, para que los judíos ortodoxos no viniesen a ejecutar el plan de asesinato que habían fraguado en Su contra. Segundo, para que no viniese más gente a ser sanada, y que Él pudiese ya partir con sus discípulos y estar a solas con ellos para entrenarle. Tercero, para que no se fuese a entusiasmar la gente proclamándole como Mesías y empezase alguna revolución entre ellos para librarse del imperio romano, sabiendo que esto había sucedido muchas veces ya en el pasado reciente y había acabado con mucha gente muerta. Y cuarto, para que se cumpliesen las profecías acerca de Él, como lo interpreta Mateo a continuación.

II.- He aquí mi siervo, a quien he escogido (17-21)

Leamos juntos los vv. 17-18 por favor. El hecho de que Jesús Se apartase de los conflictos con los judíos y evitase la publicidad de las multitudes, hicieron que Mateo viese cumplidas en Él las profecías de Isa. 42:1-4 acerca del Siervo escogido de Dios. En realidad, esta profecía hacía referencia originalmente a Ciro el persa, a quien Jehová llama varias veces siervo o ungido a través de Isaías (cf. Isa. 45:1). Ciro II, aunque no era judío ni adoraba a Jehová, fue instrumento de Dios para ejecutar Su juicio sobre las naciones que habían mortificado a Israel, especialmente Babilonia, que fue conquistada por Persia y desapareció por completo. Además, Ciro emitió el decreto para que los judíos regresasen a Jerusalén después del exilio babilonio y reedificasen el templo (2Cr. 36:23; Esd. 1:1-4).  

Si bien las profecías de Isaías acerca del Siervo de Jehová hacían referencia originalmente a Ciro, y vieron su cumplimiento parcial en él, estas profecías apuntaban finalmente al Mesías, tal como los propios judíos interpretaron posteriormente en el Tárgum, o interpretación aramea de las Escrituras, que traduce la primera parte de Isa. 42:1: “He aquí mi siervo el Mesías…” Y Mateo ahora interpreta el cumplimiento total de estas profecías en Jesús, identificándolo como el Siervo Escogido de Jehová, y por lo tanto el Mesías. Veamos a continuación cómo Jesús cumplió maravillosamente esta profecía.

Leamos nuevamente el v.18. “He aquí mi siervo, a quien he escogido”. El Padre escogió a Jesús para enviarlo al mundo como el siervo sufriente de Isa. 53 para cargar en Él el pecado de todos nosotros. Jesús es el ungido o escogido de Dios, el Cristo o Mesías, que vino a cumplir con la preciosa labor de morir por nuestros pecados en la Cruz para salvarnos y darnos entrada en el reino de Dios. Y como cumplió fielmente esta labor, es el amado del Padre, en quien se agrada Su alma. El Padre mismo testificó esto en dos ocasiones acerca de Jesús, primero en su bautismo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mat. 3:17); y luego también en su transfiguración: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” (Mat. 17:5). Por lo tanto, no hay duda de que Jesús es el Siervo Escogido de Dios, Su Amado, en Quien Él se complace. 

Otra característica del Siervo escogido de Dios en Isa. 42 es que Jehová pondría sobre él Su Espíritu para anunciar juicio a los gentiles o a las naciones. Esto se cumplió precisamente en el bautismo de Jesús cuando el Espíritu Santo descendió sobre Él. Y se manifestaba en las sanidades que Él hacía. Pero Él también anunciaba juicio a la gente. Aquí la palabra juicio no se refiere a una sentencia condenatoria, sino a la justicia de Dios. William Barclay lo interpreta  de la siguiente manera: “Los griegos definían la justicia como dar a Dios y a los hombres lo que les es debido. Jesús mostró a la humanidad cómo vivir de tal manera que tanto Dios como los seres humanos ocupan el lugar que les corresponde en nuestras vidas. Nos mostró cómo debemos comportarnos con Dios y con nuestros semejantes.” Otra forma de entenderlo también es que Jesús en la Cruz dio a los gentiles la justicia, la correcta relación con Dios al perdonar todos nuestros pecados.

Leamos ahora juntos el v.19 por favor. Esta característica del Siervo escogido de Dios fue precisamente la que le reveló a Mateo que Jesús estaba cumpliendo esta profecía. Él no se enfrentaría con nadie, ni gritaría de forma que se Le oyera por las calles. La palabra que se traduce aquí como “voceará” se usa corrientemente del ladrido de los perros, el graznido de los cuervos, el escándalo de los borrachos, la bronca de la audiencia descontenta en el teatro. Quiere decir que el Siervo escogido de Dios no Se pelearía con la gente en las calles. Jesús no andaba discutiendo a gritos con los judíos en las calles. Aunque Él tenía toda la sabiduría y los argumentos para ganar cualquier discusión con los judíos, Él sabía que el problema con los judíos no era la falta de argumentos sino el corazón endurecido. Así que Él no andaba promoviendo discusiones teológicas en las plazas o en las sinagogas, sino que en Jesús se da la callada, inalterable. serenidad del Que busca conquistar mediante el amor y el servicio, como estaba profetizado acerca de Él.

Leamos juntos el v.20. La caña es el tallo de una planta que generalmente era usada por los pastores para hacer un pequeño instrumento musical, como una flauta, o se usaba como bastón. Una vez cascada o quebrada, era inútil en cualquiera de los casos. Así que se terminaba de quebrar y se usaba como leña para el fuego. El pábilo se usaba como mecha en las lámparas de aceite. Un pábilo que humea era generalmente una mecha desgastada que debía ser reemplazada para que la lámpara pudiese alumbrar. Era inútil y por lo tanto se terminaba de apagar y se desechaba. El reverendo Morison nos da un claro y simple significado de estas palabras: “La caña cascada y el pábilo que humea pueden referirse a las vidas fracasadas que Cristo Jesús restaura y las chispas de fe que Él reaviva.” Henry Alford dice que estas metáforas representan “una expresión proverbial, porque Él no aplastará el corazón contrito, ni extinguirá la más ligera luz de arrepentimiento en el pecador”. Y se añade en la profecía “Hasta que saque a victoria el juicio.” Esto puede significar: “hasta que haga que triunfe Su justicia”, o “hasta que la traiga a la victoria.” Como sea, se refiere a que el Siervo escogido de Dios no quebrará la caña cascada ni apagará el pábilo que humea hasta el Día del Juicio Final. 

Los seres humanos pecadores somos tan inútiles para Dios como una caña cascada y un pábilo que humea. Sin embargo, Jesús no nos desecha. Él tiene un trato amable y tierno, aún con los creyentes débiles y tentados. La obra de Cristo fue para restaurar y reintegrar a las personas débiles y cuya luz no alumbra, no para terminar de desecharlas. Esto habla de su tierna compasión hacia el más humilde de los perdidos. Él vino no para reunir a los fuertes para una revolución (según esperaban los judíos), sino para mostrar misericordia a los débiles. Como escribió el apóstol Pablo en 1Co. 1:26-29: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.” ¡Qué gran misericordia de Dios que nos ha restaurado y reavivado para que podamos ser instrumentos suyos para salvación! ¡Él nos ha convertido en linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable! (1Pe. 2:9).

Leamos ahora juntos el v.21 por favor. Antes de Jesús, nosotros, los gentiles, los que no somos judíos, no teníamos ninguna esperanza para entrar en el reino de Dios. Vivíamos ignorantes de las Escrituras y sin Dios en este mundo. Pero el Siervo Escogido de Dios es la esperanza para los gentiles. Jesús vino a ponernos en la correcta relación con Dios a través de Su muerte redentora en la Cruz. Él no murió solo por los judíos, sino por todo el mundo, abriéndonos también a nosotros la puerta de la salvación. Confesemos a Jesús como el Cristo, el Mesías, el Siervo Escogido de Dios, y pongamos toda nuestra esperanza en Él, trayendo nuestros pecados ante Su Cruz para que sean perdonados. Si hacemos esto, Él nos dará una nueva vida y una nueva relación con Dios, avivando en nosotros la llama de la fe, para que podamos alumbrar con nuestra luz a Panamá y se pueda convertir en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa para la gloria de Dios. ¡Bendito sea el nombre de Jesús, el Siervo Escogido de Dios! Amén.

ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades