Romanos 15:1-13

15:1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.
15:3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
15:5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,
15:6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
15:7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.
15:8 Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres,
15:9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre.
15:10 Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.
15:11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.
15:12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él.
15:13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

UNÁNIMES, A UNA VOZ


UNÁNIMES, A UNA VOZ


Palabra: Romanos 15:1-13

V, Clave 15:6 “para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”


¡¡Feliz Año Nuevo!! El domingo pasado, iniciamos el año, aprendiendo que Dios, nuestro Salvador, va con nosotros, haciendo las cosas nuevas en nuestra vida (Isaías 43). Él hace ‘Cosas nuevas’ tanto en nosotros como en nuestra iglesia. 


La palabra de hoy es la dirección del año para nuestra iglesia, a nivel local y regional. Su tema es de la unidad. Como sabemos, es un tema de un gran desafío de siempre. ¿Qué iglesia no quiere tener esa unidad? A través de la palabra de hoy aprenderemos cómo podemos llegar a esa unidad y así vamos para glorificar a nuestro Dios plenamente en nuestra vida. 


Primero, debemos soportar (1-2). Antes de entrar en el pasaje de hoy, tomamos un muy pequeño vistazo del libro ‘Romanos’. El libro ‘Romanos’ fue escrito a los cristianos en Roma (1:7). Ninguna de las iglesias en Roma fueron pioneadas no por Pablo, sino por sus discípulos o por otros. Las iglesias romanas estaban formadas de los romanos, los griegos y los judíos, etc. Por lo siguiente, existían unas discrepancias serias de costumbres culturales entre ellos en lo relacionado a fe. (cap. 14). Era un problema serio en la iglesia.   


 Y ahora vamos a leer el verso 1. “Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos.” Según el contexto, ‘los que somos fuertes’ son ‘los fuertes en fe’ (14:1). Cuando dice ‘somos’, Pablo se considera a sí mismo como este grupo. Este grupo ‘los fuertes’ era quienes tenían mayor conocimiento bíblico y consideraban a sí mismo como ‘fuertes’. El problema era que algunos de este grupo se agradaban a sí mismo por verse fuerte ante los débiles en fe. 


 Pablo dice ‘debemos soportar las flaquezas’. Él usó un tono fuerte de ‘debemos’. ‘soportar las flaquezas de los débiles’ no son opcional, ni es una cosa de recomendación, sino es ‘un deber o responsabilidad seria ante Dios’. No solo soportar, sino agradarles. ‘no agradar a nosotros mismos’ (1), ‘agrade a su prójimo’ (2), ‘ni aun Cristo agradó a sí mismo’ (3). Así fue enfatizado ‘agradar’. 


Aquí, ‘agradar’ no quiere decir ‘admitir todo lo que quiere y dice’. Leamos el verso 2. “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” ‘soportar y agradar a los hermanos’ tiene un propósito claro que es su edificación en Cristo. Nuestro soportar y agradar deben terminar, edificando a nuestros prójimos para la gloria de Dios. Si no, nuestro soportar y agradar pierde sentido ante Dios. 


En el sentido de edificación, apóstol Pablo dice en el verso 7. “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.” La recepción no es unilateral, sino recíproca. Las ambas partes deben recibir los unos a los otros. Los que consideran fuertes deben recibir a los débiles y los débiles también a los fuertes mutualmente, aunque primero lo deben hacer los fuertes. No debe haber excusa para recibir a otros, ya que todos nosotros fuimos recibidos por alguien sublime para ser salvos.   


 Aunque soy débil en todo todavía, cuando era una oveja en la iglesia, había sido todavía más débil en fe. Mi hablar y actuar manifestaba mi debilidad, lastimando a otros hermanos sin darme cuenta. Ahora yo doy muchas gracias a los que me habían soportado y agradado hasta que fuera yo edificado tal como hoy. Lo que soy y la madurez que tengo ahora es por el gran sacrificio de los hermanos maduros en la iglesia. Y doy gracias a ustedes que escuchan mi pobre mensaje y testimonio en la iglesia, porque me han recibido a pesar de mis errores, faltas, hasta mis pobres españoles. Por el gran amor de ellos y ustedes, he podido crecer para la edificación en Cristo. Oro que pueda recibir a otros hermanos siempre con todo mi corazón. 


Ahora, consideramos de la fuente por la cual podemos recibir a otros. 


 Segundo, La paciencia y la consolación de las Escrituras (3-4). Vamos a leer el verso 3. “porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: «Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.” Apóstol Pablo citó la palabra de salmo 69:9. David por celo de la casa de Dios, fue vituperado por los ofensores. Pero él lo soportó por amar a Dios. David era una sombra del Cristo. El Cristo, siendo inocente y el hijo de Dios santo, no se agradó a sí mismo, sino recibió los vituperios; malentendidos, burlas, maltratos en extremo, escupidos, bofetadas, golpes, azotes, clavadas, etc. El Cristo recibió todos los insultos para nuestra salvación. Con esta palabra, apóstol pablo adquiere paciencia y consolación de las escrituras en servir a otros.   


‘soportar y agradar a otros hermanos’ es una actitud continuada, no momentánea. Esta actitud requiere ‘paciencia’ y ‘consolación’ tal como apóstol Pablo tuvo con las Escrituras. La palabra de Dios da toda paciencia y consolación como una base en soportar y agradar a otros sin agotamientos.     


Tercero, Un mismo sentir según Cristo Jesús (5-12). Vamos a leer el verso 5 y 6. “Y el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, / para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Las Escrituras nos da la paciencia y la consolación, ya que nuestro Dios es el Dios de paciencia y consolación. Apóstol Pablo ora que el Dios de paciencia y de consolación les diera un mismo sentir según Cristo Jesús.


 Aquí, apóstol Pablo enfatizó ‘unidad’, al decir ‘un mismo sentir’, ‘unánimes’ y ‘una voz’. sabemos que en la iglesia romana había diversas clases de personas: Los cristianos judíos, romanos y otros extranjeros. Especialmente como venía hablando los fuertes y débiles en la fe. Era natural el haber ruidos entre estas clases de personas.  


Las iglesias romanas habían crecido mucho por el evangelio. Pudieron pensar que han glorificado a Dios en gran manera. Pero apóstol Pablo enfatiza que Dios se glorifica cuando la iglesia está bien unida en Cristo. Jesús mismo había dicho también. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.” (Jn. 13:35) 

Para ser unida la iglesia como unánimes, a una voz, Pablo ora que Dios les diera ‘un mismo sentir según Cristo Jesús’. ‘un mismo sentir’ en vez de orar por ‘una misma doctrina’ o ‘una misma tradición’ o ‘una misma actividad’. El término ‘sentir’ (phronein : φρονέω) se usa con el significado ‘sentir, pensar, comprender, etc.’ ‘el sentir’ está relacionado directamente en los asuntos de sentimiento de corazón como ‘soportar, agradar, paciencia y consolación’. 


Es impresionante que apóstol Pablo usaba el mismo termino ‘sentir’ en su epístola Filipenses en donde había problema de división. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: / Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, / sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.” (Fil. 2:5-7) ‘este mismo sentir’ es ‘el amor del Cristo’ que nos soportó y agradó para nuestra salvación y edificación. Este sentir existe en Cristo y viene solo de él. 


Las comunidades según sus intereses como ‘un club deportivo o gastronómico o etc.’ pueden mantener solamente si tienen el mismo interés sin otro esfuerzo. Pero la comunidad de iglesia es totalmente diferente. La iglesia no es una comunidad de un solo interés, sino de vida misma (orgánica). Por lo tanto, la iglesia requiere algo más sublime para su unidad vital. Realmente en la iglesia existe mucha diferencia que puede estorbar su unidad; discrepancias en culturas,  géneros, generaciones, visiones políticas, etc. Si no es fácil tener la unidad entre parejas, ¿cuán difícil sería la unidad de la comunidad de iglesia de tantas diferencias? Es lo que vivimos ahora en nuestra iglesia. No solo dentro de una iglesia, sino en iglesia a nivel regional y global. 


En nuestra iglesia UBF, hay varios capítulos. Cuando recién llegué a México desde Corea como misionero por primera vez, me daba un shock por la diferencia cultural. Era muy diferente la manera de saludar, ambiente social, sentido de moralidades, etc. el capítulo de México hacía lo que no hacía las iglesias de UBF de Corea. Después, cuando llegue a Chile, su cultura era diferente a lo de México. No pude aplicar el estilo de capítulo de UBF de México a Chile. Al principio, unirme a los nuevos ambientes me era un desafío muy grande. Aún me cuesta adaptarme completamente a estas diferencias por mi limitación y deficiencia espiritual. 


En nuestro Capitulo de Chile, aunque es pequeña, hay diferencias de gentes en su cultura, madurez espiritual, gustos, formas de vivir, etc. hay muchos factores que impiden la unidad. Pero según la palabra de hoy, debemos tener en cuenta con toda claridad que, si no hay unidad, nuestro Dios no se glorifica. Es un tema muy importante y serio. 


Cristo Jesús es el Hijo de Dios glorioso. Sin embargo, él vino a ser ‘siervo de la circuncisión’ (8). Nació en el linaje de David como descendiente de Abraham de circuncisión. Siendo el dador de la ley, se sometió a la ley. Jesús se dejó ‘ser siervo de la circuncisión’. Siendo el Hijo de Dios glorioso, el fuerte como nadie y el autor de fe, se hizo un siervo débil. En esta humildad, Jesús ya soportó las flaquezas de los débiles y agradó a Dios y a los prójimos, sirviéndolos en lo que es bueno para su salvación y edificación. Su humildad se mostró la verdad de Dios, confirmó las promesas y, sobre todo, los gentiles llegaron a glorificar a Dios por su misericordia (8-12). La humildad de Jesús produjo los frutos maravillosos de restauración y salvación. 


Nuestro Dios es el Dios de iglesias en Unidad. él se agrada y se glorifica cuando la iglesia esté unánime, a una voz. Esa unidad puede existir de un mismo sentir. Este mismo sentir viene de Dios mediante Cristo Jesús. Si haya este mismo sentir según Cristo Jesús y recibimos los unos a los otros, haciéndonos ‘siervo de esta ley de amor’, creemos que Dios va a hacer su obra muy grande en nosotros y fuera de nosotros, tal como lo fue entre los judíos y los gentiles. Oro que Dios nos dé este sentir siempre en Cristo para que vivamos una iglesia unida, unánimes, a una voz. Amén


Cuarto, el Dios de Esperanza (13). Vamos a leer el verso 13. “Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” Tener un mismo sentir puede sonar que es una vida muy triste y dolorosa. Pero nuestro Dios es el Dios de Esperanza. Los versos 4, 12 y 13 hablan de ‘esperanza’ repetidamente. 


Dios nos da gozo y paz en la fe cuando tengamos un mismo sentir en Cristo. Su gozo y paz no son conceptuales, sino son los frutos del Espíritu Santo. Es maravilloso que Dios nos da estos frutos cuando recibimos los unos a los otros. Nuestros Dios es fiel, y su gozo y paz en fe también fielmente abunda en los corazones que tenga ese mismo sentir según Cristo. Alabo a mi Dios 


Conclusión, el nombre de Dios se glorifica solo cuando recibamos los unos a los otros. Para esto Dios nos da un mismo sentir según Cristo Jesús. Oro que Dios nos dé ese sentir siempre para que podamos glorificar unánimes, a una voz al Dios Padre este año. 

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