Salmos 23:1-6

23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

JEHOVÁ ES MI PASTOR


JEHOVÁ ES MI PASTOR


Palabra: Salmo 23:1-6

V, Clave 23:1 “Jehová es mi pastor, nada me faltará”


Salmo 23 es el salmo de David. Se considera que este salmo es un salmo mmás amado y recitado de todos los salmos entre los creyentes. No sabemos a qué altura de edad David escribió este salmo de alabanza, pero podemos saber cuán grande era su agradecimiento y firme su confesión ante Dios Jehová. 


Haciendo reflexión de este año a esta altura, no podemos sino confesar que Jehová nos ha guiado como nuestro pastor hasta esta fecha y hora. Oro que Dios nos haga reconocer nuevamente en qué sentido Jehová ha sido nuestro pastor y nos haga rendir nuestra adoración de sincera acción de gracias mediante la palabra de hoy.   


Primero, Jehová es mi pastor (1). ¿Quién era David? David era hijo de Isaí. David era el pastor de las ovejas (1 sam. 16:11) y el rey de Israel. David dice de sí mismo así. 2 samuel 23:1 dice “Éstas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel” También David era un varón conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22).


Este David inicia su salmo así. “Jehová es mi pastor, nada me faltará” (1). David está cantando de su relación con Dios cómo una relación de entre pastor y oveja. David era pastor de las ovejas. David conoció muy bien de la relación tan intima de amor entre pastor y ovejas. Ellos viven y duermen juntos en el campo frecuentemente. David como un pastor amaba mucho a sus ovejas. Y esta relación del amor retrata en relación de entre Jehová y sí mismo. 


David dice “Jehová es mi pastor”. David tenía la relación tan íntima y personal con Dios. Él había experimentado su fidelidad y salvación a lo largo de su vida. Por lo tanto, este verso es una confesión de su vida. Desde que él había apacentado las ovejas, siendo un muchacho, él había experimentado la guía, compañía y salvación de Dios. él dijo antes de pelear con Goliat, el paladín de los filisteos. “Jehová —añadió David—, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de manos de este filisteo.” (1 sam. 17:37) 

Y durante su huida de la persecución de Saúl, en medio de las guerras y en su huida de Absalón, su propio hijo, David había encomendado su vida en la compañía de Dios. David conocía muy bien de Jehová personalmente. Él ha llevado una vida delante de Dios. Por lo tanto, él pudo confesar así “Jehová es mi pastor”. Y había cantado muchos salmos de su Dios. 


Nosotros queremos que Dios considere y conozca nuestra situación difícil personalmente. Pero muy pocas veces aspiramos a conocer a ‘mi Dios’ y su voluntad. Cuando uno tenga una relación estrecha e íntima con Dios, esta persona puede confesar como David “Jehová es mi pastor”. Nosotros tenemos más conocimiento que David. Tenemos la Biblia completa en nuestras manos y conocemos quien es el Cristo. De ser nuestro pastor, Jesús mismo había dicho “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Jn. 10:14). Aunque Jesús es nuestro pastor, el confesar así “Jesús es mi pastor” es otra cosa. Oro que podamos tener esa relación que tenía David en nuestra vida y así poder confesar aún con mayor énfasis “Jehová es mi pastor”, “Jesús es mi buen pastor”.  


“Jehová es mi pastor, nada me faltará”. David canta que nada le ha faltado y nada faltará. ‘Nada’ es ‘ninguna cosa necesitada para su vida’, no ‘todas las cosas que quieren’. Sea material o comida o vestido, cualquier cosa necesitada no le había faltado.  Esto es porque Jehová quien es pastor de él considera y provea todas estas cosas que le falta.  


Entonces, ¿Cómo Jehová le ha pastoreado? 


Segundo, Delicados pastos (2-3a). Vamos a leer el verso 2. “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.” Jehová le ha guiado a lugares de delicados pastos. ‘delicados pastos’ son los alimentos necesitados para la vida de las ovejas. Los pastores dejan comer ‘delicados pastos’ a las ovejas más débiles y recién nacidos generalmente. ‘delicados pastos’ son mejores y buenos para su digestión. Esos pastos siempre llevan junto a aguas de reposo. Las ovejas bien alimentadas en estas delicados pastos y aguas de reposo viven saludables y felices en su gordura hermosa. 


Se nota la expresión ‘me hará descansar’, ‘de reposo’. Dios ha guiado a David a los lugares donde había toda provisión para darle el descanso y reposo. Solamente la palabra de Dios le ha dado este descanso y reposo en su alma. Jehová le ha guiado cada día a la palabra de vida. “Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces” (Sal. 12:6). Por su palabra, David recobraba el aliento y vida para poder seguir su marcha aún en los tiempos de angustia y dolor. Por lo tanto, el verso 3a dice “Confortará mi alma.” Cada vez que recibía palabra como delicados pastos, el espíritu santo confortaba el alma de David como un refugio seguro. 


Como este verso, lo más grande de obra de nuestro pastor es su guía mediante su palabra. Estamos viviendo en un mundo como un desierto dónde no hay la verdad y amor. Pero cada día Dios nos guía y lleva a su palabra como delicados pastos para alimentarnos el corazón y el alma. Su palabra nos hace arrepentir, llorar, derramar nuestros dolores, así vivimos fortalecidos y transformados a la imagen del Cristo. 


En Jesús estos delicados pastos se abundan mucho más que el tiempo de David y seremos siempre confortados en todo. Jesús mismo dijo. “Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos.” (Jn. 10:9). Cualquier persona que sea guiado por Jesús cada día lleva una vida saludable y feliz en gordura espiritualmente. Cada día Dios así me renueva en su palabra. Y cada año su palabra se me hace más dulce y preciosa y sus palabras se hacen más delicados y sabrosos en mi corazón. Aunque las canas se aumentan en mi cabeza, yo veo mi cara feliz en el espejo cada día por su palabra de vida. Oro que mi corazón sea guiado cada día por la palabra de Dios para que sea más cerca a la imagen del Cristo y sea un instrumento preparado para compartir sus pastos a otras ovejas perdidas. Amén. 


Tercero, Sendas de Justicia (3b-4). Vamos a leer el verso 3b. “Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Especialmente la palabra de Dios le guiaba ‘por sendas de justicia’. David no dijo ‘por sendas cómodas o exitosas’, sino ‘por sendas de justicia’. La palabra de Dios le había guiado por las sendas correctas y justas, aunque son sendas difíciles e incomodas humanamente. Por andar estas sendas de justicia, David tenía que derramar muchas lágrimas por sus dolores internos. “Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?” (Sal. 56:8) 


Y David a veces tenía que andar aún en valle de sombra de muerte. Vamos a leer el verso 4. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” David había vivido amenazas de muerte muchas veces. No es fácil andar así en valle de sombra de muerte que es realmente una amenaza dura.


Pero David ¿Qué dice? “No temeré mal alguno”. Básicamente, Jehová su pastor le acompaña. En concreto él expresa de la protección de Jehová como ‘tu vara y tu cayado’ En general ‘vara’ es un palo corto que se usaba para guiar, revisar y contabilizar a sus ovejas. ‘cayado’ es un palo largo y curvado en su punta que se usaba para pelear contra las fierras y sacar a sus ovejas del peligro como un hoyo o precipicio. La vara y el cayado de Jehová protegía a David de todo peligro y sacaba del caído. ‘su vara y cayado’ son protección y amonestación. Por lo tanto, estos infundían aliento a David en todos los momentos difíciles. 


¿Cuáles son nuestras sendas de justicia? Primero que nada ‘sus delicados pastos diarios’ son nuestras sendas. Tal vez son contrarias al corriente del mundo. Pero debemos caminar por esas sendas, ya que son sendas de justicia. En fin, nuestras sendas de justicia son Jesucristo. Tenemos que andar por él y por su palabra. Tenemos que andar por las sendas dirigidas por la cruz de Jesús. Tenemos que amarlo, imitándole en nuestra vida. Si caminamos así, la justicia de Dios se llena en nuestra vida y glorificaremos su nombre.  

 

Cuarto, Aderezas Mesa (5-6). No se termina la guía de Dios con la protección, sino nos hace llegar a cantar de su premio rebosante. Vamos a leer el verso 5. “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.” ‘aderezar mesa’ es lo que hace el dueño de casa a su invitado con un bienvenido. Jehová adereza mesa para su pueblo como un invitado distinguido. Jehová lo hace no en secreto, sino en presencia de los angustiadores. 


David tenía que andar en valle de sobra de muerte por sus angustiadores. Pero Jehová le había dado el triunfo delante de sus ojos. Y ungió su cabeza con aceite. Le hizo ser el rey glorioso en palacio. Aceite se usaba para los invitados al palacio. David fue ungido como el rey en el palacio y fue ungido por el Espíritu de Jehová para proclamar la buena voluntad de Dios. Finalmente, David se dio cuenta de que su copa estaba rebosando por todo premio brindado por Jehová, aunque inmerecido a todo aquello.  


El verso 6 es la oración decisiva de David. Leámoslo juntos. “Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.” ‘el bien’ y ‘la misericordia’ son dos atributos mayores de su pastor. ‘el bien’ viene con ‘la misericordia’ al inmerecido. ‘la misericordia’ es ‘el amor fiel según su promesa; ‘hessed’ en hebreo’. 


Por lo tanto, él desea que en la casa de Jehová moraré por largos días. David, con toda bendición que Jehová le ha dado, llevó una vida de adoración, construyendo el Templo de Jehová. Jehová le bendijo a este David aún más para que él sea el rey más poderoso y un pastor a su pueblo conforme a su corazón. Este ‘bien’ también seguirá mucho más a nosotros en nuestro Señor Jesucristo, aunque no lo merecemos 


Conclusión, Jehová es nuestro pastor. Él nos guía a pastos delicados cada día, por sendas de justicia en protección con su vara y cayado, finalmente a la mesa de gran premio. Alguien puede estar pasando por sendas de lágrimas o valle de sombra de muerte. Pero confiamos que Jehová es nuestro pastor. Seguramente él nos llevará a su mesa en Jesús, aunque no lo merecemos. Oro que podamos dar nuestra acción de gracias con una confesión firme “Jehová es mi pastor, nada me faltará”. Amen.

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