- INICIO
|- MENSAJES
|- CHILE
|- SANTIAGO
|- JOSUE CHUN
Juan 14:15-31
14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
14:17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
14:18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
14:19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.
14:20 En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
14:22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
14:23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
14:24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
14:25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros.
14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
14:28 Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.
14:29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.
14:30 No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
14:31 Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.
GUARDAD MIS MANDAMIENTOS
GUARDAD MIS MANDAMIENTOS
Palabra: San Juan 14:15-31
V, clave: 14:21 “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.”
¡¡Felices Fiestas Patrias!! Hoy es el día especial en Chile que celebra de su independencia. Que Dios bendiga esta nación para que sea un pueblo escogido para su gloria.
La semana pasada aprendimos que Jesús es el camino, la verdad y la vida. Jesús dijo “Yo soy”. Esta verdad sigue vigente en los tiempos actuales y así opera entre los creyentes para poder servir ellos las obras de él y orar en su nombre.
La palabra de hoy continua a esa palabra en aquella misma noche de padecimiento. En ella, Jesús reiteradamente pone un énfasis en ‘guardar sus mandamientos’. A través de la palabra de hoy aprendamos cuales bendiciones grandes van a recibir los que guardan los mandamientos de Jesús.
PRIMERO, GUARDAD MIS MANDAMIENTOS (15, 21, 22-25)
Vamos a leer el verso 15. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. En los versos 11-14, Jesús había dicho que los creyentes pudieran hacer sus obras y él les respondiera a sus oraciones en su nombre. Y en el verso 15 Jesús dice que, si le ama, ese guarda sus mandamientos. Jesús quiere que sus discípulos se hicieran los hombres no solo de creer, más bien en ‘guardar sus mandamientos’. ‘guardar sus mandamientos’ es el destino de los que le aman. Hasta guardar sus mandamientos, nadie puede decir que ama a Jesús.
Aquí el término ‘mis mandamientos’ (15, 21) se expresa también como ‘mi(s) palabra(s)’ en otros dichos de Jesús (23, 24). Desde el mandamiento nuevo ‘Que os améis unos a otros (13:34)’ hasta todas las palabras de él corresponde a ‘mis mandamientos’. Sin duda, ‘Guardar sus mandamientos’ no es la condición para la salvación, sino los frutos de los salvos. Cuando vemos si uno guarda las palabras de Jesús, podemos identificarlo si esa persona ama a Jesús o no y si cree en él genuinamente o no.
‘Creer’ y ‘guardar’ son relacionados, pero tiene la diferencia. Muchas veces fallamos en guardar las palabras de Jesús, aunque le creemos. Siendo creyente, puede permanecer sin guardar sus palabras. ‘guardar sus palabras’ es un reto diario a todos los creyentes. Sabiendo esto, Jesús lo enfatizó tres veces; “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (15), “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” (21), “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (23)
¿Por qué Jesús pone el énfasis de esta manera? Las siguientes palabras nos dan la respuesta a esta pregunta.
PRIMERO, EL CRISTO SE MANIFIESTA MEDIANTE EL CONSOLADOR (16-21) Vamos a leer el verso 16. “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” Jesús ya no va a estar junto con sus discípulos físicamente, ya que Jesús va al Padre (12b). Pero esto no significa que Jesús hace una despedida en definitiva, sino significa que Jesús viene a sus discípulos de otra forma la cual es mucho mejor para ellos.
Jesús va a rogar al Padre y el Padre les da otro Consolador. ‘Consolador’ (paraklēton: παράκλητος en griego) que significa ‘abogado’ o ‘ayudador’ o ‘intercesor’. Cuando dice ‘otro Consolador’, esto quiere decir que Jesús era ‘el Consolador’. Jesús, mientras vivía en esta tierra, había sido un Consolador a los hombres que sufrían diversas enfermedades, los demonios y sobre todo sus pecados. Jesús los sanaba, echaba fuera a los demonios de algunos y daba el perdón a todos los que se le acercaban. Y les daba la gran consolación con sus palabras del reino de Dios. Los hombres hallaban un gran consuelo y salvación en Jesús.
Pero ahora Jesús tenía que volver al Padre (12). Tenía que abandonar la carne en donde moraba su gloriosa persona. Físicamente Jesús ya no habría podido estar junto con sus discípulos. Pero cuando Jesús va al Padre, él les da otro Consolador para que esté con ellos para siempre mediante aquel consolador. “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”
‘Otro consolador’ se expresa como ‘el Espíritu de verdad’ (17), ‘el Espíritu Santo’ (26). Este otro consolador permanece para siempre entre los que aman a Jesús y guardan sus mandamientos. Solo los que guardan sus mandamientos (palabras), pueden recibir y conocerle en su vida, ya que Él es el Espíritu de verdad. Jesús jamás deja a los que aman sus palabras y las guardan, sino se manifiesta a tales. Vamos a leer el verso 21. “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Jesús, mediante el Espíritu Santo, viene a los que le aman y guardan sus mandamientos y se les manifiesta. Hace su gran obra de salvación mediante tales personas y les da gloria tanto espiritual como humana.
Siendo un pecador, es un gran, pero muy gran privilegio a uno que el Cristo se manifieste en él por solo que este guarda sus mandamientos. Al Cristo le place manifestar su evangelio, su amor, su personalidad en tales guardadores. ¡Gloria al Señor quien ama a los obedientes a sus mandamientos!
SEGUNDO, ENSEÑA Y RECUERDA SU PALABRA MEDIÁNTE EL CONSOLADOR (26) Ante esta palabra de Jesús, Judas dijo “Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” Judas no pudo entender de por qué Jesús no se manifieste al mundo para que le reconozca. Pero Jesús ya les había dicho en el verso 17. “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” Aunque Jesús se manifestó al mundo, el mundo no había podido recibirle, porque no le vio, ni le conoció por no creer. Jesús puede manifestarse solamente en el que ama y guarda sus palabras.
Cuando Jesús enseñaba en la sinagoga de Nazaret, su tierra, muchos decían “¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón?” (Mc. 6:3) Y Jesús no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. El Espíritu Santo puede trabajar solo en el corazón de los que guardan las palabras de Jesús.
Y Jesús les enseña el papel principal de otro Consolador.
Uno, les enseña todas las cosas. Vamos a leer el verso 26. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Otro Consolador (el Espíritu Santo) es quien el Padre envía en el nombre de Jesús. Él enseña a los amados de Jesús el significado de todas las palabras y sobre todo de la salvación. Aún los discípulos de Jesús no habían podido entender de la obra del Cristo, ya que no se había cumplido aún. Pero después de la ascensión de Jesús, este consolador vino y les dio a entender el significado de la obra de la salvación y de todas las cosas.
El Espíritu Santo es quien enseña todas las cosas a todos. Cuando uno humildemente se arrodilla en oración, el Espíritu Santo ilumina su entendimiento y lo lleva a la luz de la palabra. Él es el maestro único y verdadero para todos los hijos de Dios. Por lo tanto, apóstol Pablo experimentado del Espíritu Santo, dijo. “para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, / alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, / y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,” (Ef. 1:17-19) De esta manera el Consolador nos hace tomar la dirección correcta cada instante.
Dos, les recuerda las palabras de Jesús. Vamos a leer otra vez el verso 26. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” El rol importante del Espíritu Santo es recordar las palabras de Jesús. Estamos viviendo en la época del Espíritu Santo. Frecuentemente al mencionar del Espíritu Santo, se pretende a imaginar de su poder de milagros. Pero el milagro principal del Espíritu Santo es ‘hacer recordar las palabras de Jesús’. Cuando necesitamos oír la voz de Dios, el Espíritu Santo nos hace recordar un versículo de lo que Jesús nos enseñó.
Una vez yo quería oír la voz directa del Espíritu Santo. Y oraba así, “Oh, Espíritu Santo, háblame, háblame por favor”. Esperaba mucho tiempo, pero ninguna voz pude oír y solo me quedé dormido. Y me pregunté ‘¿Por qué yo no puedo oír la voz del Espíritu Santo directamente?’ Esto no era que él no me habló, sino no pude oír su voz dada mediante la palabra escrita. El espíritu santo puede hablar de varias maneras. Pero, el verso 26 me hace entender que el Espíritu Santo habla, recordando la palabra de Jesús en nuestro corazón principalmente. De esta manera nos hace saber cuál es la buena voluntad de Dios y saber cuál decisión debemos tomar tanto en las cosas familiares y ministeriales como en las cosas personales. Y este entendimiento se da cuando yo guardo y obedezco a sus palabras. ¡Qué gran bendición es este que podemos oír la voz del Espíritu Santo y ser guiado por él!
TERCERO, MI PAZ OS DOY (27-31). Vamos a leer el verso 27. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” Como Jesús dice, el mundo ofrece la paz a los hombres. El imperio Romano pretendía dar la paz por su poder militar, cultura y las propias leyes. Pero su paz era política y los colonizados sufrían sin paz. Además, la era de paz romana se terminó cientos años después. El mundo puede ofrecer la paz por dinero, por la fuerza militar, incluso por los rituales religiosas. Los judíos así se aferraban a los rituales de sacrificios para llegar a la paz.
El viernes pasado tuvimos un paseo por el cerro San Cristóbal. En la cima del cerro había una estatua grande de María. Allí los hombres oraban con las velas encendidas y así para ganar la paz en su corazón. Tal vez cierta paz religiosa podría ser conseguida de esa manera. Pero la paz verdadera no se consigue de esta manera. En el mundo moderno, se creó que la economía estable trae la paz y la seguridad. Pero cuando comenzó la pandemia COVID, la paz del mundo dejó de existir. Ante el poder de la muerte, la paz del mundo se acaba inmediatamente.
Pero la paz de Jesús es totalmente diferente. “La paz os dejo, mi paz os doy” La paz que Jesús es su paz. Esta paz viene de él y por él. El Cristo fue declarado como ‘el príncipe de paz’. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. / Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (Is. 9:6-7ª)
La paz se adquiere no por si sola, sino por un gran sacrificio. La paz no es un estado sin problemas, sino un estado bajo problemas controlados. Un país debe luchar para adquirir la paz en su territorio. Los jóvenes prestan el servicio militar por un cierto tiempo para la paz de su patria. Los ucranianos están resistiendo y batallando a muerte contra los invasores para obtener esa paz valiosa.
Jesús dio su vida para traer la paz de Dios a los pecadores. Su sangre derramada en la cruz satisfizo la demanda del pecado que era la muerte. La batalla se ganó por este sacrificio del Hijo de Dios en lágrimas, sudor y sangre derramada totalmente. Ninguna cosa puede quebrar esta paz de Jesús. Esta paz se da mediante el Espíritu Santo. Cuando Jesús resucitó, apareció ante sus discípulos y les dijo. “Paz a vosotros (Shalom). Como me envió el Padre, así también yo os envío. / Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” (Jn. 20:21-22) Y en las cartas paulinas y de Pedro siempre comienza así ‘… Gracia y Paz a vosotros del Padre nuestro y del Señor Jesucristo …’. Paz llegó por la gracia de Jesús.
Estamos atravesando el mar de la vida. Puede suceder y suceden diariamente los vientos, las tormentas, los huracanes y hasta tsunami. Pero en Jesús todas estas cosas son las cosas que pasan solo en la superficie en nuestra vida. Los que tengan Jesús en su corazón experimentan la paz como la tranquilidad del mar profundo. Aun la muerte no puede mover esta paz que trae Jesús.
El Espíritu Santo nos da a conocer de paz de Jesús en nuestro corazón. Al comienzo de mi vida de fe, pude experimentar por primera vez de la paz de Jesús en mi corazón. La resurrección de Jesús me dio la paz indecible. Al principio, la paz de Jesús en mi corazón parecía como un canal sin mucha profundidad. Pero a medida que crecía espiritualmente en conocimiento de Jesús y su palabra, este canal crecía como río pequeño y luego como un río grande. Veo que esta paz va convirtiéndose en mi corazón como el mar profundo en Jesús.
La paz de Jesús nos hace anhelar su paz con mayor deseo, ya que es real y existente. Su paz nos afirma a estar de pie ante todas las amenazas y preocupaciones para poder vivir conforme a su voluntad y para su gloria en este mundo corrupto. Su paz nos madura a contener la imagen de Jesús en nuestra persona. Y así nos trae su gozo, su luz y su amor desde su paz. ¡alabo al Señor por darnos su paz mediante su sacrificio valiosísimo!
Conclusión, Los que guardan los mandamientos de Jesús serán amados por él y por el Padre Dios. Jesús se manifiesta en nosotros mediante el Espíritu Santo cuando amamos y guardamos sus palabras. Oro que su paz controle nuestro corazón para poder manifestar la gloria del Cristo durante toda nuestra vida. Amén.
ARCHIVOS PARA DESCARGAR
|
[18.Sep.2022]_Dominical-UBF-Chile_(JUA_14..15-31)-Mensaje.pdf
|
|
Q, Juan 14.15-31.doc
|
Hasta ahora se han realizado 0 comentarios...