Mateo 8:28-34
8:28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.8:29 Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?
8:30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.
8:31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.
8:32 El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.
8:33 Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.
8:34 Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.
JESÚS SANA A DOS ENDEMONIADOS
Buenos días. Este pasaje bíblico nos confronta con la idea de la posesión demoníaca. En nuestra cultura cuando oímos acerca de posesiones demoníacas y exorcismos, inmediatamente pensamos en la película “El Exorcista” de Linda Blair o una más reciente y menos popular, pero basada en hechos en reales, “El Exorcismo de Emily Rose”. Sin embargo, las posesiones demoníacas y los exorcismos o expulsiones de demonios realmente no son exactamente así como en estas películas. Ambas muestran las prácticas exorcistas de mediados del siglo pasado de la Iglesia Católica. Pero en la actualidad también algunas iglesias pentecostales confrontan todavía ciertos casos de posesión demoníaca y practican ciertos rituales exorcistas. Yo mismo fui testigo de por lo menos un par de ellos, y uno bastante dramático por cierto.
Sin embargo, hoy en día hay muchas personas que dudan acerca de la existencia de demonios y mucho menos de posesiones demoníacas. Y no estoy hablando de los incrédulos o escépticos, sino también creyentes dentro de la iglesia. De hecho algunas denominaciones evangélicas niegan la existencia de posesiones demoníacas en la actualidad e interpretan los demonios en la Biblia como la creencia primitiva de espíritus detrás de ciertas enfermedades que hoy en día han probado ser fisiológicas como la epilepsia, algunas enfermedades mentales, la sordera o ceguera repentinas, entre otras.
No obstante, el teólogo reformado estadounidense y pastor John Piper dice al respecto: “Los demonios son reales, Satanás es real, y todo pastor debe estudiar seriamente el camino del diablo y sus demonios. Es necesario planificar cómo lidiar con esto, ya que el ataque demoníaco a la Iglesia de Cristo ocurre todo el tiempo”. Y añade: “que de vez en cuando puedes ver una manifestación de poder demoníaco en el rostro de una persona, controlando su vida, algo tan posesivo que requiere una intervención extraordinaria e incluso un exorcismo”. Sin embargo en una entrevista aclaró que solo una vez en todos sus años de ministerio ha vivido una experiencia seria de exorcismo, y además advirtió en otra: “No creo que para estar seriamente involucrado en una guerra espiritual, donde estás liberando a la gente de los poderes del maligno, tienes que hacer exorcismos semana tras semana”. Y añado yo, es suficiente con enseñarles continuamente la Palabra de Dios.
Los demonios son reales y las posesiones demoníacas también. La Biblia trata mucho acerca de ellos, especialmente en el Nuevo Testamento. Nadie lidió más con ellos que nuestro Señor Jesús. El mundo antiguo creía en los malos espíritus, espíritus inmundos o demonios. Los judíos afirmaban que el aire estaba tan lleno de estos espíritus que no era posible insertar en él la punta de una aguja sin encontrarse con alguno. Algunos decían que había siete millones y medio de ellos; había diez mil en la mano derecha de cada persona, y otros diez mil en su izquierda; y todos estaban esperando la oportunidad para entrar y hacer daño. Quizás había mucho de misticismo en estas creencias, pero la Biblia indudablemente nos dicen que eran reales.
En cuanto al origen de los demonios hay diferentes opiniones. La opinión más aceptada hoy en día, y quizás la que cuenta con mayor apoyo bíblico, es que son los ángeles caídos que se unieron a Lucifer en su rebelión en contra de Dios y que ahora son espíritus malos a las órdenes del diablo. Ayudan a Satanás a tentar a la gente y desplegar su gran poder destructivo por celos, pues quieren llevarse a la mayor cantidad de personas a la condenación eterna que está destinada a ellos por su rebelión. Y una de sus estrategias actuales es que la gente ignore su existencia y crea que está haciendo uso de su libertad para elegir cuando se sumergen en sus vidas pecaminosas y se destruyen a sí mismos.
En el mensaje de hoy aprenderemos que los demonios son reales, pero Jesús es el Hijo de Dios con poder y autoridad espirituales para expulsarlos de la vida de las personas. Yo oro para que a través de este mensaje aprendamos que la palabra de Jesús tiene la autoridad para erradicar toda influencia demoníaca de nuestras vidas, y que cada uno de nosotros oiga y obedezca la Palabra de Dios en su vida y que podamos expulsar de ella toda influencia demoníaca que nos aparta del camino de Dios y nos lleva a la destrucción. Amén.
I.- ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? (28-29)
Leamos juntos el v.28 por favor. Hace dos semanas aprendimos que Jesús mandó a preparar una barca para cruzar el Mar de Galilea con el propósito de alejarse de la multitud, tener tiempo para descansar y para estar a solas con sus discípulos. En ese momento les dije que había otro par de razones más para hacer esto. Una la aprendimos la semana pasada, que era enseñarle una lección a sus discípulos acerca de Su identidad y para que aprendiesen a confiar en el amor y la buena voluntad de Dios para ellos. Y la otra, es la que estamos aprendiendo el día de hoy, para ir a ayudar a estos dos pobres hombre que clamaban a Dios desesperados en medio de su lamentable condición. Esta es de hecho la razón por la que Jesús decidió cruzar todo el Mar de Galilea específicamente en dirección a la tierra de los gadarenos y no a otra ciudad o región costera de este mar.
La región de los gadarenos estaba localizada al sudeste del Mar de Galilea. El pueblo de Gadara, capital de la región, era una de las diez ciudades de la conocida Decápolis. Eran diez ciudades con gobierno independiente y con población mayormente gentil que colindaba con el territorio judío gobernado por los Herodes en la época de Jesús. Allí llegó Jesús con sus discípulos para una breve visita, pero con una misión sumamente importante.
Leamos nuevamente el v.28. Según el relato de Mateo, vinieron al encuentro de Jesús dos endemoniados. Esto no coincide con las versiones de Marcos y Lucas que nos hablan de un solo endemoniado y que muy probablemente todos ustedes estudiaron en la Lectura 11 de las 12 Etapas para principiantes en nuestro ministerio. Pero esto se puede resolver sencillamente entendiendo que Marcos y Lucas se refieren sólo al hombre que tomó la palabra, y que Mateo está dando aquí una versión muy resumida del evento, así que no necesita destacar a ninguno de los dos. Además, la enseñanza fundamental de estos pasajes bíblicos no cambia si era un solo endemoniado o si eran dos. En este mensaje vamos a seguir la narración de Mateo y por tanto seguiremos hablando de dos hombres endemoniados.
Leamos nuevamente el v.28b. Estos hombres venían de los sepulcros. Según las narraciones de Marcos y Lucas, ellos moraban allí en los sepulcros (Mar. 5:3a; Luc. 8:27). ¿Quién en su sano juicio viviría en un cementerio? Esto muestra que estos hombres realmente no estaban en sus cabales. Además, Mateo nos dice que eran feroces. Nuevamente, Marcos nos da más detalles al respecto: “y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar.” (Mar. 5:3b-4). Estos hombres tenían fuerza sobrehumana y eran bastante agresivos, por lo que la gente evitaba ese camino para no toparse con ellos.
Pero Jesús intencionalmente pasó por allí precisamente para encontrarse con ellos. A pesar de que, según las leyes ceremoniales judías, estos hombres eran inmundos en tres sentidos: eran gentiles (es decir, no eran judíos), estaban poseídos por demonios o espíritus inmundos, y vivían en un cementerio; esto no evitó que Jesús cruzase el mar con sus discípulos para venir a ayudarles.
Estos hombres sufrían mucho por su condición. Marcos y Lucas nos dan muchos más detalles de su sufrimiento, por ejemplo Mar. 5:5 dice: “Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.” Estos hombres gritaban no solamente por su locura y dolor, seguramente clamaban a Dios por misericordia en medio de su condición. Por esta razón, Jesús decidió cruzar todo el Mar de Galilea con sus discípulos para ayudarles, aunque no eran judíos y aunque ellos mismos se habían colocado en esa posición.
¿Cómo habrían llegado estos hombres a esta condición tan lamentable? Sin duda, a causa del pecado. Satanás y sus demonios andan como leones rugientes alrededor nuestro buscando a quien devorar. Lanzan sus dardos ardientes de duda y tentación. Nos colocan en situaciones tentadoras para que pequemos. Así como en las cómicas de antes o las películas, en las que un diablito y un angelito susurran al oído de una persona antes de tomar una decisión, los demonios susurran al oído de las personas para que decidan pecar contra Dios. Esto no quiere decir que el diablo o los demonios sean las razones por las que pecamos, nosotros pecamos, porque en nuestra concupiscencia somos atraídos y seducidos y decidimos pecar (Stg. 1:14). Pero no todos los que pecan llegan a la condición a la que llegaron estos dos hombres. Se necesita adentrarse mucho en el pecado para llegar aquí.
En la actualidad, podemos ver que hay personas que han llegado a condiciones semejantes a las de estos dos hombres. Por ejemplo, algunas personas en condición de indigencia, llamados aquí en Panamá “piedreros”. Pensemos cómo alguien podría llegar a esa condición. Hay un testimonio en YouTube de un hermano colombiano llamado Javier Camacho, conocido anteriormente como “el Loco Vitrina” porque se la pasaba peleando con su reflejo en las vitrinas. En su testimonio él relata como Dios lo sacó de la locura, en la cual estuvo cautivo por años, para luego convertirlo en un predicador de su palabra.
El padre de Javier abandonó a su madre embarazada, y aunque ella intentó abortarlo, no sucedió. Él tenía otros 4 hermanos, su madre los amaba a ellos, pero a él lo odiaba. En una ocasión, mientras se encontraba peleando con uno de sus hermanos, cuando estaba “ganando” su madre lo golpeó y le quemó el pecho con una plancha; ese día él dice que el demonio se apoderó de él y juró que la mataría a ella y a sus cuatro hermanos. Se escapó de casa e hizo una carrera como músico de vallenato, pero se volvió adicto a las drogas y se unió a una pandilla. Luego, estuvo preso y cuando salió de la cárcel dejó la pandilla y se juntó con dos jóvenes para dedicarse a robar. Unos policías le dieron una golpiza que junto con las drogas le hicieron perder completamente la razón.
Un día un evangelista movido por el Espíritu Santo le gritó: “Loco Vitrina, Cristo te ama”, dice que al instante recibió “neuronas nuevas” y se dio cuenta de la situación en la que estaba y comenzó a llorar a gritos. Por esta experiencia fue al centro de rehabilitación y su vida cambió completamente. Después se ha dedicado a contar su testimonio por toda Colombia y aún más allá de sus fronteras. No hay forma de explicar cómo recuperó la cordura este hermano, excepto que las palabras del evangelista expulsaron los demonios que le llevaron a esa condición.
Aunque no todos llegamos a esa condición, la influencia demoníaca se puede ver en las vidas de los jóvenes drogadictos, alcohólicos, adictos a los juegos y las apuestas, al sexo y a la pornografía. Se puede ver en aquellos que viven en el pecado del adulterio, la fornicación y la homosexualidad. En aquellos que están metidos en la brujería, santería o en cualquier secta. Esas personas están bajo la influencia de demonios y si no se arrepienten y vienen a Jesús, podrían terminar en la condición del Loco Vitrina o de estos dos hombres gadarenos de este pasaje bíblico.
Leamos ahora juntos el v.29. Estos dos endemoniados vinieron a Jesús clamando: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” La presencia de Jesús en aquel lugar les atormentaba. Luc. 8:29 dice que se sentían atormentados porque Jesús “mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre”. Desde antes que llegasen a su encuentro, ya Jesús estaba expulsando los demonios de estos hombres y por eso ellos vinieron corriendo hasta donde Jesús estaba. Pero el clamor de los endemoniados nos revela dos cosas que ellos conocían.
Primero, conocían la identidad de Jesús. Le llaman: “Jesús, Hijo de Dios”. No había manera humana de que ellos conociesen a Jesús, y mucho menos supiesen que Él era el Hijo de Dios. En Mateo, este título había sido usado hasta ahora solamente por Satanás cuando tentaba a Jesús (Mat. 4:3,6). Pero los demonios siendo seres espirituales podían saber la identidad espiritual de Jesús. Podían ver mucho más allá de su humilde cuerpo terrenal. Ellos conocían a Dios porque habían estado con Él antes como sus ángeles. Así que sabían que Jesús era el Hijo de Dios.
Fíjense que esto contraste con sus discípulos. Ellos no sabían quién era Jesús y se preguntaron: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” Esto no quiere decir que los demonios eran mejores que los discípulos. Simplemente que le conocían mejor que sus discípulos en ese momento. Pero aunque ellos conocían a Dios y a Jesús, esto no los hacía salvos porque no le obedecieron. De la misma manera, decir que crees en Dios y en Jesús como el Hijo de Dios no sirve de nada si no haces Su voluntad, como nos advierte el apóstol Santiago: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” (Stg. 2:19).
Segundo, conocían su destino. Leamos nuevamente el v.29b. Ellos sabían que serán atormentados en el juicio final cuando sean arrojados en el fuego eterno que Dios les tiene preparado, tal y como Jesús revelaría más tarde a sus discípulos: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” (Mat. 25:41). Así que ahora le preguntan a Jesús si viene a atormentarlos antes de tiempo.
Este clamor de los endemoniados nos enseña que Jesús es el Hijo de Dios con poder que tiene autoridad aun sobre los demonios y que éstos deben obedecerle. La Palabra tiene autoridad sobre los demonios, de forma tal que cuando aceptamos la Palabra de Dios profundamente en nuestras vidas, y decidimos obedecerla, toda influencia demoníaca es expulsada y repelida, y en su lugar el Espíritu Santo toma el control de nosotros y nos ayuda a vivir vidas agradables a Dios, en vez de las vidas pecaminosas que el diablo y sus secuaces quieren que llevemos. No le den lugar al diablo en sus vidas. Arrepiéntanse de todo pecado, acepten a Jesús como su Señor y Salvador, y abandonen la vida pecaminosa que llevan, procurando vivir conforme a la voluntad de Dios. Amén.
II.- Los endemoniados entran en los cerdos y se precipitan en el mar (30-34)
Leamos juntos ahora los vv. 30-31. Los demonios sabían que tenían que salir de aquellos hombres ante la Palabra de Jesús. Pero Le hicieron una petición algo peculiar al Señor. Le pidieron entrar en unos cerdos que estaban no muy lejos de allí paciendo. Esta es la primera vez que podemos leer en la Biblia de una posesión demoníaca de un animal. El cerdo era un animal inmundo para los judíos porque así lo establecía la Ley en Lev. 11:7: “También el cerdo, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, lo tendréis por inmundo.” Así que quizás los demonios pensaron que a Jesús no le importarían los cerdos por ser animales inmundos; o quizás, los espíritus inmundos podían entrar en animales inmundos, pero no en los limpios.
En todo caso la pregunta sería: ¿Para qué querrían estos demonios entrar en los cerdos? David Guzik cometa: “Los demonios querían entrar a los cerdos porque estos espíritus malignos están empeñados en la destrucción y odian estar inactivos.” Probablemente ellos ya sabían que los cerdos serían destruidos y era precisamente lo que querían. Quizás pensaron que eso provocaría el rechazo de la gente por la gran pérdida económica como efectivamente luego sucedió. Pero, Jesús también sabría todo esto de antemano. Así que, ¿qué haría el Señor ante la petición de ellos?
Leamos juntos el v.32. ¡Jesús les dio permiso a los demonios para ir a los cerdos y todo el hato se precipitó al mar! Según Mar. 5:13 eran como dos mil cerdos. ¡Esto es realmente una gran pérdida económica! Imaginen cómo se sentirían los dueños de los cerdos. Habían invertido mucho criando esos cerdos para venderlos y ahora toda su inversión estaba en el mar. ¿Por qué Jesús permitiría algo así? ¿Por qué simplemente no les habría dicho a los demonios: “No. Salgan de estos hombre inmediatamente y se largan de mi presencia”? Hay varias razones.
Primero, para evidenciar que los demonios habían salido de los hombres. Aunque la cordura de los hombres hubiese sido evidencia suficiente de que Jesús había expulsado a los demonios, la locura de los cerdos precipitándose al mar en conjunción con la cordura de los hombres era más conclusiva. No habría duda alguna que estos hombres estaban endemoniados, que Jesús los había liberado y que los cerdos habían sido afectados conforme a la petición de los demonios.
Segundo, mostrar que la intención de los demonios siempre es destructiva. El hecho de que los demonios condujeron inmediatamente a los cerdos a la destrucción muestra cuál era la verdadera intención de estos demonios. Ellos querían destruir a los hombres tal como destruyeron a los cerdos. Debido a que los hombres son hechos a la imagen de Dios, no podían hacerlo tan fácilmente, pero su intención es siempre la misma: matar y destruir. Y Jesús quería que todos supieran esto, por eso lo permitió.
Tercero, Jesús quería mostrar que la salvación de los hombres vale mucho más que cualquier posesión material. Jesús quiso enseñar una lección muy importante aquí, para Él la salvación de estos dos pobres hombres valía mucho más que dos mil cerdos. Este es el sistema de valores del reino de Dios. Las posesiones materiales valen muy poco en comparación con la salvación de las almas. Nosotros deberíamos vivir conforme a estos valores. Deberíamos estar dispuestos a sacrificar algunos de nuestros bienes para colaborar en la salvación de otros. Y aunque algunos podrían pensar que esto que Jesús hizo fue injusto para los dueños de los cerdos, si ellos hubiesen aceptado a Jesús como su Señor y Salvador, su ganancia hubiese excedido por mucho a su pérdida.
Charles Spurgeon hizo una notable observación con respecto a este episodio: “Los cerdos prefieren la muerte a la maldad; y si los hombres no fueran peores que los cerdos, tendrían la misma opinión”. ¡Dios quisiera que fuésemos aunque sea como los cerdos, y que prefiriésemos morir a vivir en el pecado! O mejor aún, que nos arrepintiésemos, abandonásemos nuestra vida pecaminosa y vivamos conforme a la voluntad de Dios.
Leamos ahora los vv. 33-34. Los que apacentaban a los cerdos huyeron atemorizados al ver lo que hicieron los animales y quizás pensando en lo que los dueños les harían por esto. Contaron en la ciudad todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Uno podría esperar que aquella ciudad estuviese muy impresionada y feliz de saber que los dos endemoniados que acechaban en ese camino habían sido liberados. Muy probablemente, habrían familiares de ellos entre la muchedumbre. Así que uno podría esperar que esta multitud viniese y aclamase a Jesús, e hiciesen como los de Capernaum y trajesen a Jesús a todos sus enfermos y endemoniados. Pero en lugar de esto, la gente vino a expulsar a Jesús de su territorio. A ellos les importó más la pérdida económica que implicaba la muerte de los cerdos, que el gran milagro que Jesús había hecho en la vida de estos endemoniados. Aquí podemos ver el sistema de valores de esta gente. Para ellos las posesiones materiales eran más importantes que la salvación. Dios nos libre de tener una actitud como la de ellos y que roguemos a Jesús que salga de nuestras vidas por cualquier pérdida que podamos tener.
En conclusión, Jesús es el Hijo de Dios con poder que ama incluso a los pecadores más empedernidos y que sería capaz de cruzar cualquier mar para ir en su auxilio. Dios los ama tanto a ustedes que nos movió a nosotros de Venezuela para venir aquí y entregarles la poderosa Palabra de Dios para librarles del pecado y de cualquier influencia demoníaca que quiera destruirlos. Yo oro para que ustedes puedan escuchar y obedecer la Palabra de Dios en sus vidas y que abandonen sus vidas pecaminosas influenciadas por los demonios, y que puedan vivir vidas santas que obedecen completamente la voluntad de Dios y le glorifican. Que Dios pueda usarnos a cada uno de nosotros para ir a los campus universitarios de Panamá a predicar la poderosa Palabra de Dios y que libere a nuestro país de las influencias demoníacas que lo llevan al pecado y la destrucción. Que Dios nos use para convertir a Panamá en un Reino de Sacerdotes y una Nación Santa que glorifique Su nombre. Amén.
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