Juan 8:31-59

8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
8:33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?
8:34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
8:35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.
8:36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
8:37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.
8:38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.
8:39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.
8:40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.
8:41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.
8:42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
8:43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
8:45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
8:46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
8:47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
8:48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?
8:49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.
8:50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga.
8:51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.
8:52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte.
8:53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?
8:54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.
8:55 Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra.
8:56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.
8:57 Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
8:58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.
8:59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

SI PERMANECÉIS EN MI PALABRA


SI PERMANECÉIS EN MI PALABRA


Palabra: San Juan 8:31-59

V, clave: 8:31-32 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”


La palabra ‘libertad’ ha hecho palpitar el corazón de toda humanidad. Para adquirirla la humanidad ha luchado a la muerte y la consiguieron a precio de mucha sangre. Esta lucha sigue en la historia humana. Así la libertad no se consigue en gratis. 


Sin embargo, durante toda la historia humana, la humanidad no ha logrado ganar la libertad desde la muerte. Se piensa que la muerte es natural para la humanidad. Pero, la muerte no es cosa natural, porque los hombres habían sido creados como un ser inmortal por Dios eterno. Jesús, en la palabra de hoy, nos da promesa tan sorprendente de la libertad tan esperada por la humanidad. Oro que Dios nos ayude a conocer y vivir esa libertad mediante la palabra de hoy.   


  1. LA VERDAD OS HARÁ LIBRES (31-36)


En el pasaje anterior, Jesús había manifestado que es la luz del mundo (12) y es el Hijo del hombre (Cristo). Entonces, muchos creyeron en él (30). Cuando creyeron, todos ellos parecían que eran las creyentes genuinas. Pero, Jesús les menciona de la fe genuina. Vamos a leer el verso 31. “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”. Jesús dice a los judíos que habían creído en él. “Si vosotros permaneciereis en mi palabra”. 


Un decir ‘yo creo’ por la boca no es la fe según Jesús dice. Solo las personas que ‘permanecen en su palabra’ son los creyentes o los discípulos verdaderos. ‘permanecer’ es ‘constancia’. En el verso 51, Jesús lo dice como ‘Guarda mi palabra’. ‘Permanecer en su palabra’ es ‘guardar su palabra’ o sea ‘amar y obedecer su palabra’. 


Jesús mencionaba acerca de ‘permanecer’ en San Juan 15:5 metafóricamente. “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” ‘permanecer’ es como ‘un pámpano queda unido a su vid constantemente’. El pámpano no hace nada para llevar su fruto, sino solo permanecer en la vid. Y los frutos vienen solos. Así como los que permanecen en la palabra de Jesús, llegan a llevar los frutos y reciben la promesa de Jesús. 


 Si permanecemos en su palabra, ¿Qué promesa Jesús nos da? Jesús nos da tres promesas. 


Primero, seréis verdaderamente sus discípulos. El verso 31 dice “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” Los discípulos son los que aprenden a su maestro y se asemejan a él. Son un reflejo de su maestro. Si permanecemos en la palabra de Jesús, automáticamente llegaremos a ser semejantes a él; en su santidad, su amor, su misericordia, su humildad, su paciencia y su sabiduría, etc. mi persona de 2022 y lo de 2023 serán diferentes. Seremos más santos, amorosos, misericordiosos, humildes. ¡Qué gran privilegio y bendición es ser su discípulo! Solo y cuando permanecemos en su palabra, el mundo nos va a reconocer que somos sus discípulos verdaderos, viendo los frutos que él nos da. 


Segundo, conoceréis la verdad. Vamos a leer el verso 32. “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Los que permanecen en él, llegan a conocer la verdad. ‘saber’ y ‘conocer’ son distintos. No todos los que saben de mí, me conocen excepto los que viven conmigo. Los que permanecen en su palabra, llegan a conocer la verdad personalmente. 


Generalmente se entiende como que La verdad es la coincidencia entre una afirmación y los hechos​ o la fidelidad a una idea. Las cosas son verdaderas cuando son ‘fiables’. Sin embargo, las verdades de este mundo se van a mudar con el tiempo. ‘la verdad’ que Jesús es ‘la única y absoluta verdad’. La verdad es la palabra de Jesús. Jesús ha hablado la verdad (40, 45-46). Y toda palabra de Dios es verdad (Jn. 17:17). Solamente la palabra de Jesús se va a quedar la verdad única, inmutable y absoluta. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mt. 24:35)


Sobre todo, cuando Jesús dice ‘conoceréis la verdad’, esta verdad es Jesús. En el verso 36 dice. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Jesús, como el Hijo de Dios, es el dador de toda la verdad. Aunque cambian todos, Jesús no cambia. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Heb. 13:8) Así Jesús promete a todos los que permanecen en él, que les hará conocer personalmente de él quien es la verdad. 


Tercero, la verdad nos hará libres. Entre todas verdades científicas, hay una verdad universal que todos morimos. Nadie entre los hombres vivió sin morir excepto Enoc (Gen. 5:24) y Elías (2 Reyes 2:11). La muerte de los hombres nos afirma que los hombres son pecadores. 


Como Jesús dice en el verso 34, somos esclavos del pecado, ya que nacimos en pecado y hacemos pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre, el hijo si queda para siempre (35). Aún Moisés quien dio a los judíos era solo un siervo en casa de Dios. “Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. / Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; / pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. (Heb.3:4-6)” Jesús, siendo Hijo y Señor de Casa, queda para siempre en su Casa.


Cuando Jesús dice ‘la verdad os hará libres’. Solo Jesús puede dar libertad a los pecadores mortales, porque él es el único santo y el Señor de Casa de Dios. Romanos 8:2 dice “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” Gracias a Jesús por hacernos libres eternamente por su sacrificio en la cruz, siendo el Hijo de Dios. La verdad no solamente nos hace libres del poder del pecado y de la muerte, sino también de todas las heridas y enfermedades que teníamos en la vida pasada. Es lo que vivimos nosotros en esta verdad. ¡Gloria a Dios! 


Estos días, viendo la guerra en Ucrania, me doy cuenta de cuán difícil e importante tener la libertad. Los ucranianos batallan cada día a la muerte contra su enemigo invasor. Según dice un comunicado de gobierno ucraniano, cada día entre 100 y 200 soldados mueren en el combate con más de 500 lesionados. Sin embargo, ellos no se rinden y siguen batallando a la muerte para obtener una libertad soberana. Por la libertad, ellos optan por la muerte en vez de vivir en opresión. ¡Así es tan importante y costoso adquirir la libertad! La libertad no se consigue de balde, sino por el pago costoso. 


Fuimos esclavos del pecado. Debíamos morir. Para ser libre del pecado, teníamos que pagar un muy alto precio con nuestra vida. Aun así, merecíamos al juicio final e infierno. Pero para mi libertad, el único santo dio su vida. El Hijo de Dios pagó muy alto precio en la cruz en nuestro favor. Por lo tanto, cuando permanecemos en su palabra, Jesús nos libera del poder del pecado y de la muerte eternamente. ¡Alabo al Señor por esta libertad tan preciosa! Oro que podamos permanecer en su palabra con todo corazón todos los momentos. Amén. 


II. YO SOY ANTES QUE ABRAHAM FUERA (37-59)


 En el verso 39, los judíos dicen que son descendientes de Abraham y jamás han sido esclavos de nadie. Esta palabra quiere decir que ellos servían a Dios Jehová como Abraham le había servido.  Y dicen ‘un padre tenemos, que es Dios’ (41b). Pero Jesús dice que el padre de ellos es diablo, ya que ellos no hacen las obras de Abraham (41). 


Abraham creyó toda palabra de Dios que era la verdad. Abraham se gozó de que había de ver el día del Cristo; y lo vio, y se gozó (56). En verdad Abraham recibió solamente la promesa de Dios. Génesis 22:18 “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” Abraham no vio la promesa que era el Cristo, pero lo creyó en Dios, lo vio por fe y se gozó. Sin duda en el reino de Dios habría visto al Señor cara a cara después de su muerte terrenal. Pero los judíos no creyeron en la palabra de Jesús y en vez de gozarse de ver al Cristo presencialmente, procuraron a matarle en su incredulidad. Por lo tanto, Jesús dice que ellos son hijos del diablo que permanece en mentira y homicidio. 


Vamos a leer el verso 58. “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” Abraham vivía más de 2000 años antes de nacer el Cristo en el mundo. Pero aquí Jesús les dice ‘antes que Abraham fuese, yo soy’. Esta palabra manifiesta que, en su origen y esencia, Jesús es el Señor de Abraham y de la ley y el Creador del mundo. Jesús es el Hijo de Dios. Por lo tanto, él puede libertar a todos los que permanecen en su palabra mediante su obra redentora. 


Conclusión, Jesús da una promesa segura, ‘seréis verdaderamente mis discípulos, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres’ Gracias a Dios por darnos a conocer la verdad y la libertad del pecado y de la muerte. Oro que podamos permanecer en su palabra, amando y obedeciéndola.  Amén.   


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