Juan 6:25-59

6:25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
6:26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.
6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
6:28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?
6:29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.
6:30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?
6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.
6:32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.
6:33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
6:34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.
6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
6:36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
6:39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
6:41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.
6:42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
6:43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
6:45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
6:48 Yo soy el pan de vida.
6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.
6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.
6:51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
6:52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
6:53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
6:57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
6:58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.
6:59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

YO SOY EL PAN DE VIDA


YO SOY EL PAN DE VIDA


Palabra: San Juan 6:25-58

V, Clave 6:35 “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” 


Pan es un tema más grande de cada individuo a nivel global. Por pan viven y mueren. Por pan pelean y hacen guerras. Cada día trabajamos por pan y necesitamos pan de buena calidad. Hoy Jesús nos despierta con decir ‘trabajad por pan de vida’. ¿De qué se tratará ‘pan de vida’? 


En la palabra de hoy podemos hallar las respuestas a las siguientes preguntas; ¿Por qué trabajar por ‘pan de vida’? ¿Cuál es ese trabajo? ¿qué significa que Jesús es ‘pan de vida’? Oro que nuestro Señor nos conduzca a ese pan del cielo mediante la palabra de hoy.  


I. Trabajad por pan del cielo (25-27)


Jesús había alimentado a 5000 personas (solo varones) con cinco panes y dos pececillos. Este hecho milagroso era la señal que Jesús es el Mesías que vino de Dios. como se esperaba, la gran multitud buscaba a Jesús y le halló al otro lado del mar, en Capernaum. Y le dijeron en la sinagoga, ‘Rabí, ¿cuándo llegaste acá?’. Parecía que ellos tuvieron mucho deseo espiritual.  


Pero Jesús es el Señor quien examina el corazón más profundo de uno. Y supo que ellos vinieron allí no por creer en Jesús, sino por pan que comieron en otro lado. Por lo tanto, Jesús les dijo hacia la multitud incrédula con el corazón del pastor. Vamos a leer el verso 27. “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a este señaló Dios el Padre.” Jesús entiende la importancia de pan físico para ellos, pero les dice que el pan terrenal es perecedero. Jesús se lo dijo, porque la comida que a vida eterna permanece estaba ante sus ojos presencialmente. Jesús quiso que ellos entendieran del mensaje de Dios que él es el Hijo de Dios quien les da pan de vida eterna. 


‘Trabajad por la comida que a vida eterna permanece’ Esta palabra corrige la dirección equivocada de la multitud con la cual siguen a Jesús. Puede haber dos clases de personas aún dentro de la congregación; una clase que sigue a Jesús por pan terrenal (bendición terrenal dado por él) y otra que sigue a Jesús como el propósito. Los que trabajan por pan que perece jamás puede conocer de quien le da ese pan y finalmente pierden vida verdadera.    


Cuando Jesús dijo ‘trabajad’, ellos dijeron a Jesús ‘¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?’ Jesús respondió. Vamos a leer el verso 29. “Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.” El trabajo que Jesús menciona es creer en aquel que Dios envió o sea en el Hijo de Dios. ¿Qué tan fácil suena este trabajo ‘creer’? Se ve tan sencillo que muchos consideran que la obra de Dios es barata.  


Pero, al contrario, esta palabra nos enseña dos cosas importantes. Lo primero es que nadie puede llegar a la vida eterna por su propia obra. La realidad es que los hombres son incapaces a adquirir ese pan por su propio esfuerzo, ni siquiera el más rico del mundo puede adquirir a ese pan del cielo tan costoso. Para llegar a esa vida, no pueden hacer nada los hombres caídos, sino solo creer en el Hijo del hombre que Dios envió. Lo segundo es que Jesús, el Hijo de Dios es ese precio que hace adquirir pan del cielo que a vida eterna permanece. ¡qué maravillosa palabra es que la obra de Dios es creer en aquel que Dios ha enviado! Muchos reyes y emperadores han trabajado arduamente para alargar su vida terrenal y perecieron todos. Pero Usted y yo no necesitamos trabajar para alcanzar a ese pan del cielo, sino solo debemos creer en él y aceptar su trabajo por el cual el Hijo vino a este mundo. ¡Qué gracia tan grande es la obra del Hijo por los pecadores!    


 La multitud no entendió esta palabra de Jesús y pidieron que les mostrara señal para ver y creer. Ellos no creían en Jesús a pesar de que han visto muchas señales que Jesús hacía. Más encima ellos demandaron abiertamente del Maná, diciendo ‘Nuestros padres comieron el maná en el desierto, el pan del cielo’. (31)   


A pesar de su incredulidad, Jesús les siguió respondiendo con paciencia. Vamos a leer el verso 32. “Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.” El maná descendió del cielo. Pero este pan del cielo dio no Moisés, sino Dios. El propósito de dar maná era para que el pueblo de Israel aprendiera obedecer a Dios y su palabra cada día. “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no” (Éxodo 16:4) 


Este mismo Dios ahora quiere dar el verdadero pan del cielo que les conduce a vida eterna. Pero la multitud no quisieron conocer cuál es el verdadero pan del cielo y porfiadamente le dijeron; ‘Señor, danos siempre este pan’. El pan que quería la multitud y el pan del cielo que quería dar Jesús fueron en paralelo. Por lo tanto, con mucha paciencia y misericordia, Jesús tenía que enseñarles más concretamente de ese pan del cielo.   


II. Jesús, Pan de vida (35-59)


Primero, Jesús es el dador de pan de vida. Vamos a leer el verso 35. “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.”  Cuando Jesús dice ‘yo soy el pan de vida’, primeramente, Jesús manifiesta que él es el dador de pan de vida. Jesús les dice en el verso 27 y 32. ‘trabajad por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará’ (27) ‘mi Padre os da el verdadero pan del cielo’ (32).  


Jesús es ‘el Hijo del Hombre’ (27) y ‘aquel que vino de Dios’ (46). Colosenses 1:15 dice “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.” Jesús es el Hijo de Dios trino y es el creador del mundo. Desde la creación de los cielos y la tierra hasta ahora, toda la vida que existe subsiste por él. Él está dando pan necesario a todos los vivientes para que obtengan vida en él.  


Sobre todo, Jesús da ‘pan de vida’ a los hombres. Él puede dar la vida y quitarla. (Jn.10:18) Según Génesis capítulo 3, por el pecado, el acceso al árbol de vida se hizo bloqueado totalmente a los hombres. Nadie pudo acercarse a la vida de Dios. Pero Jesús, siendo enviado por Dios, vino a este mundo para abrir el acceso a ‘pan de vida’ para los hombres. Solo Jesús puede dar este pan de vida por el pago de su propia vida, siendo creador. 


Jesús nunca falla en dar pan de vida a los que vienen a él. Vamos a leer el verso 39. “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.” Jesús no dijo que todo el mundo se salvara, sino que de todo lo que me diere, no pierda yo nada. Jesús no va a perder ninguno que cree en él, porque su obra es perfecta para la salvación de todos los que le creen. Su sacrificio tiene suficiente poder para salvar a los pecadores una vez para siempre.  


‘No perder yo nada’ revela que Jesús busca a cada uno de su oveja perdida. Jesús tenía que pasar por Samaria para salvar a una mujer samaritana. (Jn.4) Jesús tenía que pasar por la tierra gadarena para salvar a un hombre endemoniado. (Lc.8:26-39) Jesús salvó a un ladrón quien fue crucificado a lado suyo. (Lc. 23:43) Jesús encontró y salvó a apóstol Pablo quien iba persiguiendo la iglesia. (Hch. 9) Jesús no pierde nadie y así no perdió a cada uno de nosotros.  


Fuimos perdidos sin poder alcanzar este pan de ninguna manera. Pero este pan del cielo vino a este mundo por nosotros y se manifestó a nuestra vista. Dio su vida en la cruz para darnos vida. Cada día en el nombre de Jesús vivimos esta vida eterna en su gracia. También cada día recibimos palabra de vida (pan diario). Y Jesús asegura a los que le creen que va a resucitarles el día postrero. Gracias a Jesús por darnos pan de vida y sigue dándonos vida cada día en abundancia. Oro que podamos venir al dador de pan de vida cada día para estar saciados de este pan. 


Segundo, Jesús es el pan mismo de vida. ‘Yo soy el pan de vida’. Esta palabra se repitió 3 veces y en el verso 51 dijo ‘Yo soy el pan vivo’. Vamos a leer el verso 51. “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.”


 En el verso 56 se expresa ‘el que come mi carne y bebe mi sangre, en mi permanece, y yo en él’. ‘comer su carne y beber su sangre’ es una expresión metabólica de ‘creer en él’. ‘creer en él’ no quiere decir solo ‘creer por la boca’, sino ‘entrega de su vida y permanecer en él constantemente’. (56) Apocalipsis 3:20 dice así “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Así que tenemos que aceptar su sacrificio de carne y sangre en nuestro corazón. Y él podrá permanecer en nosotros como pan de vida. 


Los que comen de su carne y beber de su sangre, o sea relacionan con Jesús mediante el sacrificio de la cruz, podemos llevar una vida bien nutrida y saludable. No solamente lleva una vida bien nutrida para sí mismo, sino llega a llevar una vida abundante de este pan hasta poder compartirlo con otros. 


Por no tener este pan de vida en su corazón, muchos jóvenes en nuestra actualidad sufren una vida sin sentido. Un alto porcentaje de suicidio de los jóvenes despierta nuestra sociedad. Por no tener pan de vida en su corazón, se va muriendo por hambre en su alma. ‘pan de vida’ es un asunto de ‘vida o muerte’ en nuestra realidad. Oro que Jesús llene nuestra vida de ese pan del cielo para poder compartirlo con los que van desnutridos hacia la perdición. 


Conclusión, Tenemos que trabajar por la comida para vida eterna. Jesús es el pan de vida. Jesús es el dador de esta comida y él es el pan de vida mismo. Oro que seamos hombres y mujeres que ama este pan verdadero del cielo cada día con todo corazón.  

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