Juan 1:6-18

1:6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
1:7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
1:8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
1:9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
1:10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
1:15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
1:16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

EL VERBO HABITÓ ENTRE NOSOTROS


EL VERBO HABITÓ ENTRE NOSOTROS


Palabra: Juan 1:6-18

V, clave 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.


¡Muy Buenos Días! Hoy está nublado y ahora disfrutamos la brisa tan fresca del verano que desciende de la cordillera de los andes. También doy gracias a Dios por la conferencia de los coordinadores de América Latina 2022. Hemos podido aprender el corazón de Jesús hacia un alma sufrido y de su esperanza en escoger a 12 apóstoles para servir a su época. 


 En este contexto espiritual, nos alegra seguir nuestro viaje tan aventurado en la palabra de San Juan. Hoy compartiremos qué potestad otorga ese Verbo que era Dios y Creador a todos los que lo creen (6-13), cómo llegó esa potestad a los creyentes (14ª) y qué vieron ellos de ese Verbo encarnado (14b-18). Oro que cada uno de nosotros pueda hallar a quien habita entre y en nosotros a través de la palabra de hoy.  


Primero, potestad de ser hechos hijos de Dios (6-13). El verso 6 dice ‘Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan’. Otros tres evangelios mencionaron del hombre como ‘Juan el Bautista’ para diferenciar a apóstol Juan. Pero aquí dice ‘Juan’ sencillamente, ya que para apóstol Juan, el autor del libro el nombre ‘Juan’ significaba ‘Juan el Bautista’. Juan el bautista fue un hombre enviado por Dios. Su misión era testificar de la luz. Mucha gente incluso los publicanos y soldados, vinieron a él y recibieron el bautismo del arrepentimiento. Juan el Bautista era un varón poderoso y muy respetado por el pueblo. Una persona común y corriente como yo no puede comparar con tal persona tan grande. Pero el punto de la palabra de hoy es que, a pesar de la grandeza personal, Juan el Bautista no era la luz verdadera. “No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.” (8)  


Vamos a leer el v9. La luz verdadera era Jesús. “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” ‘Aquella luz verdadera’ niega la existencia de otra luz. Sin ella queda tinieblas totales. Esta luz verdadera es ‘la Luz única y perfecta’ para toda creación. Por eso la luz verdadera alumbraba a todo hombre, tanto a los judíos como a los no judíos. Sin embargo, el mundo y lo suyo no le conocieron. Era una cosa para lamentar. 


 Pero había algunos que lo recibieron. ¿Qué sucede a tales? Vamos a leer el v12. “Mas a todos los que le recibieron, los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” La Luz verdadera les da ‘potestad de ser hechos hijos de Dios’. Actualmente nos suena que esta transformación es algo natural. Pero, es necesario recordar quienes fueron los hombres y nosotros antes de venir aquella luz. Por el pecado, los hombres fueron enemigos de Dios y nosotros también. Fuera de Dios, vivimos egoístamente y nos comportábamos según el deseo de nuestra carne, satisfaciendo lo que queríamos. Apóstol Pablo dijo del estado de los hombres así “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efe. 2:3) Con pocas palabras, fuimos ‘hijos de ira’ de Dios, enemigos de Dios sin posibilidad de salvarnos. 


Pero el verso 12 dice “Mas a todos los que le recibieron, los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.  Ahora cuando creemos en este Verbo que es Jesús, Su sangre nos limpia de toda nuestra enemistad del pecado con Dios divino y nos hace ser hechos de enemigos a amigos, de hijos de ira a hijos de Dios. Y llamamos a Dios, ‘Abba, Padre’ y ‘Padre nuestro que estás en los cielos’. Romanos 8:16-17 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. / Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” 


Ser hechos hijos de Dios es una potestad, ya que los hijos heredan todo lo que pertenece a su Padre. En el tiempo antiguo para entrar al palacio del rey tenía que ser invitado especialmente por el rey. De otra manera cualquiera que entre allí recibió la muerte. Pero hay una excepción. El hijo del rey puede entrar allí cualquier momento sin ningún impedimento. Y el hijo del rey siempre anda cubierto de toda protección necesitada por parte del rey. Y el hijo ejerce toda potestad como el segundo del reino. 


 Nuestro Rey eterno nos da potestad para acercarnos a él sin ninguna barrera a través de su sangre. él nos da potestad de poder entrar en su palacio glorioso, en la vida eterna, en su santidad. Nos salva de su majestad divina. Y Nos da toda protección necesaria contra todo mal. Nuestro rey nos ya dio la potestad de dominar la muerte mediante su sangre. Él nos da potestad de vencer a los diablos. Esa potestad se ejerce conforme a la voluntad de quien nos otorgó. Él nos la dio esa potestad a vencer todo mal por bien. Nos dio potestad para amar aún a los enemigos. Esa potestad está dada a nosotros no para enseñorear a otros y ser servido por ellos, sino a servirlos en amor.  

 Nosotros pensamos que por la fe adquirimos esa potestad de ser hechos hijos de Dios. Pero esa fe misma es nada más que un regalo de Dios. Ser hijos de Dios no procede jamás de nuestra voluntad tan corrupta. No fuimos engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Por lo tanto, esa potestad es por gracia, es para su gloria. 


Pero, ¿Cómo pudo ser posible esa obra de ser hechos hijos de Dios?  


Segundo, aquel Verbo fue hecho carne. Vamos a leer el verso 14a. “Y aquel Verbo fue hecho carne” ‘Aquel Verbo’ que era Dios fue hecho carne. Es necesario considerar detenidamente de que el Creador se hizo un hombre débil y frágil. Yo como una persona no quiero tomar un lugar bajo en este mundo. Un día dos personas en supermercado me ofendieron verbalmente por ser una persona oriental. Para tales personas era cosa para reírse, pero para mí era una ofensa y me molestó mucho. Yo soy así una persona que ni siquiera puede soportar una palabra de aparente discriminación. Menos puedo aguantar una bofetada, un golpe injusto. Además, ¿morir por injustos? Es una cosa imposible para mi persona. 


 Pero este Verbo es Dios creador glorioso. Aún este planeta es un polvo ante él. Pero este Verbo auto existente y autosuficiente se hizo un ser limitado del espacio y del tiempo. Un ser todopoderoso se hizo un dependiente tan insignificativo en el mundo tan corrupto. Es muy difícil comprenderlo para nuestro entendimiento tan limitado. Pero aquel Verbo fue hecho carne. 


Juan enfatiza que el Verbo vino a este mundo en carne físicamente. Según el contexto histórico, aquellos días, había una secta peligrosa que reclamaba, diciendo que su forma humana era una simple apariencia sin ninguna naturaleza carnal.​ Ellos tomaban como la creencia de que los sufrimientos y la humanidad de Jesucristo fueron aparentes y no reales, su forma humana fue una mera ilusión. Así negaron la humanidad de Jesús. Era un gran peligro para la iglesia, porque según sus ideas, el sufrimiento de Jesús no tendría ningún efecto real para perdonar nuestros pecados y su resurrección era como una ilusión que no hay evidencia concreta. 


Apóstol Juan niega tal filosofía y declara según experimentó personalmente a Jesús, ‘aquel Verbo fue hecho carne’. Allí no cabe duda de esta verdad para el apóstol Juan y afirma que el Creador se hizo carne en su humildad y es un milagro real para todos los pecadores. 


Él no solamente se hizo carne, sino también habitó entre nosotros. El Verbo habitó como un servidor más bajo de todos los hombres. Jesús nació en la familia pobre de José y María. Nació en un pesebre. Trabajaba como un hijo de carpintero. Vivió una convivencia junto con sus discípulos. Jesús no tenía donde recostar su cabeza (Mt. 8:20). Jesús sirvió a todo tipo de la gente. Jesús no tenía su privacidad en su vida para servir a todos. 


 En el antiguo Testamento, Dios había habitado entre su pueblo mediante Tabernáculo y el Templo. De hecho Dios es Dios de Emmanuel. Pero antes su habitar con los hombres era limitado por su santidad. Pero mediante la forma humana, el Verbo quien es Dios habitó entre los pecadores. Sobre esta gracia, apóstol Juan dijo en su carta 1 Juan 1:3 “lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.” Juan lo vio y oyó y tuvo comunión personal con él. 


Ahora el Cristo Jesús llega a habitar entre nosotros mediante el Espíritu Santo. Aunque no nos damos cuenta de este gran favor de Dios en nosotros, el Verbo permanece habitar en nosotros. De esta manera, cualquier momento podemos recibir de él el perdón, el consuelo, la restauración y su infinito amor en nuestra vida. Él nos hace levantar para hacer toda buena obra. Y nos hace cada vez más semejantes a él. Es una prueba y testimonio evidente de su habitar en nosotros. ¡¡Gloría a Dios por habitar en nosotros mediante nuestro Señor Jesucristo y nos lleva al camino conforme a su voluntad cada día!!


Tercero, lleno de gracia y de verdad(14b). Vamos a leer otra vez el verso 14. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.


Cuando el Verbo habitó entre los hombres, ellos pudieron ver la gloria no del hombre, sino de Dios. Su gloria era gloria como del unigénito del Padre. ‘Del unigénito del Padre’ quiere decir ‘la gloria de exactamente mismo atributo de Dios’. Esa gloria se manifestó en lleno de gracia y verdad. 


 ‘Gracia’ no es ‘Gratis’. ‘Gracia’ es ‘un gran beneficio o amor’ ofrecido al inmerecido. ‘Gracia’ pertenece solo a Dios. Desde Génesis Dios había manifestado su gracia a la creación y a su pueblo. El pueblo de Israel fue salvo de su esclavitud de Egipto por la gracia de la sangre del Cordero. Por su gracia, Dios había venido salvando a su pueblo. Finalmente, Jesús el hijo de Dios, habitando junto con los hombres y muriendo en la cruz, manifestó su gran gracia hacia los pecadores. Mediante el Jesús, la gracia de Dios llegó no solo a los judíos, sino a todos los hombres del mundo. Así se traduce que ‘lleno de Gracia’ es ‘Gracia admirable, abundante y para todos’. Por lo tanto, aun un asesino crucificado a lado de Jesús fue salvo por esta Gracia. La gracia de Jesús sigue fluyendo mediante su palabra y Espíritu Santo entre nosotros. Su gracia es abundante como una catarata de Iguazú se da con el máximo ímpetu. “Si alguno tiene sed, venga a mi y beba. / El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” (7:37-38ª)


 Y también Jesús es lleno de verdad. La palabra de Jesús es la verdad. Jesús mismo dijo. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6) todos los que se acercaban a Jesús pudieron oír la palabra de verdad que da la vida. Jesús sigue dando su verdad mediante la Biblia a nosotros. A la verdad, ‘Gracia’ y ‘Verdad’ no son separables. ‘lleno de Gracia’ es ‘verdad’ y ‘lleno de verdad’ es ‘Gracia’. Es como ambos lados de una moneda. Gracia y Verdad pertenecen solo a Dios Creador.


 La ley fue dada por Moisés. La ley era santa, justa y buena (Rom. 7:12). Pero la ley no pudo dar la salvación, solo dar a conocer de nuestra pecaminosidad. Pero la gracia y la verdad de Jesús nos hace llegar a la salvación. Solo Jesucristo puede darnos la salvación. Según el contexto de la palabra, Apóstol Juan recalca ‘la gracia’ de Jesús con ‘lleno de gracia’(14b), ‘gracia sobre gracia’ (16). Además menciona repetidamente la expresión de ‘todo’ tal como ‘todos creyesen’(7), ‘a todo hombre’ (9), ‘a todos los que le recibieron’(12), ‘de su plenitud’(16), ‘todos’(16). Apóstol Pablo clamó sobre esta gracia abundante a un inmerecido como él, diciendo. “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? / Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” (Rom. 7:24-25ª)

 

¿Usted vive en esta vida llena de gracia y verdad? ¿Qué tipo de cristiano es usted? Antes de conocer a Jesús, en mi vida había la ley y las reglas humanas y morales. Sin conocer Gracia y Verdad en Cristo, mi vida estaba muy seca, teniendo el carácter también seco hacia los demás. Pero Jesús quien es lleno de gracia y verdad resplandeció mi vida y comenzó a habitar en mi solo por su misericordia. Así he podido disfrutar su gracia aún sin merecerlo. Y pensaba ‘ahora soy un misionero que conoce de gracia y verdad’. Pero pasando el tiempo, me di cuenta de que gracia y verdad pertenece solo a Jesús. Preguntaba ‘¿Por qué las ovejas chilenas no tienen un deseo espiritual y tan secos espiritualmente?’. Pero la palabra me hace preguntar ‘¿Tú eres una persona conoce de gracia y de verdad en quien una oveja chilena puede confiar?’ ‘Si yo habito en ti, ¿Eres una persona confiable para ellos?’. Dios me hace poner la meta de vida misionera de ser hijo de Dios confiable para sus ovejas. Me arrepiento de que no conocía gracia sobre gracia de Jesús sobre mi vida inmerecida. Dios quiere cambiarme poco a poco a ser una persona confiable por los demás. Solo y cuando experimento de Jesús que habita en mí, en mi corazón crece la cantidad de su gracia y verdad. Oro que Jesús en abundancia de todo me llene de su gracia y verdad para que yo pueda ser su siervo confiable que pueda servir y amar a las ovejas chilenas.  


Conclusión, Jesús quien es el Creador nos regaló la potestad de ser hechos hijos de Dios por su gracia. Él habita en nosotros mediante el Espíritu Santo y Su gracia es gracia sobre gracia. Oro que el Señor nos haga sus hijos llenos de gracia y verdad para poder amar a otros que las esperan y buscan anhelosamente.  

ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades