Juan 1:1-5

1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
1:2 Este era en el principio con Dios.
1:3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
1:4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
1:5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

EN ÉL ESTABA LA VIDA


EN ÉL ESTABA LA VIDA


San Juan 1:1-5

V, Clave: San Juan 1:4 “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres


¡¡Feliz Año Nuevo!! Gracias a Dios por permitirnos a entrar al viaje emocionante al evangelio San Juan. Tantas veces leímos este evangelio, pero su profundidad nos hace confesar que no sabemos bien de la magnitud de su palabra. 


Primero que nada, se reconoce que el autor de este evangelio es el apóstol Juan tradicionalmente. En el libro San Juan, no se dice que Juan es el autor. Sin embargo, el autor implícitamente menciona de su persona, diciendo ‘Él entonces, recostado cerca del pecho de Jesús’ (13:25b), ‘el discípulo a quien amaba Jesús’ (19:26, 20:2, 21:20). Se supone que ‘este discípulo amado’ es Juan sí mismo.    


El evangelio San Juan se diferencia a otros tres evangelios. San Mateo, San Marcos, San Lucas relatan comenzando desde las obras mesiánicas de Jesús y hacen llegar a la conclusión que Jesús es el Hijo de Dios. Pero el libro San Juan comienza desde una premisa o declaración que Jesús es el Verbo y es Dios y Creador. Por su experiencia personal de tan cerca, para Juan no quepo la duda que Jesús no es sino Dios encarnado. 


 También la declaración de Jesús sobre sí mismo en san Juan es singular; ‘yo soy la luz del mundo’, ‘yo soy el pan de vida’, ‘yo soy la vida y la resurrección’, ‘yo soy…’ (7 ‘yo soy’). Además, este evangelio relata de 7 señales de Jesús como el Mesías. Y en este libro la fiesta de Pascua aparece tres veces, mientras que en otros evangelios solo una vez. Y hay muchas otras diferencias del contenido entre San Juan y los demás evangelios. Por lo que llamamos de tres evangelios cómo ‘sinópticos’ en diferencia a San Juan. 


Sobre todo, en San Juan se repite mucho la palabra ‘luz’ (23), ‘vida’ (42) y ‘amor’ (60). Con pocas palabras el libro San Juan es el libro lleno de luz, vida y amor. Oro que Dios nos bendiga este año, llenando nuestra vida de la llenura de luz, vida y amor mediante esta aventura espiritual junto con el evangelio San Juan.    


PRIMERO, EL VERBO ES DIOS (1-2) 


Vamos a leer el V1. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” ‘en el principio’ así comienza el evangelio San Juan. ‘en el principio’ se pronuncia Ἐν ἀρχῇ (en arke) en griego que significa literalmente ‘en el comienzo del tiempo y espacio’. Y Esta misma frase también aparece en Genesis 1:1. “En el principio (בראשית bereshit) creó Dios los cielos y la tierra.”  


La diferencia entre Génesis y san Juan está en su propósito de esta declaración. Cuando dice ‘en el principio’, lo de Génesis apunta a ‘la obra de creación de Dios’, mientras que ‘el principio’ en San Juan apunta ‘al atributo del Cristo’ que es ‘la eternidad’. Por lo tanto, ‘En el principio’ de Génesis relata del ‘punto de partida de toda creación’, mientras ‘en el principio’ de San Juan significa ‘antes de la creación de tiempo y espacio o sea la eternidad’. 


‘En el principio era’. ‘era (en: ἦν)’ es un verbo ‘imperfecto’. Quiere decir que ya existía antes de toda creación, sigue existiendo antes y después del tiempo. Habla de la eternidad. Pero la eternidad no es un concepto cronológico, ya que la eternidad existe antes del tiempo y espacio. La eternidad pertenece solamente a Dios. La eternidad es semejante a algo lleno de vida y luz divinas. 


Y dice ‘En el principio era el Verbo’ (1ª). ‘el Verbo’ es ‘logos; λόγος’ en griego que significa ‘la razón’. Los griegos creyeron que existiera ‘una razón’ de todas las cosas. Pero el concepto de su ‘logos’ era impersonal y se consideraba como ‘la capacidad humana’. No era nada más que una idea abstracta. Pero cuando dice San Juan ‘el Verbo’ es una personalidad. Los judíos pensaban que el Verbo era algo personal que tenía el poder y sabiduría. Y creían que era el Dios creador. Y cantaban en Salmos 33:6 “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos”. 


 Su personalidad se describe aún mejor en la parte siguiente. ‘Este Verbo era con Dios (1b)’. En esta frase la parte importante es ‘con (pros; πρὸς)’. Esta preposición ‘con(pros)’ tiene un sentido de ‘comunión muy personal y proactiva con otro’. ‘era con(pros) Dios’ implica que el Verbo estaba conversando, interactuando, obrando para con Dios en amor divino. Así que podemos decir que el Verbo es una personalidad. Y en el verso 2, el autor reiteró esta declaración, diciendo “Éste era en el principio con Dios” 


Últimamente en el verso 1, San Juan concluye ‘el Verbo era Dios’. Es una declaración de la ‘Deidad o Divinidad’ del Verbo. El Verbo en su origen es Dios divino. Estas tres frases en el verso 1 es maravillosamente conciso a manifestar quien es el Verbo. Y este Verbo es Jesucristo. 


SEGUNDO, TODAS LAS COSAS POR ÉL (3)

 

Vamos a leer el verso 3.  “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” ‘todas las cosas’ esta palabra no tiene el artículo indicativo en su idioma original. Todas las cosas son las cosas del pasado, del presente y de futuro, las cosas materiales y espirituales y todas otras cosas existentes. Apóstol Pablo proclamó así en alguna manera en Romanos 8:38-39 “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, / ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” En ‘todas las cosas’ está incluida nuestra vida.


En este verso el punto importante es ‘por él’ y ‘sin él’. Es una manera de enfatizar del contenido que el Verbo es el Creador. El Verbo junto con Dios participó en la obra de creación de todas las cosas y conoce de su creación en cada detalle. Quiere decir que el Verbo es el mismo Creador que el de Génesis. 


TERCERO, EN ÉL ESTABA LA VIDA


Vamos a leer el verso 4-5. “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. / La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” En el verso 4, los verbos ‘estaba’ y ‘era’ son el mismo termino en griego ‘en: ἦν’. Entre el verso 1 a 5, este verbo ‘en: ἦν’ se repitió 6 veces. Como un verbo ‘imperfecto’ en el verso 1, enfatiza que la vida no es lo creado, sino existe antes de la creación y sigue existiendo en gobernar toda la creación.


 El termino muy importante es ‘la vida’. ‘La vida’ en este verso no es como la vida biológica. En español todo tipo de vida se traduce ‘la vida’. Pero en el lenguaje griego, hay tres tipos de expresiones de la vida. Primero, ‘Bíos (Βιοζ)’ se usaba como ‘sustento’ o ‘vida corporal en esta tierra’ (lucas 8:14. 1Ti 2:2). Segundo, ‘Psiche (ψυχη)’ es ‘vida de alma o espíritu’ (Mateo 2:20, 10:39 Marcos 10:45). Tercero, Zoe (ζωη) se usaba, relacionando con ‘la vida eterna o verdadera’ (Jn 3:16b, 6:35ª,10:10b, 11:25ª, 14:6ª; 1Juan 5:11-12). Y ‘la vida’ en el verso 4 es ‘la vida(zoe) eterna y verdadera’. 


Lo que enfatiza el autor es que esta vida estaba ‘en él’. O sea ‘en el Verbo’. Esto significa que fuera de él no hay ‘la vida verdadera’. Solo en él puede haber esta vida que satisface el alma humana en el sentido verdadero y eterno.  


Esta vida era la luz de los hombres (4b). La luz no es una simple iluminación, sino es la luz verdadera que representa un atributo de Dios que manifiesta su vida y gloria. Salmo 36:9 dice “Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.” 


Esta luz resplandeció no a las tinieblas, sino en las tinieblas. Las tinieblas representan ‘el mundo y los hombres en él’. La luz del Verbo o sea el Verbo mismo vino entre las tinieblas y resplandeció. Pero las tinieblas no prevalecieron contra ella. ‘no prevalecieron’ también puede traducirse ‘no comprendieron’. Aunque el Cristo vino a este mundo en forma del hombre, pero los hombres no lo comprendieron por su propia cuenta hasta que fuera iluminada por su luz de revelación. Por no comprender, las tinieblas del mundo lo crucificaron y mataron. Así las tinieblas intentaron a destruirla, pero por la resurrección las tinieblas no prevalecieron contra esta luz.    


 Entonces, ¿Qué mensaje podemos recibir de estos versos de declaraciones sobre el Verbo?


Primero, Jesús es el Verbo. En 1-5 se repite este mismo sustantivo 7 veces (el Verbo 3, éste 1, él 3). El Verbo indica a Jesús. Jesús es ‘Logos’, la razón de todas las cosas. Por lo tanto, Jesús es la razón de mi existir. Siempre se pregunta en nuestro corazón ‘¿Quién soy yo? ‘¿Por qué estoy aquí?’ Juan nos responde en plena confianza que ¡Jesús es el Verbo! y ¡Jesús es Dios, mi razón de existir!  


En Jesús encontramos la razón de mi todo. En Jesús podemos llevar una vida ordenada y de plenitud. Ya no vagamos y vacilamos como un tamo que arrebata el viento. Jesús nos da el sentido de vida inconfundible. Y nos devuelve la dignidad del hombre en el sentido verdadero. Y finalmente nos conduce a llevar una vida fructífera al final. ¡Gloria a Dios quien nos lleva a la altura de Juan quien conoció a Jesús muy personalmente! Oro que podamos declarar Juan con convicción y alegría todo momento; “¡¡Jesús es el Verbo!!” 


Segundo, Jesús es Dios y el Creador. Juan dijo en el verso 3, todo lo que tenemos fue creado por el Verbo Jesús. Jesús es Dios Creador. Jesús es quien creó hasta mi alma y espíritu. No cabe duda de que él es omnipotente. Pero cuando reconocemos que Jesús es mi Creador, debemos reconocer que primeramente Jesús es el Dios divino. Jesús como el Dios divino merece recibir nuestro temor reverente.

   

Un pastor quien era un gran predicador en televisión de EE. UU cometió un adulterio con una mujer de su iglesia y fue acusado por aquel delito y llevado a la cárcel. Una persona le preguntó ‘¿Qué pasó, pastor? ¿Usted no amaba al Señor?’ El pastor respondió ‘sí, yo le amaba mucho a Jesús’, pero ‘no le temí’. 


Muchas veces cometemos los mismos errores por no temer a Jesús. Confesamos y oramos, diciendo “Jesús me ama, Jesús me cuida’. Pero no manifestamos nuestra reverencia correspondiente a Jesús quien es el Dios divino. De hecho, yo actuaba así como un ignorante.  

Confieso que me hacía falta este temor reverente muchas veces. Es muy peligroso a mi alma pecaminosa. Oro que podamos confesar ante el Cristo cada día ‘Oh, Tú eres mi Dios y mi Creador’  


Tercero, En Jesús hay la vida y la luz. Juan dijo ‘en él estaba la vida’. Hoy en día más que nunca necesitamos la vida en medio de pandemia. Hasta esta fecha, ya más de 5 millones de personas han perdido su vida. La pandemia aún sigue muy cerca de nosotros. Y la gente recurre al vacunatorio atentamente para conservar su vida contra ataque mortal de este virus. 


Sin embargo, aunque podamos conservar nuestra vida contra el virus mortal, nuestra vida terrenal tiene su vencimiento. Sea con COVID o sin COVID, todos nosotros moriremos algún momento por igual. Hay un virus transcendental que es pecado. Sin solucionar este problema, todos nosotros no podremos escapar de la muerte eterna. ¡Qué miserable es esta vida! 


¿Dónde hay la vida verdadera que nos hace adquirir la paz y tranquilidad aún ante esta pandemia tan mortal? “En él estaba la vida”(4ª). Esta vida estaba en Jesús antes de la creación y sigue existiendo en él y seguirá existiendo eternamente. Solo en Jesús hay esta vida eterna y verdadera, ya que él murió en la cruz por nuestro favor y resucitó, manifestando su poder sobre la muerte. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (San Juan 16:33)


 Yo era un adolescente normal y tranquilo. Pero cuando mi amigo falleció a su temprana edad por lanzarse al agua fría del valle sin calentamiento, su muerte me influyó en gran manera. “Si mi vida termina con la muerte, ¿para qué me esfuerzo tanto en lo que hago ahora?” Así comenzó mi vagar interior. Andaba en las tinieblas. Tenía mucho miedo por el futuro incierto. Pero en una conferencia del primer año de universidad, la luz de Jesús me resplandeció mediante su palabra “Yo soy la resurrección y la vida” (Jn 11: 25ª) Desde el momento de oír esa palabra, la vida y luz de Jesús comenzó a obrar en mí y cambió mi vida totalmente. Dios me dio a conocer que el pecado y la muerte en mí no puede vencer la vida de Jesús. Y 2 Co 4:6 dice “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” Gracias a Jesús por su vida y luz para nuestra vida. Su vida es mi tópico de agradecimiento eterno en toda circunstancia y me llena de gozo en todo momento. Alabo a mi Dios por darnos la vida verdadera en Jesús. 


Conclusión, Jesús es el Verbo, Dios y el Creador. Solo en él hay la vida eterna. Encontramos la razón de vivir, la divinidad, la eternidad y el amor personal en Jesús. Oro que Dios llene nuestra vida de vida y luz de Jesús. Amén. 


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