Mateo 2:13-23

2:13 Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.
2:14 Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto,
2:15 y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.
2:16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
2:17 Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo:
2:18 Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.
2:19 Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto,
2:20 diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.
2:21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel.
2:22 Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea,
2:23 y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

LEVÁNTATE Y TOMA AL NIÑO


Buenos días. ¡Feliz Año Nuevo! ¡Cuán rápido se han pasado las navidades! Ya hoy es el primer domingo del año 2022. Y aunque este es el primer domingo del año, quise continuar hoy con la serie de mensajes en Mateo para cerrar esta sección acerca del nacimiento y la infancia temprana de Jesús. El próximo domingo tendremos nuestro mensaje especial de año nuevo con la dirección que Dios le ha dado a nuestro Director General, el M. Moisés Yoon, para el 2022. 

El mensaje de hoy es bastante oportuno también, pues el pasado 28 de diciembre se conmemoró el Día de los Santos Inocentes. Esta es una fiesta católica para 
conmemorar la matanza de los niños que aparece en este pasaje bíblico que leímos. Este día tiene dos tipos de celebraciones que son bastante antagónicas entre sí, aunque aparentemente están relacionadas. Por un lado, En la iglesia católica se lleva a cabo la liturgia del día y muchos sacerdotes utilizan el color morado como símbolo de tristeza por los gemidos y llantos de los inocentes. Por otra parte, tanto en Hispanoamérica como en España, se acostumbra a hacerse bromas que tienen como fin engañar a las personas y hacerles ver que han caído por inocentes.

Aunque no se sabe el origen exacto de esta conmemoración, se sabe que el rezo y la fecha del Día de los Santos Inocentes se encuentran en el Sacramentario gregoriano, cuya recopilación se hizo a fines del siglo VIII. En cuanto a la celebración con bromas y carcajadas, algunos autores afirman que esta tradición se debe a que el Día de los Santos Inocentes se fue asociando con la Fiesta de los locos, la cual se hacía entre Navidad y Año Nuevo durante la Edad Media.

Hay que destacar que en el protestantismo no se observa esta fiesta, pues, ni siquiera la fecha es consistente. Sin embargo, es oportuno este mensaje para entender la razón por la cual la iglesia católica conmemora este día y su significado. No obstante, el tema principal de este mensaje tampoco es la matanza de los niños, sino la Soberanía de Dios sobre la historia y la obediencia de José a la dirección de Dios. Yo oro para que podamos reconocer la Soberanía de Dios sobre todos los acontecimientos que ocurren en la Tierra y que podamos tener la obediencia de José para cumplir cada día la voluntad de Dios en nuestras vidas. Amén.

Este pasaje bíblico está dividido en tres párrafos, cada uno de los cuales está escrito en torno a una profecía veterotestamentaria. Estas profecías en realidad no eran reconocidas como profecías mesiánicas por los judíos, sin embargo el apóstol Mateo, inspirado por el Espíritu Santo, hace una interpretación tipológica de estas profecías con la intención de demostrar que en Jesús se cumple todo el Antiguo Testamento y que Él es el Mesías que estaban esperando. No obstante, este mensaje tampoco está centrado en el cumplimiento de estas profecías, aunque hablaremos de ellas a lo largo del mismo, por lo que el mensaje estará dividido en dos partes donde se destaca la obediencia de José a la instrucción divina para huir a Egipto y para regresar luego a Nazaret.   

I.- José toma al niño y a su madre y huye a Egipto (13-18)

Miren el v.13. Después de que partieron los magos de oriente de los que hablamos en el mensaje anterior, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José instruyéndole que huyese a Egipto porque Herodes buscaría al niño para matarle. Podemos ver que Dios se comunicaba con José a través de ángeles en sus sueños. Así también le comunicó que María había quedado encinta por el Espíritu Santo y que no debía abandonarla sino casarse con ella (Mat. 1:20-21). No es raro ver a Dios comunicándose a través de los sueños en la Biblia, por ejemplo con Jacob en Betel (Gén. 28:10-22), con José, hijo de Jacob (Gén. 37:1-11), etc. Y parece ser que José de Nazaret discernía el mensaje divino en sus sueños y obedecía como vimos en Mat. 1:24 y como vemos acá en el v.14.

Sin embargo, debemos tener cuidado al interpretar nuestros sueños como mensajes divinos en la actualidad. En la Biblia Dios utiliza mucho este medio para comunicarse porque los antiguos de hecho creían que los sueños eran mensajes de los dioses, y la Palabra de Dios no había sido completamente revelada y ellos ni siquiera leían lo que había. Jehová se comunicaba en sueños incluso con los reyes extranjeros para revelarles su voluntad, por ejemplo con Abimelec, rey de Gerar (Gén. 20:3-7), con el Faraón (Gén. 41:1-8), con Nabucodonosor (Dan. 2:1-45), etc. No obstante, en la actualidad nosotros tenemos la revelación divina completa en la Biblia, y es allí a donde debemos acudir para encontrar la voluntad de Dios para nosotros. Aunque Dios igual podría hablarnos a través de sueños, visiones o en nuestras oraciones, la manera en la que podríamos interpretar correctamente si un sueño viene de Dios o no es a través de las Escrituras y con la confirmación de algún cristiano maduro como nuestro pastor, por ejemplo. No nos apresuremos, pues, a interpretar nuestros sueños como mensajes divinos, pero procuremos siempre buscar la voluntad de Dios para nuestras vidas en la Biblia.

Entonces, José recibió el mensaje de Dios a través del ángel que debía tomar al niño y a su madre y huir a Egipto, permaneciendo allá hasta que Dios le hablase nuevamente, pues ya Dios sabía que Herodes buscaría al niño para matarlo. Herodes ya había determinado matar al niño desde que los magos le informaron acerca de su nacimiento. Así que les pidió que le hiciesen saber cuando encontrasen al niño para él “adorarlo” también (2:8). Herodes solo estaba esperando la noticia de los magos para acabar con la vida de Jesús. Pero Jehová es Dios Soberano, y Él ya conocía de antemano todo lo que sucedería. De hecho, Él fue quien permitió que los magos perdiesen de vista la estrella y se desviasen a Jerusalén para que informasen a Herodes del nacimiento del Rey de los Judíos, sabiendo lo que Herodes tramaría. ¿Por qué Dios permitiría esto? Para que se cumpliese lo que ya estaba profetizado según podemos leer en los vv. 15 y 18. ¡Dios estaba en control de todo y aún hoy sigue estando en control! Más adelante veremos el cumplimiento de estas profecías. A continuación veamos lo que hizo José ante la instrucción divina.

Miren el v.14. José se despertó en medio de la noche al recibir este sueño, y apenas despertó se apresuró a obedecer la instrucción divina. Él pudo haber esperado hasta la mañana para salir con su familia rumbo a Egipto, sin embargo él entendía la urgencia de la instrucción y se dispuso a obedecer inmediatamente. En realidad, viajar de noche es peligroso, parecía poco prudente de parte de José, tomar a su familia y salir a Egipto de noche. De hecho, según algunas leyendas, la sagrada familia fue asaltada por unos ladrones cuando descendían a Egipto, pero los ladrones no los robaron sino que uno de ellos recibió a Jesús. Pero José salió de noche confiando en la protección divina y entendiendo la urgencia de obedecer la instrucción de Dios.

A veces Dios nos llama solícitamente con Su Palabra a arrepentirnos de nuestro pecado, pero no tenemos ese sentido de urgencia para obedecer. Parece que no meditamos en que la venida del Señor está cerca y que podría llegar hoy mismo, ¿y qué pasará con nosotros si todavía estamos en pecado? ¿Qué pasará si Jesús regresa y nos encuentra en fornicación, adulterio, homosexualidad, o sin haberle recibido como nuestro Salvador? Debemos seguir el ejemplo de José y escuchar diligentemente la voz de Dios en nuestras vidas, obedeciendo inmediatamente a su instrucción, aunque pueda ser difícil para nosotros. Debemos salir con premura de nuestro pecado, arrepintiéndonos de todo corazón. Si todavía no has recibido a Jesús como tu Señor y Salvador, escucha hoy la voz de Dios y toma al niño, recibe a Jesús en tu corazón ahora y que el niño de Belén pueda nacer en tu corazón. Amén.

Miren ahora el v.15. Como les decía antes, Dios permitió que Herodes buscara al niño para matarle para que Jesús pudiese huir a Egipto y estar allá un tiempo, de esta forma se cumpliría esta profecía de Ose. 11:1. En realidad, Oseas está hablando aquí de la salida de Israel de Egipto que aprendimos en el Éxodo. Sin embargo, el apóstol Mateo, inspirado por el Espíritu Santo, hace una interpretación tipológica de esta profecía, viendo su cumplimiento en Jesús. Jesús es el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, y los que estamos en Jesús formamos parte de ese nuevo Israel. Y así como Dios llamó a su hijo Israel de Egipto, también llamó a su Hijo Jesús, el nuevo Israel, de Egipto. ¡Jesús es el cumplimiento de todo el Antiguo Testamento!   

Miren ahora los vv. 16-18. Dios permitió que Herodes se enterara del nacimiento del Rey de los Judíos para que se cumpliese también otra profecía. Ya hemos hablado en el mensaje anterior que Herodes era un rey cruel aferrado al poder. Apenas fue nombrado como rey por Roma aniquiló a todo el sanedrín, el tribunal supremo de los judíos. Más tarde hizo una matanza improvisada de trescientos oficiales de la corte. Después mató a su mujer Mariamne, a la madre de ésta, Alejandra, a su propio primogénito Antípater, y a otros dos hijos suyos, Alejandro y Aristóbulo. Todo esto para conservar su trono. Así que no se podía esperar que Herodes aceptara tranquilamente la noticia de que había nacido un Niño que llegaría a ser Rey. Ya hemos aprendido la semana pasada cómo inquirió cuidadosamente de los magos cuándo habían visto la estrella, esto para deducir astutamente la edad del niño y dar los pasos para eliminarle, y ahora aquí puso sus planes en acción rápida y salvajemente. Dio la orden de que fueran asesinados todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores. 

Aunque podríamos llegar a pensar que esto fue una gran matanza, la realidad es que Belén era una ciudad bastante pequeña. Así que en esta matanza debieron haber muerto cuando mucho unos treinta niños. Esto no lo hace menos grave, pero nos da una idea de que la matanza no fue un gran genocidio como algunos pudieran pensar. Sin embargo, fue una gran conmoción y un evento muy triste para los betlemitas en aquella época. Muchas madres tuvieron que llorar a sus hijos asesinados en aquellos días. Entonces, el apóstol Mateo ve aquí el cumplimiento tipológico de otra profecía veterotestamentaria, esta vez de Jer. 31:15. En realidad, aquí Jeremías hablaba del pueblo de Israel llevado en cautiverio a Babilonia. Aparentemente, los babilonios utilizaron Ramá, cerca de donde estaba enterrada Raquel (Gén. 35:19; 1Sa. 10:2), como campo para prisioneros de guerra; allí procesaban a los cautivos de Jerusalén y los deportaban a Babilonia. Por lo que Jeremías retrata a Raquel llorando, aun en su tumba, por la suerte que había sobrevenido al pueblo. Pero Mateo ve a Raquel nuevamente llorando desde su tumba por todos los hijos que murieron en Belén y sus alrededores.

II.- José toma al niño y a su madre y regresa a Nazaret (19-23)

Miren los vv. 19-21. No se sabe cuánto tiempo duró Jesús y su familia en Egipto, pero no debió haber sido mucho, probablemente menos de un año. Allá ellos habrán vivido en medio de una de las muchas comunidades judías que se habían establecido en Egipto. Solamente en la ciudad de Alejandría había como un millón de judíos. Ellos estuvieron en Egipto hasta que un ángel del Señor apareció en sueños a José nuevamente instruyéndole para regresar a Israel porque había muerto ya Herodes el Grande, que había procurado la muerte de Jesús. Entonces, José nuevamente obedeció y se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. ¡Qué gran ejemplo de obediencia el de José! Aunque la Biblia no nos narra mucho más acerca de su vida, no sabemos qué tanto influyó espiritualmente en Jesús, podemos ver que su fe y obediencia a Dios eran grandes y que cumplió el propósito de Dios para su vida de ser el protector de Jesús durante su infancia. Dios nos ayude a tener la fe y la obediencia de José y que podamos cumplir el propósito de Dios para nosotros también. Amén. 

Miren ahora los vv. 22-23. Cuando Herodes murió en el año 4 a.C., su reino fue dividido entre sus tres hijos: Arquelao, gobernó sobre Judea, Samaria y Edom; Herodes Antipas, sobre Galilea y Perea; y Herodes Felipe, sobre Iturea y Traconite. Arquelao fue un mal rey, y no había de durar mucho en el trono. De hecho, había empezado su reinado tratando de ser más Herodes que Herodes, porque inició su gobierno con la matanza deliberada de tres mil de los más influyentes del país. Está claro, pues, que, aun cuando Herodes ya había muerto, todavía era inseguro volver a Judea cuando estaba en el trono el salvaje y despiadado Arquelao. Así que Dios guio nuevamente a José a través de un sueño para ir a Galilea a la ciudad de Nazaret de donde habían salido originalmente antes del censo.  

Nazaret estaba situada en la Baja Galilea aproximadamente a mitad de camino entre el Mar de Galilea y el Mediterráneo. Yacía en los montes al norte de la Llanura de Esdraelón. En la época de Jesús era una aldea pequeña que constaba tan solo de un manantial para suplir de agua a los habitantes. Esta ciudad no gozaba de una posición destacada hasta que se la relacionó con Jesús, y ni siquiera aparece mencionada en el AT. De hecho, en la época de Jesús no tenía buena reputación, tal como lo refleja la pregunta que hizo Natanael aun cuando él mismo era galileo: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Jua.1:46). La iglesia primitiva también fue objeto de burla y desdén llamándosele “la secta de los nazarenos” (Hch. 24:5). Dicha falta de respeto probablemente se debía al dialecto burdo, a la falta de cultura y, posiblemente, en gran medida a la irreligiosidad y bajeza moral.

A este lugar poco significativo y despreciado vino a habitar y crecer Jesús. Más adelante Mateo nos dice que también esto cumple una profecía de Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció.”(Mat. 4:15-16; Isa. 9:1-2). Meditando en esto, me doy cuenta que yo mismo era como Nazaret, un joven insignificante, ateo, de bajeza moral, y a pesar de esto, Jesús también vino a habitar en mi vida. Por la gracia y misericordia de Dios, la luz me resplandeció, llamándome de las tinieblas a su luz admirable. Y al igual que a Nazaret, Jesús cambió mi estatus, y ahora con Él soy luz para otras personas. ¡Gloria a Dios que ha escogido de lo menospreciado y vil para hacer su obra en este mundo!

Miren nuevamente el v.23. El apóstol Mateo ve en esto el cumplimiento de otra profecía. La profecía a la que se refiere es bastante incierta. En ningún texto del AT se dice que el Mesías fuese de Nazaret, o fuese llamado nazareno. Algunos piensan que Mateo está haciendo referencia a que el Mesías sería despreciado como lo eran los nazarenos, y entienden que esto cumpliría con la profecía de Isa. 53:3. Sin embargo, la opinión más generalizada tiene que ver con la fonética del nombre de Nazaret. Nazaret significa “Rama”, y su nombre proviene de la raíz hebrea nêtser que en Isa. 11:1 se traduce como “vástago” y en Isa. 53:2 como “renuevo”, ambas profecías mesiánicas. Así que lo más probable es que Mateo nos esté diciendo que Jesús nazoraios es el nêtser, el vástago, que retoñaría del tronco de Isaí, el Mesías. 

En conclusión, Dios es el Soberano del Universo. Todo lo que acontece en este mundo cumple el propósito de Dios. Aún algo tan malo como la matanza de los niños en Belén y sus alrededores, Dios lo permitió para mostrar la pecaminosidad de Herodes; para que Jesús y su familia huyesen a Egipto y emergieran de allá nuevamente para cumplir la profecía de Ose. 11:1; y para que se cumpliese la profecía de Jer. 31:15 del gran clamor y llanto de Raquel. Aun las cosas malas que nos suceden y que no entendemos por qué Dios las permite tienen un propósito divino en nuestras vidas, sirven para mostrarnos la pecaminosidad de este mundo y la nuestra propia, y para el perfeccionamiento de nuestra fe. Pero debemos recordar siempre que Dios está en control. Que no cae un cabello de nuestras cabezas sin el permiso de Dios. Así que descansemos siempre en la Soberanía de Dios y en su buena voluntad para nosotros.

Por otro lado, hemos aprendido también el gran ejemplo de fe y obediencia de José. Debemos buscar la voluntad de Dios para nuestras vidas y al oír su voz en Su Palabra debemos apresurarnos a obedecer. Escuchemos atentamente la voz de Dios en esta mañana que nos dice: “Levántate y toma el niño”. Levántate de tu lecho de muerte, de tu vida de pecado, y acepta a Jesús como tu Señor y Salvador. Apresúrate a obedecer la voluntad de Dios en tu vida. Que Dios nos ayude a cumplir Su propósito para nuestras vidas, así como José cumplió el suyo. Amén. 

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