Lucas 22:54-62

22:54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.
22:55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.
22:56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él.
22:57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.
22:58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy.
22:59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo.
22:60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.
22:61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
22:62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

PEDRO NIEGA A JESÚS TRES VECES


Buen día amados hermanos ¡Espero se encuentren muy bien! el pasado mes de Junio una noticia muy lamentable le dio la vuelta al mundo. ►Un edificio en Miami, Estados Unidos, se desplomó tapizando a muchísimas personas. Todo el mundo ligeramente opinaba de cuál era la causa de aquel colapso, algunos decían que era debido una prueba de bomba que hizo el ejercito estadounidense en las cosas de Miami, otros opinaban que era la corrosión de las armaduras, algunos decían que era un problema del cálculo estructural y también comentaban que fue por la falta de mantenimiento. Me sorprendió mucho que casi todo el mundo se enfocaba en una sola causa, muy pocos dijeron que es poco probable que un edificio se derrumbe por una sola causa, sino que siempre ocurre por la combinación de varias fallas. Por lo tanto, para evitar una caída no solo debemos prestar atención a un único aspecto, sino que debemos cuidar todos los aspectos posibles.

Ahora bien, en la palabra de hoy no vamos a estar hablando de la caída de un edificio, como lo ven en el título ► hablaremos de la caída del principal de los apóstoles: Pedro. Y así como mencionaba recientemente aprenderemos que su caída no se debió a una sola razón, sino a la combinación de varias fallas que le llevaron a negar tres veces a Jesús. La idea es que aprendamos cuáles son las posibles causas por las cuales un cristiano puede derrumbarse, para que si usted tiene alguno de estos problemas lo corrija a tiempo y no caiga como Pedro. Pero le pido que preste hasta el final, porque en uno de los últimos versos vamos a conocer la reacción e Jesús después que Pedro cayó y vamos a aprender que aún en nuestro momento más duro el Señor está allí pendiente de nosotros, no para juzgarnos, sino para contenernos.

Empecemos leyendo el v.54 “Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos”. La semana pasada aprendimos en el mensaje entregado por el Mro. José Ortega cómo Jesús fue capturado. Fue en Monte de los Olivos, en la madrugada, y debido a la traición de Judas, quien a cambio de dinero dio el dato de dónde y cuándo el Señor estaría solo, para que así no se alterara el pueblo, pues mucha gente apreciaba al Señor. Sin embargo, la captura fue tan solo el inicio de un camino doloroso que el Señor iba a transitar hasta ser crucificado. La primera estación fue la casa del sumo sacerdote Caifás y su suegro Anás. 

Pero el aspecto que hoy quiero enfatizar es ese que marqué en el v.54: que Pedro seguía a Jesús de lejos. Esta historia es una de las pocas que aparece en los cuatro evangelios, y al verlos todos podemos darnos cuenta que, cuando Jesús fue detenido, todos los discípulos huyeron, excepto dos: Pedro y Juan. Sin embargo, Pedro no se mantuvo justamente al lado del Señor, sino que iba atrás, lejos ¿por qué? Porque en el fondo Pedro no quería dejar solo a Jesús, pero sabía que su vida corría peligro. Esto lo podemos saber porque cuando el Señor, minutos antes, le advirtió a Pedro que el diablo quería derrumbarlo, él dijo “Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte” (v.33). Lo más importante aquí es ver que la misma situación que vivió Pedro en ese entonces también la podemos vivir usted y yo en este tiempo, este escenario de que nuestra vida (o paz) peligre por seguir a Jesús es cotidiano para nosotros, y vamos a ver a continuación que es en esa situación que podemos caer. A veces pasa que no queremos decir que somos cristianos por miedo a la reacción que tendrán nuestros profesores, jefes, compañeros de clases o compañeros de trabajo. Muchas veces ocultamos nuestra fe cuando estamos haciendo algún negocio por miedo a perderlo. Y a veces nos da miedo alzar la voz a favor de Jesús o en favor de los principios bíblicos por temor a ser humillados. Y esto nos ha pasado mucho a los cristianos con los temas de mucha sensibilidad mediática: como el matrimonio (o relaciones) entre personas de igual sexo, con respecto al aborto, machismo-feminismo, etc. Recuerde: en cualquier momento podemos sentir miedo a causa de nuestra fe, como Pedro, es allí que Satanás ataca, porque el miedo es un sentimiento que nos hace vulnerables. Tenga cuidado si ese es su caso.

Ahora leamos los vv.55-60 “Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.” ► la casa del sumo sacerdote tenía un patio central en que los soldados y siervos(as) encendían una fogata para calentarse. Gracias a que Juan era conocido de la casa Pedro y él pudieron entrar. Seguramente estaban comentando acerca del arresto de Jesús, y en eso una criada y otro hombre reconocieron a Pedro, y respectivamente dijeron: “También éste estaba con él” y “Tú también eres de ellos”, en ambas ocasiones Pedro lo negó, primero dijo que no, que no estaba con Jesús y luego dijo que no era parte de los discípulos. Pero el colmo de los colmos fue en la tercera ocasión, porque aunque acá Lucas no lo especifica, en los otros evangelios dice que un pariente de Malco (el hombre al que Pedro le cortó la oreja cuando iban a capturar a Jesús) reconoció a Pedro y le dijo “Verdaderamente también éste estaba con él” y aun así, aunque era muy evidente que Pedro sí era discípulo de Jesús, él dijo: Hombre, no sé lo que dices. Inmediatamente cantó el gallo.

Pero esto que sucedió no era algo sorpresa, pues ya Jesús en el v.34 se lo había advertido a Pedro: “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” no sé si ustedes conocen el dicho que dice: “soldado advertido no muere en guerra”. Si esto es así ¿por qué Pedro entonces negó a Jesús? esta es la pregunta clave del día de hoy, y la respuesta no está explícitamente en este pasaje, pero viendo la palabra podemos tener una buena idea de por qué, así que le ruego que preste atención a estos cuatro indicios que les traigo, que están en la biblia, de por qué Pedro negó tres veces a Jesús:

Primero, Pedro creía que estaba firme y no estuvo atento. Cuando Jesús le dijo a Pedro que el diablo lo iba a tentar, la respuesta de él fue tajante: “Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte” (v.33). Pedro confiaba mucho en sí mismo y por eso creía que era imposible que él negara al Señor. Pero la palabra dice en 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” Esto quiere decir que debemos tener mucho cuidado ante la tentación, en especial cuando creemos en nuestro interior que dominamos la situación, porque es en ese momento en que somos más propensos a caer. Cuando alguno de nosotros cree que está seguro, deja de cuidarse, por eso somos más vulnerables y el diablo aprovecha eso. ¿Eres confianzudo(a) ante cierta tentación? El mensaje en este punto es que precisamente ante ese aspecto tengas especial cuidado ¡alerta!

Como decía el Mro José Ortega la semana pasada: quizá lo que sea tentación para alguno de nosotros, no lo sea para los otros, y aunque nos tiente en un momento de nuestra vida, no necesariamente nos tiente en otro momento. Eso no quiere decir que haya algún aspecto de nuestra vida que debamos descuidar, al contrario, debemos estar atentos en todas las áreas, porque somos propensos a caer en todo, sin excepción. Hace algunos años, antes de conocer a Jesús, uno de mis pecados era la embriaguez, me gustaba mucho el licor y llegué a beber al punto de no recordar nada al día siguiente. Sin embargo, después que conocí a Jesús pude superar esta adicción y dejé por completo el licor. Tanto así que, si hoy tomase un traguito de licor lo repugnaría, porque no me gusta. Creo que en este aspecto me siento seguro como Pedro, pero esta palabra me advierte que entonces debo tener más cuidado, porque por allí Satanás puede meterse. De hecho, en mi entorno apareció una persona que empezó a ofrecerme licor todos los días. Yo percibía que lo hacía de buena onda, solo para compartir conmigo, porque recién lo estaba conociendo, y aunque al principio le decía simplemente que no, después me empezó a dar un poquito de cosa con esta persona, porque no quería que se sintiera rechazado. Viendo en retrospectiva, era un escenario tentador, no por el licor, sino porque no quería herirle a este hombre. Cuando le comenté a mi esposa ella tuvo una buena idea, me dijo: no le digas únicamente que no, sino explícale por qué no tomas licor y dile que sí le aceptas agua, soda, una gaseosa o un jugo. Y yo lo hice. Fue genial decirle a esta persona esto, porque no solo me libró de una tentación, sino que entre una pregunta u otra, pude contarle parte de mi testimonio de victoria en Cristo. Gloria a Dios. Entonces: si usted cree que está firme ante una tentación, esté más atento para que no caiga.

Segundo, Pedro no recordó las palabras de Jesús a tiempo y por eso no guardó su corazón. Al ver este pasaje, muchas veces olvidamos cuánto tiempo pasó desde que Jesús le advirtió a Pedro, hasta que él cayó en la tentación. No pasaron días, a lo sumo un par de horas. Pero pareciera que a Pedro se le olvidaron rápidamente las palabras del Señor, porque sus respuestas fueron bastante ligeras cuando se vio señalado. Pero mire lo que dice biblia dice en Proverbios 4:20-23 “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida” Una de las causas por las cuales solemos caer más en las tentaciones los cristianos, es porque no le prestamos atención a las advertencias que nos hace Dios en su palabra o por otro medio. O quizá sí la escuchamos, pero no hacemos el esfuerzo de recordarlo. Y esta no es la mejor forma de cuidar nuestro corazón.

La biblia está llena de guías útiles para nuestra vida práctica, pero a veces Dios nos advierte de algo en particular ¿y qué debemos hacer nosotros? debemos, por un lado, prestarle atención y por otro lado debemos luchar por recordarlo. No hay una forma general de cómo hacer esto, cada quien debe tomar su estrategia personal, pero es muy responsable hacerlo. Hoy día en pandemia, debido a que nos conectamos a través de medios digitales, participamos en los servicios, estudios bíblicos, reuniones de oración, etc. como si tuviéramos viendo televisión, es decir, oímos, pero también hacemos otras cosas y finalmente no estamos prestando atención, por eso muchas veces se nos olvida la palabra de Jesús y somos propensos a caer en tentación ¿qué podemos hacer en este caso? Para algunos es muy bueno levantarse de la cama y sentarse, para otros es excelente tomar notas, etc. Lo quiero invitar a que usted encuentre esa forma de poder estar atento(a) a la palabra de Dios y de guardarla en su corazón, haga un plan concreto para no caer como cayó Pedro. No deje que sea demasiado tarde cuando recuerde lo que Jesús le advirtió. De hecho, esto le pasó al apóstol, si usted lee el v.61 se dará cuenta que Pedro recordó la palabra de Jesús cuando el gallo cantó pero ya era demasiado tarde.

Tercero, Pedro fue imprudente al meterse en la casa del sumo sacerdote. Antes de hablar de este punto quiero invitarles a leer Proverbios 22:3 (BLPH) “El prudente ve el peligro y se esconde, los incautos se arriesgan y lo pagan” según esta palabra hay dos tipos de personas los prudentes y los incautos (ingenuos) y la diferencia está en lo que hacen cuando están frente a un peligro. Es de prudentes huir frente al peligro, no meternos en el fuego. A veces no nos queda de otra y debemos enfrentar la tentación, pero si podemos huir de ella es lo mejor. En este caso Pedro, porque no quería dejar solo a Jesús, se metió en la casa del sumo sacerdote y yo creo que eso no fue muy sabio, porque la gente ya lo había visto con Jesús. Quizá hubiese sido mejor esperar afuera. Finalmente, Jesús ya había dicho que era el tiempo y Pedro lo había oído (v.55)

Entonces hermanos(as), seamos prudentes en nuestro andar para no caer en la tentación, siempre tratemos de ver si lo que vamos a hacer, o donde nos vamos a meter es seguro. Si no es seguro y podemos huir, hagámoslo. En el mundo dicen que huir es de cobardes, pero realmente en este caso, huir es de valientes. Pocos se atreven a huir de la tentación y el peligro.

Cuarto, Pedro no oró antes de la prueba. La semana pasada vimos la oración e Jesús en Getsemaní, y allí vimos que los discípulos, no oraron, sino que se durmieron. Y por eso Jesús les dijo “¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.” Pero quiero mostrarles según otro evangelio, qué más le dijo, leamos Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” La oración es el espacio en que nos fortalecemos para no ser derrumbados por el diablo, cuando nosotros no oramos nos hacemos vulnerables a los ataques del enemigo. A veces creemos que basta con nuestras intenciones, pero fíjense que Pedro estaba dispuesto hasta a morir con Jesús y por no orar antes cayó en tentación y lo negó, no una, sino tres veces. Tenemos que aceptar que somos débiles. A veces por el orgullo o por flojera intentamos enfrentar las batallas con nuestras propias fuerzas, pero eso es un error. Nosotros no podemos solos contra el diablo, necesitamos que Dios nos fortalezca, por eso debemos orar. Especialmente es necesario orar cuando estamos ante una inminente batalla. Así que si usted sabe, o sospecha, de alguna prueba o tentación que va a venirle, doble rodillas y fortalézcase en Jesús. ¡Amén!

De este modo hermanas(os) hemos visto cuatro aspectos que debemos cuidar (integralmente) para no derrumbarnos antes de la tentación ¿estos son los únicos? ¡no! hay muchos más, pero estos son fundamentales. Oro a Dios que cuidando estos aspectos de nuestra vida de fe, Dios nos libre de la tentación. ¡Amén! 

Para finalizar leamos los vv. 60b-62 “Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.” Mientras pedro aún hablaba en la tercera vez que negó a Jesús, cantó el gallo y allí recordó lo que Jesús le había dicho ¿cómo creen que se sintió él? seguramente muy terrible, así como nos sentimos nosotros, cuando le fallamos a Dios aunque esa no era nuestra intención. Por eso Pedro lloró muy fuertemente. Pero quiero que veamos atentamente lo que hizo Jesús cuando oyó que Pedro lo negó tres veces: ►Jesús se dio la vuelta y lo miró. Normalmente cuando nosotros le advertimos a alguien de un peligro y esta persona cae, solemos decir: “te lo dije”, nos encanta decir eso, pero no es lo más sabio. Porque cuando una persona se ha caído, no necesita que le reprochen su error, sino que lo apoyen y ayuden a levantarse. Y esto, dentro de todos los límites que tenía el Señor, fue lo que hizo Jesús. El Señor siendo otro podía haber volteado la mirada de molestia hacia otro lado, como diciendo: “no te quiero ver más por traidor”, pero más bien dio la vuelta y le trasmitió: “aunque estoy camino a mi muerte estoy pendiente de vos”. Jesús quería ayudar a Pedro, y eso lo podemos ver en el v.32 y más adelante cuando él restaura a Pedro preguntándole tres veces “Me amas”. Entonces, la mirada de Jesús fue contención espiritual para Pedro. Y un último punto que quiero que te lleves hoy de la palabra, es saber que vos y yo podemos caernos, pero allí estará Jesús pendiente de nosotros para ayudarnos. No tenemos un Dios que nos grita “te lo dije” sino uno que nos ama tanto que nos contiene con su mirada de amor. 

Estemos atentos para no caer en pecado. También estemos prestemos atención a la palabra y recordémosla. Seamos prudentes y huyamos de la tentación. Finalmente oremos para que Dios nos fortalezca. Oro a Dios que ninguno se derrumbe, pero si llegase a pasar, porque puede pasar, confiemos en Dios que nos apoya y nos ayuda levantarnos de nuestras ruinas. ¡Amén!


ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades