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Lucas 21:5-38
21:5 Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo:21:6 En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.
21:7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?
21:8 El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos.
21:9 Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente.
21:10 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;
21:11 y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.
21:12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.
21:13 Y esto os será ocasión para dar testimonio.
21:14 Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa;
21:15 porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.
21:16 Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros;
21:17 y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
21:18 Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
21:19 Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.
21:20 Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
21:21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
21:22 Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
21:23 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.
21:24 Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.
21:25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;
21:26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.
21:27 Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.
21:28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
21:29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.
21:30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.
21:31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
21:32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
21:34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
21:35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
21:36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
21:37 Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos.
21:38 Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo.
VELAD EN TODO TIEMPO ORANDO
VELAD EN TODO TIEMPO ORANDO
San Lucas 21:5-38
V, Clave 21:36 “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”
¡Buenos Días! Nuestra vida está siguiendo bajo esta pestilencia devastadora de Covid-19 que no parece terminar pronto. Temor y angustia por la incertidumbre tanto en salud como trabajo persiguen a nuestra vida constantemente. Más que nunca necesitamos ser orientados en verdad absoluta para poder efectuar nuestros cotidianos en paz y confianza.
Jesús estaba frente al ojo de huracán de su padecimiento que le persiguió angustia tan grande, ya que estaba en esa semana de la crucifixión. En la palabra de hoy Jesús enseña cómo vivir en el mundo en donde acontecen las señales del fin del mundo. Su palabra alienta y direcciona a los que busca cómo enfrentar el fenómeno temible y angustiante. Oro que Dios nos dé sabiduría y fe para poder atravesar estos momentos difíciles en paz y esperanza verdadera nuevamente.
I. LAS SEÑALES DEL FIN DEL MUNDO (5-28)
Jesús enseñaba al pueblo en el Templo esa misma semana de padecimiento. Allí unos hablaban del templo adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas. Según San Marcos 13:1, le dijo uno de los discípulos ‘Mira qué piedras, y qué edificios’. Este templo fue reconstruido por el rey Herodes el Grande durante 46 años (Jn. 2:20). Herodes el Grande lo reconstruyó para ganar popularidad del pueblo judío, usando piedras hermosas y oros durante 46 años. Este Templo robaba los corazones de los discípulos de Jesús por su apariencia hermosa.
Pero ¿Qué les dijo Jesús? Vamos a leer el v6. “En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.” Jesús irrumpió la expectativa equivocada de sus discípulos, diciendo de la destrucción del Templo. ‘No quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida’. Esta palabra alertó el corazón fascinado de sus discípulos de los adornos. Entre lo que ve Jesús y lo de los discípulos había una discrepancia fundamental. Jesús no vio la apariencia del Templo, sino lo interior del Templo. Aunque el Templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, su interior, o sea los sacerdotes estaban corruptos de secularidad e incredulidad. Jesús vio este interior y vio su pertinente juicio venidero.
Asimismo, Jesús ve el interior de la iglesia, no la apariencia, ni el tamaño del edificio. Por la pandemia, las iglesias están a prueba grande espiritualmente. Los cristianos aparentes dejaron a buscar a Dios, dando mucho pretexto por la situación actual de pandemia. En tanto, los cristianos verdaderos profundizan la comunión con Dios y afianzan más su fe en la palabra de Jesús con mayor fidelidad que antes.
Somos el Templo de Dios (1 Co. 3:16). Jesús ve el interior, los pensamientos de nuestro corazón. Debemos temer a este Jesús que no ve nuestra religiosidad, sino lo dentro. Aunque podemos engañar a otros con la apariencia, no podemos engañar los frutos de nuestra vida que recibimos de él. Oro que seamos un Templo de Dios donde hay frutos agradables ante Dios para evitar su juicio grave.
Vamos a ver el verso 4. Por la palabra de Jesús sobre la destrucción del Templo los que estaban allí fueron alertados espiritualmente y le preguntaron, diciendo “Maestro, ¿Cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?
Jesús les respondió con las siguientes palabras extensas. Vamos a leer el v8. “Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos”. La señal crucial del fin del mundo es el levantamiento del falso cristo. Jesús dice ‘muchos en mi nombre vendrán’(8b). El propósito del surgimiento de falsos cristos es engañar a la gente. Los que no tienen la fe genuina serán engañados por ellos. Ha habido tantos falsos cristos en el mundo hasta la fecha. Los falsos cristos no necesariamente los hombres, sino pueden ser las ideas humanas, la tecnología y entre otros. Para no caer en esos engaños, no debemos ir en pos de ellos, sino al Cristo Jesús con todo corazón (8b).
A la cercanía del fin del mundo, irán levantándose nación contra nación y reino contra reino. Y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias. Y habrá terror y grandes señales del cielo. De hecho, la frecuencia de estas calamidades va aumentándose en nuestro mundo como sabemos bien. Guerras y rumores de guerras, terremotos y hambres siempre habían ocupado frecuentemente en noticias de periódico.
Entre las señales del fin del mundo debemos poner nuestra atención sobre sediciones y pestilencias. De las guerras, terremotos, hambres estamos bien informados. Pero no tanto a cerca de las sediciones (9) y pestilencias (11). En la actualidad la sedición es un tema muy serio y amenazante para la sociedad en varios países del mundo. Desde el octubre del año 2019 la sociedad chilena había sufrido fuertemente el estallido social; daños de los inmuebles públicos, muertes, heridos, violencias, robos y asaltos, etc. No solamente en chile, sino también en muchos otros países de América Latina como Colombia, Ecuador, Perú, etc. También Europa y Estados Unidos sufren sediciones tan fuertes cada vez más; como discriminación y polarización política. Por otra parte, ¿cómo es la pestilencia en nuestro mundo? Nuevas pestilencias se van intensificadas y mucho más contagiosas que antes. Pestilencias anteriores estaban circuladas por algunos continentes con limitación geográfica como ‘Peste Negra’ en Europa (1346-1353), ‘Gripe Española’ (1918), ‘Gripe Asiática’ (1957). Pero, nueva pestilencia como ‘Covid-19’ (2020) atraviesa toda frontera y se circula muy velozmente para todo planeta. El fenómeno es bastante preocupante para toda humanidad. Pero el fin no es de inmediato (9b)
Una señal principal entre todas estas es la persecución del mundo a los creyentes. Los creyentes serán entregados a las sinagogas y a las cárceles, y serán llevados ante reyes y ante gobernadores (12). Serán entregados aun por sus padres, y hermanos, y parientes, y amigos. Y los perseguidores incluso matarán a algunos de los creyentes (16) Dios permite esta persecución con un propósito a que fuera ocasión para dar testimonio. Dios usa persecución como la oportunidad de dar testimonio. Por lo tanto, no debemos temer, ni preocuparnos de ella. Vamos a leer el v15. “porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.” Toda persecución es por causa del nombre de Jesús. Por lo tanto, Jesús se encarga de cómo testificar nosotros ante los perseguidores. Jesús es quien da palabra y sabiduría. Esto es la causa por la cual debemos depender de Jesús absolutamente en el Espíritu Santo al ser perseguidos.
Jesús mismo testificó ante Pilato, el gobernador romano en Jerusalén. (Jn.18:28-19:12) y aún en la misma cruz testificó del perdón de Dios y un ladrón aceptó al Cristo y se salvó. Apóstol Pablo también recibió mucha persecución y testificó ante Félix, el gobernador y el rey Agripa (Hch. Cap. 24-26). Hubo conversión aún en el pretorio de Roma (Fil. 1:12-13). Históricamente muchos cristianos fueron martirizados por la persecución desde la época de Jesús hasta la fecha. Este martirio se encuentra en el proceso en varias regiones del mundo todavía. Pero Jesús da una promesa maravillosa a todos los perseguidos. Vamos a leer el v18-19. “Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. 19 Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.” Jesús promete ni un cabello de nuestra cabeza perezca. Humanamente esta palabra es difícil de aceptar según nuestro razonamiento, ya que muchos murieron perseguidos. Pero como el Señor de la vida, Jesús promete levantar nuestra alma y cuerpo como si no hubiera recibido daño alguno. Además, Jesús va a dar la corona de vida a tales personas que guarden la fe hasta el fin. ¡¡Alabo al Señor!!
En los versos 20-24 Jesús predice de la destrucción de Jerusalén. Jerusalén era el corazón de Israel, ya que allí había el Templo de Dios. En el año 70 d.C., el emperador Vespasiano encargó a su hijo Tito sofocar la violenta revuelta que desde hacía cuatro años sacudía Judea. Tras un duro asedio, Tito logró conquistar Jerusalén y destruyó y saqueó el Templo. De esta manera la palabra de Jesús se cumplió, el Tempo adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas se desapareció completamente.
En versos 25-28 se relatan de las señales finales antes de la segunda venida del Cristo. Primero habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas o sea las potencias del universo serán conmovidas. Y en la tierra habrá angustia, confusión, temor de las gentes a causa del bramido del mar y de las olas y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra. ¡Qué temible fenómeno será ese día! No podemos imaginar de la angustia, confusión y temor de las gentes en la tierra aquel momento.
Pero ¿Qué día será ese día para los que guardaron la fe, padeciendo por el Cristo con paciencia hasta el fin? Vamos a leer el v27. “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.” La culminación de todas estas señales será su retorno. Ante su poder y gran gloria el fenómeno de toda naturaleza y del universo se quedará en silencio. Y será proclamado la gloriosa venida de reino del Cristo. Ese día será el día de gran victoria de los creyentes junto con el Cristo que vienen con poder y gran gloria.
II. VELAD, PUES, EN TODO TIEMPO ORANDO (29-38)
Viviendo en medio de las señales activadas, es fácil sentirnos temor y miedo. En realidad, por pandemia mucha gente está muriendo cada día a pesar de vacunaciones, incluyendo siervos y hermanos de las iglesias a nivel global. Es bastante angustiante y temible la situación. Entonces, ¿Qué vida debemos llevar en nuestra actualidad tan angustiante?
Primero debemos saber que Jesús es el Soberano. Vamos a leer el v33. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Debemos saber que las palabras de Jesús son la verdad absoluta y eterna que nos guía. Jesús mismo dice “No seáis engañados”, “No os alarméis”, “el fin no será inmediatamente”. Ante todas estas señales que ocurren no debemos caer en el temor pánico. El temor pánico proviene de falsos cristos. Todas estas cosas ocurren con un propósito que sea testificado el Cristo a todo el mundo y madurar la fe de los creyentes genuinos. Todos están bajo el control de Jesús. Si él no permite, ninguna cosa de estas señales puede suceder. Tampoco debemos temer de la muerte, ya que Jesús es quien nos da redención y el cuerpo resucitado. Este Jesús es quien vendrá en una nube con poder y gran gloria. (27) Todas las cosas van a suceder en su orden con un propósito que el Padre Dios puso mediante Jesucristo.
Tenemos que mirar u observar cuidadosamente lo que ocurren en el mundo. como cuando la higuera y todos los árboles ya brotan, viéndolo, sabemos que el verano está ya cerca, cuando suceden las cosas mencionadas por el Cristo, debemos saber que está cerca el reino de Dios. Cuando confiamos en que todo está bajo el control de Jesús, podemos llevar una vida de confianza y esperanza verdadera.
Segundo, No debemos estar cargados de las cosas seculares. Vamos a leer el verso 34 juntos. “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.” Lo que los creyentes deben cuidarse es no cargarse de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida. Pero es fácil vivir de confort mundanal, gustar del placer del mundo y entregarnos a los afanes de esta vida. Todas las cosas que opaca nuestra espiritualidad son el pecado amenazante a los cristianos. No podemos vivir fuera de este mundo. Pero debemos vivir con el corazón despierto y apartado de toda influencia pecaminosa del mundo. Así podremos estar despiertos espiritualmente y preparados para toda eventualidad que ocurra.
Tercero, Velad en todo tiempo orando. Vamos a leer el v36. “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Debemos velar. Velar no quiere decir no dormir, sino es estar despierto espiritualmente en la fe ante Dios. Jesús dice ‘velad en todo tiempo’, no ‘en algunos tiempos’. Para poder velar en todo tiempo debemos llevar una vida de orar. Si no oramos, somos fáciles de ser un blanco del ataque del Diablo. Somos más frágiles que pensamos que somos. Si nos descuidamos espiritualmente, nuestros enemigos se ríen de nosotros y pueden convertirnos en los cristianos impotentes que no pueden dar ninguna influencia al mundo. Pero si oramos cada día, cada momento, podemos llevar una vida influente en dar testimonio vivo.
Y también debemos orar juntos y para otros. ‘Velad’. Jesús dio este orden a toda iglesia. No debemos descuidar nuestra oración familiar y grupal en la iglesia, porque nuestra oración unida son una protección perfecta y el arma poderosa de Dios. “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Co. 10:4) Tenemos que velar así en todo tiempo orando para poder ayudar a los que necesitan nuestra ayuda dentro y fuera de la iglesia para sus redenciones. Y finalmente seremos tenidos por dignos de escapar de toda calamidad venidera y estaremos en pie delante de nuestro amado Cristo que vendrá con poder y gran gloria. ¡Aleluya!
Como conclusión, Jesús dice “Velad en todo tiempo orando”. Sin duda vivimos en medio del mundo que sufre temor y angustia constantemente. Pero debemos recordar que Jesús es el soberano sobre todas estas cosas. Él y su palabra son el único norte y guía en nuestra vida. Oro que podamos llevar una vida velada en oración para poder estar de pie delante del Cristo siempre. Amén.
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M. Marcos Kim (AR)
( 20 de noviembre de 2020 )
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