Lucas 17:20-37

17:20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
17:21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.
17:22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.
17:23 Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.
17:24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.
17:25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
17:26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.
17:27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
17:28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;
17:29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
17:30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
17:31 En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.
17:32 Acordaos de la mujer de Lot.
17:33 Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
17:34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
17:35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.
17:36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
17:37 Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? El les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.

EL REINO DE DIOS VIENE A TRAVÉS DEL HIJO DEL HOMBRE


¡Buenos días, bendiciones para todos! en esta última semana, un enfrentamiento militar en el medio oriente ha sido noticia, se trata del conflicto entre Israel y Palestina, que como muchos de ustedes saben, son dos pueblos que llevan muchos años enfrentados por diversas razones, pero que principalmente se disputan el territorio de la denominada “tierra prometida”, y más que nada por la capital: Jerusalén. En todo sentido es muy lamentable lo que está sucediendo, porque muchas personas -incluyendo niños, ancianos y civiles- han muerto, otros han perdido sus bienes y muchos han tenido que exiliarse en el extranjero, por lo que su calidad de vida ha disminuido notablemente. Y aunque esta rivalidad fue anunciada por Dios desde el Génesis (lea Génesis 16-17), les pido que oremos mucho, para que en la medida de lo posible el Señor permita paz entre estos dos pueblos, porque su pelea puede desatar hasta una guerra de magnitud mundial. Dios tenga gran misericordia de todos nosotros ¡Amén!

Y quise recordar esta situación antes de entrar en el pasaje de hoy, porque en esta mañana estaremos meditando en el reino de Dios y precisamente una de las cosas que aprenderemos es que el reino del Señor no está limitado a un territorio geográfico como los reinos de este mundo, sino que es espiritual y se establece en el corazón de nosotros los creyentes. Por lo cual, en lo personal, nuestro mayor interés no debería estar en una nacionalidad o territorio de este mundo, sino en nuestra fe en Jesús, pues como lo dice el título de este mensaje, “el reino de Dios viene a través del Hijo del Hombre” (Cristo). Oro que el reino del Señor se establezca en nosotros personalmente, y entre nosotros como iglesia ¡Amén!

  1. ACLARACIONES ACERCA DEL REINO DE DIOS

Leamos los vv.20,21 “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” En aquel momento, el pueblo de Israel se encontraba bajo el dominio del imperio romano, y tanto los fariseos como muchos otros judíos, pensaban que el Mesías prometido en la biblia, se trataba de un líder político que los iba a liberar de dicha opresión y por eso lo anhelaban. Ellos pensaban que el Cristo enviado por Dios vendría a establecer un reino terrenal y que sería un hombre con muchos bienes económicos y gran poder militar. Por eso a los fariseos les costaba aceptar a Jesús y, como vemos en estos versos, le consultaron a Jesús cuándo exactamente vendría el reino de Dios.

Algunos dicen que la pregunta aquí hecha, se trataba de una burla, y otros creen que no. Pero sea burla o no, es un hecho que esta cuestión es muy importante, no solo para los fariseos en aquel momento, sino también para todas las personas de la historia, incluyéndonos a nosotros. Por eso creo que Jesús aprovechó esa ocasión e hizo algunas aclaraciones y recomendaciones importantísimas, que podemos ver en los versos que ya leímos, de las cuales me parece importante mencionar los siguientes tres aspectos:

Primero, el reino de Dios no vendrá con advertencia. v.20a “El reino de Dios no vendrá con advertencia,” la mayoría de los eventos de nuestra vida pueden ser bien calculados, de hecho, en nuestro día a día solemos establecer ciertos horarios y vivir en base a ellos. Con el pasar del tiempo, esta planificación de la vida ha llegado a niveles impresionantes, hasta el punto, que muchas veces la gente puede decidir cuándo nacerá un bebé, algo que antes era completamente aleatorio. Sin embargo, no ocurre así con el reino de Dios, sino que como lo dijo Jesús “el reino no vendrá con advertencia” como lo dice otra versión de la biblia (la NVI), esto significa que “La venida del reino de Dios no se puede someter a cálculos”. Más adelante hablaremos mejor de qué es el reino de Dios. Pero les adelanto que el reino definitivo de Dios se manifestará en torno a la segunda venida de Jesús. A toda la humanidad le encantaría saber cuándo sería esto, pero Dios ha decidido no revelar ese tiempo, nadie en el mundo lo ha sabido, nadie lo sabe y nadie lo sabrá. Por eso es importante que estemos siempre preparados para cuando Jesús venga no nos halle mal parados (en pecado), sino viviendo conforme a su voluntad y en obediencia a su palabra. ¡Amén! 

La buena noticia es que, aunque no sabremos el día exacto, Dios en su palabra nos ha dejado algunas señales cuyo cumplimiento significa que Cristo puede venir en cualquier momento, por ejemplo, miren lo que dice Mateo 24:6,7 dice “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.” Fíjese hermano(a) que ya estas señales se han cumplido, también más adelante veremos que otra señal que nos enseña este pasaje, se ha cumplido, por lo cual no debemos descuidarnos, sino estar preparados, llevando vidas de agradar a Dios. ¡Amén!

Segundo, el reino de Dios no tiene lugar geográfico. v.21b “ni dirán: Helo aquí, o helo allí” según el concepto del mundo, un reino se establece un territorio geográfico, de hecho, el DRAE dice que reino es Territorio en el que el jefe de gobierno es un rey o una reina”. Pero Jesús dijo en estas palabras que el reino del Señor no estaría limitado a un lugar geográfico, por lo cual, nadie podría decir que el reino estará en el norte, o en el sur, ni que el reino se establecerá en Nueva York o en Jerusalén. Por eso en los vv.22,23 el Señor les advirtió a sus discípulos que tuviesen cuidado, porque vendrían tiempo en que algunos engañadores harían falsas indicaciones acerca del reino de Jesús. No solo en cuanto al lugar, sino también respecto al tiempo y a la persona de Cristo. Y ya la historia nos ha mostrado que es cierto. 

Para que nadie nos engañe bueno que guardemos en nuestro corazón las palabras dichas por Jesús en el v.37: “…Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.” Las aves carroñeras tienen la habilidad de detectar aún muy de lejos la presencia de un cadáver, ya que es su comida, de igual manera, el regreso de Cristo será claramente evidente para todos nosotros, estemos cerca o estemos lejos, este será un evento de visión mundial, por lo cual no nos dejemos engañar cuando alguien quiera señalarnos un lugar, un tiempo o una persona. 

Tercero, El reino de Dios está entre ustedes. v.21b “porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” Tenemos un largo rato hablando del reino de Dios, y hasta ahora lo les adelanté que la manifestación definitiva del reino del Señor será en torno a la segunda venida de Cristo. Es decir, hemos hablado del reino del Señor como un lugar y evento futuro. Pero fíjese que en las propias palabras de Jesús figura que “el reino de Dios ya está entre nosotros” ¿cómo así? ¿Esto parece confuso? Permítanme explicarles. En un sentido estricto, el reino de Dios es aquel lugar en que Dios gobierna y ese “lugar” se refiere por una parte a nuestro propio ser, por otro, a la comunidad de los cristianos (la iglesia) y finalmente al cielo en que viviremos eternamente con Dios. 

Por eso Jesús decía que el reino de Dios ya está entre nosotros, al aceptarle a Él en nuestro corazón, y dejarnos gobernar por Él, ya tenemos el reino de Dios en nuestra vida. De hecho, por eso es posible que entre los cristianos se manifieste y experimentemos el reino del Señor, y aunque ciertamente por nuestro pecado no es perfecto, será perfecto cuando nuestros cuerpos mortales sean transformados en la resurrección y habitemos directamente con Dios en la eternidad.

Entonces, hermanos podemos/debemos estar atentos a la segunda venida de Cristo, pero aprendemos que en primer lugar debemos dejar que el Señor establezca su reino en nuestra vida, personalmente. Cuando nosotros nos resistimos a ser guiados por Dios, o cuando en lugar de obedecer la voluntad de nuestro Rey Jesús hacemos solo nuestra voluntad, quebramos el reino de Dios establecido en nuestro ser; y cuando perjudicamos la relación entre los hermanos de la iglesia también afectamos el reino de Dios. Normalmente cuando mencionamos el reino del Señor asumimos que se trata solamente de hechos futuros, pero vemos que hay cosas que podemos hacer hoy para vivir y disfrutar el reino de Dios. Amén 


  1. ASÍ SERÁ EL DÍA EN QUE EL HIJO DEL HOMBRE SE MANIFIESTE

Les voy a contra un secreto, el título de esta parte del mensaje me lo copié literalmente del v.30. Porque a partir del v.24 el Señor nos habla de cómo serán/estarán las cosas cuando él venga, porque como vimos, el reino de Dios definitivo se establecerá en torno a este gran evento. Así como la primera parte, en esta también tenemos tres puntos, veamos cuáles son:

Primero, el Hijo del Hombre vendrá después de haber padecido y ser desechado por esta generación. Leamos los vv.24,25 “Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.” Quisiera aclarar que “el Hijo del Hombre” es uno de los nombres de Jesús, y como la mayoría de las personas sabe, él vino a esta tierra hace más de 2000 años. La biblia dice que aunque Jesús es Dios, él decidió no aferrarse a eso para poder humanarse y venir a rescatarnos (a la humanidad) de nuestra muerte, porque por nuestros pecados estábamos condenados a morir, no solo física, sino espiritualmente. Esto que acabo de acabo de resumirles es un plan que nosotros sabemos porque ya ocurrió, pero obviamente en el tiempo que Jesús estaba pronunciando estas palabras, estaba vivo y mucha gente no tenía idea de lo que estaba por venir. Sin embargo, Jesús si sabía que iba a morir en nuestro lugar, y no solo morir, sino que iba a padecer mucho duramente antes de ser sacrificado en la cruz, y aunque él podía escapar de este horrible dolor, para él era necesario hacerlo ¿por qué? por amor a nosotros, pero también, como lo dice Isaías 53:3-6, para curar nuestras enfermedades, sanar nuestros dolores y para pagar el precio de nuestra rebelión y nuestro dolor. Me gustaría que leyéramos esos versos “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” 

Segundo, la tierra estará como en tiempos de Noé y Lot. Ahora les pido que miren los vv.26-29, la palabra dice que en el momento de la segunda venida de Jesús la tierra estará como en los tiempos de Noé en el momento del diluvio y como en los tiempos de Lot cuando vivía en Sodoma y Gomorra y dichas ciudades fueron quemadas ¿cómo es esto? Fíjense que en ambos tiempos la gente estaba viviendo en su cotidianidad, no estaban esperando un juicio y aunque ciertos siervos de Dios se lo advirtieron, ellos no prestaron atención. También podemos ver en Génesis 6:5 que en la época de Noé “… la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” y en tiempos Lot había mucha inmoralidad sexual, lo cual fue visible cuando los varones de Sodoma quisieron acostarse con unos ángeles del Señor que habían ido a visitar a Lot (ver Génesis 19:5,6).

Lastimosamente estos pueblos nunca se arrepintieron de sus pecados y por ende ambos fueron destruidos todos. Esta palabra nos enseña que de igual manera estará la tierra cuando Jesús venga por segunda vez. 

Tercero, algunos se salvarán y otros se perderán. Ahora les pido que veamos los vv.31-36, pero especialmente leamos los vv.32-33 “En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de LotTodo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.” Según estas palabras de Jesús, el día de su venida algunos serán llevados y otros dejados. En el pasaje hay varios ejemplos: dice que estarán dos en una cama; uno será tomado, y el otro será dejado. Habrá dos mujeres trabajando juntas; una será tomada, y la otra dejada. Asimismo se dice que dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. Pero me parecen muy importante las advertencias que acabamos de leer, que consisten básicamente en no aferrarnos a las cosas de este mundo, porque si así fuere, perderemos la oportunidad de ser salvos. La historia de la mujer de Lot es muy famosa, ella fue la señora que mientras huía de Sodoma y Gomorra con su esposo e hijas, volteó atrás, mirando con anhelo lo que estaba dejando y por eso se convirtió en una estatua de sal. Nosotros creemos que lo que acumulamos en esta tierra (principalmente el dinero), es lo que necesitamos para ser salvos, y muchas veces anclamos nuestro corazón a esas cosas a tal punto de no querer alejarnos, pero eso es peligroso, porque de ese modo podemos perder nuestra vida. La manera de salvar nuestra vida, podemos verlo en Mateo 16:25 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” si nosotros invertimos nuestra vida para el servicio y gloria de Dios, el Señor se encargará de guardarnos la vida entera: salvarnos. Mucha gente cree que servir a Cristo es una pérdida de tiempo, a mí muchas veces me dicen que por qué estoy perdiendo mi juventud como misionero, pero créanme hermanos(as) que no es ninguna pérdida, es la mejor inversión que podamos hacer. Pues quizá no tendremos ganancias terrenales, ni visibles, pero tendremos una vida entera y eterna junto a Dios ¡Amén!



De este modo, hermanos(as), hemos visto en tres puntos cómo estará la tierra cuando Jesús venga por segunda vez y quiero preguntarles ¿les parece que nuestro tiempo se asemeja a lo que hemos visto? Yo creo que sí, y esto debe llamarnos a reflexión. Ya Jesús fue desechado y murió en a cruz por nuestros pecados. Así como en el tiempo de Noé y Lot, en nuestro tiempo la gente está viviendo en su cotidianidad, sin prestar atención al juicio venidero, están más preocupados por alcanzar metas en esta tierra (que es pasajera), que acumular riquezas en el reino de los cielos. Cuando nosotros, los siervos de Dios, predicamos del juicio, la gente nos trata como locos y fanáticos, y cada vez la maldad y las inmoralidades crecen más en esta tierra. Se legalizan los abortos y relaciones homosexuales, también se han legalizado las drogas y hasta matrimonios entre niños y adultos. Entre otras cosas. Ante este escenario quiero que recordemos dos cosas: lo primero es que [Jesús vendrá súbitamente], como un rayo que cruza el cielo de este a oeste, y lo segundo, que si nos preocupamos más por las cosas de las cosas de esta tierra, vamos a perdernos. Recordemos a la mujer de Lot, no dejemos pasar la oportunidad de Dios para salvarnos. No merecemos la gracia de la salvación, pero ya que Jesús hizo todo el esfuerzo en abrirnos el camino al reino de los cielos no hagamos que su esfuerzo sea en vano. Oro a Dios que todos nosotros aceptemos a Cristo, porque como hemos aprendido hoy es a través de él que podemos entrar en el reino de Dios. ¡Amén!

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