Lucas 1:5-66

1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.
1:6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
1:7 Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.
1:8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,
1:9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.
1:10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
1:11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
1:12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
1:13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
1:14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
1:16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
1:17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
1:18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
1:19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
1:20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
1:21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.
1:22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo.
1:23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.
1:24 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:
1:25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.
1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
1:29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS .
1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
1:37 porque nada hay imposible para Dios.
1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
1:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
1:40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
1:41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
1:42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
1:43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
1:44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
1:45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
1:46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
1:47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
1:48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
1:50 Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen.
1:51 Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
1:52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.
1:53 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.
1:54 Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia
1:55 ui De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.
1:56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.
1:57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.
1:58 Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.
1:59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;
1:60 pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.
1:61 Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.
1:62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.
1:63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.
1:64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios.
1:65 Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.
1:66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.

Anuncio y nacimiento de Juan el Bautista


¡Tengan todas y todos un feliz día! Desde esta semana comenzaremos a ver una serie de mensajes relativos al verdadero motivo de celebrar la navidad: “El nacimiento de Jesús”. Quiero preguntarte algo: ¿Qué significa para ti la navidad? ¿Normalmente, qué haces en estos días de fin de año? Muchos aprovechan estas fiestas de asueto y vacaciones para tomar y tomar y amanecer con mujeres y los amigos; otros se van de viaje, a clubes, resorts, paseos de montaña, playa, turismo, etc; otro buen grupo se reúnen en familia y comparten juntos, las hallacas, la noche buena y reciben el año con alegría; estos tres grupos de personas que les acabo de mencionar tienen algo en común, ¿saben a qué me refiero? Estas personas no incluyen en sus planes recordar el nacimiento del niño Jesús, el cual debería ser el verdadero motivo por el cual estar felices. Nosotros los cristianos igualmente nos reunimos en familia, si hemos de viajar para tomar unas vacaciones lo hacemos, pero incluimos en nuestros planes el celebrar el nacimiento de Jesús, el Salvador, Cristo, el Señor. Por este motivo en nuestra iglesia UBF Mérida celebraremos este suceso el día 18 de diciembre a las 10:30am en nuestro centro UBF, allí tendremos la participación de algunos hermanos que nos visitarán desde Caracas, invitados de aquí de Mérida y familiares, tendremos alabanzas, mensaje, almuerzo navideño, una actividad especial y proyectaremos una película relacionada al nacimiento de Jesús. De más está decirles que las puertas de nuestra casa y de nuestro centro UBF Mérida están abiertas para todos ustedes 24H / 365D.

La palabra de hoy tratará acerca de la anunciación y nacimiento de Juan el Bautista, quien vino a ser el precursor más importante que había en todo Israel en ese tiempo, y la labor de Juan el Bautista sería imprescindible para anticipar y preparar el terreno para el inicio del ministerio de milagros y enseñanzas de Jesús.

En los primeros tres versículos de esta Palabra (V5-7) leemos que había una pareja que vivía en los tiempos de Herodes, este hombre en su reinado había hecho de Judea una provincia del Imperio Romano, la cual tenía bajo su completo dominio. Pero lo importante es que esta pareja (Zacarías y Elisabet) según lo que la Biblia nos revela acerca de ellos es lo siguiente: leamos V6 “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.” La Palabra dice que ellos eran una pareja ejemplar, no dice que eran perfectos ni que eran sin pecado, sino que dice que eran justos y sobretodo sumamente obedientes a Dios. Sin embargo, en el V7 dice que ambos ya eran de edad avanzada y Elisabet además era estéril. Esta condición en la sociedad judía de ese entonces era un motivo de crítica y del mal hablar por parte de la gente, ya que se creía que las mujeres que no podían tener hijos era por consecuencia de una maldición de Dios por pecados graves cometidos ocultamente. Pero Elisabet no tenía ni pecados ocultos ni le había caído ninguna maldición, sino que como lo dice la Biblia ella era justa e irreprensible en todos los mandamientos; por lo que su esterilidad era una causa netamente natural, y ella a pesar de cargar con esta limitación física, no fue impedimento para servir a Dios con todo su corazón.

Meditando en esta palabra puedo darme cuenta la importancia que tiene el que una pareja ya establecida (casada) sea temerosa de Dios, vemos que para Dios es de vital importancia que nosotros (individualmente y como pareja) seamos obedientes a Él. Tú hermano(a) que tienes pareja ya establecida: ¿Pudiese decirse de ustedes que son como Zacarías y Elisabet? En mi caso doy gracias a Dios que a pesar del poco tiempo que llevo casado he experimentado mucho a mi Señor en esto, pues mi esposa la pastora Carmen María y yo hemos llevado una vida de aprender de Dios y aunque tenemos cada cual sus defectos y luchas por mejorar aspectos de nuestra personalidad, hemos podido servir la obra del Señor aquí en UBF Mérida con mucha paz y armonía entre ambos. ¡Amén!

Volviendo a la Palabra en los versículos 8 al 10 dice que Zacarías era sacerdote en el templo y estaba en sus labores (en estos tiempos los sacerdotes como eran bastantes se turnaban para realizar sus labores, las cuales duraban varios días), sin embargo dice el V9 que “le tocó en suerte ofrecer el incienso” por lo que era un gran privilegio que le tocase hacer esta actividad, (pero mucho más especial sería lo que estaba a punto de acontecer), cuando repentinamente le apareció un ángel enviado por Dios y tras esto tuvo mucho temor, pero el ángel le dice: leamos V13 “Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.” Por medio de esta Palabra podemos conocer que esta pareja estuvo orando durante un buen tiempo (no se revela cuánto exactamente), y por lo avanzado de edad de ellos podemos suponer con certeza que desde hacía mucho tiempo ellos pedían a Dios tener su propio hijo, petición que a lo mejor ya ellos habían dejado de hacer porque ya eran ancianos, pero vemos claramente que las oraciones que hacemos a Dios NO son en vano, y que siempre son escuchadas, más bien está en Dios que las cosas que pedimos se hagan a su modo, pero de que las oraciones llegan ¡Llegan! ¿AMÉN?

Con mucha seguridad la mayoría de nosotros tenemos una o varias peticiones que hemos estado haciendo a Dios durante mucho tiempo, tal vez tengamos años pidiéndole, y posiblemente hemos sentido que Dios no nos escucha; pero viendo esta palabra puedo ver que Dios está escuchando cada una de tus oraciones y las tiene toditas anotadas, y está esperando sólo el momento indicado para concedértelas, por lo que te invito a no desanimarte sino a seguir clamando a Dios porque ÉL te esta oyendo. Quiero compartir con ustedes (en mi caso personal) que una de las peticiones que ya llevo casi 7 años pidiendo a Dios la cual es la conversión de mi madre, abuela y padrastro hacia Jesús, y aunque en momentos aislados he pensado que Dios no me oye, con esta palabra confirmo que sí me está oyendo y que llegará el momento indicado en que esto se cumpla.

El ángel le dice a Zacarías varias cosas acerca de lo que será Juan el bautista, su hijo. Leamos V15-17 “porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.” El ángel le anunció a Zacarías que su hijo no sería un muchacho cualquiera, sino que sería “grande delante de Dios”, “será lleno del Espíritu Santo” y “Predicará así como lo hizo Elías, para enseñar a la gente a volver a Dios y preparar el camino al Señor Jesús”. ¡Qué tremenda noticia estaba recibiendo Zacarías! Cualquier padre se alegraría enormemente si le dijeran que el hijo que está por nacer tendrá todas estas características. A mí me llenaría de mucha felicidad si un ángel de Dios me diera estas buenas nuevas. Pero sin embargo, ¿Qué respondió Zacarías? Leamos V18 “Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.”

Con esta respuesta nuestro personaje sencillamente ¡se poncho! Tuvo incredulidad en su corazón y dudó de la palabra que estaba dándole el ángel que según dice el V19 es el ángel Gabriel. Sinceramente era bastante difícil para él aceptar el tener hijos en su vejez y pensemos, si alguien nos dijera a nosotros algo como eso sería muy difícil de creerlo, pero también es cierto que no se lo dijo un ser humano cualquiera sino un ángel enviado de Dios que se le apareció repentinamente y que la aparición del ángel a él no es ningún juego ni es una broma de cámara escondida, sino algo realmente especial y además él como sacerdote del templo tenía profundos conocimientos en las escrituras y sabía muy bien que no era la primera vez que Dios había hecho esta maravilla de dar hijos a alguien en su vejez.

Para citar un breve ejemplo vemos en Génesis cap 18:13,14 que dice: “Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.” Con este ejemplo vemos que a Sara mujer de Abraham fue bendita por Dios de la misma manera que Zacarías, sin embargo, el no pudo creer estas palabras dichas por el ángel sino que dudó en su corazón.

Tras su incredulidad (la cual evidenciamos por la respuesta que le da el ángel) veamos qué le pasó a Zacarías: leamos V19-20 “Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.” Zacarías quería una señal física de lo que el ángel le estaba pidiendo, así que se la concedió: por cuanto no creyó sus palabras ¡Zacarías quedó mudo durante 9 meses! Y no solamente mudo sino además sordo (ya que el V62 de este capítulo dice que le hablaron a él por señas, y si le hablaron por señas es porque no podía oir), así que Zacarías tuvo que pasar por esta incómoda situación de manera temporal y se mantendría así hasta el nacimiento de su hijo.

Dicen los V23 al 25 que luego de terminar “su turno” en el templo, fue a su casa y dice la Palabra que Elisabet concibió (quedó embarazada) y estuvo en casa por 5 meses. Este tiempo en casa pudo ser por varias causas, tal vez porque como era de avanzada edad y no es lo mismo el embarazo en una mujer anciana que una mujer joven y por eso prefirió tomar descanso; tal vez porque ella como toda su vida fue estéril no quería que la gente fuese a burlarse de ella en la calle mientras no se le “notaba” el embarazo, pero lo cierto es que ella estaba muy feliz de lo que estaba pasando dentro de ella y tenía en su corazón un profundo agradecimiento hacia Dios quien le había quitado ese peso de encima de la esterilidad y por medio de su hijo las personas tendrían de ella una imagen muy distinta y serviría de gran ayuda y buen testimonio en cuanto a la obra que Dios iba hacer a través de Juan el bautista durante su vida.

En los versículos 26 al 56 ocurre un hecho todavía más importante: la anunciación del nacimiento del Mesías, del Salvador, ¡de Cristo Jesús! Pero esta palabra la abordaremos con todo detalle la próxima semana en la segunda lectura de la serie de mensajes: “Navidad 2011”.

Pasaron finalmente los 9 meses y Elisabet como lo dice el V57 dio a luz un hijo. El nacimiento de este niño trajo muchísima alegría a toda la comunidad que habitaba en la zona, todos los parientes y vecinos según dice el V58 se regocijaron con ella y celebraron este acontecimiento tan extraordinario. Los judíos entre sus tantas costumbres y tradiciones tenían el hábito de poner a los hijos el mismo nombre de su padre (y en el caso de Zacarías era más especial ya que no se tenía previsto que tuviese otro hijo) como señal de respeto y honra, así que al octavo día cuando iban a circuncidarlo (la circuncisión era una práctica que hacían los judíos desde los tiempos de Abraham de cortar el prepucio en el varón para que de esta manera tuviesen señal física de formar parte del pueblo de Dios) la gente le llamaba tal vez “Zacaritas” o “Zacarín” (por supuesto por cariño), pero ocurre algo inesperado por parte de la madre, leamos V60 “pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.” Esta respuesta causó conmoción entre las personas que estaban en el lugar, ya que era una tradición llamarlo como su padre, o llamarlo con el nombre de alguno de sus antecesores (abuelo, bisabuelo o tatarabuelo), pero en esa familia no había nadie en su árbol genealógico que se llamase así.

A lo mejor alguno de esos familiares que estaban con ella en ese momento pensó que Elisabet sacó ese nombre de alguna aventura que tuvo y era por eso que estaba estéril, y tal vez pudo ser ese pensamiento el que incitó a que esos mismos familiares preguntaran a Zacarías cuál es el nombre que debería llevar su hijo (ya que los judíos tomaban muy en cuenta la opinión del padre en cuanto a la colocación de los nombres a sus hijos). Zacarías como ya lo sabemos estuvo 9 meses mudo y sordo, por lo cual tuvo mucho tiempo para meditar y para recapacitar en su error, hizo lo siguiente: leamos V63 “Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.” Notemos que Zacarías no escribió “Juan será su nombre” o “Me gusta el nombre de Juan para mi hijo” sino que escribió “Juan es su nombre”, en cumplimiento de lo que el ángel Gabriel había anunciado a Zacarías y como muestra de obediencia fiel de lo que se le había ordenado hacer. Y en este justo momento aconteció otro hecho no menos importante que los ya vistos: leamos V64,65 “Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.” Cuando Zacarías en su potestad de padre escribió en una tablilla que Juan es el nombre de su hijo, de inmediato comenzó a hablar. Podemos ver que en el caso de Zacarías su incredulidad hizo que su boca se cerrara y quedara mudo, pero luego su obediencia hizo que su boca se abriera y volviese a hablar de nuevo como antes, pero al hacerlo dice la Palabra que “habló bendiciendo a Dios”

Pensemos en lo siguiente: cuando tenemos días muy malos y hemos sentido que nada nos sale bien y en ese momento abrimos nuestra boca para expresarnos… ¿Qué cosas decimos? ¿Hablamos bendiciendo o diciendo cosas que no son nada benditas? Podemos aprender con esta Palabra que el ser humano expresa con sus labios lo que tiene guardado en su corazón y es por medio del hablar de una persona que podemos conocer lo que hay en su interior, esto nos lo afirma Lucas 6:45 que dice “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Durante esos 9 meses que Dios probó a Zacarías por medio de dejarlo mudo, guardó en su corazón arrepentimiento, estuvo en comunión íntima con Dios, y alejó de su mente todos esos pensamientos de queja y rechazo, por eso cuando le fue devuelta el habla el pudo hablar bendiciones y alabar a Dios con mucha alegría por el nacimiento de su hijo, ya que en esos 9 meses guardó en su corazón un tesoro muy bueno.

Dios tuvo un gran propósito en la vida de Zacarías y Elisabet, el nacimiento de Juan el bautista representó para los judíos y todas las generaciones siguientes (hasta la actualidad) un hecho muy importante, pues Juan durante su vida estuvo siempre dedicado a anunciar al pueblo la cercanía de Jesús, Lucas 3:3 dice “Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” La vida de Juan el bautista fue de mucha bendición para el pueblo de Israel en ese tiempo, pues durante más de 400 años no había venido profeta alguno a ese pueblo (Malaquías fue el último y es el autor del último libro del antiguo testamento) y la llegada de Juan como profeta fue muy importante, de hecho Jesús mismo dice acerca de Juan lo siguiente: Lucas 7:28 “Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista…” Juan de todos los profetas fue considerado por Jesús el profeta mayor y gracias a todo el trabajo que él hizo, el pueblo pudo volver sus ojos a Dios y cuando Jesús inició su ministerio de sanación y predicación ya el pueblo estaba esperándolo con mucho deseo de conocerlo y seguirlo. “…para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. (V17c)”

Hermano con esta Palabra quiero invitarte a reflexionar en lo siguiente: como vimos en este mensaje Juan el bautista aún desde el vientre de su madre estaba bendecido por Dios para hacer una gran obra, pero no es sólo Juan, también tú has sido bendecido por Dios desde que estabas en el vientre de tu madre, la Palabra dice que Dios nos ha escogido para ser protagonistas de la obra de evangelización y salvación de las almas perdidas de este mundo. Dios tiene poder de hacer todas las cosas, y además quiere hacerlas a través de nosotros, sus instrumentos.

Nosotros tenemos en este tiempo la gran labor de preparar este mundo para la segunda venida de Jesús, tenemos la preciosa responsabilidad de llevar el evangelio a todos los rincones de la tierra y el Señor te está invitando a ser protagonista de esta gran obra. En estos días de navidad y de mucho alboroto, te invito a que medites en el nacimiento de Jesús, si eres de los que acostumbraba ir a malgastar el dinero y quedar “limpio” en enero, piensa mejor las cosas e inviértelo en tu familia y en ahorrar para el futuro, si eres de los que comparte con su familia fielmente incluye en tus planes el recordar la llegada del Salvador a este mundo, pues esa es la verdadera razón por la cual celebrar en estas fechas.

Oro para que en nuestra iglesia los hermanos de Caracas, Ocumare, Maracaibo y Mérida puedan recordar y ver nacer en sus corazones al niño Jesús, que cada uno de nuestros hermanos(as) tenga un tiempo para meditar en esto, y también puedan compartir en familia, oro también para que los hermanos que van a viajar puedan ir y regresar con bien y sobretodo lleven en su corazón al niño Jesús, también oro por todos aquellos familiares que tenemos que no incluyen a Jesús en sus planes para que esta navidad puedan hacerlo, y puedan experimentar la alegría y paz verdadera que sólo el Salvador, Cristo, El Señor nos puede dar. ¡AMÉN!

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