Lucas 19:1-10

19:1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
19:2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
19:3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
19:4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
19:5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
19:6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
19:9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

ZAQUEO, DATE PRISA


ZAQUEO, DATE PRISA


San Lucas 19:1-10

V, Clave 19:10 “porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”


Buenos Días. En la palabra de hoy aparece una figura muy interesante que se llamaba ‘Zaqueo’. Su nombre tiene un significado muy hermoso, pero su vida era contraria a su significado. Jesús lo llama ‘perdido’. Hoy veremos cómo Jesús restaura el gozo a Zaqueo y hallaremos una esperanza de Jesús hacia nuestra vida perdida también.     


I. ZAQUEO, DATE PRISA (1-5) 


Jesús, en el camino hacia Jericó, había sanado a un ciego, dándole la vista. Y ahora entró en la ciudad Jericó. Allí aparece un hombre que llamaba ‘Zaqueo’. ¿Quién es Zaqueo? El nombre ‘Zaqueo (Zakchaios en griego)’ significa ‘Puro, inocente’. Tal vez su padre le puso este nombre para que fuera una persona pura e inocente ante Dios. Pero Zaqueo estaba llevando una vida lejos del significado de su nombre. 


Él era jefe de los publicanos (2). ‘Publicano’ es un recaudador de impuesto. Los publicanos trabajaban para los romanos y además pedían más dinero del que los romanos exigían. Haciéndose de esta manera ricos fácilmente, por lo que eran doblemente odiados. Y Zaqueo era jefe de ellos. Tenía un don de cómo cobrar dinero y explotar a su pueblo sufrido. Él escogió una vida con riqueza injusta en vez de ser patriota sin riqueza o los fariseos hipócritas. Él era una persona muy realista.


Según el verso 3, podemos saber que él procuraba ver quien era Jesús, pero no podía, ya que él era pequeño de estatura (3). Pero no desistió su intento y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí. Zaqueo era un hombre no pusilánime, sino muy luchador. Él quiso ver a Jesús de cerca o de muy cerca. Él tenía un gran anhelo de verlo. Tal vez él escuchó que Jesús recibía a los publicanos en otras ciudades. Y escuchó que Jesús es el amigo de los pobres y los pecadores. Zaqueo tenía sus amigos publicanos, pero esa amistad era la amistad generada por el dinero. Zaqueo habría deseado solo poder mirar a Jesús quien da el amor genuino aún a los pecadores. 


De aquí tenemos que aprender del anhelo de Zaqueo. Él procuraba verlo, subiendo a un sicómoro. Le habría costado hacerlo así física y mentalmente ante mucha multitud, siendo el jefe de los publicanos. Pero su anhelo de ver a Jesús de cerca le llevó a hacerlo. Como Zaqueo, necesitamos luchar a acercarnos a Jesús. Jesús responde según nuestro anhelo de corazón. Se dice entre las personas “Dios está conmigo y me ama”. Es cierto. Pero estando lejos de Dios o llevando una vida disconforme a su palabra, no podemos ver su presencia y compañía tan estrecha en nuestro corazón. Debemos aprender de Zaqueo y de su lucha de querer mirar a Jesús tan cerca. De ser así, Jesús también nos va a encontrar de muy cerca.  

 

Leamos el v5. “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa.” Jesús miró hacia arriba y vio a Zaqueo. La mirada de un hombre del corazón frio y la mirada del hijo de Dios lleno del amor se encontraron juntos. Jesús vio a Zaqueo, vio a su corazón. Y llamó “Zaqueo, date prisa, desciende”. ¡Jesús conoció ya su nombre!  


‘Jefe de los publicanos’ esto era la identidad de Zaqueo entre el pueblo de Israel. Este nombre era ‘un nombre de doble odio y desprecio’. Así la gente daba la mirada de odio y desprecio hacia él, sin mostrar ninguna simpatía a él. Pero Jesús no lo llamó ‘Jefe de los publicanos’, sino le llamó ‘Zaqueo’. Jesús conoció la herida y el dolor de Zaqueo y su corazón que buscaba un amor genuino.  


Jesús nos conoce por nuestro nombre. San Juan 10:2-3 dice “Pero el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. / A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre y las saca.” Cuando nuestra mamá llama a nuestro nombre, es diferente al llamarnos un amigo de trabajo. Ella conoce de nuestro gusto, habito, temperamento, etc. Jesús nos conoce personal y profundamente; nuestro esfuerzo de cada día, nuestra debilidad y fortaleza, nuestro dolor y herida y aún nuestro más profundo gemido, etc. 


 “hoy es necesario que me hospede en tu casa.” Cuando Jesús quiso hospedarse, él quiso hospedarse en su vida para darle el sentido y propósito verdadero para su vida. Jesús quiso ser su buen pastor, buen amigo y su salvador eterno a Zaqueo. 


II. ZAQUEO, PUESTO EN PIE (6-8)


 ¿Cuál era la reacción de Zaqueo al llamamiento de Jesús? Su reacción era inmediata. Zaqueo se sorprendió porque Jesús ya sabía su nombre sin haber conocido antes. Además, se sorprendió aún más de que Jesús quiso hospedarse en su casa donde ningún judío quiso pasar de cerca. Zaqueo descendió aprisa y lo recibió gozoso. Hubo una fiesta celestial en la casa de Zaqueo. 


Pero el ambiente de alrededor no era acogedor ante el gozo de Zaqueo. Más bien Todos murmuraban, diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador. Sin embargo, en el corazón de Zaqueo había un gozo muy profundo. Solo con el amor de Jesús era suficiente para gozarse. Zaqueo fue conmovido y se arrepintió de su vida pecador. Y dijo. 


Vamos a leer junto el v8. “Entonces, Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado.” Él se puso en pie. Zaqueo quería hacer una confesión pública para que todos que murmuraban y la gente que estaba allí conocieran su arrepentimiento genuino. “Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres.” Él quiso dar la mitad de sus bienes a los pobres. ¡Wow! antes ni siquiera daba uno por ciento de sus bienes a los pobres. Y la riqueza era el único motivo de su lucha. Pero ahora quiere dar la mitad de sus bienes a los pobres. ¿Quién puede dar la mitad de sus bienes entre los ricos? Cuando recibió el amor de Jesús, él llegó a tener el deseo de amar a los pobres. 


 Además de esto, Zaqueo quiso devolver cuadruplicado a los defraudado por él (Éxodo 22:1). Sin duda Zaqueo habría acumulado su dinero, defraudando a muchos. Él decidió a devolver la otra mitad de sus bienes a los defraudados. Así su arrepentimiento era genuino. El arrepentimiento genuino no es ‘la confesión de boca’, sino ‘un cambio radical de su vida misma’. Sobre todo, siempre ha de haber un cambio en el manejo de su finanza. Cuando comenzamos a usar nuestros bienes conforme al propósito de Dios, el gozo del Señor se completa en nuestro corazón. 


III. JESÚS VINO A BUSCAR Y SALVAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO (8-9)


Al arrepentimiento genuino de Zaqueo, ¿Cómo respondió Jesús? Vamos a leer junto el verso 9-10. “Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham, / porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” 


Jesús vio la fe de arrepentimiento genuino. Y le dio la salvación. A Dios le agrada salvar a los arrepentidos. Y Jesús lo reconoció como hijo de Abraham. Este nombre ‘Hijo de Abraham’ era un nombramiento de máximo honor en la sociedad judía. Zaqueo fue ‘el jefe de los pecadores’, pero Jesús lo reconoció ‘el hijo de Abraham’ que es ‘el hijo de Dios’ 


 Zaqueo, este nombre significaba ‘puro e inocente’. Pero su vida real iba al camino contrario. Zaqueo llevaba una vida ‘impura y manchada de defraudes’ aunque sin querer serlo. Tal vez él habría pensado que nunca no pudiera volver a la vida pura y amada por su pueblo. Pero Jesús lo hizo posible. Jesús le devolvió la dignidad del varón de Dios, la pureza y la salvación. Para esto, Jesús murió en la cruz, perdonando todo su pecado. Zaqueo fue encontrado como Hijo de Abraham totalmente en el amor de Jesús. 


Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido. En la biblia, Jesús había buscado y encontrado a muchos perdidos; Pedro, Juan, Natanael, Levi Mateo, Mujer samaritana, María endemoniada, apóstol pablo y muchos otros. Y sigue buscando a sus ovejas perdidas. Como escuchamos en el Foro del viernes, mra Edith era una estudiante perdida que estaba esperando a alguien que le vendiera droga en el campus. Pero Dios la encontró mediante mra Sarah. Y en Jesús Edith se hizo una pastora admirada por muchos. 


Fuera de Jesús, fuimos Zaqueo. Habíamos sido perdidos. Sin quererlo, habíamos llevado una vida impura y manchada de varias clases de pecados tanto delante de Dios como de los hombres. Tal vez habríamos pensado que ya no podríamos volver a la pureza, a la vida inocente y digna. Pero Jesús nos encontró y nos llamó, comprendiendo de nuestro dolor y tristeza. Y nos dio la salvación mediante el gran sacrificio en la cruz. En Jesús nos hicimos hombres y mujeres de Abraham. 


En este mundo hay muchos Zaqueos perdidos. Dios quiere buscar y encontrarlos por nosotros que somos Zaqueos encontrados. Oro que teniendo el corazón de Jesús podamos ser un obrero que participa en la obra gloriosa de Jesús. 


Conclusión, Jesús nos llama “Zaqueo, date prisa, desciende”. Jesús quiere hospedarse en nuestra vida. Demos prisa y recibamos a Jesús en nuestro corazón con el genuino arrepentimiento. Oro que Dios nos haga ser como Zaqueo arrepentido y hallado en el gran amor de Jesús. 

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