Lucas 11:29-54

11:29 Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás.
11:30 Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.
11:31 La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
11:32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.
11:33 Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.
11:34 La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.
11:35 Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.
11:36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
11:37 Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa.
11:38 El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer.
11:39 Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad.
11:40 Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro?
11:41 Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.
11:42 Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.
11:43 ¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.
11:44 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
11:45 Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.
11:46 Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.
11:47 ¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres!
11:48 De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros.
11:49 Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán,
11:50 para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo,
11:51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.
11:52 ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
11:53 Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas;
11:54 acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle.

PRACTICAR LA JUSTICIA Y EL AMOR DE DIOS


¡Feliz día del Señor amados(as) hermanos(as)! Estoy muy contento de que hoy, por primera vez, luego de casi un año, tengamos nuestro primer Servicio Dominical semi presencial. Y digo semi presencial porque, además de los que estamos acá reunidos, una parte importante de nuestros miembros –a quienes saludo muy afectuosamente- están conectados vía Google Meet.

Pero hoy, para mí, la alegría es doble, porque además retomaremos el estudio bíblico del libro de Lucas que pausamos hace poco más de un mes, en el marco de las lecturas navideñas. Y el mensaje de esta mañana trata un tema muy importante, como lo vemos en el título hablaremos de “practicar la justicia y el amor de Dios”. En sí, durante el mensaje de esta mañana veremos como el Señor regañó a los judíos, fariseos y otros líderes espirituales, por su actitud incorrecta frente a la obra de Dios, por enfocarse solo en los aspectos religiosos y olvidarse de dar los frutos más importantes: la justicia y el amor. Oro que al finalizar este día nosotros salgamos muy animados para dar dichos frutos para la gloria de Dios.

LA GENERACIÓN MALA DEMANDA SEÑAL (29-32)

Leamos el v.29a “Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal,” La última vez que estudiamos el libro de Lucas, aprendimos del milagro de Jesús en que sanó a un muchacho que era mudo. Realmente el problema era que el chico estaba endemoniado y Jesús lo liberó de dicha posesión y así fue que pudo recobrar la voz. Es importante que recordemos, también, que cuando estos hechos ocurrieron Jesús estaba en camino a Jerusalén, en el que sería su último viaje, y en todo este trayecto, había venido haciendo milagros, levantando discípulos, y dando discursos. Por eso, como vemos en el v.29, mucha gente lo estaba buscando y se había formado una gran multitud que lo estaba siguiendo. En esa multitud había personas de todo tipo: hombres, mujeres, niños, fariseos, escribas, publicanos, etc.

El asunto acá es que, una vez que Jesús liberó al endemoniado y que este recobró la voz, el Señor dio un discurso, que empezó con esta frase: Esta generación es mala; demanda señal. Si Jesús hubiera estado buscando simpatizantes, esta era la peor forma de conseguirlo, pues como bien nos han enseñado los políticos de nuestro tiempo, lo mejor para ganar a mucha gente es decirle lo que ellos quisieran oír, y no algo que les pueda ser ofensivo. Sin embargo, Jesús no escogió el camino político, sino el de la verdad, y por eso dijo lo que dijo. Ahora bien ¿qué quiso decir Jesús con estas palabras? ¿por qué le habló así a esa multitud? para entender les invito a retroceder unos cuantos versículos y leer los vv.15,16 “Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.” El problema era que después que Jesús hizo el milagro de la sanación del mudo (o la liberación del endemoniado), la gente empezó a desprestigiar lo que había hecho, unos levantaron el falso rumor de que su poder era satánico y otros para tentarle le pidieron que hiciera una señal específica en el cielo. La biblia no dice específicamente cuál fue, pero yo supongo que le pedían que hubiese algo como un eclipse, o estrellas fugaces, o que el sol se apagara, o algo parecido. En fin, el problema no era la señal en sí misma, sino la intención con que ellos se la pidieron: para tentarle.

En la biblia, y entre nosotros, hay ejemplos de hombres de fe que le pidieron una señal a Dios y que no necesariamente le desagradaron como este pueblo. ► Gedeón, por ejemplo, para saber si Dios le daría la victoria, tiró un vellón de lana (la lana que le quitan a la oveja luego de esquilarla) y le pidió a Jehová, primero, que el rocío callera solo sobre la lana, y luego, que callera en todo el lugar menos sobre el vellón. ► También es conocida la historia de Elías, él le pidió al Señor que hiciera caer fuego del cielo y quemara un carnero para mostrarle a 400 profetas de Baal que Jehová era el Dios verdadero. Y así como estos, muchos hombres de fe le hemos pedido a Dios señales y no hemos recibido una respuesta comparable con lo que dijo Jesús en esta ocasión.

Todo esto nos enseña que debemos tener cuidado con cómo nos referimos a Dios y su obra, y la actitud con la que le pedimos algo, pues la incredulidad desagrada a Dios. Muchas veces Dios hace un milagro y la gente se lo acredita a cualquier cosa o persona, menos a Dios, y hasta evitan darle las gracias al Señor. Por ejemplo, cuando un paciente inexplicablemente se levanta de su cama. Muchos prefieren darle el crédito al médico o acreditárselo a la suerte, pero no a Dios. También muchos estudiantes cuando aprueban algún examen o materia, prefieren llevarse toda la gloria y decir: fue porque yo estudie, o porque el profesor la puso fácil, etc. y olvidan que sin la voluntad de Dios no habrían siquiera vivido ese día para poder ir a rendir. Y de igual forma, hay quienes cuando ven las cosas materiales que han acumulado en esta tierra, dicen que es gracias a su esfuerzo y trabajo, y ni mencionan a Dios. Estas actitudes son análogas a lo que hizo Israel en aquel tiempo y sin duda molestan a Dios, porque Él no está obligado a ayudarnos, Dios no necesita hacer estos milagros en nuestra vida para ser Dios, él lo hace por amor a nosotros, por su gracia y para ayudar nuestra fe, y en este sentido, espera al menos la gente le dé gloria cuando su mano es irrefutablemente visible.

Yo también he visto a otras personas que cometen el segundo error que hemos mencionado: pedirle pruebas absurdas a Dios para tentarlo y ridiculizarlo. Y son frases que comienzan así: “si tú eres Dios …” o “Si Dios existe …”. Por ejemplo, una vez alguien me dijo mientras le predicaba: “si Dios existe, que se acabe el hambre y las guerras ya mismo”. Y aunque esto pareciera una actitud inofensiva, según lo que hemos aprendido hasta ahora en la palabra de hoy, es una actitud incorrecta, que desagrada a Dios y que nos convierte en “gente mala”.

Entonces ¿qué debemos hacer? para no ser una generación malvada debemos: (1) confiar y reconocer la obra de Jesús en nuestra vida y en la vida de otros. Es decir, glorificar a Dios por todos los milagros que hace en el mundo día tras día. (2) no tentar a Dios, ni con nuestras peticiones ni con nuestras actitudes, aún nuestras solicitudes deben ser para la gloria de Dios como lo hicieron grandes hombres de fe. Por lo cual debemos ser humildes y no arrogantes como Israel.

Ahora leamos los vv.29b,30 “pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.” Los judíos querían una señal del cielo, pero Jesús fue claro y dijo: no les será dada. Pero lo que si hizo fue anunciarles de otra señal muy distinta a la que ellos estaban buscando: que el Hijo del Hombre en sí mismo iba a ser una señal para ellos, como el Jonás lo fue para los ninivitas ¿ustedes saben quién fue Jonás? fue aquel profeta que Dios envió a predicar a Nínive (capital del imperio Asirio) y que no quiso ir, y que se escondió en un barco, creyendo que así podría escapar del Señor. Pero que luego, debido a una gran tormenta, fue echado al mar y estando allí lo tragó un gran pez (probablemente una ballena) y lo vomitó a los tres días. Aunque al principio Jonás estaba reacio, después de lo que le pasó él obedeció a Dios y fue a Nínive y predicó el mensaje de Jehová y hubo un gran avivamiento en esa tierra y los crueles guerreros se arrepintieron y volvieron a Dios.

Pero ¿qué tiene que ver esto con Jesús? ¿en qué sentido esto sería una señal para esta generación? Resulta que lo que le sucedió a Jonás no fueron eventos casuales, sino que en muchos aspectos él prefiguró a Cristo y la obra mesiánica. Lo que Jesús les estaba tratando de decir a esa multitud, es que, así como Jonás fue tragado por tres días por un gran pez, él iba a ser retenido por la muerte por tres días, pero que al tercer día él se iba a levantar de la muerte para nuestra salvación. Por otra parte, así como hubo un gran avivamiento en Nínive por la palabra de Jonás, de igual manera, la palabra de Jesús llevaría al arrepentimiento a mucha gente, aún a los más pecadores, e incluso, a los gentiles, porque los ninivitas eran gentiles. Hemos estado hablando que muchas veces queremos pedirle señales a Dios, y de hecho lo hacemos, pero estas palabras de Jesús nos enseñan que la mayor señal que podía recibir la humanidad ya ha sido dada, y es la resurrección de Cristo y el avivamiento en su palabra. En este sentido, nosotros, en lugar de andar dudando de Dios, deberíamos estar gozosos, y como hemos aprendido la semana pasada, especialmente por tener la palabra de Cristo. No seamos como estos judíos que Jesús retó (regañó), quienes teniendo el gran privilegio de ver a Cristo -y su obra- con sus propios ojos, no lo valoraron ni creyeron en él. Seamos como los ninivitas, que se arrepintieron por la predicación de Jonás (v.32) o como la reina de Sabá (v.31) que alabó a Dios por las palabras de Salomón, sin necesidad de mucha sofisticación ni señales profundas. Amén

HABÉIS PASADO POR ALTO…

Ahora leamos los vv.37,38 “Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa. El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer.” Lo que vamos a ver ahora sucedió después que Jesús terminó su discurso a la multitud, y pasó en la casa de un fariseo que invitó al Señor a comer. Resulta que Jesús se sentó a la mesa sin lavarse las manos y probablemente los pies y por este gesto el fariseo se extrañó en gran manera y suponemos que miró de manera extraña al Señor. Pero ¿qué era lo raro de que Jesús no se lavara? Que para los judíos este acto era más que higiene, realmente era una tradición y acto religioso y que el Señor no lo hiciera era como una falta de respeto a su religión.

Pero ahora leamos los vv.39,42 “Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.” A partir de la actitud del fariseo, y de los otros líderes que también estaban allí, el Señor dejó varias enseñanzas. Puntualmente en torno a siete ayes dirigidas a los líderes espirituales. Siendo la primera, y en la que nos vamos a enfocar hoy, la que acabamos de leer.

Jesús dejó claro que, aunque los líderes espirituales se enfocaban en cumplir el “rito de la purificación de los judíos”, olvidaron lo más importante que es el ser interior (el corazón) y por eso se llenaron de codicia y maldad, y esto se hizo evidente en sus muchas malas acciones. Los líderes espirituales eran muy fieles a la hora de dar sus diezmos, y obviamente para cumplir muchas otras leyes, sin embargo, pasaron por alto lo más importante: la justicia y el amor. Pasar por alto no es olvidar, cuando uno olvida algo es un acto involuntario. Acá el problema es que ellos sabían lo que tenían que hacer, pero lo descuidaron adrede. Lo descuidaron y no se preocuparon de estos asuntos. Este es un error que no solo cometen los fariseos, me atrevo a decir que nosotros diariamente lo hacemos y por eso debemos aprovechar esta palabra para revisarnos profundamente, arrepentirnos de nuestro pecado, y volvernos a la voluntad de Dios.

Obrar según “la justicia”, significa que en todo nuestro andar debemos respetar la ley y verdad, es decir la palabra de Dios, aplicarla sin discriminación y sin una actuación selectiva. Y por otra parte, “el amor” representa a actuar conforme lo haría Dios y como está perfectamente descripto en 1 Corintios 13: sin egoísmo, sin envidia, sin orgullo, sino con paciencia, con la verdad, con un buen carácter y dispuestos a sufrir por el otro. Sin embargo, esto no es fácil, realmente si nosotros luchamos por andar mucho en la ley, es muy fácil actuar sin amor. De hecho justicia y amor parecen ser muchas veces antónimos. Por eso debemos imitar al mejor ejemplo de justicia y amor que tenemos, que es indudablemente nuestro Señor Jesús. Estudiar su vida e imitarla es la mejor manera que usted y yo tenemos de aplicar cabalmente esta palabra.

Un día Jesús estuvo frente a una mujer que había sido sorprendida en acto mismo de adulterio y según la ley de Moisés ella debía morir apedreada, pero por otro lado, por amor, ella debía recibir misericordia y ser perdonada. Aparentemente si se hacía una cosa, no se podría hacer lo otro y por eso -entre otros motivos- los fariseos le preguntaron al Señor ¿Maestro, qué hacemos? ¿qué habría hecho usted si fuera Jesús? miren lo que hizo el Señor, dijo: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” de esta manera cumplió la palabra de Dios, pero a la vez aplicó misericordia, porque nadie pudo apedrearla, porque todos los presentes eran pecadores, y él, que era el único que realmente podía lanzar la piedra, porque era sin pecado ¡no lo hizo! Gloria a Dios por la justicia y el amor de Jesús.

Si prestamos atención a esta palabra, podemos aprender cuatro conductas que tuvieron los fariseos y demás líderes, que no deberíamos replicar si quisiéramos ser justos y obrar en amor. (1) es ser egoístas (v.41), por no ayudar, ni darle limosna a quienes lo necesitan sino solo enfocarse en los deberes espirituales (diezmo). (2) Es ser hipócritas, o aparentar externamente piedad sin serlo realmente. Como lo vemos en los v.43,44. Los fariseos amaban las primeras sillas en la sinagoga y orar en voz alta en las plazas para que la gente pensara que eran muy espirituales. Pero realmente estaban tan podridos por dentro como un sepulcro (una urna o ataud), esta fue la comparación que hizo Jesús (3) Exigir a la gente el cumplimiento pleno de la ley cuando ni siquiera ellos podían cumplirlos. Fíjese que el v.46 dice que ni siquiera con los dedos tocaban las cosas que exigían, y (4) alejar a la gente de la palabra de Dios, esto básicamente lo hicieron de dos maneras: primero al ser cómplices del asesinato de los siervos de Dios que predicaban la palabra (v.47-49) y como lo dice el v.52 por impedirle a la gente acercarse directamente a la biblia, y ni siquiera ellos hacerlo genuinamente.

Viendo el buen ejemplo de Jesús, y el mal ejemplo de los líderes espirituales judíos ¿logras ver lo que debes cambiar? ¿qué es lo que realmente deseas hacer? yo personalmente me siento muy redargüido porque muchas veces he predicado desde el púlpito y he animado a los hermanos cosas que a mi me cuesta cumplir. Probablemente no al nivel de los fariseos, pero en este aspecto debo mejorar para practicar la justicia y el amor de Dios (como lo dice el título de hoy). Seguramente ya ustedes se imaginan que la aplicación de esta palabra de hoy es muy personal, porque cada uno debe meditar sinceramente en Dios ¿en qué sentido estoy siendo injusto y qué me falta para dar ese amor de Dios? Yo oro que realmente en nuestra iglesia lleguemos a un cambio profundo de nuestro ser y podamos aplicar a cabalidad la palabra de hoy.

Y para cerrar este mensaje quiero hacer dos cosas, primero, aclarar que los actos de higiene y religiosos no están mal. mucha gente cree erróneamente que la religión y los actos religiosos están mal, pero ¡no! lo que está mal, y eso aprendemos en la palabra de hoy, es enfocarnos solo en eso y descuidar la justicia y el amor. Por eso Jesús al final del v.42 dijo: “…Esto [la justicia y el amor] os era necesario hacer, sin dejar aquello [el diezmo: la ley de Dios ] (énfasis propio). Y lo segundo que quiero decirles para finalizar, es dejarles, a modo de motivación una preciosa promesa que está en Proverbios 21:21 que dice: “El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra.” ¡Amén!

ARCHIVOS PARA DESCARGAR



FOROS UBF ESPAÑOL

SUGERIMOS LEER

MÚSICA QUE EDIFICA

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

ACERCA DE UBF

La Fraternidad Bíblica Universitaria (UBF) es una organización cristiana evangélica internacional sin fines de lucro, enfocada a levantar discípulos de Jesucristo que prediquen el evangelio a los estudiantes universitarios.

UBF MUNDIAL

Puede visitar el sitio de UBF en el mundo haciendo clic en el siguiente enlace (en inglés):

SUSCRIPCIÓN BOLETÍN

Ingrese su dirección e-mail para recibir noticias
e invitaciones a nuestras actividades