Nehemías 3:1 - 4:23

3:1 Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel.
3:2 Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo de Imri.
3:3 Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.
3:4 Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, y al lado de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos restauró Sadoc hijo de Baana.
3:5 E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor.
3:6 La puerta Vieja fue restaurada por Joiada hijo de Paseah y Mesulam hijo de Besodías; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y cerrojos.
3:7 Junto a ellos restauró Melatías gabaonita y Jadón meronotita, varones de Gabaón y de Mizpa, que estaban bajo el dominio del gobernador del otro lado del río.
3:8 Junto a ellos restauró Uziel hijo de Harhaía, de los plateros; junto al cual restauró también Hananías, hijo de un perfumero. Así dejaron reparada a Jerusalén hasta el muro ancho.
3:9 Junto a ellos restauró también Refaías hijo de Hur, gobernador de la mitad de la región de Jerusalén.
3:10 Asimismo restauró junto a ellos, y frente a su casa, Jedaías hijo de Harumaf; y junto a él restauró Hatús hijo de Hasabnías.
3:11 Malquías hijo de Harim y Hasub hijo de Pahat-moab restauraron otro tramo, y la torre de los Hornos.
3:12 Junto a ellos restauró Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la región de Jerusalén, él con sus hijas.
3:13 La puerta del Valle la restauró Hanún con los moradores de Zanoa; ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos del muro, hasta la puerta del Muladar.
3:14 Reedificó la puerta del Muladar Malquías hijo de Recab, gobernador de la provincia de Bet-haquerem; él la reedificó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos.
3:15 Salum hijo de Colhoze, gobernador de la región de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente; él la reedificó, la enmaderó y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Siloé hacia el huerto del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.
3:16 Después de él restauró Nehemías hijo de Azbuc, gobernador de la mitad de la región de Bet-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el estanque labrado, y hasta la casa de los Valientes.
3:17 Tras él restauraron los levitas; Rehum hijo de Bani, y junto a él restauró Hasabías, gobernador de la mitad de la región de Keila, por su región.
3:18 Después de él restauraron sus hermanos, Bavai hijo de Henadad, gobernador de la mitad de la región de Keila.
3:19 Junto a él restauró Ezer hijo de Jesúa, gobernador de Mizpa, otro tramo frente a la subida de la armería de la esquina.
3:20 Después de él Baruc hijo de Zabai con todo fervor restauró otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib sumo sacerdote.
3:21 Tras él restauró Meremot hijo de Urías hijo de Cos otro tramo, desde la entrada de la casa de Eliasib hasta el extremo de la casa de Eliasib.
3:22 Después de él restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura.
3:23 Después de ellos restauraron Benjamín y Hasub, frente a su casa; y después de éstos restauró Azarías hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su casa.
3:24 Después de él restauró Binúi hijo de Henadad otro tramo, desde la casa de Azarías hasta el ángulo entrante del muro, y hasta la esquina.
3:25 Palal hijo de Uzai, enfrente de la esquina y la torre alta que sale de la casa del rey, que está en el patio de la cárcel. Después de él, Pedaías hijo de Faros.
3:26 Y los sirvientes del templo que habitaban en Ofel restauraron hasta enfrente de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresalía.
3:27 Después de ellos restauraron los tecoítas otro tramo, enfrente de la gran torre que sobresale, hasta el muro de Ofel.
3:28 Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa.
3:29 Después de ellos restauró Sadoc hijo de Imer, enfrente de su casa; y después de él restauró Semaías hijo de Secanías, guarda de la puerta Oriental.
3:30 Tras él, Hananías hijo de Selemías y Hanún hijo sexto de Salaf restauraron otro tramo. Después de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, enfrente de su cámara.
3:31 Después de él restauró Malquías hijo del platero, hasta la casa de los sirvientes del templo y de los comerciantes, enfrente de la puerta del Juicio, y hasta la sala de la esquina.
3:32 Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los comerciantes.
4:1 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos.
4:2 Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?
4:3 Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará.
4:4 Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio.
4:5 No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban.
4:6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.
4:7 Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho;
4:8 y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño.
4:9 Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.
4:10 Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.
4:11 Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.
4:12 Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros.
4:13 Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos.
4:14 Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.
4:15 Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.
4:16 Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá.
4:17 Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.
4:18 Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí.
4:19 Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros.
4:20 En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.
4:21 Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas.
4:22 También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, y de noche sirvan de centinela y de día en la obra.
4:23 Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse.

NEHEMÍAS, EL LÍDER VERDADERO


La semana pasada aprendimos sobre Nehemías quien lloró y oró por el sufrimiento de su pueblo y se levantó para construir el muro de Jerusalén dejando todo su privilegio y comodidad. Este mensaje nos enseña cómo él trabajó concretamente para reedificar el muro. Nehemías y el pueblo se unieron y cumplieron la obra de Dios superando muchas dificultades. Oro que Dios levante muchos líderes espirituales como Nehemías en este ministerio. Amén. 

Los que participaron en la obra de Dios (Cap. 3)

En el capítulo 3 salen más de 50 personas, se mencionan algunos nombres y otros no. Para Nehemías sus colaboradores eran muy importantes para la obra de Dios, por eso él escribió sus nombres detalladamente. Ellos no eran líderes, sino seguidores, pero cada uno cumplió su responsabilidad ante Dios y participó en la obra maravillosa de Dios. La obra de Dios se realiza por medio de la colaboración del líder y el pueblo. El líder no puede alcanzar la meta sin apoyo de sus seguidores, y los seguidores no pueden unirse sin tener un líder. 

El líder y los seguidores no se clasifican por su capacidad, sino por su papel, es decir que no hay alguien que sea superior, ni que sea inferior. El líder puede ser seguidor, y el seguidor puede ser líder, depende del trabajo que ellos tengan a su cargo. La obra de Dios se cumple cuando cada líder y cada seguidor cumplen sus tareas fielmente ante Dios. Cuando la obra de Dios se cumple exitosamente, nuestro Dios va a ser glorificado. Cuando nosotros vayamos al reino de Dios, nuestro Dios no va a ver quién es líder y quién es el seguidor, sino quién cumplió fielmente sus tareas y así lo engrandecerá. Nehemías era un líder que apreciaba grandemente a sus seguidores. Por eso él tuvo que anotar los nombres de los que habían trabajado para la obra de Dios para guardarlos en la historia de Dios. 

En esta obra de colaboración podemos saber que cada uno trabajaba conforme a sus talentos o sus especialidades. Cuando vemos el v1, el sumo sacerdote Eliasib edificó la puerta de las ovejas con sus hermanos los sacerdotes. La puerta de las ovejas era donde los sacerdotes pasaban con los corderos para entregarlos como holocaustos a Dios. Entonces los sacerdotes usaban esa puerta más que el resto del pueblo. Ellos tenían más interés y conocimiento sobre esa puerta. Y ellos se encargaron de edificar la puerta de las ovejas. 

El v3 dice que los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado. La puerta del Pescado era donde pasaban los comerciantes del pescado. Entonces, si los que trabajaban para la distribución del pescado fueron los que edificaron esa puerta, seguro la hicieron con mucho amor. Nosotros llamamos esta distribución del trabajo el principio de los talentos. Si nosotros servimos a Dios conforme a nuestros talentos, podemos obtener el mejor resultado. Nosotros debemos saber objetivamente cuáles son mis talentos. Un hermano pensaba que tenía talento para cantar, pero nadie estaba de acuerdo con su pensamiento. El talento tiene que ser aprobado objetivamente. 

Para edificar el muro de la universidad es buena estrategia trabajar según la especialidad de cada persona. Los pastores de una facultad pueden entender mejor a las ovejas de su facultad. Los pastores de la FACES pueden entender bien a las ovejas de la FACES. Los pastores de Ingeniería pueden entender bien a las ovejas de Ingeniería. Los pastores de la facultad de Ciencias pueden entender bien a las ovejas de Ciencias. Los abogados pueden entender bien el problema de los abogados. Los comerciantes pueden entender bien el problema de los comerciantes. Así que, si nosotros trabajamos según nuestra especialidad, podemos tener buen resultado. Nuestro ministerio tiene 5 fraternidades. La fraternidad de Pedro trabaja para la Facultad de Ciencias y Humanidades. La fraternidad Visión y Ester trabajan para la facultad de derecho y FACES, la fraternidad de Bernabé trabaja para la facultad de Ingeniería. La fraternidad Águila trabaja para los padres y los vecinos de su región. Si nosotros trabajamos con todos nuestros talentos en el lugar donde estamos, podemos darle más cantidad de frutos a Dios y glorificarle a Él. 

También podemos observar algunos puntos interesantes. El v12 dice que Salum trabajó con sus hijas. Parece que él no tenía hijos, por eso trabajó con sus hijas, pero Nehemías vio que esa obra era preciosa, por eso escribió que él trabajaba con sus hijas. El trabajo de reedificación del muro era de hombres; sin embargo, podemos ver que las hijas de Salum también querían participar en esta obra de Dios y trabajaron. Ellas trabajaban muy ardientemente, por eso Nehemías lo escribió en su historia. También Nehemías recordó a Baruc y dijo que él había trabajado con todo fervor. Así que, si uno trabaja con todo su fervor, Dios lo recuerda. 

Hay una cosa interesante: Nehemías escribió los que no participaron en la obra. El v5 dice que los grandes de los tecoítas no se prestaron para ayudar a la obra del Señor. ¿Por qué ellos no trabajaron? Parece que pensaban que eran tan grandes que no podían hacer esa obra de labradores. Ellos no participaron en la obra de Dios a causa de su orgullo. Ellos se amaban más a si mismos que a Dios. Ellos buscaban su propia comodidad, aunque todos sus compañeros estaban trabajando e iban a ser beneficiados después de la reedificación del muro. Pero Dios sabe claramente quién trabajó con todo su fervor, y quién trabajó buscando su comodidad, y quién no participó en su obra. 

En el libro de Dios están escritos claramente los que participaron en la obra de Dios y los que no participaron. Entonces, cuando vayamos a Dios, él va a preguntarnos: ¿por qué no participaste en la obra? Nosotros debemos estar en la lista de los que trabajaron con todo su fervor, no en la lista de los que no participaron en su obra. 

Con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada (Cap. 4)

En la obra de Dios siempre hay obra de los enemigos. Ellos buscan cómo desanimarnos y hacernos tener miedo para que abandonemos la obra de Dios. Cuando los enemigos oyeron que el pueblo de Israel iba a reedificar el muro, se enojaron y se enfurecieron en gran manera. Y comenzaron a burlarse de los judíos. Sanbalat, uno de los enemigos principales, dijo: “¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?” El otro enemigo Tobías amonita también dijo: “Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará”. Cuando uno oye este tipo de burlas, pierde las fuerzas. La intención de Satanás es que nosotros perdamos ánimo para trabajar para Dios. Después del mensaje del domingo pasado nos animamos mucho diciendo: “¡Edifiquemos el muro de la universidad! ¡Edifiquemos el muro de Caracas! ¡Edifiquemos el muro de Ocumare del Tuy! ¡Edifiquemos el muro de Araira!” y vamos a la universidad o a los vecinos para edificar el muro de la fe. 

Sin embargo, la realidad no coincide con como se encuentra nuestro ánimo. Aunque un hermano va a predicar con mucha valentía, las ovejas reaccionan diciendo: “No estoy interesado”, “Yo no creo en Dios”, “No pierdas tu tiempo conmigo”, etc. Entonces, Satanás dice en nuestro corazón: “¿Qué estás haciendo? Tú no puedes hacer nada. Tú estás perdiendo mucho tiempo para predicar y no tienes frutos. Tú vas a fracasar este semestre otra vez. Vas a caer en artículo y te van a botar de la universidad. Tú piensas que puedes edificar el muro de la UCV, pero ve a los muchachos, ellos no están interesados en la Biblia. ¿Qué puedes hacer tú? Es imposible reedificar el muro de la universidad. No pierdas más tu tiempo y vive como los demás”. Ante este tipo de burla e incredulidad, nosotros podemos desanimarnos y dejar la obra de Dios. La burla, la incredulidad, y la amenaza son las herramientas de Satanás. ¿Qué debemos hacer en esos momentos? 

Primero, debemos orar. Nehemías oró a Dios en esa situación. Miren los vs.4,5. “Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban”. El resumen de la oración de Nehemías puede ser: “Señor, maldícelos, castígalos”. Él le pidió a Dios que los enemigos fueran cautivos, y no fueran perdonados. Este tipo de oración es de maldición. Parece que Nehemías estaba muy molesto. Algunos hermanos pueden pensar que él tenía que orar por ellos con el amor de Dios. Es correcto, pero Nehemías estaba en una batalla espiritual. Ellos eran enemigos de la obra de Dios. Satanás estaba trabajando detrás de ellos. Entonces, él tuvo que pelear fuertemente para guardar la obra de Dios. Si nosotros enfrentamos la obra de Satanás, debemos pelear contra ella a través de la oración. Nuestra batalla no es contra carne ni sangre, sino contra los espíritus malos. Entonces, podemos vencer en la batalla a través de la oración. 

Segundo, debemos concentrarnos en nuestras tareas. Si dejamos la obra, perderemos en la batalla, porque el propósito de los enemigos es que nosotros dejemos la obra. Aunque haya burlas y críticas, debemos mantenernos trabajando ante Dios. Esto es el secreto para tener la victoria en la obra de Dios. El v6 dice que el pueblo tuvo ánimo para trabajar. A pesar de las burlas ellos se concentraron en su trabajo. Por eso pudieron edificar el muro y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura. Aunque la gente se burla de nosotros, aunque Satanás trata de poner incredulidad en nuestro corazón, nosotros debemos concentrarnos en cumplir nuestras tareas, entonces podemos vencer en la batalla espiritual. 

Los enemigos vieron que sus burlas no funcionaban, por eso comenzaron a amenazarlos. Todos ellos conspiraron a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. En ese momento también Nehemías oró a Dios (9), y puso guarda contra ellos de día y de noche. Él era hombre de oración y de acción. Después de orar él hizo todo lo que podía hacer. La fe verdadera es orar y hacer todo su esfuerzo para que se manifieste la gloria de Dios. Pero algunos comenzaron a tener miedo. Ellos perdieron su fe y comenzaron a ser negativos. Ellos dijeron que no podían edificar el muro porque se habían debilitado y el escombro era mucho. 

Los enemigos seguían amenazándolos: “No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra”. Los judíos que habitaban entre los enemigos pidieron ayuda más de diez veces. Era un momento de crisis. Pero Nehemías no perdió su fe en Dios. Él se fortaleció y animó al pueblo para que tuvieran fe en Dios. 

Leamos el v14. “Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas”. Nehemías ayudó al pueblo para que se acordara del Señor grande y temible. Ante cualquier tipo de miedo nosotros debemos acordarnos de nuestro Dios grande y temible, entonces, podemos recibir el valor para superar el miedo y cumplir su voluntad. Cuando el pueblo se fortaleció de nuevo por la fe, los enemigos no le podían hacer nada al pueblo de Dios. Si nosotros estamos con Dios, los enemigos no pueden hacernos nada. Ellos nos amenazan, pero no pueden dañarnos porque nuestro Señor Jesús venció a Satanás a través de la resurrección. Nosotros debemos confiar en la victoria en Jesús. 

Luego Nehemías y el pueblo se esforzaron para edificar el muro y defenderse ante los enemigos. Nehemías dividió a sus siervos en dos para que la mitad trabajaran en la obra, y la otra mitad tuvieran lanzas, escudos, arcos y corazas para la defensa, y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. ¿Cómo se esforzó el pueblo? Leamos el v17. “Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada”. Cada uno de los que estaban en la obra tenían su espada ceñida a sus lomos. Ellos tuvieron que trabajar y pelear. Era incómodo trabajar así, pero tuvieron que cargar dos cosas. Ellos trabajaban duro, y cuando oían el sonido de la trompeta, dejaban las herramientas del trabajo y agarraban la espada y corrían para batallar. En nuestra batalla espiritual nosotros también debemos trabajar en nuestro campo laboral y luchar en la batalla espiritual. Nuestro esfuerzo laboral también tiene que ser para Dios. Es decir que para Dios nosotros debemos trabajar en nuestro campo profesional y luchar contra los enemigos de la batalla espiritual. 

Los estudiantes tienen que estudiar mucho para ser profesionales preparados con buena influencia en su campo laboral. Si los estudiantes cristianos no estudian bien, sus amigos se van a burlar de ellos. Esta burla es a Dios. Nosotros estamos orando para que podamos tener buena influencia espiritual en cada rincón de la sociedad. Entonces debemos entrar en cada sector de la sociedad y debemos ser excelentes profesionales cada uno en su campo. 

Vamos a imaginarnos que el rector y los decanos de la UCV son cristianos con verdadera fe en Dios, ¡cuán grande influencia espiritual podría tener ellos en la universidad y en la sociedad! Si el presidente de la república y los ministros son cristianos sinceros que temen a Dios, ese gobierno va a ser muy limpio y va trabajar para el pueblo con la sabiduría de Dios. Si el presidente de PDVSA es un cristiano fiel, PDVSA va a ser una empresa para todo el pueblo. La mayoría de los líderes del pueblo eran preparados tanto espiritualmente como socialmente. José, quien conservó la vida de los judíos en medio de la sequía, era gobernador de Egipto. Moisés, quien sacó al pueblo de la servidumbre de Egipto, era príncipe de Egipto. David era un rey y formó el reino más poderoso y justo en Israel. Daniel era el gobernador de Babilonia, Media y Persia. Nehemías era el copero del rey en Persia. 

Ellos influían en el sector donde estaban y trabajaron para la obra de salvación de Dios. Por lo tanto, los estudiantes tienen que tener la Biblia en una mano para la batalla espiritual, y el libro para sus estudios en la otra mano para ser excelentes profesionales. Los profesionales como abogados, farmaceutas, ingenieros, empresarios, comerciantes, y técnicos tienen que ser buenos trabajadores en su trabajo para formar una influencia espiritual y predicar el evangelio. A veces uno puede sentir que se va a cansar haciendo las dos cosas juntas. Algunos hermanos pueden pensar negativamente, que no van a tener victoria en esta vida llevando esas dos cruces. Quizás algunos hermanos pensarían que es imposible sacar buenas notas participando en el ministerio de UBF porque hay muchas reuniones y trabajos, pero este pensamiento viene de su incredulidad. Dios puede darnos suficiente capacidad para cumplir todas nuestras tareas excelentemente. 

Nosotros tenemos suficientes razones para tener mayor capacidad que los incrédulos. Antes sufríamos por nuestros pecados, pero ahora no tenemos estos conflictos internos porque Jesús borró todos nuestros pecados. Por eso podemos concentrarnos mucho mejor que antes y sacar mayor producción con mayor eficiencia. Antes gastábamos nuestro tiempo pecando y disfrutando en el mundo, pero ahora no buscamos esta vida pecaminosa, sino que usamos este tiempo para la gloria de Dios. Antes dormíamos mucho por el sentimiento de vacío o vivíamos con mucho cansancio por no poder dormir en la noche, pero ahora, aunque dormimos pocas horas no nos sentimos cansados porque dormimos profundamente por la paz que viene de Dios. Sobre todo Dios vivo nos ayuda y nos fortalece, por eso podemos tener victoria en esta vida de fe. 

Yo he visto a muchos pastores que ayudaban a muchas ovejas y sacaban buenas notas en sus estudios. Los hermanos que tienen malas notas tienen que analizar bien cuál es su problema. Quizás todavía tienen conflicto interno por sus pecados. Quizás su forma de estudiar es mala y tienen que pedir la sabiduría de Dios. Ellos tienen que arrepentirse de sus pecados primeramente y pedir sabiduría de Dios. Oro que todos nosotros seamos excelentes cristianos y excelentes profesionales, para glorificar a Dios a través de nuestra vida. 

Leamos el v23: “Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse”. Nehemías también trabajó diligentemente. Él participó en la batalla espiritual con todo su fervor. Él estaba despierto espiritualmente. Nosotros debemos estar alertas en esta batalla espiritual. Oro que Dios levante a cada uno de nosotros para ser líderes espirituales como Nehemías. Amén.

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