Mateo 2:1-11

2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
2:2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
2:4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
2:6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.
2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
2:8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
2:9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

VENIMOS A ADORARLE


VENIMOS A ADORARLE 

Lucas 2:1-11 

V.C: 2:2: “preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo” 

Saludo y Oración. 

El día de hoy aprenderemos de un viaje que hicieron unos hombres llamados “Sabios o Reyes Magos” con el único propósito de adorar a un bebé que recién había nacido. El punto es que ese nacimiento es el más hermoso e importante de toda la historia de la humanidad. Mateo enfatiza que Jesús es el Rey enviado por Dios, y que Jesús es digno de ser adorado por todas las personas, sin importar cuan grandes o pequeños seamos. 

 I Parte: Venimos a Adorarle (1-2) 

Por favor, leamos el verso 1 "Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios," Jesús había venido al mundo, concebido por el Espíritu Santo. Jesús vino a este mundo para salvarnos de nuestros pecados (Mateo 1:21). Jesús es Emanuel porque es “Dios con nosotros” (Mateo 1:23). Después de su nacimiento, los Sabios del oriente vinieron a verlo. 

Pero, ¿Quiénes eran Sabios? Ciertamente estos Sabios los famosos Reyes Magos se han sido figuras claves en la historia de Navidad. Por más de 2.000 años, han sido mencionados en muchos mensajes de Navidad y dramas en todo el mundo. Los historiadores dicen que los Reyes Magos provenían de la antigua Persia y Babilonia, quienes eran un grupo religioso dedicado a la astrología, la adivinación y la interpretación de los sueños. Eran eruditos, que creían en la revelación espiritual, así como en la razón científica como base para la verdad. Eran asesores de reyes y muy respetados en la sociedad. 

Ahora nos podemos preguntar ¿Por qué llegaron a Jerusalén? Leamos el verso 2. "preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo.". Estos Sabios buscaban al rey de los judíos. Pero ¿Cómo supieron de él? Ellos estudiaron las estrellas. Creían que las estrellas predijeron el destino del hombre, y las estrellas especiales señalaron el nacimiento de grandes hombres. Una noche, mientras miraban el cielo, vieron una gran estrella. Sabían que indicaba algo especial y comenzaron a investigar su significado. Los Reyes Magos se dieron cuenta de que la estrella indicaba el nacimiento del Rey de los judíos. Se dieron cuenta de que este Rey de los judíos no era sólo otro rey político, sino el Salvador prometido por Dios, y que iba a ser adorado. Los Reyes Magos habían dominado varios campos de estudio. Eran buscadores de la verdad que querían no sólo conocer la verdad, sino seguir la verdad. Cuando descubrieron que el Rey de los judíos había nacido, hicieron un largo pero muy largo viaje a Jerusalén para encontrarlo y al encontrarlo, querían adorarlo. 

La Biblia dice que la adoración pertenece sólo a Dios. Leamos Mateo 4:10 “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él servirás.”. Adorar a Dios es expresar un intenso amor por Dios. De hecho Deuteronomio 6:5 dice: “»Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. Estos Reyes Magos querían adorar a Dios. Este fue su motivo para hacer un viaje tan largo e incluso peligroso hasta Belen para encontrar a aquel que se despojó de toda su gloria para nacer en un pesebre por amor a nosotros.  

Dios hizo al hombre a su propia imagen con un fuerte deseo de adorar a Dios. El deseo de adorar a Dios nos lleva a clamar a Dios, como un niño pequeño clama a su madre. El rey David clamó a Dios con su corazón. En el Salmo 42:1-2 dice: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?" También, San Agustín dijo: "El hombre fue creado con un vacío que tiene la forma de Dios y que sólo Dios puede llenar” 

Todos somos hechos a imagen de Dios para adorar a Dios (Génesis 1:27 y Colosenses 1:16). Si nosotros no adoramos a Dios y adoramos otras cosas, desvirtuamos el plan de Dios para nuestras vidas. Los Diez Mandamientos comienzan con " Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra." (Éxodo 20:2-4). Sin embargo, Nosotros muchas veces nos hacemos ídolos adorando personas como un novio o novia, estrellas del deporte o estrellas de la música, tecnología, logros humanos, el dinero e incluso podemos caer en la adoración a nosotros mismos. Le punto es que esto es pecado contra Dios que daña el alma y conduce a la inquietud y a la ruina. Aquellos que no rinden su adoración a nuestro Señor Jesucristo deben arrepentirse, como la mujer samaritana en Juan 4. Ella había adorado a los hombres, pensando que el hombre adecuado la haría feliz para siempre. En su lugar, encontró angustia y miseria. Jesús la llevó suavemente a arrepentirse y a adorar a Dios que es Espíritu y fue en ese momento que encontró la sanación, la paz y la vida eterna. 

Los Reyes Magos siguieron su deseo de adorar a Dios. Estaban dispuestos a sacrificarse para adorar a Dios. Tenían hambre y sed de Dios, por lo que solo Dios podía satisfacer ese deseo. Probablemente por fuera, parecían nobles y dignos, incluso gozaron de buena educación y valores. Pero las cosas del mundo no podían satisfacerlos. Sólo Dios podía satisfacerlos. Al darse cuenta de esto, buscaron a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas.  

Así que hermanos, busquemos a Dios y adoremos anhelosamente a nuestro Señor Jesucristo como los Reyes Magos. 

 II Parte: Herodes vs Los Reyes Magos (3-8) 

Leamos el versículo 3. "Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él." El rey Herodes se turbó al saber que el Rey de Israel había nacido por su deseo de poder, incluso era tal ese deseo que Herodes mató a su propia familia por conspiración. Fue por eso que en el v4 podemos ver que llamó a los principales sacerdotes y maestros de la ley del pueblo y les preguntó dónde iba a nacer el Cristo." Herodes ya sabía acerca de Cristo, y que la Biblia era el lugar para aprender más. Su motivo no era adorar a Jesús, sino eliminar a Jesús.  

Los líderes religiosos conocían la respuesta con precisión, basada en las Escrituras. El Cristo nacería en Belén, a pocos kilómetros de Jerusalén. Los líderes religiosos estaban tan cerca de la cuna de Cristo. Pero no hicieron ningún esfuerzo estar ir ahí. ¡Qué gran contraste con los Reyes Magos! 

Aunque el motivo de Herodes era malo y los líderes religiosos estaban corrompidos, la palabra de Dios brilló tremendamente, como el sol en las tinieblas. Leamos los versículos 5-6. Ellos le respondieron: En Belén de Judea, porque así fue escrito por el profeta: “Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel." El Rey de los judíos sería un pastor de su pueblo. 

Hay muchos ejemplos de aquellos que cuidan a los demás con compasión. Pero sólo Jesús es "el buen pastor." Jesús dijo en Juan 10:11: " Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" Para salvarnos de nuestros pecados, Jesús murió en la cruz. Jesús tomó nuestra vergüenza, nuestro dolor y castigo eterno. Isaías 53:6 dice: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros." 1 Pedro 2:24 dice: "Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!”. De esta manera, Jesús nos libera del pecado y del diablo. Sólo Jesús podía hacer esto por nosotros. Aquellos que reciben la gracia salvadora de Jesús son traídos de la muerte a la vida. Se dan cuenta de que sus vidas pertenecen a Jesús. Se desbordan de gratitud y son felices de amar y servir a Jesús. Esta es una gran notica… Jesús es nuestro Pastor. Amén. 

Después de escuchar acerca del buen pastor Jesús, el rey Herodes debería haber caído de rodillas en arrepentimiento. También fue una buena noticia para él. Pero en realidad no estaba dispuesto. Sólo obtuvo la información de que Jesús nacería en Belén. Luego llamó a los Reyes Magos en secreto para averiguar el momento en que la estrella había aparecido. Esto era para llevar a cabo su plan para matar a Jesús. El rey Herodes era inteligente y parecía burlar a los Reyes Magos. Sin embargo, Dios tenía el control. Dios ayudó a los Reyes Magos a encontrar al Cristo. Más tarde, Dios les advirtió en un sueño para evitar Herodes y volver a su país. Dios protegió a los Reyes Magos y al niño Jesús. A veces las personas malvadas del mundo nos hacen temerosos. Creemos que debemos ser más inteligentes. Esta es la tentación del diablo. Pero cuando seguimos la verdad con un corazón puro, Dios nos protege. 

 III Parte “Los Reyes Magos se inclinaron y adoraron a Jesús”  

Leamos los versículos 9-10. "Ellos, habiendo oído al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.". Cuando los Reyes Magos reanudaron su viaje, de repente, la estrella que habían visto en el oriente apareció de nuevo. Fue enviada por Dios para guiarlos al niño que recién había nacido. Cuando vieron la estrella, se dieron cuenta de que estaban en el camino correcto. Cuando vieron la estrella, se dieron cuenta de que Dios estaba con ellos y los estaba guiando en su viaje. Cuando vieron la estrella, se dieron cuenta que estaban a punto de conocer al Rey por quien habían hecho ese viaje tan largo. Simplemente, cuando vieron la estrella, estaban muy contentos. 

La verdadera alegría llega a aquellos que buscan a Jesús con todo su corazón y fuerza. Los Reyes Magos estaban encantados porque Dios confirmó a través de la estrella que habían tomado la decisión correcta de buscar y adorar al niño Jesús. Deuteronomio 4:29 dice: "Pero si desde allí buscas a Jehová, tu Dios, lo hallarás, si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma." Esto requiere una decisión de fe y perseverancia a través de la prueba. No es fácil. Pero al final Dios nos da gozo y vida eterna.  

Mira el versículo 11 " Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.". Los corazones de los Reyes Magos estaban completamente preparados. Podían ver a Dios en el niño Jesús. Sabían que no era un niño común y corriente en un hogar ordinario, a pesar de la apariencia de las cosas. Sabían sin lugar a duda que Él era Dios y Él era a quien debían adorar. En este versículo, aprendemos lo que es la verdadera adoración a Dios. 

En primer lugar, se inclinaron ante el niño Jesús. Los Reyes Magos eran gente noble y digna, Ellos había estados con reyes, pero eran muy humildes ante Dios. Sabían que eran criaturas ante su Creador, y pecadores ante el Dios Santo. Además, a través de su acto de inclinarse, declararon su lealtad al niño Jesús, ofreciéndose como sus súbditos. La verdadera adoración implica inclinarse ante el Rey, reconociendo la soberanía de Dios. 

En segundo lugar, lo adoraban. Simplemente hablando, confesaron su amor al niño Jesús. Fue la efusión genuina de su admiración por Dios por lo que es y lo que ha hecho. Sin duda, su adoración era universal y personal. Deben haberle dado las gracias por su exitosa peregrinación y por el gran privilegio de ver la salvación de Dios en el niño Jesús. 

Finalmente, abrieron sus tesoros y le dieron oro, incienso y mirra. Adoraban no sólo con sus labios, sino ofreciéndole sus preciosos tesoros. Los tesoros no sólo eran valiosos en sí mismos, sino que fueron cuidadosamente seleccionados para transmitir el significado de quién era el niño Jesús. El oro era el regalo para un rey. Estos Reyes Magos conocían el protocolo de los reyes. Cuando iban a un rey, debían llevar oro. No era plata o bronce, sino oro. Cuando venimos a Dios debemos traer lo mejor de nosotros. También trajeron incienso, el cual significaba la identidad sacerdotal del niño Jesús. Y ofrecieron mirra honrando el sufrimiento de Jesús por nosotros en la cruz. Aunque Jesús es Rey, vino a sufrir y morir por el pecado del mundo. Aprendemos de los Reyes Magos a apreciar y adorar verdaderamente a Jesús, el rey de los judíos, que es Dios con nosotros. 

Hoy aprendimos de los Reyes Magos que estamos hechos para adorar a Dios. Cuando buscamos a Dios, podemos encontrarlo y adorarlo, podemos experimentar el verdadero gozo y tener vida eterna. Sobre todo, hoy aprendimos que Jesús es nuestro Rey y Pastor que dio su vida por nosotros. Jesús es digno de toda nuestra adoración para siempre. 

Oro a Dios cada uno de nosotros adoremos a Jesús con corazones sinceros. 

V.C: 2:2: “preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo”

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