Lucas 6:1-11

6:1 Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos.
6:2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?
6:3 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;
6:4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?
6:5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.
6:6 Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.
6:7 Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.
6:8 Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.
6:9 Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?
6:10 Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.
6:11 Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

JESÚS, EL SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO


Buenos días amados hermanos ¡Dios les bendiga! Sean bienvenidos al Servicio Dominical. La semana pasada aprendimos de los fariseos y vimos tres razones por la cual ellos no podían aceptar a Jesús (1) porque no creían en la deidad de Jesucristo. (2) porque tenían prejuicios equivocados acerca del Mesías, pero principalmente (3) porque tenían un corazón como odre viejo, es decir, duro y orgulloso que se oponía a la obra de Jesucristo. Allí aprendíamos que nosotros debemos tener una actitud contraria a la de ellos, siendo lo suficientemente humildes y flexibles ante la obra de Cristo, dejando que él haga su trabajo en nuestro corazón sin restringírselo, porque él es dinámico y creativo. De manera que si nosotros neciamente nos aferramos a nuestras costumbres y le cerramos la puerta a Jesús, lo que vamos a ocasionar es que nuestro corazón se rompa y se pierda lo que él quiere hacer en nosotros, así como se rasga un odre viejo cuando no deja que el vino nuevo se fermente naturalmente.

Y esta enseñanza vamos a seguirla ampliando hoy, ya que hablaremos nuevamente de los fariseos. Veremos como ellos se enfrentan a Jesús por el día de reposo. Y aprenderemos qué significa lo que dice el título de hoy: que Jesús es Señor del día de reposo. Espero que hoy aprendamos bien que para Dios nuestra vida es lo más importante, y que le interesa más nuestro bienestar que cualquier tradición humana. Amén.

LA CUESTIÓN DEL SÁBADO

Leamos los vv.1,2 “Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?” si nos fijamos en los vv.1,6 notaremos que los dos hechos que hablaremos en el día de hoy -tanto este encuentro como la sanación del hombre de la mano seca- ocurrieron en el día de reposo. Y me gustaría que antes de hablar de él viésemos en la palabra ¿qué era el día de reposo? y ¿para qué?, por esto les pido que vayamos y leamos Genesis 2:1-3 “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” A efectos prácticos, el día de reposo es el sábado, que fue el último día de la creación, en que Dios se quedó en reposo contemplando todo lo que había hecho, y no creó más nada. Y como vemos acá ese día Dios bendijo y santificó. “Bendecir” quiere decir consagrar o reservar, y “santificarlo” significa que Dios guardó este día para que en él hiciéramos cosas santas. Pero veamos qué más dice la biblia acerca del día de reposo, leamos Éxodo 20:9,10 “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.” Estos versos son parte de los diez mandamientos, fíjese que acá hay un poco más de información, y en general vemos que en el día de reposo que Dios estableció nosotros no debemos hacer obra alguna, sino que debemos reposar para Jehová Dios. En otras palabras hermanos, Dios guardó un día a la semana para que nosotros no trabajáramos y descansáramos, pero no lo reservó para que durmiéramos todo el día, sino para que se lo dedicáramos a él, y de este modo descansaríamos, además de físicamente, espiritualmente. Por lo cual, como lo dijo Jesús en Mateo 11:28 en este día debemos ir todos a él, porque él nos hará descansar “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Porque “reposo” no solo es dejar de trabajar, sino que es acudir a Jesús y tener una relación con él.

Hoy día el estrés está muy de moda, dicen que esa es la enfermedad del siglo XXI. Y yo lo creo, porque cada vez más el sistema nos empuja a trabajar y trabajar, también preocuparnos y preocuparnos y este estilo de vida hace daño a nuestra salud. Yo tengo una experiencia muy desagradable, porque un compañero de trabajo joven, después de vivir varios meses en mucho estrés para culminar unos edificios, falleció de un infarto cardíaco durante la fiesta de inauguración. Y muchas veces creemos que el problema del estrés es que no descansamos físicamente y mentalmente, pero esto es solo una parte, realmente la mayoría de las personas no descansan plenamente porque no acuden a Jesús, quien es el único que nos da descanso completo internamente, espiritualmente. Si te sientes cansado hermano, revisa esta parte de tu vida, puede que esa situación sea porque te has alejado de Jesús.

Pero ahora volviendo a la historia de los vv.1,2; vemos que en ese día, aunque era de reposo, los discípulos de Jesús estaban en un campo de trigo arrancando espigas y comiendo, y aunque Lucas no lo explicita, a través de Mateo 12:1 podemos ver que esto lo tuvieron que hacer porque tenían hambre. Y esto llamó la atención de un grupo de fariseos, que se acercaron a los discípulos y les hizo un reclamo ¿Por qué hacen algo ilegal en el día de reposo? la ley de Dios (Dt.23:25) permitía que alguien hambriento agarraran espigas del campo de otra persona para saciar su hambre, pero esto no era lo que preocupaba a los fariseos, ellos realmente estaban preocupados porque los seguidores de Cristo estaban rompiendo una tradición de los ancianos.

Resulta que los estudiosos de aquel momento habían producido una serie de análisis y de practicas en torno a la palabra de Dios, que era conocida como la tradición oral (porque por no ser la biblia formalmente no la podían escribir). Supuestamente, la idea era inicial era que con estas tradiciones los judíos pudieran cumplir mejor los mandamientos, como yo lo veo era un método de ayuda, como muchos métodos que implementamos nosotros hoy. Pero precisamente el problema de los fariseos era que se habían aferrado tanto a esta tradición que le habían dado un puesto de ley y obligaban al pueblo a cumplirla por sobre cualquier cosa. Y de hecho, como ya esta tradición ha sido escrita (Talmud) hoy podemos saber que en ella habían 39 prohibiciones acerca del día de reposo, y que los discípulos estaban rompiendo una que era “cosechar y trillar”. Por eso los fariseos estaban molestos y les reclamaban. Notablemente ellos preferían que los discípulos pasaran hambre hasta el día siguiente, antes de romper con la tradición.

Y aquí es importante que nosotros encendamos una alarma, porque el error de los fariseos podríamos fácilmente replicarlos nosotros hoy. En la iglesia -y en nuestras vidas- hay muchos elementos que son tradicionales, y que aunque nos ayudan a obedecer la palabra de Dios, no son la biblia. Por lo cual no debemos ser cerrados con que esto cambie, ni alterarnos porque alguien lo “profane”, sino que nuestra prioridad debe estar alineada con la prioridad de Dios. ¿pero cuál es la prioridad de Dios? veámosla en los vv.3,4 “Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?” este es un caso famoso, que está en la biblia, en 1 Samuel 21:1-6. Justamente el año pasado que estudiamos este libro lo vimos. Durante un tiempo el rey David fue perseguido fuertemente por el rey anterior Saúl, este estaba celoso y envidioso porque Dios lo había quitado del reino -por su pecado- y había puesto a David. el hecho es que en medio de esa persecución, un día David y sus acompañantes estaban casi muriendo de hambre, y entraron en el tabernáculo pidiéndole comida al sacerdote, pero no había nada, sino unos panes sagrados que eran parte de la ceremonia a Dios y que solo podían comer los sacerdotes. La ley dice que esto era cosa muy santa (Levíticos 24:9) por lo cual si alguien no apto comía estos panes podía hasta morir. Sin embargo, como la situación era de vida o muerte, el sacerdote le dio los panes a David y sus siervos y ellos comieron ¿saben qué pasó después? ¡Nada! ¡no murieron! Lo cual nos enseña que Dios estuvo de acuerdo en que ellos comieran ese pan, aunque su ley era otra, porque la prioridad de Dios, o la ley más grande que lo rige es la compasión, la misericordia, hacer el bien y salvar nuestras vidas. Y de esto tenemos muchos ejemplos en la palara.

Estrictamente hablando, los discípulos de Jesús debían prepararse su comida el día anterior, no porque lo dijera la tradición, sino porque la biblia así lo recomendaba. Pero aunque ellos sabían esto, por alguna causa, suponemos que sus ocupaciones, no pudieron hacerlo, y ante la necesidad tuvieron que cosechar un poquito para no pasar hambre. Y sabemos que Dios lo aprobaba porque lo más importante para él es nuestra vida y bienestar. Esta enseñanza es vital recordarla en toda nuestra vida, porque muchas veces podríamos estar en situaciones en que debemos escoger si hacer literalmente lo que está escrito en la ley, o hacer algo en post de la vida, aunque esto represente un incumplimiento momentáneo de la palabra. Por ejemplo hermanos, hoy estamos teniendo nuestro Servicio Dominical -y demás actividades de la iglesia- de forma online, un cristiano tipo “fariseo” podría señalarnos y molestarse por esto, y hay muchos pastores que lo han hecho, pero ¿por qué lo hacemos así? porque la prioridad de Dios es la vida, y queremos guardar la vida de todos. Yo también pensaba en el caso de un hermano que se enferme, o que tenga una emergencia de salud y no pueda ir a la iglesia el domingo ¿esto está mal? hoy hemos aprendido que no, porque la vida de ese hermano es la prioridad de Dios. Podría haber casos más extremos, como en situaciones de hambruna, donde alguien está pasado mucha hambre y no hay forma de conseguir comida por los medios honrados (trabajando, comprando, regalado, etc.) y se ve obligado a robar para no morir de hambre ¿creen que Dios condenaría a esta persona? hoy aprendemos que no, porque para el Señor la vida es la prioridad.

Sin embargo, yo quiero aclararles algo muy importante, y es que no debemos abusar de esto que estamos aprendiendo hoy, esta palabra no debe ser una base para nuestras excusas, sino una salida cuando la ya no hay más opción sino escoger entre la vida o la ley. Yo lo veo así: es como válvula de escape de las ollas de presión, si no existiera explotaríamos de una forma u otra. Siempre nuestro deseos y esfuerzos deben ser los máximos para cumplir la palabra de Dios, pero si no hay otra opción, ante el dilema escojamos la vida, la misericordia, hacer el bien; y esto nosotros podríamos engañar a cualquier hombre, pero recuerde que no podemos engañar a Dios, porque él conoce nuestro corazón.

EL HOMBRE DE LA MANO SECA

Leamos el v.6 “Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.” Ahora la palabra nos lleva a otro día de reposo, distinto al del evento que acabamos de ver. Y en esta ocasión Jesús estaba en una sinagoga enseñando la palabra, y como vemos, había un hombre que tenía seca la mano derecha. Esto implica que esta persona tenía un problema grave, que iba desde lo estético, porque su mano era fea y flaca, e implicaba que él era poco útil, ya que la mano derecha la mayoría de las veces es la mano con que hacemos todo. Pero además de este hombre, en la sinagoga habían unas personas particulares, veamos quiénes eran vv.7,8a “Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Mas él conocía los pensamientos de ellos” Una vez más, eran los escribas y los fariseos que -como siempre- estaban viendo cuidadosamente todo lo que hacía Jesús, para que ante cualquier mínimo error ridiculizarlo y hacerlo preso. Pero la palabra dice que Jesús conocía los pensamientos e intenciones de ellos, aún así no huyó ni nada, sino que los enfrentó. Ante la amenaza del enemigo nosotros no debemos tener miedo, y mucho menos debemos cambiar nuestra forma de ser al estilo de los camaleones, sino que así como Jesús debemos seguir siendo cristianos genuinos y enfrentar la obra de Satanás con la verdad y la palabra de Dios. He sabido de muchos cristianos -y líderes- que últimamente han sucumbido ante la presión del enemigo y han aceptado cosas que no son conforme a la verdad, como el aborto, el matrimonio entre personas de igual género y corrientes socio-políticas que niegan y ofenden a Dios. Pero nosotros debemos estar firmes y luchar como lo hizo Jesús, con la verdad de Dios sin miedo.

Pero leamos concretamente qué hizo el Señor vv.8-10; “y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.” Como vemos Jesús sanó al hombre de la mano seca, y aunque podía haberlo hecho a escondidas, lo hizo muy público, pidiéndole al hombre que se pusiera allí en medio, Jesús no tuvo miedo de hacer el bien, y aunque la tradición de los judíos no dejaba que alguien sanara en el día de reposo, él sanó porque para Jesús lo más importante era la vida de las personas. Pero no es la primera vez que él sanaba en día de reposo, en Lucas 4:38,39 vemos que él había sanado a la suegra de Pedro también un día de reposo. Pero ¿por qué Jesús podía hacer esto? Leamos el v.5 “Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” Como vemos, porque Jesús es Señor aún del día de reposo. Esto quiere decir que como Jesús es Dios, él no solo podía superar las tradiciones de los ancianos, sino que si él quería podía hasta hacer cualquier excepción, a fin de cuentas, él es Dios y soberano de todo, aún de la ley. Por eso es que vemos en la biblia que en algunos momentos ponía unas leyes y en otras ocasiones hacía excepciones. Para darles un par de ejemplos, al principio estaba permitido, con el propósito de llenar la tierra, que los hombres se casaran entre familiares; hermanos, primos, tíos, etc. podían unirse, pero luego Dios en Levíticos 18 lo prohibió. También, uno de los mandamientos es “no matarás” pero muchas veces vemos que Dios, para preservar la vida de su pueblo, permitió y hasta ordenó que mataran en guerra. Y así tenemos más ejemplos. En todos los casos aprendemos lo que les he repetido hoy una y otra vez: para Dios nuestra vida es importante. ¡Gloria a Dios por eso! Gracias a eso el Señor nos ha dado un plan de salvación de nuestros pecados. Amén

Y no quiero dejar pasar la ocasión, sin ver un detalle importante en la sanación del hombre de la mano seca. Es lo que Jesús le pidió hacer antes de ser sanado. Primero le dijo: “levántate y ponte en medio” y luego “extiende tu mano”. No lo dije antes, pero esta mano seca representa cualquier problema, situación o condición que nos avergüence y que tengamos escondido. Por ejemplo: una mala relación con Dios, un pecado que nos da mucha vergüenza (los de inmoralidad sexual), un problema familiar (económico, infidelidad, etc.), un fracaso (académico, trabajo, etc.), la pobreza (casa o auto muy precarios), una enfermedad (como las ETS o el COVID-19) o una deformidad de nuestro cuerpo (labio leporino, falta de los dientes, ojos bizcos, orejas grandes, etc.) e incluso la falta de frutos espirituales visibles (como ovejas). Estas condiciones son muy vergonzosas y siempre queremos tenerlos escondidos, por nuestro orgullo y miedo es casi “natural”. Adán se escondió cuando pecó, por ponerles un ejemplo. Pero Jesús para sanar al hombre de la mano seca le pidió que se mostrara delante de todos y luego que extendiera la mano ¿qué quiere decir esto? Que aunque Dios sabe cuál es nuestra situación él quiere que nosotros se la mostremos, como una muestra de fe y confianza en él, y aun que lo compartamos con los demás, pero no porque quiera avergonzarnos, porque finalmente nadie es digno de burlarse o juzgar nuestro problema, sino por una parte, procurando que los hermanos oren por nosotros y por otros que seamos ejemplos del poder de Dios. Fíjense que la sanación del hombre de la mano seca no solo enseñó a los fariseos que Jesús es el Dios poderoso del día de reposo, sino que nos muestra aún a nosotros, más de mil años después, el tamaño de la misericordia de Dios.

De esta forma, hoy hemos aprendido cuál es la prioridad de Dios: nuestra vida. La ley de Dios es importante, sujetándonos a ella obedecemos al Señor, también la ley nos cuida física y espiritualmente, pero la ley no debe aplicarse sin misericordia como lo hicieron los fariseos, sino como lo hizo Jesús: poniendo la vida en primer lugar. Yo le doy gracias a Dios por esta palabra, y porque no vivimos en tiempo de estos fariseos, pero quiero pedirle al Señor que a pesar de esta gran gracia no seamos cristianos vagos, sino esforzados en la gracia, como Pablo se lo enseñó a su discípulo Timoteo en 2 Timoteo 2:1 “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.” esto implica hacer nuestro mayor esfuerzo en cumplir la palabra de Dios, pero sabiendo que podemos fallar, justificada e injustificadamente, y confiando en que Jesús cubre esas fallas con su amor. Amén.

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