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Lucas 6:39-49
6:39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?6:40 El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.
6:41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
6:42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
6:43 No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.
6:44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.
6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
6:46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
6:47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.
6:48 Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
6:49 Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.
FUNDA TU CASA SOBRE LA ROCA
Buen día amados hermanos, bienvenidos al Servicio Dominical de hoy 12 de Julio. Esta semana -y este mes- es típicamente un tiempo en que conmemoramos la independencia sociopolítica de varios países de nuestra región. Por ejemplo, el 4 de Julio lo celebraron en EEUU, el 5 en Venezuela y el 9 lo hicimos acá en Argentina. Pero sé que Costa Rica, El Salvador, Colombia y Perú también fueron independizados en Julio de la colonia española. Sin embargo, al preparar el mensaje de hoy, me daba cuenta que estas “independencias” no nos ha librado de todos los peligros, sino que aún estamos expuestos a amenazas que ponen además de poner en riesgo nuestra vida terrenal y principalmente nuestra vida eterna.
Hoy vamos a aprender que debemos cuidarnos de los falsos maestros, porque ellos nos ponen en peligro, y la palabra nos enseña cómo podemos identificarlos. También veremos que en este mundo hay muchas otras amenazas que no podemos evitar (económicos, de salud, ambientales, etc.) y que la mejor forma de protegernos de estas es “fundando nuestra casa sobre la roca”. Yo oro que hoy aprendamos bien qué significa esta frase y que al final del día todos hagamos nuestras casitas muy seguras a través de hacer la palabra de Jesús.
LOS CIEGOS ESPIRITUALES
Leamos el v.39 “Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?” una cosa importante que tiene el pasaje de hoy es que son puras parábolas. Es decir, que Jesús usando algún ejemplo de nuestra cotidianidad nos enseña por analogía algunas verdades espirituales. La primera de ellas es esta que acabamos de leer: ¡ningún ciego puede guiar a otro ciego porque ambos pueden morir o sufrir! ¿usted ha visto alguna vez un ciego guiando a otro ciego? ► Yo si los he visto. Es asombroso. Ellos forman un trencito y el que va adelante va con el bastón siguiendo el camino que se sabe de memoria. El problema es que hay mucho peligro cuando los ciegos se mueven así, porque aunque alguno se sepa el camino, como no puede ver los autos podrían atropellarlos, y si alguien ha colocado algún obstáculo también podría chocar y caerse, entre otros peligros, como los ladrones, etc. Y aunque esta advertencia de Jesús, secularmente puede parecer lógica, él la hizo por un motivo espiritual, porque en aquel momento había hombres que siendo ciegos espirituales (los falsos maestros, escribas, fariseos, etc.) guiaban a otros que también eran ciegos espirituales (los no creyentes o nuevos creyentes), y esto ponía en peligro la vida de todos.
Pero lastimosamente esa situación se replica también en nuestro tiempo. Hoy día también tenemos muchos falsos maestros y líderes ciegos que guían -o quieren guiar- al pueblo de Dios y de los cuales debemos tener cuidado, esta advertencia está más vigente que nunca. Muchos cristianos, incluso los que tienen mayor tiempo en el evangelio, escuchan a cualquiera, porque sale en la TV y es famoso o porque es muy buena onda, pero si bien tenemos libertad de decidir a quién oír y seguir, esta palabra nos insta a que evaluemos bien, porque si seguimos a alguien que está equivocado nosotros también vamos a caer en el mismo error, y nuestra vida se puede perder. Pero además debemos tener cuidado porque nosotros hemos sido llamados a ser maestros, por los cual, si somos líderes espirituales ciegos vamos a causar mucho daño. Podremos hacer que muchos se extravíen.
Pero entonces ¿cuáles son las características de ciego espiritual? Esta palabra nos da dos indicios claros, vamos a verlos, pero les pido que no solo pensemos en los demás, en los potenciales falsos maestros, sino que a la vez nos evaluemos nosotros:
Primero, el ciego espiritual no ve, ni atiende su propio pecado. Leamos los v.41,42 “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.” Cuando alguien es muy rápido para ver el problema o el pecado del otro sin considerar ni atender los suyos, es como ciego. Lo irónico es que esto sucede aun cuando tenemos problemas o pecados mucho mayores que el de los demás. Fíjese que Jesús comparó algo muy pequeño en la vida de otro ► (como una paja) versus algo muy grande en nuestra propia vida. ► (como la viga o tronco). Los buenos líderes espirituales reconocemos que somos los primeros pecadores, como el apóstol Pablo (1 Timoteo 1:15) “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Y además de reconocerlo luchamos y nos arrepentimos para superarlo. Pero también cuando vamos a ayudar a los demás consideramos esa condición de debilidad. El problema de juzgar al otro sin considerar mi situación, es que le podemos hacer daño por no tener misericordia y puedo llegar a exigirle lo que ni yo mismo puedo cumplir, y eso es la antesala de una caída.
No es que debamos ser perfectos para poder ayudar a los demás, todos los maestros espirituales de la historia, a excepción de Jesús, somos pecadores. Si “ser perfecto” fuera un requisito para enseñar, ninguno en el mundo podría hacerlo. Pero lo que Jesús quiere es que no seamos hipócritas como los escribas y fariseos, que aparentaban perfección públicamente, y por eso señalaban a la gente. Es mejor decirle al otro: quizá yo no sea el más apto para enseñarte esto, porque yo tengo el mismo problema, pero la biblia dice que debemos hacer x o y.
Los escribas y fariseos eran muy descarados, cuando le reclamaban a Jesús porque sanaba a alguien en día de reposo o porque sus discípulos recogían espigas en ese día. Ellos se molestaban mucho por eso y hacían un gran alboroto ¿pero sabe algo? Ellos hacían algo peor. Mire lo que dice Lucas 14:5-6 “ Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo? Y no le podían replicar a estas cosas.” Ellos preferían sacar un animal que cayó en un pozo, aunque fuera día de reposo, que una persona fuera sanada, o que alguien saciara su hambre. Esto es hipocresía. Porque Jesús sanaba gratis a la gente, pero ellos rompían la ley para salvar al asno o el buen -que no digo que esté mal- porque ese animal era su fuente de ingresos. Con mucha razón en Romanos 2:1 se dice: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.” como dice el refrán popular, cuando señalamos a alguien con un dedo, hay tres que nos apuntan. Tengamos cuidado cuando miramos el problema de otro, porque puede ser que tengamos una situación peor nosotros en nuestra propia vida.
Segundo, el ciego espiritual no da buen fruto. Leamos los v.43-45 “No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Un principio de la naturaleza es que el fruto que da el árbol lo define. Al árbol cuyo fruto es la naranja se llama “naranjo”, al árbol cuyo fruto es el mango, se le llama “mango”, al que da higos se le llama “higuera”. De manera que si usted tiene un fruto en la mano ya usted, sin verlo, sabe cuál es el árbol que lo dio. Y viceversa. En este sentido no podemos esperar buenos frutos de los falsos maestros, y líderes enceguecidos, porque por su naturaleza ellos dan otro tipo de frutos. Un buen líder espiritual da los frutos inspirados por el Espíritu Santo, como el amor, misericordia, compasión, paciencia, la humildad, el gozo, la paz, etc; pero los “ciegos” como lo denominó Jesús en su parábola al inicio, dan todo lo contrario, es decir, cosas malas, frutos de la carne: dicen mentiras, roban, son avaros, orgullosos, peleones, etc.
Entonces, andes de seguir a alguien debemos ver sus frutos, y una vez más insisto, no quiere decir que debemos buscar a alguien perfecto, porque no existe, pero la esencia debe ser dar buenos frutos. Y esto se puede notar cuando escuchamos con atención hablar a alguien. El verso que leímos nos enseña que: de la abundancia del corazón habla la boca, por lo cual, si usted ve que un pastor solo habla de dinero, como muchos que hay en TV, ya usted sabrá que es o que está en primer lugar en su corazón: el dinero. Si esa persona solo habla de sus propios ideales, eso es lo que abunda en su corazón. Pero si alguien les habla la palabra de Dios, y siempre está hablando de amar, de arrepentimiento, etc. eso es lo que abunda en su corazón. De la abundancia del corazón habla la boca
Pero como les decía al principio, más que solo usar esto que estamos aprendiendo para señalar a otro, los invito a que apliquemos la palabra a nuestra propia vida, y preguntarnos: ¿qué frutos estoy dando? ¿qué es lo que estoy hablando? Si estamos dando malos frutos debemos replantearnos cosas, y si lo que hablamos refleja algo contrario a la voluntad de Dios, debemos arrepentirnos y cambiar nuestro corazón. Eso implica una lucha y esfuerzo, un árbol no crece y da frutos de un día para otros, es un proceso. Pero vamos a ampliar más esto, en la segunda parte.
LAS DOS CASAS
Desde hace dos semanas hemos estado aprendiendo las enseñanzas que Jesús dio en el Sermón del Monte, y lo que vimos en la primera parte de este mensaje fue la última que Lucas resumió. Pero falta la conclusión, que casualmente empieza con una pregunta: v.46 “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”
Esta pregunta es muy importante, y meditar en ella desenmascara la condición del mundo en el tiempo de Jesús, en nuestro tiempo, y quizá nuestra propia realidad. Mucha gente en Latinoamérica suele aceptar la existencia de Dios, y llaman “Señor” a Jesús. A mí, por ejemplo, me criaron en una cultura en que Dios estaba presente, muchos de nuestros refranes populares eran sacados de la biblia, la gente hacía bautismos a sus hijos aun siendo bebés, también decoraban sus casas y negocios con versos bíblicos, como el Salmos 23 y muchos hablaban de Dios. Sin embargo, a pesar de que mucha gente hablaba y aceptaba a Dios, había un problema: creían que solo con eso bastaba, y llevaban vidas a su manera. De hecho, tanto en Venezuela como acá en Argentina me han dado muchas veces esa respuesta cuando le pregunto a la gente si cree en Dios: “si, creo en Dios pero lo sigo a mi manera”. Lo cual, según lo que plantea Jesús en el verso que leímos, es una completa contradicción ¿Cómo podemos decir que Jesús es nuestro Señor si no hacemos lo que el nos dice y vivimos a nuestra manera? Es como si dijéramos que alguien es nuestro jefe y no hagamos el trabajo que nos pida, ni como él lo pida.
De este modo, hermanos, a la luz de esta pregunta, podríamos decir que en el mundo hay dos tipos de personas: (1) los que hacen la palabra de Dios y (2) los que no la hacen. Veamos, cuál es la diferencia entre ambos en un sentido práctico:
Leamos los v.47,48 “Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” Me encanta que en esta parábola Jesús compara al oyente con un constructor, porque esa es mi profesión. Él dice que si alguien hace su palabra es como aquel constructor que para construir su casa hace un buen fundamento (o fundaciones) y las apoya sobre la roca. Muchas personas creen que esta palabra solo se refiere a colocar una casa sobre una roca, pero tenemos que observar bien lo que Jesús especifica: el constructor que funda en la roca se debe tomar el trabajo de excavar, porque no es común que la roca esté en la superficie. A veces la excavación es unos pocos metros, pero otras veces es muy profunda. En cualquier caso, se requiere un esfuerzo y una gran inversión. Según mi experiencia unas fundaciones podrían salir hasta más caras que la propia casa. Pero vale la pena porque vamos a tener una vivienda segura. Y cuando venga la inundación, y el río golpee la casa que hemos construido, esta ni se mueve gracias a su fundamento.
La casa de esta parábola es nuestra vida y la roca es Dios. Y como lo dice el salmista solo él es la roca fuerte (Salmos 62:5-7) “Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.” Solo hay seguridad al fundar en Jesús, cualquier otro lugar de fundamento, los cuales vamos a ver más adelante, son débiles; porque solo el Señor es todopoderoso, eterno, fiel y justo.
Y si miramos detalladamente los v.47,48; notaremos que edificar nuestra vida en Dios es un proceso, en que primero debemos [ir a Jesús], luego debemos [oír su palabra] y finalmente debemos [hacer -o practicar- la palabra]. Hay varias maneras de ir a Jesús: por ejemplo, este servicio dominical, hemos venido a buscar a Jesús y su palabra; también acudir a un estudio bíblico, en teoría también vamos al estudio a buscar al Señor y su palabra; de igual forma tenemos la lectura personal de la biblia, y el tiempo de pan diario. Sin embargo, ir a Jesús no necesariamente implica oírlo, hay gente que escucha pero no lo oye, y no reciben la palabra porque no prestan atención, están distraídos o porque han venido con otras intenciones. Finalmente, hay quienes si van a la Jesús y si lo oyen, aprenden bien la biblia, pero no hacen lo que él les dice. En su andar diario no practican lo que saben, sino que viven como si nada hubieran aprendido. De este tipo de personas habló Jesús en la segunda parte de esta parábola.
Veamos el v.49 “Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.” Era de imaginarse, que así como hay constructores buenos y prudentes, también los hay malos y negligentes, que en lugar de hacer una buena fundación antes de construir su casa, no la hacen, sino que construyen sobre la tierra (terreno blando). En este caso la tierra representa todo lo que está fuera de Cristo: como el dinero, una carrera universitaria, el amor de una persona, el reconocimiento de los demás, un negocio, la política, filosofías humanas, entre otras. No estoy diciendo que está mal que estas cosas formen parte de nuestra vida, el problema es que hagamos nuestra vida sobre ellas. ¿por qué? porque el dinero no puede comprarlo todo y además se acaba. Las personas nos pueden dejar, porque fallecen o porque hacen su vida aparte. El reconocimiento dura muy poco, pregúntele a los artistas o a los deportistas, los récords se rompen. Los políticos son muy cambiantes y las filosofías humanas son limitadas porque son hechas por hombres. ¿Entonces por qué la mayoría de las personas deciden fundar sus casas sobre esto? Porque es más fácil y requiere menos inversión (de tiempo, esfuerzo, etc.).
Sin embargo, Jesús nos advierte que es peligroso que basemos nuestra vida en estas cosas ¿por qué? porque cuando venga la inundación, y el río golpee la casa que hemos construido, esta no se sostendrá y lo perderemos todo. Nótese que ambas casas sufrieron los golpes del río. ¿y qué es el río? son los problemas y las crisis que vivimos en este mundo. Tanto el que hace la palabra, como el que no la hace, ambos somos sometidos a lo mismo. Ambos vivimos la pandemia, sufrimos crisis económicas, enfrentamos el fracaso, enfermedades y la muerte. Pero el resultado después de la dificultad es diferente. Y yo te quiero preguntar hoy ¿qué prefieres? ¿qué quieres que pase con tu vida? Yo oro que todos nosotros fundemos nuestra vida en Jesús. Aunque nos cueste más que a la gente del mundo, hagamos el esfuerzo y luchemos por hacer la palabra de Dios.
Hay varias razones por la que quizá no estamos practicando la palabra, como vimos hace minutos, puede ser que no estés yendo a Jesús o que estés yendo pero no lo estés oyendo. Pero también puede pasarte que no que no estés haciendo la palabra por pereza, indiferencia, indisciplina, incredulidad u orgullo. Yo te invito hermano a que anotes cuál es tu problema para hacer la palabra y hoy te comprometas con Dios a luchar por cambiar esto. ¡Valdrá la pena! Y no te lo digo por los beneficios terrenales, que hay muchos, te lo digo principalmente porque en la roca que es Jesús tendremos salvación y vida eterna. [¡Funda tu casa sobre la roca!] Amén
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FOROS UBF ESPAÑOL
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P. Hugo Hurtado (VE)
( 20 de noviembre de 2020 )
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